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martes, 24 de marzo de 2026

Qué ver en las Merindades de Burgos en tres días.


Las Merindades es una preciosa zona en la parte norte de la provincia de Burgos. Es una comarca que mezcla una naturaleza apabullante, donde el agua es la protagonista y pintorescos pueblos con encantadoras ermitas románicas, preciosos cascos históricos y una rica gastronomía que te ayudará a reponer las calorías gastadas en sus rutas. 

Para recorrer y disfrutar esta zona vas a necesitar hacerlo en coche, ya que la mayoría son destinos rurales inaccesibles de otra manera, pero una vez allí puedes adaptar el viaje a tu gusto, un road trip visitando los puntos más destacados o un viaje tranquilo realizando rutas por la naturaleza. Nosotros disponíamos de tres días, tiempo más que suficiente para conocer los puntos más destacados, aunque sin profundizar en rutas largas. 

Para nuestro viaje elegimos un coqueto hotel rural en la pequeña pedanía de Cadiñanos, el hotel rural Don Baldomero. Cadiñanos está  muy bien situado para conocer la zona, pero no es  apto para los que busquen un lugar para salir por la noche, ya que la pequeña localidad no tiene bar. Si lo que os gusta es un lugar bien situado, que sea punto  de partida para recorrer toda la zona y con algo de ambiente nocturno, os recomiendo la localidad de Medina de Pomar. 

Nuestra llegada a Cadiñanos fue ya al atardecer, por lo que nos limitamos a visitar la vecina localidad de Pedrosa de Tobalina para ver la bonita cascada del Peñón.



 Después nos fuimos a cenar  al precioso pueblo de Oña. A estas horas el Monasterio de  San Salvador de Oña ya estaba cerrado, por lo que solo pudimos verlo por fuera. También destaca en la localidad la iglesia de San Juan, con su bonita portada románica y la Torre adjunta de San Juan, que alberga un museo  etnográfico en su interior.

En el recorrido en coche entre Trespaderme (localidad más cercana a nuestro hotel, con servicios de hostelería, bares, restaurantes...) y Oña, recorremos las hoces del Ebro, una bonita carretera que tiene también habilitada una senda al otro lado del río para recorrer andando o en bicicleta y poder así disfrutar de este bonito paisaje en todo su esplendor. 

Nuestra segunda jornada nos va a llevar a algunos de los lugares más conocidos y espectaculares de las merindades, esos que te encuentras en casi todos los folletos porque simplemente son un imprescindible. 

Ruta Ojo Guareña, Puentedey, Orbaneja del Castillo. 

Este es el orden en el que nosotros realizamos esta ruta, dado que era la más óptima desde nuestro alojamiento. Si vosotros vais a recorrer estos puntos, tenéis que adaptar la ruta a la actividad que vais a realizar en Ojo Guareña, dado que en esta zona hay muchas opciones y es la que más tiempo os puede llevar. 

Ojo Guareña, además de ser un lugar rodeado de una naturaleza impresionante, es también un monumento natural compuesto por una preciosa ermita y cientos de km de galerías excavadas en la montaña por el rio Guareña a lo largo de miles de años. 



Hay varias modalidades de visita.  Se puede visitar solo la ermita y unos 400 metros de las galerías, en modalidad de visita guiada, que os llevará una hora, o se puede hacer una actividad de espeleoturismo, bien con la visita de dos horas y media a la cueva Palomera o de cuatro horas.  Ambas visitas se realizan en grupos reducidos y con un solo pase al día cada una, por lo que os recomiendo consultar los horarios y requisitos en la página oficial de Ojo Guareña, www.cuevaojoguarena. También es interesante bajar desde la ermita al sumidero del Guareña, lugar donde el río del mismo nombre es tragado por la tierra donde, incansable, sigue excavando más niveles de galerías. 

