lunes, 2 de julio de 2018

Santo Domingo de Silos y Covarrubias. Ruta por la comarca del Arlanza.





Hoy vamos a visitar dos bellas localidades situadas en el llamado triángulo del Arlanza. Se denomina así a la zona que ocupan tres municipios burgaleses, Santo Domingo de Silos, Covarrubias y Lerma. En nuestro viaje vamos a visitar los dos primeros, puesto que el último ya lo conocemos de una parada en ruta en un viaje anterior. Son tres localidades muy bellas y altamente recomendables para una escapada de fin de semana. 

Comenzamos nuestra visita por Santo Domingo de Silos, este es un pueblo al que tenemos especial cariño porque nos unen lazos familiares, por lo que ya habíamos estado antes, en esta ocasión fuimos con los niños, ya que queríamos darles a conocer esta bonita comarca. Nuestro viaje lo realizamos en el mes de Agosto por lo que pudimos disfrutar los espectaculares campos de girasoles que encontramos en nuestro camino. 



Unos dos kilómetros antes de llegar a Silos por la carretera de Silos-Caleruega, que fue nuestro acceso, encontramos un paraje conocido como el desfiladero de la Yecla, lugar interesante para visitar. La bajada al desfiladero se efectúa junto a la entrada de dos túneles que hay en esta carretera y en los que hay también una pequeña zona de estacionamiento. Encontramos una serie de puentes y pasarelas que nos permiten recorrer unos 600 metros de garganta con cascadas y pozas que ha ido conformando el arroyo El Cauce. En la parte alta del desfiladero anidan parejas de buitres leonados que es posible ver sobrevolando la zona. En el momento de nuestra visita no había mucha agua pero aún así el paseo merece la pena y no os llevará más de media hora recorrerlo. Tras esta pequeña parada llegamos a Santo Domingo. 




Santo Domingo es un pueblo pequeñito que se visita en poco tiempo, sin duda la joya de la corona del pueblo es el monasterio, de hecho es lo más famoso y lo que atrae a los visitantes. Pero además de la obligatoria visita a este un paseo por el pueblo también es muy agradable, tiene rincones de gran belleza ya que está muy bien conservado, con sus casitas de piedra y su aspecto medieval. 

Nada más llegar al pueblo nos encontramos con los restos de la antigua muralla que cierran la huerta del monasterio benedictino del siglo X. Enfrente del monasterio se encuentra la Plaza Mayor, donde encontramos los edificios más destacables. Algunas casas soportadas, una casa señorial convertida en un hotel y el ayuntamiento, enfrente de la Plaza cruzando la carretera la iglesia de San Pedro. Es este un templo del siglo XVIII, construido sobre otro de estilo románico. En su interior se encuentra la talla de la Virgen del Mercado, que es la patrona de la localidad. En esta iglesia se ubica también el museo medieval, en él encontramos el cáliz de Santo Domingo, del siglo XI y la tapa del arca de Santo Domingo, de los siglos XII-XIII.




Enfrente de la puerta de acceso al monasterio encontramos un lavadero que tiene también gran encanto, si seguimos paseando y pasamos este llegamos a la zona de huertas, un vergel incluso en verano, por el frescor que da el rio Arlanza.



La visita al monasterio nos llevará algo más de tiempo, tenemos que visitar la iglesia de estilo neoclásico,  el famoso claustro con su ciprés y la botica que es también muy bella. Si tenéis suerte y vuestra visita coincide con una de las misas cantadas podréis disfrutar los famosos cantos gregorianos. El monasterio comenzó a construirse en el siglo IX. Destaca su claustro románico de dos plantas, de impresionante belleza. Merece la pena hacer la visita guiada en la que nos detallan las esculturas que encontramos en este. En el monasterio se encuentra el sepulcro de Santo Domingo, con una estatua yacente del monje que descansa sobre un grupo de tres leones.

Sepulcro de Santo Domingo.

 Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a si mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales´

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
     
             Gerardo Diego.



La vida del pueblo ha estado íntimamente ligada al monasterio, ya que de este eran las tierras que los habitantes de Silos cultivaban, lo que ha dado lugar a una relación de amor-odio entre paisanos y monjes, aunque es indudable que no se entiende los unos sin los otros, ya que es el monasterio el principal reclamo turístico del pueblo y motor de su economía.


