jueves, 1 de marzo de 2018

Puente Genil. El pueblo que brilla en Navidad y vibra en Semana Santa.



Nuestra visita a Puente Genil surge con la idea de ver su famoso alumbrado navideño. Este viaje estaba en mi mente desde hacía tiempo ya que la famosa empresa de iluminación decorativa Ximénez tiene su sede en este pueblo y suelen iluminar con bastante detalle su calle principal en estas fechas. En la época en la que la mayoría de ciudades y pueblos de  España estaban a oscuras, Puente Genil ya tenía farolas. Fue la segunda localidad española en tener electricidad solo después de Barcelona.

Para poder disfrutar esta iluminación y el ambiente navideño que la rodea, decidimos pasar una noche en la localidad. Reservamos en el hotel Las Acacias, un tres estrellas con muy buena relación calidad precio, situado a la entrada del pueblo pero bastante cerca de la zona comercial, que es la que tiene la iluminación más bonita.

Llegamos sobre las cinco de la tarde, por lo que después de hacer el chek-in, decidimos  ir a ver el puente que da nombre al pueblo. En el hotel nos dan un plano y nos aconsejan aparcar en un parking gratuito cerca del rio, desde el que ir a ver el puente en un corto paseo, el aparcamiento está en el parque de la Galana. Desde allí vamos por la orilla del Genil hasta el puente. Aunque en este emplazamiento ya hubo un puente de madera en los siglos XI o XII, las obras del puente de piedra se iniciaron en el siglo XVI, aunque tuvo que ser reconstruido en varias ocasiones por hundimientos y riadas, quedando solo el pilar central del primer puente.



Cruzamos este para hacer unas fotos del bonito edificio del Casino que se encuentra enfrente y pasamos también por delante del ayuntamiento. Seguimos  por la calle Don Gonzalo  en la que encontramos edificios destacables como el Palacio de los Duques de Medinacelli, del siglo XVIII,  o la Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, que es la iglesia mayor y más antigua de la villa. Aunque su aspecto actual se debe a unas obras de remodelación del siglo XIX.




Continuamos por esta misma calle hasta el Convento de la Victoria o de los Frailes, donde se encuentra el museo arqueológico municipal. Allí vemos que está cerrado por la tarde por lo que decidimos posponer esta visita para la mañana siguiente. Este convento se comenzó a construir en la segunda mitad del siglo XVII y se finalizó en 1707.



Subimos una calle bastante empinada hasta el Santuario de Ntra Sra de la Concepción, construido durante la segunda mitad del siglo XVIII. Su portada es la más suntuosa de las iglesias de Puente Genil, realizada en piedra procedente de Sierra Gorda.



En el interior del Templo son de destacar el retablo mayor realizado en yeso tallado y policromado, imitando mármoles de colores, en el que intervino el tallista de Lucena Pedro de Mena Gutiérrez, las yeserías barrocas de estilo popular se reparten por todo el templo en torno a unas grandes pilastras de estilo corintio. A destacar la cúpula elíptica con yeserías en las que se reproducen motivos marianos.



Puente Genil tiene una orografía complicada para pasear, ya que cuenta con calles de mucha pendiente y dado que ya ha anochecido decidimos volver sobre nuestros pasos y aparcar cerca de la zona comercial para ver la iluminación. Este año se ha tratado de crear un efecto de bosque invernal con las luces y la verdad es que es muy bonita. La calle se corta al tráfico por lo que es posible disfrutar de un agradable paseo por esta via llena de tiendas, bares y cafeterías, con mucho ambiente navideño y donde también es posible ver algunos belenes en los edificios religiosos que hay en ella. Al final de la calle hay un túnel de luz donde ofrecen un bonito espectáculo de luz y sonido que hace las delicias de los niños, y las nuestras tambíén. Tras cenar en uno de los locales de esta calle volvemos al hotel a descansar.





La mañana siguiente comenzamos nuestra visita por el museo arqueológico de Puente Genil, situado en el edifico del antiguo convento de Los Frailes. La planta baja está dedicada a todas las piezas arqueológicas encontradas en los yacimientos de la localidad, con especial interés la parte romana por el cercano yacimiento de Fuente Álamo. También hay una sala dedicada a la producción de carne de membrillo, ya que Puente Genil tiene la mayor tradición en la elaboración y fabricación de la mejor carne de membrillo del mundo. Aunque hoy en día quedan bastantes menos fábricas y ha bajado la importancia de este producto en la economía local, la carne de membrillo sigue fabricándose y tiene un gran arraigo en esta zona.