Desde Ojo Guareña nos vamos a la cercana localidad de Puentedey. Unos kilómetros antes de llegar hay un pequeño salto de agua, cascada de la Mea,  a la que se llega en una corta ruta desde la carretera (200 metros) que merece la pena si vais en época en la que haya llovido bastante, de otra forma estará seca. Ya en Puentedey,  tras aparcar en el lugar habilitado a la entrada del pueblo, cruzamos el puente sobre el río y vemos la que es la imagen más conocida de este pueblo, y entendemos su nombre. 



No os quedéis solo con esta imagen y recorred sus calles, porque tiene rincones con mucho encanto. Allí aprovechamos para comer en el bar "La montañesa" y nos encantaron especialmente sus alubias y su paté de queso de Burgos. 

Tras visitar Puentedey nos dirigimos a la localidad de Orbaneja del Castillo, con una pequeña parada en la muy cercana Escalada, un pequeño pueblo a pie de carretera con una plaza llena de preciosas casas blasonadas. Desde esta localidad hay una pequeña ruta de 5 km siguiendo el curso del rio Ebro hacia Orbaneja que podéis hacer si vuestro tiempo os lo permite. En nuestro caso proseguimos hasta Orbaneja en coche esa corta distancia y aparcamos en una zona habilitada al lado de la carretera. Orbaneja es uno de los pueblos más populares y visitados de esta zona, por su belleza y la espectacularidad de su cascada que atraviesa el pueblo. Esto hace que haya bastante gente visitándolo los fines de semana y en verano. Si lo que quieres es tranquilidad y poca gente debes optar por ir entre semana. Yo lo hice así la primera vez que lo visité y lo disfruté mucho, en esta ocasión, al ser un viaje de fin de semana no fue posible, aún así, al llegar por la tarde y después de comer había bastante sitio para aparcar, incluso en el parking más cercano al pueblo. 


Después de disfrutar con la vista de Orbaneja desde la carretera, subimos a recorrer el pueblo, también entramos a ver la cueva del agua, visita que no nos pareció nada interesante. Sí me parece interesante la subida al corto paseo por la ladera de la montaña que permite ver el pueblo desde arriba y las curiosas formaciones rocosas que lo rodean. 

Para volver a nuestro hotel desde Orbaneja vamos a volver a pasar por la localidad de Medina de Pomar, donde tenemos pensado parar para ver su casco histórico. En nuestro camino, a través del valle de Manzanedo, paramos en las ruinas del monasterio de Santa María de Rioseco y la bonita ermita románica de San Miguel, en el pueblo San Miguel de Cornezuelo. 

Medina de Pomar, con casi 6000 habitantes,  es la urbe más poblada de Las Merindades. Situada a orillas del río Trueba y con muchas zonas verdes, esta localidad con nombre árabe y romano (Medina significa «Ciudad» y Pomar, «Lugar de manzanos») tiene una vidilla mucho más animada que el resto de pueblos vecinos.  Es una localidad con un casco antiguo muy coqueto y una vida cultural muy interesante. Encontramos una exposición de bonitos cuadros en la calle y un buen puñado de cafeterías con exposiciones literarias o pictóricas. El monumento más destacado son las Torres de los Velasco o Alcázar, en cuyo interior hay un museo histórico. Destaca también la iglesia de la Santa Cruz, enclavada en un pasaje que lleva el mismo nombre, y la calle Mayor, que termina en uno de los arcos que enmarcan el antiguo centro medieval. 


Con esta visita terminamos esta interesante jornada y nos retiramos a descansar a nuestro pequeño rincón de las Merindades. 

Nuestro siguiente día comienza recorriendo los algo más de cuarenta kilómetros que nos separan del parque natural de Monte Santiago, donde hay uno de los miradores para ver el Salto del Nervión. Esta la cascada más alta de España, con una caída de 300 metros, pero es un cascada muy efímera, solo aparece cuando la abundancia de lluvias hace desbordarse el curso subterráneo del Nervión, y dura apenas una semana desde entonces, por lo que es complicado verla. Nosotros no tuvimos la suerte de que fuera el momento óptimo para verla, a pesar de esto, la espectacularidad del paisaje y el bonito bosque que da acceso al mirador hace que merezca la pena la visita si estáis por la zona. El recorrido es de unos dos kilómetros de ida y otro tanto de vuelta desde el último aparcamiento habilitado, el que hay al lado de la casita del parque.