Salimos de Silos con destino a Covarrubias, situado a 20 km de este, algo más grande que nos llevará casi un día si queréis conocerlo en su totalidad. Nosotros realizamos una visita guiada que partía de la oficina de turismo y fue muy interesante y amena, incluso si vais con niños como era nuestro caso. Covarrubias es llamada la cuna de Castilla y su estilo arquitectónico el tradicional popular castellano. Su casco histórico fue declarado conjunto histórico-artístico nacional en 1965.

Partimos pues de la oficina de turismo, esta está situada dentro de la Puerta del Archivo del Adelantamiento de Castilla. Este edificio está anexo  a la Puerta Real, que era una de las entradas principales de la villa. Sobre esta puerta podemos ver el escudo de Felipe II. Para más información sobre los horarios de la oficina de turismo y las visitas guiadas, podéis pinchar aquí covarrubias./oficina-de-información.



A lo largo de nuestro recorrido podemos ver varios cruceros, el primero justo enfrente del Archivo del Adelantamiento de Castilla , este es de estilo gótico del siglo XVI, el otro está enfrente del Torreón de Fernán González, y es de la misma época. Visitamos la iglesia de Santo Tomás, construida en el siglo XII, aunque apenas conserva nada de la original. La que podemos ver en la actualidad es del siglo XV. Cuenta con 6 retablos, una vidriera renacentista que representa la Natividad, una hermosa pila bautismal románica, una escalera plateresca, verdadera joya de la iglesia. Se conserva también un precioso órgano del siglo XVIII.

Iglesia de Santo Tomás.


Escalera plateresca.


Crucero y torre de Fernán González

 Vamos caminando hasta la Plaza Mayor, disfrutando la arquitectura típica de las casas castellanas con su entramado de vigas de madera y sus ventanas estrechas, en parte para conservar el calor y en parte para pagar menos impuestos. En esta plaza se encuentra el ayuntamiento. Proseguimos hasta la cercana Plaza de Doña Sancha donde se encuentra una de las casas mejor conservadas de la localidad y exponente máximo de la arquitectura tradicional castellana, la casa de Doña Sancha. Otros edificios destacables son la casa del Boticario, la casa del Obispo Peña y el Torreón de Fernan González. Es esta una torre de estilo mozárabe del siglo X, de base rectangular y torre piramidal truncada. Según la historia popular, en ella fue emparedada doña Urraca por su padre Fernán González en castigo a sus amoríos con un pastor. La torre es de titularidad privada pero se puede visitar.


Casa de doña Sancha.


 Un personaje muy popular en Covarrubias es la Princesa Kristina de Noruega, esta se desposó en 1258 con el infante Felipe de Castilla, hermano del rey Alfonso X, el Sabio. La pareja se estableció en Sevilla, muriendo ella cuatro años después sin descendencia, algunos dicen que de nostalgia por su tierra. Su marido la enterró en el claustro de la ex-colegiata de Covarrubias, en un sepulcro de estilo gótico muy bello. En el año 1978 se abrió el sepulcro de la princesa y apareció la momia con el pelo amarillo, las uñas rosadas y los dientes aún blancos. Desde entonces los contactos entre el gobierno noruego y la villa de Covarrubias se han sucedido, creándose la fundación Cristina de Noruega, y la construcción de una capilla dedicada a San Olav, patrono de Noruega. Esta fundación y la embajada de Noruega en España celebran a finales de octubre un festival anual de música noruega con un mercadillo de productos típicos en Covarrubias.



Uno de los edificios más destacados de Covarrubias es la ex-colegiata de San Cosme y San Damián, del siglo XV. Consta de tres naves, cuatro capillas y un bello claustro, en su interior podemos encontrar el órgano más antiguo que sigue sonando en Castilla. Hay también un museo en el que podemos ver entre otras piezas el Tríptico de la Adoración de los Pastores, obra del siglo XV atribuida a un discípulo de Siloé. En el interior de la Colegiata se haya también el sepulcro de la princesa Kristina de Noruega.





Sobre el rio Arlanza se yergue un puente románico que antaño tenía dos torreones, hoy desaparecidos, el último se eliminó en 1888 para ampliar la villa por esa zona, este torreón ya desaparecido está reflejado en el escudo de Covarrubias.

Sin duda ambos pueblos son de gran belleza, rodeados de un entorno envidiable  que los convierten en un buen destino para una escapada en cualquier época del año. Además es una zona de una rica gastronomía donde los asados de lechazo y los derivados del cerdo son las estrellas. Si visitáis Covarrubias el primer domingo después de San Antón, podréis asistir a la fiesta de la matanza, en la que se reparte de forma gratuita chorizo, morcillas y demás productos del cerdo.