Patio Museo Arqueológico.


Maqueta fábrica de carne de membrillo.


Después de recorrer estas salas nos vamos a la planta superior donde se encuentra el museo de la semana santa. El museo arqueológico es gratuito y el museo de la semana Santa tiene un coste de un euro. Cuando entramos no tenía muchas expectativas sobre este, pero tengo que decir que me encantó, sobretodo debido a la atención de la guía que se encuentra en este museo y que nos acompañó durante la visita explicándonos todas las particularidades de la Semana Santa de Puente Genil, que son muchas. Nosotros no conocíamos nada sobre la Semana Santa de Puente Genil, pero después de la visita al museo me ha parecido muy interesante. Nuestra guía nos explica lo que son las corporaciones bíblicas, estas son distintas a las cofradias y sus componentes acompañan los pasos ataviados con caretas y vestimentas que representan personajes y alegorías tanto del antiguo como del nuevo testamento.



La Semana Santa de Puente Genil se conoce como la "Mananta" y es una de las manifestaciones de religiosidad popular más importantes y singulares de Andalucía, está declarada de interés turístico nacional desde 1979. Esta peculiaridad se inicia en la Cuaresma. Este periodo está representado por una anciana que sostiene un bacalao en la mano y una cesta con arenques y verduras en la otra y de cuya  falda sobresalen siete patas. Auténtico calendario de la cuaresma, la anciana constituye una medida del tiempo, contándose las semanas no por días sino por sábados.

Pero el acontecimiento más singular de la cuaresma lo constituyen los Sábados de Romanos. Cada sábado de cuaresma y hasta el Domingo de Ramos tiene lugar la “subida a Jesús”. Esa noche, al compás de los pasodobles de la banda de música de la corporación del Imperio Romano, los hermanos de esta corporación desfilan en formación, precedidos por bengalas y vistiendo túnicas de colores. Una muchedumbre los acompaña en su recorrido desde el barrio bajo hasta la explanada del Calvario, donde se encuentra la ermita de Ntro. Padre Jesús Nazareno y donde, una vez allí, sonarán los acordes del tradicional Miserere.

Las corporaciones bíblicas son la esencia de la Semana Santa de Puente Genil. Hay referencias escritas de la existencia de estas corporaciones desde 1664. Las figuras bíblicas desfilan con sus "rostrillos" y signos externos que hacen que se les reconozcan y que son símbolos llamados "martirios". Otros pueblos poseyeron esta manifestación de la religiosidad popular, pero fue erradicada por los Decretos de los Obispos ilustrados del siglo XVIII y acabaron desapareciendo. No fue así en el caso de Puente Genil, que no perdió esta seña de identidad a pesar de las advertencias de excomunión sobre este asunto.

A partir del Miércoles Santo, las figuras bíblicas invaden las calles de Puente Genil, acompañando las procesiones. Los Apóstoles, Moisés, Pilatos, María Magdalena, Salomé, Caifás, Cirineo, escenifican como en un gran plató al aire libre el mundo bíblico. Y entre todas las corporaciones, la del Imperio Romano, símbolizando el poderío histórico de Roma en la Judea de Jesús, pasea sus estandartes por las calles de Puente Genil, “dominando” las procesiones a partir de la tarde del Jueves Santo. Todos ataviados con vistosos y lujosos trajes de varios colores bordados de pedrería y oro.

Además de la Semana Santa convencional hay una semana santa para los niños con unas fechas fijas del 30 de abril al 3 de Mayo donde los niños procesionan con sus propios tronos y también sus corporaciones bíblicas.



Sin duda una Semana Santa diferente en la que destacan momentos como el Alba en la  que la corporación del Imperio Romano va a recoger a los cuatro tronos que procesionan en madrugada del Viernes Santo a la Iglesia del Nazareno y donde les cantan los misereres.