 Nosotros llegamos temprano y no tuvimos problema para aparcar aquí, supongo que en los momentos en los que la cascada está en pleno apogeo, será más complicado. Hay otros dos lugares habilitados a un poco más de distancia. 

Tras la visita, vamos a poner rumbo a la localidad de Santa Gadea del Cid, un bonito pueblo con un pequeño casco histórico muy cuidado con la típica arquitectura rural burgalesa de entramados de madera. Destaca también la bonita ermita románica que hay a la entrada del pueblo. 


Tras esta visita, recorremos la espectacular carretera que acompaña al río Ebro a su paso por del desfiladero del Sobrón. Vamos siguiendo el curso del río atravesando las montañas por los bonitos túneles excavados para permitir el paso de la carretera, disfrutando de las bonitas vistas del río y del embalse del Sobrón. Nos llama la atención al pasar un lugar con un bonito embarcadero y un restaurante, con una pinta estupenda, pero como nuestra intención es llegar a Frías a la hora de la comida, no paramos. 

Llegamos a Frías y dejamos el coche en el parking habilitado a los pies del casco antiguo, para desde allí recorrer este. Frías en uno de los sitios más turísticos de la zona, por lo que es recomendable reservar para comer los fines de semana en primavera y verano. Nosotros queríamos comer en el restaurante Ortiz, con muy buenas valoraciones. No hacen reserva telefónica, solo directamente en el restaurante, por lo que nada más llegar reservamos una mesa. Después subimos a ver el castillo, con unas preciosas vistas sobre el pueblo y recorrimos sus bonitas calles. 


La comida en el restaurante Ortiz no nos decepcionó, y ya saciados, nos ponemos de nuevo en la carretera para recorrer los pocos kilómetros que nos separan de Tobera. Es este un pequeño pueblecito con un rincón encantador, la ermita de la Virgen de Hoz, imagen de postal con su puente románico, la ermita y la montaña que la enmarca. 



Desde este punto hay un corta ruta, la ruta de las cascadas de la Molinera que baja hasta el pueblo y que va siguiendo el curso del rio Molinero para ver dos bonitas cascadas.  En el pueblo de Tobera encontramos un encantador restaurante/cafetería con una terraza desde la que disfrutar de una de las cascadas, un sitio ideal para tomar un café disfrutando del sonido del agua y una vista preciosa, es el restaurante Entre Pozas. 

Tomamos de nuevo la carretera dirección Frías y seguimos hasta llegar al Puente Medieval. Salvando el paso sobre el río Ebro se levanta este impresionante puente medieval fortificado, sobre el que descansa una torre que históricamente sirvió para el control de paso y el cobro del impuesto de portazgo. Este puente era paso obligado entre la Meseta y la Rioja con el Cantábrico.



El puente de 143 metros de largo, se levanta sobre el Ebro gracias a sus nueve arcos sobre los que discurre la calzada romana. Es uno de los mejores ejemplos de puente fortificado de España.  A sus pies hay una bonita zona recreativa.

Desde este punto sale una pequeña carretera que en un par de kilómetros nos lleva hasta el pequeño pueblo de Montejo de San Miguel, con un pequeño, pero coqueto casco histórico donde podemos ver un puñado de casas indianas y casonas blasonadas. 

Desde este punto y en nuestra ruta de vuelta a Cadiñanos, pasamos por el pueblo de Santocildes, donde han instalado un columpio gigante, que no es que tenga unas vistas muy destacables, pero en el que paramos porque pasamos al lado. También paramos a un par de kilómetros, en la localidad de Lomana, para ver el Castillo, o más bien, Torre de Lomana. 


Ya de vuelta da Cadiñanos volvemos a parar en la localidad de Pedrosa de Tobalina, para volver a ver la cascada del Peñón, y porque tiene el bar más cercano a nuestro hotel. 