En la comarca hay también un vino con denominación de origen, el vino de Arlanza, esta denominación establecida en 2007 engloba los vinos producidos en el valle medio y bajo del rio Arlanza, en las provincias de Burgos, comarca del Arlanza y Palencia.




lunes, 25 de junio de 2018

Brihuega y sus campos de lavanda.






Brihuega es una bonita localidad de la provincia de Guadalajara que está tomando cada año más relevancia turística debido a sus campos de lavanda. Se encuentra situada en el valle del rio Tajuña, el verdor de su vega, sus huertas y jardines, le han valido el nombre de Jardín de la Alcarria.


Nuestra visita a Brihuega la realizamos  el pasado mes de Julio, casi al final del festival de la lavanda, que se celebra todos los años en estas fechas. Durante este festival las calles de Brihuega se engalanan con motivos violetas aumentando la belleza de la villa. Se realizan visitas guiadas a los campos de lavanda y hay actuaciones musicales en ellos. Sin duda una maravillosa ocasión para acercarse a esta localidad. Este año durante el festival se celebrarán dos conciertos, uno de Pintingo y otro de Café Quijano, y habrá también una experiencia gastronómica de la mano del chef Dani García, galardonado con dos estrellas Michelín. Para más información sobre este festival podéis abrir este enlace, festivaldelalavanda.com. 

Además de la belleza de sus campos de espliego, Brihuega cuenta con un magnífíco  conjunto monumental, la villa conserva su muralla del siglo XII y tres puertas originales de esta. Una de estas puertas fue nuestro acceso al casco antiguo que como veis nos encontramos engalanado con motivo del festival.




Callejeamos hasta llegar a la Plaza del Coso, donde se encuentra la Real Cárcel de Carlos III, que es en la actualidad la oficina de turismo, también está situado en esta plaza el ayuntamiento y las cuevas árabes. Para visitar las cuevas hay que preguntar en la carnicería  que hay al lado. La visita cuesta dos euros para los adultos y es gratis para los niños. Estas cuevas son un laberinto de galerías y túneles construidos entre los siglos X y XI, recorren todo el subsuelo briocense, con una longitud aproximada de ocho kilómetros, aunque solo está acondicionado para su visita un tramo de setecientos metros. Eran utilizadas en épocas de asedio para tener una vía de escape al exterior de las murallas.  Fue una visita que nos gustó mucho y sin duda recomiendo.




Seguimos camino y atravesando otra de las puertas de la muralla llegamos al Castillo de la Piedra Bermeja. Este castillo fue erigido sobre un primitivo fortín árabe, añadiendo estancias de estilo románico en el siglo XII y posteriormente construyendo una capilla de estilo gótico de transición en el siglo XIII. La plaza del Castillo se encontraba en obras por lo que estaba un poco deslucida en el momento de nuestra visita, pero aún así es bastante bonita.



Dentro del patio de armas se encuentra la iglesia de Santa María de la Peña, obra gótica de transición, edificada en el siglo XIII, también podemos ver las ruinas de lo que fuera el convento franciscano. Al lado de la iglesia hay un acceso al cementerio que también os recomiendo visitar porque tiene unas vistas preciosas del valle del rio Tajuña. En esta misma plaza vemos una indicación para visitar un curioso museo, el museo de miniaturas del profesor Max, nosotros no realizamos esta visita. 

Volvemos sobre nuestros pasos para salir del recinto amurallado y visitar el jardín romántico de la Real Fábrica de Paños de Carlos III. El jardín es la única parte que se puede visitar de este edificio, al menos cuando nosotros estuvimos allí. No es excesivamente grande pero si muy bonito y ofrece también unas bellas vistas del castillo y de un tramo de muralla. Esta fábrica se fundó en 1750, por el rey Fernado VI, y constituye uno de los ejemplos de arquitectura industrial del siglo XVIII en España.

Llama también la atención al recorrer Brihuega la cantidad de fuentes que encontramos en un recorrido por el pueblo, entre ellas destacan la de 12 caños junto al lavadero municipal, las del Coso o las del Parque de María Cristina. 