La visita al museo ha sido tan interesante que se ha alargado, de manera que sacrificamos la visita a la iglesia de Jesús Nazareno y la ermita de la Vera Cruz, puesto que queremos ir al yacimiento romano de Fuente Álamo. Este se encuentra a  tres kilómetros de la localidad, en dirección Lucena. 

En Fuente Álamo  realizamos una visita guiada donde nos hablan del yacimiento, que era una villa romana, de los trabajos realizados y los mosaicos que allí se encuentran. Fuente Álamo solo está abierto en horario de mañana, hasta las dos de la tarde, tiene un coste de tres euros por adulto y 1.50 los niños y con la entrada ofertan la visita guiada o una audioguia. La visita guiada es imprescindible para conocer la importancia del yacimiento, ya que este no es tan espectacular por si mismo como otras ruinas romanas y sin las explicaciones nos dejaría un poco fríos.





Después de ver el yacimiento volvemos a casa poniendo rumbo a Jaén. Pasamos por la antigua estación de tren de Doña Mencia, actualmente convertida en una cantina-restaurante donde paramos a comer. Esta parada es un gran acierto ya que la especialidad de la cantina son las carnes a la brasa y disfrutamos una magnífica comida.

Tras comer decidimos seguir la carretera comarcal que va desde este restaurante hacia Zuheros y Luque para realizar una visita a estos bonitos pueblos.

Sin duda Puente Genil es una visita que tiene dos épocas principales, la Navidad para disfrutar su bonito alumbrado y la Semana Santa por su vistosidad y peculiaridad.

domingo, 25 de febrero de 2018

Iznatoraf y Santuario de la Fuensanta.



Hoy vamos a hacer una ruta por dos pueblos situados en el nordeste de la provincia de Jaén, Iznatoraf y Villanueva del Arzobispo, que, junto a Villacarrillo y Sorihuela del Guadalimar, forman la conocida como "Comarca de las Villas". Iniciamos nuestra ruta tomando dirección Villanueva del Arzobispo, ya que nuestra primera parada va a ser el santuario de la Virgen de la Fuensanta. Este santuario se sitúa a las afueras de la localidad, con un fácil acceso desde la N-322. El edificio se alza sobre una antigua fortaleza medieval del siglo XIII, de esta quedan dos torres.

La leyenda de este santuario cuenta como Alí-Menón, rey moro de Iznatoraf, se enteró de que su esposa ayudaba a los cristianos presos en el castillo por lo que mandó a sus soldados  para que la mataran. Decidieron sacarle los ojos y cortarle sus brazos esperando su muerte. Ella invocó a la Virgen María y metió sus brazos en un arroyo y estos fueron restituidos, después se frotó los ojos y también le fueron devueltos. El rey arrepentido y ante semejante prodigio se convirtió al cristianismo y decidió levantar un santuario en este enclave. El santuario permanece abierto todos los días de 10 de la mañana a 7 de la tarde. Se narra que San Juan de la Cruz dormía aquí en sus visitas a la villa. En el interior, la iglesia cuenta con tres naves separadas por bellas columnas, destaca el camarín de la Virgen con una bóveda de media naranja adornada con motivos florales.




Se puede visitar también la fuente, de la que es posible beber, aunque en el momento de nuestra visita por motivo de una reforma esto no era posible.





Después de la visita al santuario nos dirigimos al centro de Villanueva con  objeto de visitar la Iglesia de San Andrés. En nuestro camino vemos un edificio que capta nuestra atención. Se trata de un palacete típico de la arquitectura colonial de principios del siglo XX. En su interior hay un patio porticado que desgraciadamente no pudimos ver ya que estaba cerrado. Este palacete es actualmente un centro educativo por lo que es posible verlo si visitáis el pueblo en día laborable.



Aparcamos cerca de la Plaza Mayor de Villanueva. Esta es una plaza de trazado medieval, aunque muy modificada. Fue diseñada en el siglo XV y en los primeros años del siglo XX funcionó como mercado y plaza de toros en las fiestas del pueblo. Hoy es el centro de la vida comercial del pueblo, tiene un templete de música y algunos edificios destacables a su alrededor. 



