lunes, 15 de agosto de 2022

Ruta por el norte de Portugal, día 3. Bosque de Bussaco, Aveiro y Costa Nova.

Es la tercera jornada de nuestra ruta por el norte de Portugal y hoy vamos a pasar el día entre el entorno natural, el modernismo y la playa. Esta combinación es posible en un corto recorrido, ya que no es mucha la distancia que separa los tres lugares que vamos a visitar.

Nuestro punto de partida es Oporto, ciudad que hemos elegido para una estancia de siete días dedicada a conocer el bonito norte de Portugal. Hoy vamos a desplazarnos hasta el Bosque de Bussaco. Este bosque, creado por el hombre, tiene su origen en el siglo XVII, cuando una comunidad de carmelitas descalzos se ubicaron aquí para vivir como eremitas. El obispo de Coímbra les regaló 100 hectáreas de un terreno baldío en el que ellos se dedicaron a plantar distintas especies de árboles, convirtiéndolo en el vergel que luce hoy en día. 

Cuando las órdenes religiosas fueron expulsadas de Portugal, se edificó el palacio real, levantado en 1888,  es un  palacio romántico de estilo neomanuelino. Hoy se conserva el convento de Santa Cruz y el palacio, convertido en hotel de lujo. 




El bosque está perimetrado por un muro de piedra con varias entradas, la entrada a pie o en bicicleta es libre, pero para acceder con el coche hay que pagar seis euros, lo que te permite aparcar dentro del recinto todo el día. Dentro se pueden realizar varias rutas, siendo las más conocidas la ruta del agua y la Vía Sacra. 

Nosotros realizamos la ruta del agua, que entre otros puntos pasa por la Fonte Fría, una espectacular cascada de estilo modernista, después fuimos hacia el lago Grande. Desde este punto hay un desvío que te permite ir al pueblo de Luso, conocido por sus aguas termales y por dar nombre al gentilicio de Portugal. Nosotros optamos por seguir dentro del bosque e ir hacia el valle de los helechos, una zona con helechos de gran altitud. 






Nuestra intención al terminar la ruta es seguir camino hasta Aveiro, situada a unos 50 km de este lugar. Aveiro es una bonita ciudad, conocida por sus canales y sus bellísimas fachadas modernistas. Es un magnífico lugar para comer, ya que tiene una gran cantidad de restaurantes donde disfrutar una gastronomía compuesta claramente por frutos del mar: bacalao, almejas, pescados… 

Es muy típico en la ciudad también dar una vuelta por sus canales en sus coloridos barcos llamados moliceiros. Los moliceiros son una especie de góndolas típicas que surcan los hermosos canales de Aveiro, con los que los antiguos agricultores traían el “moliço”, una especie de alga. 

Aparcar gratis cerca del centro histórico es muy sencillo, ya que hay un aparcamiento gratuito cerca del canal de San Roque, en realidad es un gran espacio debajo justo de la autovía, por lo que además la sombra está garantizada, lo que se agradece en verano. Desde aquí en unos pocos pasos hay una preciosa vista del canal 




En Aveiro, además de un paseo en moliceiro, se puede disfrutar de su bonito centro histórico, con sus fachadas modernistas, la catedral, sus museos y el bello barrio marinero de Beira Mar, en nuestra visita estaba un poco deslucido al estar en obras muchas de sus calles. 







Desde Aveiro nos vamos a la cercana zona de Costa Nova, una zona de playa con un litoral impresionante, donde disfrutar una jornada de playa sin aglomeraciones ya que, aun en temporada alta, la playa es tan grande y ancha que podrás estar allí cómodamente. Es junto a su vecina playa de Barra, en la que está es faro más alto de Portugal,  una de las mejores playas de la zona. 

Al atractivo de su costa se une la peculiaridad de que en Costa Nova hay también un bonito barrio con unas pintorescas casitas. Estas bonitas casas, llamadas palheiros, destacan por estar pintadas a rayas verticales con colores llamativos. Originalmente usadas por los pescadores de la zona para guardar sus materiales de pesca. Con los años estos fueron adaptando el habitáculo interior para destinarlo al alquiler vacacional. A día de hoy la mayoría ya se ha convertido en casas de verano, restaurantes y comercios. 





Tras esta interesante jornada volvemos a Oporto para continuar nuestro siguiente día en la ruta por el norte de Portugal con la visita a las bellas ciudades de Braga y Guimaraes. 

domingo, 7 de agosto de 2022

Braga, la joya del barroco portugués.

Braga, situada al norte de Portugal, es la tercera ciudad más grande del país. Es una excursión indispensable para realizar desde Oporto, ya que no está muy lejos, y eso fue lo que nosotros hicimos.  Braga se caracteriza por contar con bonitas y relajadas plazas, numerosas callejuelas antiguas cerradas al tráfico rodado, y una gran variedad de monumentales iglesias barrocas que recuerdan constantemente las arraigadas costumbres religiosas de sus gentes.