En cuanto a la rica gastronomía que esta zona nos ofrece destacamos el cordero y el cabrito como los elementos más preciados de la cocina alcarreña, aunque no conviene despreciar otras carnes como el conejo preparado de mil formas, las perdices y las codornices a la alcarreña. También destacables son las deliciosas combinaciones de verduras criadas en torno al Tajuña, el pastel de berenjena, el pisto y las costrada de calabacines. En cuanto a los postres son famosos en estas tierras los bizcochos borrachos, los melindres y las torrijas. No olvidarse por supuesto de la miel, con su denominación de origen de la Alcarria. Nosotros disfrutamos de estos manjares en el restaurante asador El Tolmo, aunque tuvimos que esperar un buen rato ya que estaba totalmente lleno el día que fuimos, quizás al estar todavía en periodo del festival de la lavanda, aun a pesar de ser un día entre semana. Os recomiendo pues que si queréis comer en el pueblo en estas fechas reservéis con antelación, aunque la oferta de restaurantes no es pequeña, quizás se queda un poco corta para la demanda del mes de julio. En cualquier otro periodo del año no tendréis este problema.

Como era muy temprano para ir a visitar los campos de lavanda, Julio no es el mes más fresquito en estas latitudes, decidimos dar una vuelta por los alrededores para hacer tiempo hasta el atardecer, que es el mejor momento para visitarlos. Había oido hablar de un lugar denominado Cívica, a no mucha distancia de Brihuega, y allí nos encaminamos. Siguiendo las indicaciones de la oficina de turismo tomamos la carretera que va hacia Masegoso de Tajuña y Cifuentes y a 12 km de Brihuega encontramos esta curiosa aldea abandonada.



Es un paraje que sorprende al visitante por su originalidad, su situación, colgado de la montaña, en un enclave muy bello, con bastante vegetación. Parece ser que ha habido asentamientos humanos muy antiguos en esta zona, pero el origen de esta construcción tal como la vemos hoy en día no es muy antiguo. De hecho fue construida en la década de 1950 a 1960 debido al empeño del cura Aurelio, párroco de una cercana localidad y de un grupo de vecinos. Constituye un entramado de escaleras, balaustradas, ventanas y pasadizos excavados en la montaña que más parecen un monasterio tibetano que algo de estas latitudes. Sin duda un peculiar paraje. Al otro lado de la carretera hay un bar con una maravillosa terraza que hizo nuestras delicias para pasar la tarde a la espera de que el calor nos diera una tregua para volver a Brihuega y visitar los campos.

Interior de una de las galerias de Civica.

Terraza del bar de Civica.


Ya de nuevo en Brihuega nos dirigimos al punto que nos habían indicado en la oficina de turismo, tomando la carretera hacia Villaviciosa-Hontanares, hasta llegar a un monolito donde hay una zona de aparcamiento. Al lado hay un pequeño campo de lavanda y un poco más adelante hay campos más extensos. En la zona de aparcamiento nos encontramos un bonito y colorido puesto ambulante donde vendían productos de lavanda, no nos pudimos resistir a comprar un tarro de miel. Los campos son de titularidad privada, por lo que hay que ser muy respetuoso al recorrerlos y respetar los espacios entre plantas para no dañar estas. En algunos no se puede entrar, en otros hay que pagar dos euros para poder recorrerlos, suelen tener un guardia que es el que da el acceso. Hay que tener cuidado porque hay muchas abejas, aunque nosotros no tuvimos ningún problema con ellas, se ve que están acostumbradas a los curiosos y pasan de ellos.




Sin duda un destino a tener en cuenta dada la belleza del entorno y los muchos pueblos con encanto que podemos encontrar en la Alcarria. 





lunes, 18 de junio de 2018

Torres y sus campos de cerezos.




Uno de los paisajes más bellos que nos podemos encontrar es un campo de cerezos en flor. Son muchas las zonas de España donde es posible disfrutar este regalo de la naturaleza, entre ellas algunas situadas en la provincia de Jaén. Realizamos este recorrido a finales  Abril y este año, debido a las bajas temperaturas primaverales, la  floración de los cerezos se había retrasado hasta esta fecha, por lo que pudimos disfrutarla en todo su esplendor. 

Aunque lo más conocido de Jaén son sus campos de olivos, hay zonas donde la producción de la cereza es bastante importante, como en Alcalá la Real, Castillo de Locubín y Torres. Es a este último pueblo, situado en Sierra Magina al que nos dirigimos. Salimos desde Úbeda y tomamos la autovía A-316 dirección Jaén hasta llegar a Mancha Real. Tomamos la salida en este punto y desde aquí atravesamos este pueblo en dirección Torres. 