Desde la plaza subimos en dirección a la iglesia de San Andrés. El templo actual se levantó en el siglo XVI sobre otro  anterior que ocupaba  el patio de armas de una antigua fortaleza medieval. El nuevo templo se construyó entre las cuatro torres de la fortaleza, de las cuales solo se conservan dos en la fachada occidental, las otras dos desaparecieron en la década de 1920. Esto ha dado a la iglesia una arquitectura bastante peculiar. La iglesia no tiene horario de visitas fuera de las horas de culto, por lo que desgraciadamente no pudimos visitar su interior.



Abandonamos Villanueva en dirección a Iznatoraf pero antes de salir del pueblo paramos a ver la bonita plaza de Toros. Esta plaza se inauguró en 1928 y es de estilo neomudéjar.



Salimos de Villanueva y tomamos el desvio hacia la cercana Iznatoraf. El pueblo está fuertemente marcado por su emplazamiento, ubicado en una meseta a una altura de 1.039 metros sobre el nivel del mar, dominando visualmente el paisaje circundante de la campiña. Este emplazamiento marcó desde sus orígenes el carácter de población vigía. Fue una medina islámica de gran importancia, su nombre procede del árabe hisn at-turab, que significa castillo del camino o de la calzada. De este pasado se conserva un importantísimo patrimonio histórico. Con un casco antiguo marcado por calles estrechas y serpenteantes.


En la subida paramos en un mirador desde el que se aprecian unas magníficas vistas de las montañas de alrededor. Seguimos hacia el pueblo y aparcamos en un parking gratuito habilitado justo enfrente de una de las puertas del antiguo recinto de la Torafe árabe. La puerta de la calle Campo nos da la bienvenida a un entramado de calles que conserva totalmente su trazado musulmán. Esta es una de las puertas de entrada al antiguo recinto fortificado. Data de los siglos XIII-XIV y está construida en mampostería presentando un arco de medio punto.




El recinto amurallado de Iznatoraf, declarado conjunto histórico artístico, estaba vertebrado  por once torres de la misma elevación dando entrada a la villa por nueve arcos que se encontraban en distintos puntos de su circuito. Fuera y extramuros quedaba el arrabal, sus aldeas y cortijos, conformando toda una especie de distrito catastral. En la actualidad se conservan restos de dos grandes torreones y cinco arcos o puertas de acceso a la villa: La Puerta del Arrabal, la Puerta de la Virgen del Postigo, el Arco del Pozo de la Nieve, el Arco de la Calle Comandante Barcina y el Arco de la Calle Campo. En su ayuntamiento se conserva el archivo histórico de Iznatoraf, según el cual en el año 1592 visitó el municipio Miguel de Cervantes, como recaudador de impuestos y existe documentación de la visita que realizó San Juan de la Cruz, que practicó un exorcismo a un poseso.


Pasamos la Torre del Reloj y llegamos a la Plaza principal del pueblo, llamada Plaza de San Fernando,  donde vemos la iglesia de Nuestra señora de la Asunción. Esta fue construida en el siglo XVI, sobre un anterior templo que a su vez se alzó sobre la mezquita mayor de la medina. Se construyó bajo la dirección de Alonso Barba, discípulo de Vandelvira. La iglesia solo se puede visitar en horario de misa por lo que solo la pudimos ver en su exterior.



En la misma Plaza de San Fernando encontramos la bonita Puerta del Arrabal, es la antigua puerta de ingreso a la plaza de armas musulmana. Es un arco monumental de medio punto de estilo renacentista. Por encima del arco encontramos un escudo sobre una cartela apergaminada del Obispo Bernardo de Sandoval y Rojas. En su interior una hornacina recoge un relieve renacentista de la Virgen Inmaculada. Delante de esta puerta y en la misma Plaza está la estatua de Fernando III cuyas tropas reconquistaron la ciudad en 1235.



Seguimos paseando por sus calles hasta llegar a la ermita del Santísimo Cristo de  la Vera Cruz, patrón de la localidad. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII, de planta de Cruz latina y bóveda de medio cañón rebajado. Alberga la imagen del patrón, el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, en un camarín barroco. A escasos metros de la ermita está el museo de artes populares.




 Tras la visita a su interior  salimos de nuevo por la puerta del Pozo de la Nieve, donde estuvo la "nevera del municipio", en la que a base de hielo y paja se conservaban los alimentos.  Damos un paseo por la calle Cava,  rodeando lo que antes sería la muralla exterior del pueblo, para disfrutar las magníficas vistas que nos ofrece la situación de Iznatoraf.