Es una ciudad histórica, los romanos ya la conocían como Bracara Augusta, y durante el siglo XII ya era sede del episcopado portugués. Su larga historia se puede percibir en sus numerosos monumentos e iglesias, la más destacada es la Catedral (O la Sé), ya que muestra varios estilos arquitectónicos, que van desde el románico hasta el barroco. Braga ofrece mucho más que iglesias barrocas y festividades religiosas, ya que cuenta con un impresionante casco antiguo repleto de animados cafés y plazas con un ambiente entrañable, casas históricas del siglo XVIII, y bellos jardines. 

Pero si hay un edificio religioso que destaque sobre los demás por su importancia y belleza, es el Santuario  Bom Jesus do Monte. Este magnífico edificio barroco al que se accede subiendo una no menos espectacular y monumental escalinata, se encuentra en lo alto de un monte, a unos 10 km de Braga. El monumento está situado de forma que se coloca en línea recta desde la Plaza de la República  de Braga. 




Nosotros accedimos en coche hasta un aparcamiento que hay al mismo nivel que el santuario, el estacionamiento cuesta un euro, pero no tiene limitación de tiempo. El entorno del santuario es muy hermoso, ya que hay una zona de bosque con cascadas artificiales y fuentes que lo hacen muy bonito para pasear. Hay también un hotel de cuatro estrellas y una agradable terraza para tomar algo cerca del santuario. 




El santuario es barroco, pero fue modificado con elementos neoclásicos posteriormente. El edificio es bonito, pero lo más espectacular sin duda es su escalinata. Tanto que nosotros, a pesar de haber aparcado arriba, la descendimos totalmente para admirarla y volverla a subir, aunque ese día apretaba el calor. Las escaleras que conducen hasta la iglesia, situada en la parte superior del conjunto, no son solo un medio para alcanzar el santuario, tienen su propio simbolismo, de modo que evocan el Vía Crucis con capillas que representan, mediante esculturas, distintas escenas de la Pasión de Cristo. En cada uno  de los tramos de las escaleras encontrarás una fuente, cinco en total, cada una de ellas representa uno de los cinco sentidos, y no es casual. Los cinco sentidos simbolizan lo terrenal, y la idea era que los devotos que ascendiesen hasta la iglesia fueran dejando atrás ese plano material hasta alcanzar el templo, es decir, el plano espiritual. 

El último tramo de escaleras está consagrado a la Caridad, la Fe y la Esperanza, representadas también por una fuente (las fuentes están relacionadas con la purificación antes de llegar al Templo de Dios, es decir, a la iglesia).

Si no dispones de coche,  puedes utilizar el ascensor que hay disponible si estás en la parte de abajo, conocido como Elevador do Bom Jesus, que conecta la ciudad de Braga con Bom Jesus do Monte desde nada menos que el siglo XIX.

El elevador do Bom Jesus do Monte supuso toda una revolución en el campo de la ingeniería de la época, pues funcionaba mediante un sistema hidráulico y fue el primer elevador de este tipo de la Península Ibérica.

Una vez visto y disfrutado el entorno del santuario, nos dirigimos en coche hasta Braga, y llegamos a la Plaza de la República. Nosotros encontramos aparcamiento en esta zona, es de estacionamiento controlado, pero al ser sábado tarde era gratis. En esta misma plaza hay un parking. La plaza es una zona ajardinada muy bonita que constituye la antesala del impresionante centro histórico de Braga. 

Nada más aparcar nos topamos con una de las espectaculares iglesias de Braga, la Basílica de los Congregados.  En esta misma plaza podemos ver al fondo en la montaña el Santuario de Bon Jesus. Al fondo de la plaza hay también algunos edificios interesantes y el conocido como Chafariz de Braga. Esta es una fuente con unos bonitos chorros de agua, aunque en el momento de nuestra visita estaba apagada y no llamaba nada la atención, sí lo hacían los monumentales edificios que tiene detrás. 

Desde este punto callejeamos hasta llegar a otra bonita plaza, donde encontramos varios edificios interesantes, además de las letras de Braga. Estas letras son muy populares en las ciudades portuguesas, y como ya habíamos fotografiado las de Oporto y Guimaraes, no nos pudimos resistir a estas. Es un tópico para turistas, pero es que nosotros somos turistas y quedan chulas en el álbum de viaje 😄.




Los edificios que más nos llamaron la atención de esta plaza fueron la iglesia de la Santa Cruz y el Hotel Vila Galé, situado en el antiguo hospital de San Marcos, un edificio de interés público de 1508 y construido en el sitio de una capilla dedicada a São Marcos, un albergue y un convento templario. Es el edificio que hay detrás de las letras en la foto anterior, aunque entiendo que no os hayáis fijado eclipsados por nuestra presencia. 