La carretera que nos lleva hasta esta villa es comarcal, pero está en buen estado, a medida que nos acercamos el paisaje va cambiando, todavía predomina el olivar, pero ya se ven de fondo las cumbres de Sierra Mágina que en el momento de nuestro viaje aún tienen algo de nieve en cotas altas. 



Nos acercamos a Torres y hacemos una parada para ver el pueblo, entramos hasta la plaza. Este lugar fue el primero en formarse extramuros. En ella se ubicó la Carnicería como una de sus primeras construcciones, posteriormente se edificarían el Ayuntamiento y el Pósito. El Ayuntamiento sostenía pintado el escudo real y la cruz de la Orden de Calatrava, a quien aún pertenecía el pueblo cuando se construyó. En el punto central de la plaza se erguía la picota, una columna empedrada a la que eran atados los convictos sometiéndolos a las miradas de los transeuntes para que así purgaran por sus delitos.



La construcción de las diferentes calles que partían de la Plaza del Pueblo fueron minuciosamente estudiadas para poder respetar los cauces naturales de agua con el fin de evitar las grandes crecidas que originaban los aguaceros.

Desde la Plaza tomamos una calle en la que en un corto recorrido llegamos hasta la iglesia que se adivina al fondo, es la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán.  Esta iglesia se construyó entre los siglos XVI y XVII  en el asentamiento de una antigua mezquita. Es de estilo renacentista y consta de una sola nave articulada en tres tramos, un coro a los pies, capillas laterales y presbiterio cubierto por bóveda de cañón. Cabe destacar que los ocho arcos situados a los pies de la iglesia, no sostienen a esta, sino que se realizaron para dar un segundo acceso al templo por una puerta lateral. Este acceso nos regala bellas imágenes del pueblo. 




Uno de los elementos que merece reseñarse es una pila bautismal de cerámica vidriada en verde sobre pie de piedra, de estilo gótico mudéjar. La pieza está datada en la segunda mitad del siglo XV, proviene de la escuela sevillana, siendo una de las doce piezas conservadas que actualmente se encuentran catalogadas en España. 

Volvemos a la Plaza y atravesamos el arco que nos conduce por la calle Corredera hasta la Ermita del Santo. Este templo fue levantado en honor a San Sebastián, conocido como "El Santo". El templo actual es del siglo XX, levantado donde en el siglo XVI estuvo la anterior ermita.



Desde aquí callejeamos un poco para llegar a la Casa-Palacio de los Marqueses de Camarasa, también denominada Palacio del  Mayordomo de Francisco de los Cobos. Para los que estáis familiarizados con la historia de la provincia de Jaén, os sonará el nombre de este ilustre personaje, secretario del emperador Carlos I de España y V de Alemania y hombre de gran poder y fortuna. A él se deben la mayoría de los palacios y castillos renacentistas de la provincia de Jaén, ya que poseía grandes extensiones de esta y era señor de muchos pueblos. 



Es este un Palacio Renacentista, hoy convertido en consultorio médico. El renacimiento se refleja en su portada, engalanada con un arco de medio punto, con decoración en la clave, encuadrado por dos pilastras con capiteles de orden dórico. Francisco de los Cobos mandó comprar la villa de Torres, aunque nunca residió allí. María de Mendoza, esposa del anterior, dio la orden de construir este palacio para ser asistido por su mayordomo, Bartolomé Ximenez, este era la persona encargada de regentar sus bienes y representarlo en la vida vecinal. 

Salimos del pueblo en dirección al paraje natural de Fuenmayor, antes de llegar a este atravesamos el puente de Vandelvira, denominado así al encargarse su construcción a este arquitecto, debido a que una riada destrozó el anterior puente. Este puente era un paso importante porque comunicaba el pueblo de Torres con sus molinos, situados al otro lado del rio. Escondida tras una caseta de reciente construcción en un lateral de puente vemos una bonita caida de agua. 




Atravesamos el puente y disfrutamos de una de las panorámicas más bellas del pueblo. En este punto el paisaje ya ha cambiado, van desapareciendo los olivares y comienzan a verse los campos de cerezos, que para nuestro deleite se encuentran en plena floración. 