Tras rodear parcialmente esta antigua muralla volvemos a la zona de aparcamiento y abandonamos este bonito pueblo con el buen sabor de boca que da descubrir un bello rincón aún preservado y alejado del turismo masivo en el que la belleza de sus calles, con antiguas casas medievales, colmadas de macetas con bellas plantas y flores, incluso en época invernal, evocan el esplendor de su pasado musulmán.


Pero no podemos despedirnos sin hacer referencia a las fiestas del Cristo de la Vera-Cruz, celebradas en los primeros días de Septiembre, siendo el día grande la jornada del 3, con encierros de reses bravas que se llevan a cabo durante la noche por las empinadas calles de la antigua villa. Tampoco podemos desdeñar la rica gastronomía torafeña, reminiscente de su pasado histórico árabe y cristiano, en la que destacan el "ajo morcilla o Bodrio", una peculiar pipirrana con características distintas de la hecha en el resto de Jaén, el potaje de garbanzos con panecillos y sus famosos buñuelos de viento.

lunes, 19 de febrero de 2018

Lucena. La perla de Sefarad.

Lucena fue en época musulmana uno de los núcleos de población más importantes del pueblo judío en España, de hecho estuvo habitada exclusivamente por judíos entre los siglos IX y XII, hasta el punto de conocerse como la Perla de Sefarad. Este pasado se puede adivinar en el trazado de sus calles.

Nuestra visita a Lucena se enmarca en el camino hacia Puente Genil. Llegamos por la mañana y dejamos el coche en un parking cerca de la iglesia de Ntrª Sra del Carmen, donde por 60 céntimos lo puedes dejar toda la mañana. Nos encaminamos por la calle Sta María Baja hasta el castillo del Moral situado en la plaza del Coso, en pleno centro de la localidad. Esta plaza o paseo, llamado en otros tiempos Plaza de España, era el centro urbano de la villa en época medieval. Cuando los marqueses de Comares residían en el castillo, el paseo o plaza era su patio particular, donde celebraban sus fiestas. Aquí se han celebrado justas, corridas de toros, actuaciones teatrales. Su nombre "coso" significa precisamente lugar donde se celebran festejos.

Iglesia Ntrª Sra del Carmen.


El Castillo del Moral es una fortaleza asentada sobre ruinas romanas y visigodas, data del siglo IX, surgió como defensa de los reinos musulmanes de Al-andalus ante los cristianos. Hoy se ha covertido en museo arqueológico y oficina de turismo. En ella estuvo encarcelado el rey Boabdil tras ser derrotado en la batalla de Martín González. En esta batalla, Boabdil puso sitio a Lucena, estando esta defendida por su alcalde, en el curso de la batalla las fuerzas musulmanas huyeron en desbandada, lo que hizo posible la captura de Boabdil que fue llevado prisionero al Castillo.



Aquí nos dan un plano de la ciudad y nos indican los principales monumentos y el horario, como el castillo tiene horario ininterrumpido hasta las 17 horas, decidimos ir primero a ver el resto de los monumentos que cierran al mediodia. Desde el castillo vamos a la cercana iglesia de San Mateo, donde destaca su capilla del sagrario de estilo barroco y su magnífico retablo manierista. La iglesia fue levantada sobre la antigua sinagoga mayor de Lucena y es el templo mayor y mejor conservado de los que se edificaron a principios del siglo XVI en la campiña cordobesa. La capilla del Sagrario se incorporó en el siglo XVIII, obra maestra del barroco andaluz.





La iglesia en estas fechas navideñas está engalanada con un precioso árbol de navidad y un Belén. Al salir de la iglesia, en la Plaza, hay un bonito belén con figuras a tamaño real. En uno de los puestos de esta plaza nos informan sobre la ruta de los belenes de Lucena, que al ser por la tarde no vamos a realizar.