Iglesia Santa Cruz.


Desde aquí vamos buscando la Sé o catedral de Braga. Por el camino encontramos otros edificios interesantes como la capilla de los Coimbras.




Llegamos a la Catedral, la más antigua de Portugal, con un estilo que va desde su primitivo románico hasta los elementos barrocos de su fachada principal. El interior es sobrio pero bello, como corresponde a una catedral románica. Destacan sus dos magníficos órganos, que parecen fundirse uno con el otro. 

En la catedral destacan también las tumbas  de Enrique de Borgoña y su esposa Teresa de León, los padres del rey Afonso Henriques, primer rey de Portugal y artífice de su independencia del reino de León. 

Nuestra visita a la Catedral coincidió con el horario de misa, por lo que solo pudimos echar un vistazo rápido al interior. 




Cuando salimos de la Catedral seguimos callejeando en dirección de vuelta a la Plaza de la República, por la calle Largo de Paço, una calle con muchas tiendas y restaurantes, pero también con bonitas fachadas. En nuestro camino encontramos una torre que es el único resto que queda del Castillo de Braga. Es la torre del homenaje. No era posible visitarla. 

Tras parar a tomar algo en una de las agradables heladerías de esta calle, volvemos hacia Oporto, donde hemos ubicado nuestra sede para conocer el bello e interesante  Norte de Portugal. 


jueves, 4 de agosto de 2022

Afurada, un auténtico pueblo pesquero portugués a un paso de Oporto.



Este verano hemos elegido a nuestros vecinos portugueses para compartir con ellos nuestro tiempo vacacional. La elección no ha podido ser más acertada, la verdad es que a nosotros Portugal nunca nos decepciona. 

Nuestra idea era pasar una semana en la ciudad de Oporto y desde allí aprovechar para conocer la zona norte de Portugal, y luego proseguir viaje hasta Galicia, para visitar las Islas Cies. Para la estancia en Oporto alquilamos un apartamento en un pueblo situado al otro lado del Duero. 

Para los que no conozcan Oporto, les diré que este se encuentra junto a la desembocadura del río Duero. Al otro lado del río se encuentra el municipio de Vilanova de Gaia, que es donde están todas las bodegas del famoso vino de Oporto. Gaia parece un barrio de Oporto, ya que hay continuidad entre los dos, solamente hay que cruzar el magnífico puente de Luis I para estar en un lado u otro. Al lado de Gaia, justo en la desembocadura del Duero, se encuentra Sao Pedro da Afurada, o simplemente Afurada, como lo nombran allí.

La casualidad pues fue la que nos llevó a Afurada, ya que en principio buscábamos el apartamento en la zona de Gaia, con mejores precios que el centro histórico de Oporto y con fácil conexión con este.  Y esta decisión ha sido de lo más afortunada, ya que nos ha encantado el pueblo de Afurada, con ese aire auténtico de pueblo pesquero que en otras partes es ya difícil de reconocer debido al turismo. 


Cortesía wikipedia Commons





Por este motivo es por lo que quiero dedicar este post a Afurada y relatar qué es lo que más nos ha gustado y por qué es especial para nosotros. 

El primer motivo es su localización, como ya he dicho está al otro lado del Duero, justo hacia su desembocadura, pero está conectado con la zona de Gaia por un paseo al lado del río que han acondicionado con una pasarela de madera para caminar o correr. En una media hora se puede ir andando desde aquí hasta la zona de ambiente de restaurantes y bodegas de Gaia. Si no te apetece andar,  en  taxi o uber  por unos 6 euros estás en el centro histórico de Oporto. 




Nosotros teníamos el apartamento en la parte baja del pueblo, Afurada de Baixo, muy cerca del puerto de Afurada y justo enfrente del mercado y la Junta de Freguesía de Afurada. De hecho es una zona muy bonita, con muy buenos restaurantes de pescado y en la que se puede aparcar fácilmente, ya que hay una explanada de aparcamiento gratuito justo en el puerto. 

El segundo motivo es el pueblo en sí, que sin ser tan monumental como Gaia, ni por supuesto Oporto,  tiene su encanto, con sus callejuelas adoquinadas y sus fachadas de azulejos. Pero el mayor encanto es su vida cotidiana. Paseando por sus calles puedes comprobar que es un pueblo de pescadores, y que hacen la vida en la calle, con sus tendederos de ropa colgada en la puerta, con sus mesas y sillas para cenar fuera.... 



Algunas de las casas se han convertido en restaurantes con unas cuantas mesas en la calle y una parrilla donde te hacen un pescado delicioso. Esto nos lleva al tercer motivo, lo bien que se come pescado en Afurada. 

