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domingo, 29 de septiembre de 2024

Rincones mágicos de Andalucía. Jardín Nazarí , Vélez de Benaudalla.





Hoy os traemos uno de esos rincones mágicos que encontramos recorriendo las tierras andaluzas. Fue un hallazgo casual que descubrimos volviendo a Granada desde la costa, concretamente desde Salobreña, donde habíamos estado disfrutando una jornada de playa y chiringuito. 

En nuestra vuelta,  dado que íbamos con tiempo de sobra, decidimos parar a ver el pueblo de Vélez de Benaudalla. Lo habíamos visto al pasar hacia Salobreña y nos llamó la atención el nombre, así que hacia allí nos dirigimos. Dicho nombre es de origen árabe, como árabe es también el trazado de sus calles y el típico encalado de sus casas. Vélez de Benaudalla significa Valle del hijo del siervo de Dios. Esta localidad está apenas a doce kilómetros de Salobreña, y desde esta se va por la nacional Bailén-Motril, en dirección Granada. Esta carretera discurre en gran parte de su recorrido junto al río Guadalfeo y encajonada por paredes rocosas. 

En la localidad de Vélez de Benaudalla encontramos varios manantiales de agua, siendo el más conocido el llamado Manantial del Nacimiento. Este se encuentra en la parte alta de la localidad, el agua que mana de este nacimiento viene desde otro manantial que se encuentra algo más alto, Fuente Nueva. Estos aportan el agua para el sistema de acequias tradicionales de la población, que son visitables en el Jardín Nazarí, una joya escondida en el edificio del ayuntamiento.

Hoy vamos a visitar este precioso rincón granadino, pero antes tenemos que destacar otros encantos de la localidad que también debemos tener en cuenta, como son la iglesia parroquial neoclásica y el Castillo de los Ulloa. Entre la iglesia y el Castillo de los Ulloa se sitúa el barrio árabe, con un trazado de callejuelas laberínticas, muchas de ellas decoradas con flores y macetas. El castillo de los Ulloa es una torre defensiva, localizada en la parte alta del pueblo. 

Pero sin duda la joya del pueblo es el Jardín Nazarí, un ejemplo de jardín hispanomusulmán. El jardín se encuentra en la parte trasera del edificio del ayuntamiento, y se accede a través de este, está distribuido en tres grandes bancales. Tiene un gran huerto de plantas aromáticas y medicinales y árboles frutales.








Está regado por un sistema de acequias siguiendo la forma árabe tradicional. El agua te acompaña en todo el recorrido, con su sonido y frescor, y es sin duda la protagonista de este jardín, de forma que el sistema de riego, a manta, ha dado lugar a lo que es el rincón más sorprendente de este, el llamado jardín vertical. La acequia se va a convertir en la columna vertebral del Jardín, pues va a llevar dicha agua a los huertos, va a surtir al Molino, edificio que hay ubicado en el centro del conjunto, va a salir decorativamente por fuentes y va a llenar de armonía y sonoridad el espacio al caer por la cascada. 









El llamado jardín vertical constituye  un laberinto de cuevas y grutas creadas por el agua, cubiertas de verdor con musgos y líquenes. Sus paredes están labradas como si fueran esculturas de restos vegetales, estalactitas y estalagmitas creadas por los depósitos calcáreos dejados por esta sobre la roca de travertino. 







El horario de visita al jardín es de miércoles a sábado de 11 a 14 y de 17 a 19 horas en invierno y a 20 en verano, los domingos solo abre por la mañana y los lunes y martes permanece cerrado. La entrada cuesta tres euros para la visita libre y el mismo precio para la visita guiada, que hay que concertar antes, tienen gratuidad los niños menores de cuatro años y un descuento del 50% para pensionistas. 










domingo, 2 de julio de 2023

Recorriendo las Merindades de Burgos.