Seguimos nuestro camino y llegamos  a un restaurante-asador llamado Fuenmayor, donde nos paramos a degustar una deliciosa comida, ya que nos lo habían recomendado. En la gastronomia de la zona tienen especial peso los derivados de la matanza del cerdo, tales como la "masa de chorizo", el "lomo de orza" o la morcilla negra. Platos tradicionales de los pastores son las "papas al ajillo",  las migas. El "morococo" es otro plato tradicional torreño que se elabora con los garbanzos sobrantes del cocido. También tienen bastante peso las carnes de cordero y choto. Dentro de la repostería caben destacarse las "ajuelas", dulce elaborado con masa de leche y harina. Por supuesto la cereza tiene su peso propio en la gastronomía torreña en temporada. Pero el protagonista que sobresale por encima de todos los demás es el aceite de oliva, como no podía ser de otra manera en la tierra mayor productora del mundo de este exquisito producto.

Y así, atravesando campos de cerezos y parando cada pocos metros para intentar inmortalizar la belleza del paisaje, llegamos hasta el área recreativa de Fuenmayor. Este es un buen punto para descansar y tomar algo en plan picnic si así lo deseáis, pues tiene mesas y barbacoas y el sonido del agua refresca y alegra la estancia. Hay una zona acondicionada para estacionar en la parte superior de la zona, a un lado de la carretera. Este es un buen punto si os apetece realizar una  ruta de senderismo por la zona. Es una pista forestal que lleva hasta la cascada del Zurreón, situada a dos km y una zona de acampada situada a seis kilómetros. Si lo que queréis es llegar hasta la zona de acampada en coche, es mejor hacerlo desde el pueblo, la distancia es menor y el camino mejor, ya que desde Fuenmayor es una pista forestal de acceso restringido para vehículos y en no muy buen estado para circular, aunque si para caminar.





Nosotros no realizamos la ruta ya que el principal objetivo de nuestro viaje era el ver la floración de los cerezos, cumplido este y tras descansar un poco en la zona recreativa volvemos hacia Úbeda. 

Otra de las épocas en las que más se puede apreciar la belleza de esta zona es en Junio, mes en el que las cerezas ya están rojas y destacan sobre los árboles, aumentando con su color la belleza propia de este paisaje.






martes, 12 de junio de 2018

Que ver en Chinchón.




Chinchón es un pueblo de la Comunidad de Madrid que forma parte del selecto grupo de los pueblos más bonitos de España. Es conocido sobretodo por su preciosa Plaza Mayor y por la gran cantidad de restaurantes que podemos encontrar allí, ya que es muy popular entre los madrileños una escapada de fin de semana para comer en esta localidad.

Aprovechamos la vuelta de una estancia en Madrid  para hacer una visita. Llegamos y vemos que hay varias zonas de aparcamiento gratuito a la entrada del pueblo, es domingo por lo que está bastante concurrido, no obstante nos resulta fácil aparcar el coche en uno de estos descampados, justo al lado del centro de interpretación turística "el matadero", que desgraciadamente hoy se encuentra cerrado. Al no ser un pueblo muy grande, la distancia desde aquí al centro es pequeña y el camino es agradable de recorrer por lo bonito de sus calles.

Pasamos por delante del convento de las MM Clarisas, este edificio se comenzó a construir en el siglo XVI, conformado por una iglesia de estilo herreriano y el convento. El edificio es de gran austeridad ya que utiliza materiales como el ladrillo y la mamposteria cajeada. En el interior del coro de la iglesia se encuentra el panteón de los condes de Chinchón, realizado en mármol. Son también famosos los dulces elaborados en este convento. Tomamos la calle de los Huertos en dirección a la Plaza Mayor y encontramos el edificio de la ermita de San Roque, situado en la plaza del mismo nombre. La ermita está dedicada a San Roque, patrón de la localidad, es de estilo barroco y se construyó en la segunda mitad del siglo XVII. Tiene dos retablos, uno con la imagen de Ntra. Sra. de Gracia, patrona de Chinchón y otro con una excelente talla de San Roque de 1718.



Pasamos la Casa de las Cadenas que fue el lugar de hospedaje del rey Felipe V a su paso por Chinchón la noche del 25 de febrero de 1706. Es un edificio barroco de finales del siglo XVII con una fachada de tres cuerpos y puerta de acceso adintelada.