Hay un par de restaurantes de más renombre, como Armazén do Peixe, y otro que hay en la terraza del mercado, pero nosotros nos decantamos por uno de estos pequeños restaurantes familiares. Y hablando con el camarero, un chico joven, que debía de tener más ganas de estar con los amigos que ayudando a su madre con el restaurante, nos comentó que allí se servía pescado "recién pescado" todos los días, o en sus palabras (traducidas del portugués, pero que entendimos perfectamente), peces vienen, peces van, todos los santos días. 




Otro encanto de Afurada es que en un corto paseo, andando, en patinete eléctrico, o en bicicleta, ya que hay carril bici, te puedes acercar a la desembocadura del Duero, donde hay una zona de observación de aves en la reserva natural local del Estuario del Duero y al final una bonita playa donde disfrutar un precioso atardecer. 







Todos estos motivos hacen que para nosotros haya sido una gran descubrimiento y a la vez un lugar ideal desde el que conocer y disfrutar Oporto.


Si además tenéis la suerte de recaer en este pueblo para sus fiestas patronales, 29 de junio, debéis saber que San Pedro es uno de los Santos Populares que se celebran durante el mes de junio en Portugal y es el patrono de los pescadores. Por esta razón, merece una fiesta grande en Afurada. Del programa de la fiesta, forma parte un desfile por los Mariantes del río Duero, los tradicionales fuegos artificiales  lanzados de barcos posicionados en el medio del río y el puente de Arrábida,  la misa del Santo, la procesión y la descarga de morteros. San Pedro da Afurada también cuenta con animación proporcionada por puestos de venta de comida y bebida, el entretenimiento y los vendedores de ferias que venden de todo un poco. En esta época del año, los cafés y restaurantes de Afurada cierran más tarde. Nosotros no coincidimos, pero nos hubiera encantado. 




martes, 2 de agosto de 2022

Qué ver en Braganza. Portugal.



Branganza es una bonita ciudad del norte de Portugal,  cercana a la frontera española en la zona de Zamora. Esta cercanía la situó en nuestra ruta hacia Oporto, por lo que decidimos parar para conocerla.

Llegamos en coche y nos guiamos por las señales de centro urbano.  Aparcamos en una zona de estacionamiento controlado cerca del río y  de la calle República. Esta calle desemboca en la Plaza de la Sé, llamada así porque allí se encuentra la antigua catedral de Braganza, hoy iglesia de San Juan Bautista. La iglesia estaba abierta cuando llegamos y era de entrada libre, por lo que la visitamos.

La Praça da Sé (Plaza de la Catedral) se encuentra en el epicentro del centro histórico de Bragança, extramuros de la ciudadela o ciudad medieval. Esta zona fue construida a partir del siglo XV debido al crecimiento de la ciudad, tanto de la población como de su actividad comercial. Es una plaza bastante amplia, decorada con tiestos en los que hay setos y múltiples florecillas de variados colores.




 Además de la antigua Catedral, en la plaza hay otros dos elementos destacables: Un crucero de piedra del siglo XVI, y el Solar dos Calainhos una casa blasonada del XVI. 

De esta plaza parten las principales calles comerciales de la ciudad: La rúa da República, Herculano, Combatentes da Grande Guerra, Abilio Beça, y Almirante Reis. Tomamos la calle Combatentes da Grande Guerra en dirección a la Ciudadela. Por el camino nos encontramos la Iglesia de San Vicente y el edificio del Principal. 




Fue construido a finales del siglo XVIII por el teniente coronel José de Morais Antas Machado para albergar un edificio militar destinado a la Guardia Principal. Destaca en la planta intermedia el pórtico formado por cuatro arcos de medio punto, con balaustrada de granito. Frente al edificio se encuentran la Fuente y la Iglesia de San Vicente. Esta es  de origen románico aunque reconstruida en el siglo XVIII y cuyo principal interés es que fue el lugar donde se casaron Inés de Castro y Pedro I de Portugal.

Por si no conocéis su historia, Pedro era el hijo del Rey Alfonso IV que no aceptaba al amor de su hijo por lo que mandó asesinarla. Cuando Pedro heredó el trono ordenó vestir el cadáver de su amada con las mejores ropas reales y ponerle la corona para que el pueblo portugués le rindiera homenaje, tras lo cuál volvió a ser enterrada.

Llegamos en nuestro camino a la entrada a la ciudadela, concretamente a la Puerta de la Villa. Situada en el lado oeste, es el acceso principal a la Ciudadela de Braganza. Justo al lado hay un jardín con una estatua conmemorativa por el quinto centenario de la ciudad que representa a D. Fernando I de Braganza y Pereira, II Duque de Braganza. Entramos y vamos callejeando hasta llegar al castillo, que queremos visitar. Es posible también subir hacia la ciudadela en coche, ya que hay una explanada delante del castillo en la que se puede aparcar gratis, pero en mi opinión es mejor aparcar abajo e ir recorriendo el casco histórico hasta llegar aquí. 