En nuestra tercera y última jornada vamos a volver a nuestro punto de origen, en la provincia de Jaén, nos espera un viaje de casi siete horas de carretera, pero antes de abandonar las Merindades, vamos a visitar la localidad de Poza de la Sal. Es el lugar de nacimiento de Félix Rodríguez de la Fuente, además de ser conocido por sus salinas, que se explotan desde época romana. Las salinas  tienen su origen en los yacimientos de halita de un volcán dormido sobre el que reposa el pueblo de Poza de la Sal. Tiene este un bonito casco histórico con arquitectura rural castellana de entramados de madera, un castillo desde el que, en los días despejados, hay unas vistas impresionantes y por supuesto la visita a las salinas con su centro de interpretación. 

Nos despedimos de las Merindades rumbo a Canena. En nuestro camino, nuestro navegador nos hace pasar, poco antes de llegar a las inmediaciones de Burgos, por un rincón encantador en el que nos vemos obligados a hacer una última parada, es la ermita de Nuestra Señora del Valle. 

Con esta última y bella parada nos despedimos de tierras burgalesas. 












domingo, 2 de julio de 2023

Recorriendo las Merindades de Burgos.

 

 
 
Hoy os presento una preciosa ruta por la espectacular comarca de las Merindades, al norte de la provincia de Burgos. Nosotros realizamos esta ruta en un día ya que era un viaje  con destino Cantabria desde Alcalá de Henares,  aprovechamos la subida para conocer esta zona.  Nos ha sabido a poco el tiempo dedicado y sin duda repetiremos para conocerla más en profundidad, porque la verdad es que lo merece y mucho. 

Como ya os he comentado, para nosotros era un viaje en ruta, pero queríamos aprovechar nuestro paso por la zona para conocer algunos de sus atractivos más destacados, y desde luego que lo hicimos, fue una jornada espectacular, no hubo una  parada en la ruta que no provocara un "guau" al bajar del coche. 

Para nuestro recorrido decidimos abandonar la autovía a la altura de Burgos y coger la nacional 627 primero y 623 después para llegar a nuestra primera parada, la espectacular localidad de Orbaneja del Castillo. Unos cinco kilómetros antes de llegar a Orbaneja llamó nuestra atención el pueblo de Escalada, y decidimos hacer una pequeña parada. Es esta una pequeña localidad con una coqueta plaza en la que hay unas casonas con unos magníficos escudos, digna de ser visitada.
 
 
 





Al final de la plaza hay un puente que atraviesa el río Ebro y desde este sale una preciosa ruta que en cinco km y bordeando el río te lleva hasta Orbaneja. No teníamos tiempo de recorrerla, pero sin duda es una atractivo más de la zona y el pueblo merece la parada. Hay un pequeño bar en la plaza y algún alojamiento rural, ya que el entorno invita a recorrerlo. 

Desde Escalada proseguimos hasta Orbajena, al llegar hay un parquing gratuito justo al lado de la carretera, a la entrada del pueblo. Desde el aparcamiento se sube al lado de unas pozas o piscinas naturales que son bastante atractivas también, pero lo más espectacular sin duda surge al subir a la carretera y ver la impresionante cascada que atraviesa el pueblo y que sin duda es la imagen más conocida e impresionante de la localidad.
 
 
 




Nosotros fuimos un día entre semana a finales de junio y la cascada llevaba bastante agua, no había mucha gente y pudimos disfrutar esta y el pueblo con tranquilidad, pero los fines de semana y el periodo estival es una localidad muy concurrida. La desventaja de ser temporada baja es que había solo un restaurante abierto, de los tres o cuatro que hay en el pueblo. 

Tampoco estaba abierto el acceso a la cueva de la que surge la cascada, que solo pudimos ver desde un lateral, aún así estuvimos recorriendo el pueblo, que es bastante bonito. El casco urbano tiene la estética popular montañesa típica de la Edad Media. Los edificios tienen balconadas de madera y flores, influenciados por su cercanía con Cantabria, algunas de las casas más destacadas son la Casa de los Canes, la Casa de los Pobre, que era el antiguo hospital y la Casa Fuerte, también hay retos de cinco molinos harineros que había en la localidad. Para visitar la cueva del agua, de donde nace la cascada de Orbaneja, se realizan visitas guiadas, los fines de semana y en verano.  Encima de la cueva del Agua está la cueva del Azar, que tiene pinturas rupestres del Neolítico. Destaca también la iglesia parroquial de Santa María, de origen románico, aunque con reformas posteriores. 