Llegamos a la Plaza Mayor, principal atracción del pueblo y lugar donde se encuentran la mayoría de los restaurantes. La plaza surge como un lugar de encuentro para las ferias de ganado, en 1499 el concejo compra unas casas para celebrar sus reuniones y se establece la sede del ayuntamiento, que se encuentra situada en la actualidad en ese mismo sitio. La plaza es un conjunto circular soportado y con construcciones de tres plantas ,con sus típicos balcones de madera en color verde. Se ha utilizado como corral de comedias, celebraciones taurinas e incluso para autos sacramentales. Hoy es el centro turístico de la localidad, donde es posible dar un paseo en burrito, tomar el tren turístico o simplemente sentarte en sus escalinatas y observar.





Salimos por una de sus puertas columnadas para subir hacia la iglesia de la Asunción y la Torre del Reloj.



Hay un dicho popular que dice "Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre". La torre en realidad si tenía una iglesia, era la iglesia parroquial de Nuestra Sra. de Gracia, la más antigua de Chinchón, construida en el siglo XIV. Fue destruida durante la Guerra de Independencia, quedando solo en pie la torre.





En esta misma plaza se encuentra el teatro Lope de Vega y la iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción. El teatro se construyó sobre el antiguo palacio de los Condes. La iglesia se comenzó a construir en  el siglo XVI y se finalizó en 1626. En su interior se intuyen los distintos estilos arquitectónicos que la han ido conformando, Gótico, Plateresco, Renacentista y Barroco. Goya realizó un lienzo para decorar la iglesia a petición de su hermano, capellán de esta, "La Asunción de la Virgen", situado en el centro del Altar Mayor. 



Callejeamos bajando de nuevo hacia la plaza y salimos de esta para visitar el edificio del Parador, antiguo convento de los Agustinos. Entramos hasta el patio, a su alrededor y adornando las paredes hay unas hornacinas de cristal con unas bellas esculturas religiosas en madera policromada de distintas épocas.



Volvemos por la calle las huertas en dirección al aparcamiento y tomamos la calle que sube hacia el Castillo de los Condes. El primer castillo se construyó a finales del Siglo XV y fue destruido poco tiempo después en un ataque comunero. El III Conde de Chinchón manda construir el actual sobre los cimientos del anterior. Se mantuvo en perfecto estado hasta 1708, año en que fue dañado en la Guerra de Sucesión. En 1808 durante los tres dias de asedio a Chinchón en la Guerra de Independencia, sufrió expolio e incendio por lo que en la actualidad se encuentra muy dañado. A pesar de ello su puerta de acceso con su puente levadizo y su foso nos atrae por su belleza. Mis hijos al verlo tuvieron un déjà vu, "nosotros ya hemos estado aquí" y no era así, pero es que guarda un gran parecido con el castillo de Chinchilla, que visitamos hace poco.




Vista del pueblo desde el Castillo. 


Bajamos del castillo en dirección al centro de interpretación cerca del cual hemos aparcado y desde el camino tomamos la preciosa imagen del pueblo con la que hemos comenzado este artículo.

Pero si por algo es conocido Chinchón es por su oferta gastronómica, entre sus platos más populares el cordero, cochinillo y cabrito asados en horno de leña. Los guisos y pepitorias con carnes de caza y de corral, las sopas y potajes con verduras de temporada de su vega.  Destaca la tradicional sopa de ajo, potaje de vigilia y por supuesto el cocido. En repostería el hornazo, pelotas de fraile, pastas de anís y los famosos dulces de las Monjas Clarisas.

En documentos del siglo XVIII ya se habla de la calidad de los anises de Chinchón, refrendada por la existencia de una Real Fábrica de Anises. Se cultivan dos variedades de aceituna, cornicabra y manzanilla y una variedad de uva, la garnacha, de jugo retinto y alegre. Es también conocido por su calidad el ajo fino de Chinchón con un sabor y aroma característico.

Es pues un excelente destino para alegrar tanto la vista como el paladar, no así el bolsillo, ya que debido a su fama puede ser un poco caro disfrutar estos manjares. No alarmarse, es posible encontrar aún sitios económicos para comer como el hogar del jubilado, con un menú a 10 euros y abierto al público. En el resto de los restaurantes es posible encontrar menús que oscilan entre los 15 y los 25 euros.

Chinchón realiza una jornada de puertas abiertas en sus monumentos más emblemáticos el primer fin de semana de cada mes, excepto los meses de verano. En estas jornadas el acceso a los monumentos es totalmente gratuito.