 

 
 
Hoy os presento una preciosa ruta por la espectacular comarca de las Merindades, al norte de la provincia de Burgos. Nosotros realizamos esta ruta en un día ya que era un viaje  con destino Cantabria desde Alcalá de Henares,  aprovechamos la subida para conocer esta zona.  Nos ha sabido a poco el tiempo dedicado y sin duda repetiremos para conocerla más en profundidad, porque la verdad es que lo merece y mucho. 

Como ya os he comentado, para nosotros era un viaje en ruta, pero queríamos aprovechar nuestro paso por la zona para conocer algunos de sus atractivos más destacados, y desde luego que lo hicimos, fue una jornada espectacular, no hubo una  parada en la ruta que no provocara un "guau" al bajar del coche. 

Para nuestro recorrido decidimos abandonar la autovía a la altura de Burgos y coger la nacional 627 primero y 623 después para llegar a nuestra primera parada, la espectacular localidad de Orbaneja del Castillo. Unos cinco kilómetros antes de llegar a Orbaneja llamó nuestra atención el pueblo de Escalada, y decidimos hacer una pequeña parada. Es esta una pequeña localidad con una coqueta plaza en la que hay unas casonas con unos magníficos escudos, digna de ser visitada.
 
 
 





Al final de la plaza hay un puente que atraviesa el río Ebro y desde este sale una preciosa ruta que en cinco km y bordeando el río te lleva hasta Orbaneja. No teníamos tiempo de recorrerla, pero sin duda es una atractivo más de la zona y el pueblo merece la parada. Hay un pequeño bar en la plaza y algún alojamiento rural, ya que el entorno invita a recorrerlo. 

Desde Escalada proseguimos hasta Orbajena, al llegar hay un parquing gratuito justo al lado de la carretera, a la entrada del pueblo. Desde el aparcamiento se sube al lado de unas pozas o piscinas naturales que son bastante atractivas también, pero lo más espectacular sin duda surge al subir a la carretera y ver la impresionante cascada que atraviesa el pueblo y que sin duda es la imagen más conocida e impresionante de la localidad.
 
 
 




Nosotros fuimos un día entre semana a finales de junio y la cascada llevaba bastante agua, no había mucha gente y pudimos disfrutar esta y el pueblo con tranquilidad, pero los fines de semana y el periodo estival es una localidad muy concurrida. La desventaja de ser temporada baja es que había solo un restaurante abierto, de los tres o cuatro que hay en el pueblo. 

Tampoco estaba abierto el acceso a la cueva de la que surge la cascada, que solo pudimos ver desde un lateral, aún así estuvimos recorriendo el pueblo, que es bastante bonito. El casco urbano tiene la estética popular montañesa típica de la Edad Media. Los edificios tienen balconadas de madera y flores, influenciados por su cercanía con Cantabria, algunas de las casas más destacadas son la Casa de los Canes, la Casa de los Pobre, que era el antiguo hospital y la Casa Fuerte, también hay retos de cinco molinos harineros que había en la localidad. Para visitar la cueva del agua, de donde nace la cascada de Orbaneja, se realizan visitas guiadas, los fines de semana y en verano.  Encima de la cueva del Agua está la cueva del Azar, que tiene pinturas rupestres del Neolítico. Destaca también la iglesia parroquial de Santa María, de origen románico, aunque con reformas posteriores. 


Desde Orbaneja ponemos rumbo a nuestra siguiente parada Puentedey, aparcamos a un lado de la carretera a corta distancia del punto desde el que se obtiene la vista más conocida y pintoresca de la localidad. 
 
 




 
 
Y es  que Puentedey se extiende a lo largo de un puente natural formado sobre el río Nela. Este magnífico puente natural, formado a lo largo de 85 millones de años en los que el río ha ido horadando la roca  caliza, es el que de nombre al pueblo, Puente Dei, que significa puente de Dios. Debajo de este puente se reunía la junta de Puentedey hasta la segunda década del siglo XX. 
 
En el casco urbano del pueblo destacan algunos edificios, como la Iglesia de San Pelayo, en la portada de su tímpano destaca  una imagen primitiva de San Jorge luchando contra el dragón. Destaca  también la casa palacio de los Brizuela.  
 