Desde Orbaneja ponemos rumbo a nuestra siguiente parada Puentedey, aparcamos a un lado de la carretera a corta distancia del punto desde el que se obtiene la vista más conocida y pintoresca de la localidad. 
 
 




 
 
Y es  que Puentedey se extiende a lo largo de un puente natural formado sobre el río Nela. Este magnífico puente natural, formado a lo largo de 85 millones de años en los que el río ha ido horadando la roca  caliza, es el que de nombre al pueblo, Puente Dei, que significa puente de Dios. Debajo de este puente se reunía la junta de Puentedey hasta la segunda década del siglo XX. 
 
En el casco urbano del pueblo destacan algunos edificios, como la Iglesia de San Pelayo, en la portada de su tímpano destaca  una imagen primitiva de San Jorge luchando contra el dragón. Destaca  también la casa palacio de los Brizuela.  
 
Salimos de la localidad de Puentedey y nos dirigimos hacia el monumento natural de Ojo Guareña. Una de las visitas imprescindibles en las Merindades. Ojo Guareña es un conjunto de cuevas y galerías kársticas creadas por la acción de dos ríos, el Guareña y el  Trema. Estos han ido horadando la roca caliza dando lugar a más de 100 km de galerías, que constituyen el conjunto kárstico más grande de la Península Ibérica y uno de los más grandes del mundo. 
 
Destaca nada más llegar la portada de la Ermita de San Bernabé, esculpida en la montaña y cuyo interior forma parte de esta. Es una de las ocasiones en las que la colaboración del hombre con la naturaleza dan lugar a un paisaje único, sobrecogedor. 

 



 
Merece la pena visitar el interior de la ermita, por las pinturas al fresco que decoran paredes y techo de la cueva. Desgraciadamente el día de nuestra visita estaba cerrada por la tarde, momento de nuestra llegada. El complejo es visitable los fines de semana en horario de mañana y tarde y entre semana solo por la mañana, así que hay que planificar el viaje teniendo en cuenta estos horarios. 
 
Al lado de la Ermita de San Bernabé está la entrada a la cueva Palomera, también visitable, en horario similar a la ermita. La cueva se visita en modalidad guiada y en grupos reducidos, ya que es una actividad de espeleo-aventura. Aunque de baja dificultad, hay que tener unos requisitos mínimos, en cuanto a calzado, forma física, y los monitores aportan el equipo necesario, cascos con luz, ya que la cueva no posee iluminación artificial ni ha sido modificada, por lo que el firme es el original de la roca. El trayecto puede ser una visita corta, de 1´5 km, de unas dos horas de duración ida y vuelta, y la visita larga, de 2´5 km y cuatro horas de duración. Sin duda otro imprescindible en las Merindades. 
 
Desde los alrededores de la Ermita sale un acceso para visitar el sumidero del Guareña, llamado así porque es un lugar en el que el río literalmente desaparece por un agujero, en el que es engullido por la tierra. Todo el entorno es de una belleza apabullante. 
 
Nuestra visita por la zona llega a su fin, ya que hemos de seguir destino hacia Cantabria, concretamente a la localidad de Puente Viesgo, que es nuestro primer destino en nuestra ruta de cinco días por Cantabria. De haber tenido más tiempo hubiéramos visitado otras localidades como Frías, su cercana Tobera, con uno de los paisajes más bellos de la zona, el conjunto de la ermita del humilladero y el puente romano  y  por supuesto Oña. Todas ellas  destacan por su belleza y sin duda visitaremos en un momento no muy lejano, ya que Ojo Guareña nos ha dejado con la miel en los labios, y tenemos que volver para visitar el interior de sus galerías.