Proseguimos hacia el Palacio de los Condes de Santa Ana, pero en el camino nos encontramos el edificio del Círculo Lucentino, antiguo palacio del marqués de Torreblanca. Edificio construido en el siglo XVIII en estilo romántico y comprado en 1868 para ser la sede del Círculo Lucentino.  El conserje se ofrece amablemente a enseñárnoslo y nos muestra todo el edificio, incluida la biblioteca, donde descubrimos dos magníficos ejemplares del Quijote, fechados en 1608 la primera parte y en 1618 la segunda.



Continuamos hacia el Palacio de Santa Ana, palacio barroco del siglo XVIII, que hoy es un centro de interpretación de Lucena, donde se pueden admirar también las piezas encontradas durante la restauración del edificio, como el precioso ángel durmiente. En su planta superior hay una exposición temporal de lego Starwar que mi hijo no puede dejar de visitar. El palacio se encuentra muy modificado en sus plantas superiores para albergar el museo, pero su espectacular escalera central con su cúpula merecen la pena ser visitados. Hay una leyenda asociada a este palacio.




Leyenda del Palacio Condes de Santa Ana.

A principios del siglo XX, el Palacio es adquirido por la familia Torres-Burgos. A esta familia le resultó extraño que los cinco espectaculares balcones de la fachada principal no se correspondieran con ninguna estancia interior. Por más que buscaban no lograban dar con esa estancia. Para averiguarlo llamaron a unos albañiles que descubrieron que una pared sonaba a hueca. El nuevo dueño dió orden de derribarla y para sorpresa de todos apareció un fastuoso salón de baile del siglo XIX. La familia se puso en contacto con el sobrino del último conde de Santa Ana que les relató el motivo de ocultar esta fastuosa estancia:

Según su relato, en el siglo XIX, el IV conde de Santa Ana  sorprendió a su esposa, doña Marina Fernández de Lincres, con su amante en este salón. El conde, cegado por los celos retó al amante y lo mató en esa estancia. Acto seguido dejó a su esposa encerrada en ese lugar tapiando todos los balcones y entradas de acceso. Se dice que doña Marina en venganza roció todas las paredes con su perfume para que su presencia nunca fuera olvidada. Murió allí, aunque posteriormente el conde arrepentido mandó derribar una de las paredes y darle sepultura en Granada, tras lo cual tapió de nuevo para olvidar el suceso. Cuando el Palacio se comenzó a restaurar en 2009, los trabajadores encontraron en los sótanos un hombre enterrado rodeado de crucifijos. Se presupone es el cuerpo del desafortunado amante.

Patio Palacio Santa Ana.


Cerca del palacio de Santa Ana se encuentra el Palacio o Casa de los Mora. Este edificio está anexo a la Iglesia de San Pedro Mártir de Verona, fue un antiguo convento dominico fundado en 1575 y que en 1836 pasa a formar parte de los Bienes Nacionales. El edifico conserva un magnífico patio manierista porticado con arcos de medio punto y columnas sobre basamento de pedestal. Hay en el centro de este patio una bonita fuente rodeada de jardín y palmeras. El resto del edificio está muy modificado y actualizado como centro polivalente para exposiciones, docencia y otros usos sociales. El acceso es libre y gratuito al igual que al Palacio de Santa Ana.



La mayoría de los edificios públicos e iglesias tienen un horario de mañana y tarde y cierran  entre las 13.30 a las 14 horas por lo que a esta hora decidimos ir a comer y dejar la visita al castillo para la tarde.

En nuestra comida tenemos una primera aproximación a la gastronomía cordobesa con sus magníficos vinos de la denominación Montilla-Moriles. La gastronomía lucentina tiene una clara raigambre campesina, aprovechando los productos de sus campos, como sus aceites de oliva virgen extra. Así, son típicos de esta zona la roña de habicholones, las albóndigas de boquerones (típico plato de cuaresma), la ensalada de naranja con bacalao y los bolos lucentinos, (mezcla de varias carnes con almendra, jamón,  huevo y especias). Entre sus dulces más tradicionales se cuentan los pestiños, gajorros o sopaipas.

Después de comer volvemos sobre nuestros pasos para visitar el castillo. En sus salas se recrea la historia de Lucena a través de diversas piezas arqueológicas y de recreaciones como las de la cueva del Ángel, importante asentamiento paleolítico pre-neandertal y neandertal y único datado en España como residencia permanente de homínidos durante más de 300.000 años.  Hay también una ambientación sonora que nos va informando sobre lo que vamos viendo y que acompaña gratamente la visita.