En la ciudadela, además del castillo, podemos encontrar otros edificios interesantes, uno de ellos es la Iglesia de Santa María, situada junto al Castillo y el Domus Municipalis y que destaca por su bella portada flanqueada por bonitas columnas.

La Domus Municipalis de Braganza es un edificio singular y enigmático de la arquitectura románica civil, único en la península ibérica, construido en el siglo XII. La "Domus" tiene la forma de un pentágono irregular y está constituida por dos espacios diferenciados: la "cisterna" o "sala de agua", denominaciones que indican la utilidad de la construcción, pensada para la recogida de las aguas pluviales, y un espacio superior, la "casa de Cámara", constituido por un salón rodeado de ventanas cuyo pavimento de piedra es la parte superior de la bóveda que cubre la cisterna. El nombre de Domus municipalis, que en latín significa Casa municipal, se debe a que fue usada como Cámara Municipal de Braganza, pero resulta incierta su función original. Se cree que podría haber sido una cisterna que almacenaba agua, en especial en casos de guerra. Sin embargo, otros autores tienen dudas de si sería esa su verdadera función.

Aunque sin duda el edificio estrella de la ciudadela es su castillo. Su origen es el siglo XII, aunque ha sufrido remodelaciones posteriores debido a los desperfectos sufridos en los sucesivos conflictos bélicos de los que ha sido testigo a lo largo de su historia. 




La visita al interior del castillo cuesta dos euros, en nuestro caso compramos la entrada familiar, dos adultos y dos jóvenes 5 euros. La entrada  familiar está disponible en muchos monumentos de Portugal y es un gran ahorro si viajas con niños o adolescentes. Dentro del castillo hay un pequeño museo militar y se puede subir a la torre de homenaje, la visita no os llevará mucho tiempo. En la plazoleta de delante del castillo hay una bonita picota medieval.

Está datada en el s. XVI, después de que el rey Manuel I otorgase a los ciudadanos de Bragança el privilegio de no ser exhibidos en la picota, aplicándose sólo a los delincuentes de fuera de la villa. Sin embargo, la columna es del s. XII o XIII y posiblemente perteneciese a una anterior picota construida con motivo de los primeros fueros de la ciudad. Además, atraviesa un verraco de piedra vetón de 2.500 años de antigüedad. Este verraco celta tradicionalmente se conoce como «Porca da Vila». Por si todo lo anterior fuese poco, la parte superior también es peculiar, pues presenta cuatro brazos de piedra en forma de cruz. En otras picotas esta estructura era metálica, para sujetar las argollas dónde se amarraba a los condenados. En el punto más alto  una figura humana sujeta el escudo de Braganza.




Tras la visita  descendemos de nuevo hasta nuestro coche para proseguir nuestro viaje en dirección Oporto.


domingo, 8 de mayo de 2022

El pueblo que no quiere ser visitado.

Hoy os vamos a hablar de un curioso pueblo que ha captado nuestra atención por varios motivos. El primero de ellos es  su belleza, se trata de un pequeño pueblo que llama la atención desde la lejanía, cuando nos vamos acercando desde una carretera que al final lo atraviesa, como si fuera un decorado que no pertenece a esta época. Lo que primero  atrapa la mirada es la torre de una iglesia.  Cuando nos acercamos vemos una bonita plaza con una armónica composición de casas, prácticamente todas en estado de ruina y una fuente de piedra de la que no mana más que el silencio. 




Se trata de un pequeño pueblo en estado de ruina que sin embargo tiene censados a unos dos mil habitantes. No se halla escondido en un remoto lugar, ya que está a unos 37 km de Madrid y a 17 de la  monumental localidad de Alcalá de Henares. En cuanto a su ubicación, se encuentra situado en la campiña del Henares. Torote hace referencia al río que lo atraviesa. Por su término municipal pasa también la Cañada Galiana. 

Con estos datos, lo que también es curioso es el empeño de la localidad en no ser visitada ni fotografiada. Empeño que demuestran todos los carteles repartidos por esta en la que se insta a no aparcar ni tomar fotografías en todo el casco urbano. Nos preguntamos pues ¿Dónde están sus dos mil y pico habitantes? ¿Por qué este empeño en no ser conocido? ¿Se trata de un pueblo privado, comprado por alguien? y aún así ¿Es legal no dejar tomar fotografías cuando lo atraviesa una carretera pública?

Hoy vamos a responder a todas estas preguntas sobre la localidad de Fresno de Torote, bautizado por nosotros como "El pueblo que no quiere ser visitado".




Lo primero que vamos a resolver es la primera incógnita, ¿Dónde están los dos mil habitantes de este pueblo?