Además de recorrer las diversas salas del museo es posible también subir a la torre donde estuvo preso Boabdil y desde cuyo exterior se pueden disfrutar unas bonitas vistas de la ciudad y apreciar su situación estratégica en la ruta del Califato de Córdoba.



Por falta de tiempo no visitamos  el Santuario de Ntra Sra de Araceli y el yacimiento de la Cueva del Angel, que son también muy interesantes. En todas las iglesias hemos visto carteles sobre la semana santa de Lucena que nos dan una idea de la importancia de esta fiesta en la localidad.

Sin duda un visita agradable que nos ha ofrecido la posibilidad de conocer esta bonita localidad antaño tan importante culturalmente al ser un foco de sabiduría en la España medieval.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Sacra Capilla del Salvador de Úbeda.



Si hay un monumento que identifique Úbeda como ningún otro, este es la Capilla del Salvador. Cualquier fotografía de esta es fácilmente reconocible como perteneciente a Úbeda. Esto es debido a su particular estructura y a su espectacularidad, hoy queremos conocer un poco más este monumento. 

La capilla se encuentra en la Plaza Vazquez de Molina de Úbeda, donde podemos encontrar el mayor conjunto monumental de la ciudad. Está anexa al palacio de Francisco de los Cobos, natural de Úbeda y  su precursor. La capilla es un templo-panteón construido por encargo de Francisco de los Cobos y Molina,  el poderoso secretario de Carlos V, comendador mayor de León y adelantado de la frontera. El proyecto se inicia en 1536 de la mano de Diego de Siloé el arquitecto de la Catedral de Granada, pero este lo abandona pocos años después, estando a partir de 1540  su ejecución en manos de Andrés de Vandelvira. El templo es una obra maestra de la arquitectura religiosa del Renacimiento español. Fue declarado monumento histórico-artístico en 1931.

Patio Palacio Francisco de los Cobos.

El magnífico aspecto exterior del templo se corresponde plenamente con su grandiosidad interior. En el exterior destaca su espectacular fachada  principal de estilo plateresco, obra de Esteban Jamete. La simbología de la fachada gira en torno a la muerte, la mitología, la religión y las referencias a sus fundadores. En la parte más externa de la fachada hay dos torres circulares que hacen referencia a la muerte y la subida a los cielos. Siguiendo hacia dentro vemos los escudos de los fundadores, Francisco de los Cobos y su esposa María de Mendoza, sostenidos por dos guerreros y dos matronas respectivamente, y colocados sobre sendos sarcófagos. Interiormente  dos grandes contrafuertes donde se repiten los escudos familiares en la parte superior y en cuya parte inferior están esculpidas escenas de los trabajos de Hércules.



En el cuerpo central está la puerta principal, que se planteó como un arco de Triunfo, con representación en el intradós de los dioses clásicos y un friso decorado con escenas del Éxodo. Llenando las enjutas del arco dos esculturas de gran relieve representando la fe y la justicia que sostienen una cartela fundacional del edificio.  A ambos lados de la puerta cuatro columnas pareadas de orden corintio que enmarcan  cuatro hornacinas vacías (en el proyecto irían situados los evangelistas pero nunca se llegaron a colocar por falta de presupuesto).  En un plano superior  y en el punto central un relieve de la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor a los lados del cual enmarcadas por cuatro columnas están las figuras de San Pedro y San Andrés. En un tercer nivel de altura hay una triada de  ventanas de medio punto y rematando la fachada un frontón triangular. Cuenta también con una sola torre terminada en forma de cebolla, al estilo centroeuropeo. El color dorado de la piedra adquiere ricos matices con la luz del atardecer, arrancando aún más belleza si cabe a esta magnífica fachada.

Escena de la Trasfiguración.


Cuenta el Salvador con otras dos puertas laterales, la del norte dedicada a Santiago y la del Sur, actual acceso al interior del templo, también bellamente decorada en estilo plateresco y dedicada a la Caridad.

Puerta de la fachada Sur.