Al recorrer su casco urbano vemos que, salvo dos casas arregladas en su plaza, el resto de pueblo está en ruina total y sin signos de habitabilidad. Lo cierto es que estos dos mil habitantes viven en una pedanía de este pueblo llamada Serracines. En la actualidad la pedanía ha absorbido la práctica totalidad de la población del pueblo, aunque sigue siendo este el que mantiene el nombre, con un trasvase de su población y de todos los servicios públicos, colegio, ayuntamiento, consultorio médico.... Quedando el pueblo como un hermoso cascarón vacío lleno de grietas y prácticamente deshabitado. Mantiene, eso sí, como único vestigio de presencia humana una parada de autobús en uso en su carretera. La causa de esta mudanza de la población se debe a que el pueblo entero pertenece a dos familias aristocráticas. Los habitantes no tenían las casas en propiedad, sino que se les permitía vivir allí  cuando eran empleados de las tierras de estas familias. La gente joven ya no quiere trabajar en el campo y el declive de la agricultura sumado a la imposibilidad de  tener casa en propiedad, ha hecho que se vayan a Serracines, donde sí pueden construir sus casas. 


Segunda pregunta ¿Por qué ese empeño en no ser conocido?

Aquí no podemos responder más que con elucubraciones, ya que desconocemos la verdadera razón. Para dar respuesta hemos indagado un poco en la historia de esta localidad. El municipio pudo haber sido fundado por el primer marqués de Santillana en el siglo XV para dar acomodo a sus jornaleros. Según la leyenda popular, el pueblo nació cuando un primer concejo vecinal se reunió en torno a un fresno recién plantado por el señor del lugar, el marqués de Santillana. El rastro del árbol se perdió hace mucho tiempo. En el siglo XVI fue señorío de la Princesa de Éboli. Actualmente la totalidad de sus tierras es propiedad de dos familias con títulos nobiliarios.  Hoy en día hay una especie de disputa entre el ayuntamiento de Fresno de Torote, ubicado en Serracines, y los actuales propietarios del casco urbano, para intentar restaurar el pueblo. Algo a lo que se oponen los propietarios porque no les conviene restaurar, sino dejar que todo se caiga para poder construir, ya que dada la cercanía a Madrid, el valor del suelo para urbanizar es bastante alto. De este abandono se ha salvado la iglesia parroquial, que al estar cedida al Arzobispado de Alcalá de Henares, sí ha podido ser restaurada.

¿Es legal no dejar tomar fotografías cuando lo atraviesa una carretera pública?

Entendemos nosotros que aunque las tierras sean privadas, los caminos, cañadas y la carretera son lugares públicos, así como las calles, plazas.... Por tanto seguimos sin comprender la legalidad de los carteles que instan a no fotografiar el casco urbano. Puede que intenten evitar que se convierta en un pueblo "okupado", cosa que veo difícil que ocurra, puesto que las casas están todas semiderrumbadas y no creo que nadie pudiera vivir bajo algo que amenaza con caer sobre ti en cualquier momento. Puede ser que, dada su cercanía a Madrid, no quieran que se convierta en una feria los fines de semana, llena de instagramers haciéndose fotos. Pero la verdad es que, en nuestra opinión, se podría gestionar de otra forma menos hostil. 

Nosotros, que somos muy respetuosos con las normas, aunque nos parezcan injustas, aparcamos en un camino fuera de la localidad, y tomamos todas las fotos fuera del casco urbano, desde la carretera, o desde los caminos cercanos. Porque queríamos compartir con vosotros la belleza del lugar y lo que nos había llamado la atención. Tengo que decir que solo nos cruzamos con un señor que vivía en una de las casas de la Plaza, uno de los dos trabajadores de las fincas cercanas que quedan en el pueblo. En ningún momento nos llamó la atención ni nos instó a no tomar fotografías, no obstante decidimos atender a los carteles. 




Como ya he dicho, el pueblo se encuentra atravesado por la carretera M-113. A un lado de la misma se haya la plaza del pueblo, con la bonita iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción. Es una obra de estilo mudéjar del siglo XVI. Está construida en ladrillo, mampostería de piedra caliza, con casetones de adobe y gruesos cantos rodados. Tiene un soportal con arcos de medio punto encima del cual se encontraba la vivienda del párroco y la sacristía como cuerpos adosados a la iglesia.

A finales del año 2000, las obras de restauración efectuadas en la iglesia depararon un singular hallazgo. Se trataba de unos restos humanos, relativamente bien conservados, depositados en un pequeño arca de madera. Lo notable del caso son las circunstancias que rodeaban esta inhumación, que han permitido identificar tales restos como los de Juan Hurtado de Mendoza y Luján, señor de Fresno de Torote.