El interior es de una sola nave dividida en dos espacios por una magnífica reja, una nave más exterior que era donde accedía el pueblo llano y  una rotonda o parte noble donde se encuentra el  altar mayor con el impresionante retablo de madera de Alonso Berruguete, que representa la Transfiguración de Jesús. Este retablo fue destruido en su mayor parte en la Guerra Civil, conservándose solo el Cristo central, posteriormente se restauró siento este proceso obra de Juan Luis Vassallo y dando lugar al espectacular conjunto que podemos disfrutar hoy en dia.  Sobre este retablo la magnífica cúpula que vierte su luz sobre este arrancando reflejos dorados que imaginamos impresionarian a los fieles del medievo tanto como lo hacen hoy en dia a los turistas del nuevo milenio.



En el margen izquierdo de la rotonda se abre el acceso a la sacristía. Este acceso se realiza por una peculiar y original puerta que es por si sola una maravilla arquitectónica ya que es una puerta de esquina y rincón que demuestra el alto grado de conocimiento arquitectónico de Vandelvira. Esta representa la Puerta del Edén. En ella, en lugar de columnas hay dos cariátides, con cestos de flores en la cabeza, sosteniendo un doble entablamiento sobre el que se alza la Virgen de la Paz, un emperador y un siervo, que representan la concordia entre el poder y el pueblo, y dos angelotes.



La sacristía está considerada una de las mayores obras del renacimiento español, su diseño es obra completa de Vandelvira. Tiene una riquísima decoración escultórica obra de Esteban Jamete. Esta representa toda clase de figuras, bustos y alegorias corpóreas y en las enjutas de los arcos están representadas Sibilas, profetisas de la mitología griega.




El templo alojó bellas obras de orfebrería,  esculturas, reliquias y pinturas, entre las que destacan la famosa Piedad de Úbeda, actualmente en préstamo en el museo del Prado, un cáliz de oro, una cabeza relicario, pero la pieza más famosa era una estatua de San Juanito esculpida en mármol y atribuida a Miguel Angel. Dicha pieza fue destruida en 1936, los fragmentos conservados fueron enviados por la Casa de Medinaceli, dueña del templo, a Florencia para su restauración. Esta labor se finalizó en 2013. La escultura desde 2015 está en el museo del Prado de Madrid.

La Capilla del Salvador es de propiedad privada, está abierta al público y la entrada tiene un coste de 5 euros para los adultos y 2.5 para niños y jubilados, la entrada incluye una audioguia. También es posible visitar el Salvador de forma gratuita en horario de misa, aunque en este caso no se accede a la sacristía, ni es posible visitarlo con tanto detenimiento.

A la izquierda de la fachada principal del Salvador se encuentra el palacio construido para el primer sacristán del templo, el  Deán  Ortega, hoy parador de turismo, con su bello patio renacentista.



En la misma plaza encontramos el Palacio Vazquez de Molina, hoy ayuntamiento de la ciudad y en cuyos sótanos se ha abierto recientemente el centro de interpretación de Vandelvira y el Renacimiento del Sur. El centro cuenta con cuatro salas, recepción, "el renacimiento que viajó a las américas, "Cantería" y "Vandelvira, hombre del Renacimiento. A lo largo del recorrido se pueden observar 39 bellas fotografías realizadas por el arquitecto Marc Llimargas de monumentos renacentistas de Baeza, Úbeda, Jaén, La Guardia, Huelma, Villacarrillo y Linares además de tres audiovisuales sobre la vida y obra de Vandelvira. Una visita a este complementa la del Salvador, ya que permite entender aún mejor su obra y la grandiosidad de su arquitectura. En su cripta se encuentra enterrado Vazquez de Molina, sobrino de Francisco de los Cobos y al que sucedió como secretario de estado, fue quién mandó construir este palacio.  El acceso al centro de interpretación es gratuito.





Enfrente del Palacio está la iglesia de Santa María, bella colegiata gótico-renacentista que esta abierta de nuevo al público después de muchos años de dificultosa restauración.




Esta plaza constituye sin duda un magnífico exponente renacentista, reflejando la grandiosidad de la ciudad, tal como Francisco de los Cobos pretendió cuando inició las obras del Salvador. Ahí nace el Salvador, algo más que una iglesia, un templo o una capilla, el Salvador es el lugar de descanso final de un matrimonio embriagado por la grandeza.