En esta plaza hay también una pequeña fuente de piedra. Es un antiguo abrevadero de ganado del siglo XIX, de aspecto recio y construido con sillares de piedra y con empedrado de cantos rodados. 

Destaca también una pequeña ermita a la entrada de la localidad desde la vecina Daganzo de Arriba. La ermita de la Soledad del municipio de Fresno de Torote es una obra del siglo XVII, de planta cuadrada, cúpula semiesférica, tejado a cuatro aguas, contrafuerte semicircular en media bóveda.



Abandonamos Fresno de Torote con la esperanza de que el ayuntamiento logre llegar a un acuerdo con los actuales propietarios para restaurar el pueblo, que parece anclado en el  tiempo y no merece este abandono. 


sábado, 23 de abril de 2022

Castillo de la Calahorra.




Información actualizada a noviembre de 2025.

El castillo de la Calahorra se encuentra situado en la localidad homónima, en la provincia de Granada. Su proximidad a la autovía Granada-Almería, ha hecho que su figura llamara nuestra atención en las ocasiones que hemos pasado por aquí. Por eso hoy, que tenemos tiempo y vamos a volver a pasar por sus inmediaciones, hemos decidido parar a visitarlo. 

Este castillo se sitúa en la comarca de Guadix, enmarcado en un paisaje peculiar, rodeado de almendros y con las cumbres de Sierra Nevada de fondo, zona a la que está unida a través del Paso de la Ragua. 




 
Podemos acceder hasta el castillo andando, a través de unas escaleras que salen desde el centro del pueblo, al estar situado en un lugar bastante alto, la subida es bastante empinada. Otra opción es tomar una pista, no asfaltada pero en buen estado, que sale justo enfrente de un hotel-restaurante que hay a la entrada del pueblo. Está opción actualmente está restringida al tráfico y no es posible subir con coche. El castillo ha sido recientemente adquirido por la Diputación de Granada.
 
Puesto que llegamos a la hora de comer, paramos en este restaurante, llamado Restaurante el Castillo. Aquí pedimos una ensalada de ahumados y mango y un magret de pato confitado. La relación calidad precio nos pareció realmente buena, y el sitio es bonito, tanto en su interior como su terraza. Después de comer tomamos la pista que sale enfrente para subir al castillo en coche, aun sabiendo que no sería posible visitarlo más que en su exterior. En la actualidad hay que aparcar en el pueblo y subir andando y para visitar el interior hay que hacer la reserva en la página de la diputación de Granada https://share.google/vQIfpDJqWAbCUtngN

 



El castillo fue construido sobre una fortaleza árabe, en el siglo XVI, en estilo renacentista. Este Palacio-fortaleza, guarda cierta similitud con el también renacentista Castillo de Canena, del que ya os hablé en una entrada anterior que podéis ver aquí.
 
Castillo de Canena






El castillo se presenta a modo de fortaleza, de planta rectangular, con cuatro torres en los ángulos, patio central y dos pisos de alzada. Es un castillo renacentista, con sus baluartes circulares, no cuadrados como se daba en el medievo. Al ser un castillo de propiedad privada es complicado poder visitarlo por dentro, ya que abre solo bajo petición al encargado que los dueños tienen en la localidad.



 
Su única puerta de acceso está situada en el ángulo noroeste. Es de pequeñas dimensiones, con arco de medio punto adovelado y coronada por el escudo de los Fonseca, las armas de la familia Mendoza y unas flores de lis, que hacen referencia al duque de Medinacelli. Sobre la portada hay una inscripción en latín: "Dicha fortaleza se labró para guarda de los caballeros a quien los reyes quisieron agraviar".







 


lunes, 21 de febrero de 2022

Entre el mar y la montaña, la Sierra de los Filabres, Almería.




Aprovechamos una visita a Mojácar para conocer una parte de Almería hasta ahora desconocida para nosotros. Hablamos de las localidades de Bédar y Lubrín, que se localizan en la Sierra de los Filabres, un vergel cercano al desierto de Tabernas. Va a ser esta, por tanto, una ruta de gran contraste paisajístico ya que iremos desde la costa hacia esta frondosa zona, llena de terrazas cubiertas de almendros, para acabar en el desierto de Tabernas, desde donde abandonaremos la provincia de Almería. 
 
Partimos de la localidad de Mojácar, conocida por su costa, en la que encontramos infinidad de hoteles, restaurantes y lugares de ocio, pero que también tiene un casco urbano digno de ser visitado. Hablamos de Mojácar pueblo, que aunque en los últimos años ha perdido bastante encanto, debido al desarrollo inmobiliario, aún conserva bellos rincones. Mi favorito la Puerta de la Ciudad, arco del siglo XV. 






Después de un corto callejeo por Mojácar, localidad que ya habíamos visitado en anteriores ocasiones, ponemos rumbo al pueblo de Bédar. 

Bédar es una agradable sorpresa, ya que presenta unos rincones muy bonitos, con un trazado urbano típicamente morisco. Hay un aparcamiento gratuito justo a la entrada del pueblo. Bédar no es muy grande,  por lo que es fácil y cómodo recorrerlo andando. 

El ayuntamiento de Bédar ha creado una Ruta Urbana, señalizada por unos carteles con unos senderistas. Esta ruta va recorriendo, a lo largo de 1,9 km y con una baja dificultad, los rincones con más encanto de la localidad. La ruta parte de la Plaza de San Gregorio, en la que encontramos el monumento al minero, esculpido en mármol blanco de Macael.  Detrás del monumento del minero está el mirador conocido como Balcón del Levante. Desde este hay unas  magníficas vistas panorámicas desde las que se ven los pueblos de Los Gallardos, Turre, Mojácar, Garruca e incluso Vera.  







Desde este punto vamos siguiendo las indicaciones de los carteles y a lo largo de la ruta encontramos rincones tan bonitos como estos.







La ruta pasa también por delante de la iglesia de Santa María, erigida en el siglo XVII. Esta iglesia está bajo la advocación de la Virgen de la Cabeza. Las fiesta en honor a la Virgen de la Cabeza se celebran en la localidad entre el 22 y el 24 de septiembre, durante esta celebración tienen lugar las luchas entre moros y cristianos. 




Otros puntos destacados que vamos encontrando a lo largo de la ruta son, la ermita de la Virgen de la Cabeza, el centro de interpretación de Bédar, en la Plaza de Antonio Bolea, (estaba cerrado cuando visitamos la localidad), la fuente temprana y el antiguo lavadero de Bédar. 

Después de realizar la ruta volvemos hacia nuestro coche para dirigirnos a nuestro siguiente destino, el pueblo de Lubrín, situado en el corazón de la sierra de Filabres, un remanso de paz a las puertas del desierto, rodeado de almendros y olivos.





Al igual que en Bédar, aquí es aconsejable aparcar a la entrada el pueblo. Hay una pequeña zona de aparcamiento a ambos lados de la carretera, justo en el acceso al pueblo. Desde este lugar hay una bonita imagen de la villa. 


Hay también en este punto un cartel donde se indica una ruta circular de 13 km con salida y llegada a la localidad. No era esta ruta el objeto de nuestra visita, pero coincidimos con un grupo de senderistas que acababan de finalizarla y puede ser una opción muy atractiva si estáis por la zona y disponéis de tiempo. Es el "sendero de las fuentes de Lubrín", este se inicia junto a los antiguos lavaderos de la localidad, desde aquí la ruta va recorriendo varios molinos de agua, un recorrido a través de antiguas construcciones que facilitaron el aprovechamiento del agua en el pasado, hoy en dique seco, y constituyeron uno de los pilares fundamentales del vida cotidiana de los lugareños. 





Nosotros realizamos un recorrido por las calles de la población, dirigiéndonos desde los antiguos lavaderos hasta la iglesia principal, para después subir desde aquí hasta la torre del castillo. Esta torre fue edificada en 1940, en homenaje al antiguo castillo que allí existía. Aunque la torre en sí no tiene gran interés monumental, las vistas desde aquí de todo el valle de Lubrín, con sus terrazas cultivadas de almendros, merecen la pena.


 

Desde Lubrín ponemos rumbo a Tabernas, para conocer el paisaje desértico que la rodea, pasamos por la localidad de Sorbas, aunque no nos detenemos. Esta villa es conocida por la cuevas de yeso que hay en sus alrededores, y que es posible visitar en modalidad guiada, previa reserva. También es conocido su barrio de los alfareros. 

Desde Sorbas llegamos al desierto de Tabernas, no nos detenemos en el pueblo de Tabernas,  porque no nos parece muy interesante. Sí es interesante la infraestructura montada en esta zona para rodar Westerns. La industria cinematográfica puso sus ojos en este lugar por su peculiar paisaje, muy parecido al oeste americano. Esto convirtió a esta zona en un set de rodaje de muchas películas ambientadas en el oeste, especialmente durante los años 60 y 70 del pasado siglo. De este pasado quedan restos de poblados del oeste, que es posible visitar. Los más conocidos son Fort Bravo, y sobre todo el  Oasis Mini Hollywood. Este lugar, cercano y con fácil acceso a la autovía Granada-Almería, se ha convertido en un parque temático del Oeste americano, con su poblado, sus actuaciones.... y también en un espacio zoológico que puede ser bastante interesante si viajáis con niños. 





La visita al parque requiere bastante tiempo, y como ya habíamos estado en dos ocasiones anteriores, en este caso solo nos detuvimos para admirar el paisaje que lo rodea. 




Desde este punto nos despedimos de la provincia de Almería en dirección a Granada.