Salimos de la localidad de Puentedey y nos dirigimos hacia el monumento natural de Ojo Guareña. Una de las visitas imprescindibles en las Merindades. Ojo Guareña es un conjunto de cuevas y galerías kársticas creadas por la acción de dos ríos, el Guareña y el  Trema. Estos han ido horadando la roca caliza dando lugar a más de 100 km de galerías, que constituyen el conjunto kárstico más grande de la Península Ibérica y uno de los más grandes del mundo. 
 
Destaca nada más llegar la portada de la Ermita de San Bernabé, esculpida en la montaña y cuyo interior forma parte de esta. Es una de las ocasiones en las que la colaboración del hombre con la naturaleza dan lugar a un paisaje único, sobrecogedor. 

 



 
Merece la pena visitar el interior de la ermita, por las pinturas al fresco que decoran paredes y techo de la cueva. Desgraciadamente el día de nuestra visita estaba cerrada por la tarde, momento de nuestra llegada. El complejo es visitable los fines de semana en horario de mañana y tarde y entre semana solo por la mañana, así que hay que planificar el viaje teniendo en cuenta estos horarios. 
 
Al lado de la Ermita de San Bernabé está la entrada a la cueva Palomera, también visitable, en horario similar a la ermita. La cueva se visita en modalidad guiada y en grupos reducidos, ya que es una actividad de espeleo-aventura. Aunque de baja dificultad, hay que tener unos requisitos mínimos, en cuanto a calzado, forma física, y los monitores aportan el equipo necesario, cascos con luz, ya que la cueva no posee iluminación artificial ni ha sido modificada, por lo que el firme es el original de la roca. El trayecto puede ser una visita corta, de 1´5 km, de unas dos horas de duración ida y vuelta, y la visita larga, de 2´5 km y cuatro horas de duración. Sin duda otro imprescindible en las Merindades. 
 
Desde los alrededores de la Ermita sale un acceso para visitar el sumidero del Guareña, llamado así porque es un lugar en el que el río literalmente desaparece por un agujero, en el que es engullido por la tierra. Todo el entorno es de una belleza apabullante. 
 
Nuestra visita por la zona llega a su fin, ya que hemos de seguir destino hacia Cantabria, concretamente a la localidad de Puente Viesgo, que es nuestro primer destino en nuestra ruta de cinco días por Cantabria. De haber tenido más tiempo hubiéramos visitado otras localidades como Frías, su cercana Tobera, con uno de los paisajes más bellos de la zona, el conjunto de la ermita del humilladero y el puente romano  y  por supuesto Oña. Todas ellas  destacan por su belleza y sin duda visitaremos en un momento no muy lejano, ya que Ojo Guareña nos ha dejado con la miel en los labios, y tenemos que volver para visitar el interior de sus galerías.  

domingo, 5 de marzo de 2023

Sierra Norte de Guadalajara. Valverde de los Arroyos.




La ruta que hoy os sugiero os va a llevar a la poco explotada turísticamente y sin embargo sorprendente provincia de Guadalajara. Es esta una provincia que supone un destino ideal en cualquier época del año, en otoño, por los colores de sus bosques, en invierno por el disfrute de sus cumbres y su arquitectura negra al calor de una chimenea, en primavera por la explosión de color y vida de sus paisajes y en verano por el colorido de sus campos de lavanda y girasoles. 

Nosotros tenemos la suerte de poder visitar Guadalajara con relativa frecuencia, ya que partimos de la vecina Alcalá de Henares. Por eso hoy vamos a realizar una ruta de un día para conocer algunos de los pueblos y paisajes más destacados del Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, y sus conocidos como pueblos de arquitectura negra. 


Partimos de la localidad de Alcalá de Henares y la primera parada es el pueblo de Tamajón. Paramos al lado del centro de interpretación, que visitamos y desde aquí vamos paseando por la conocida como calle de enmedio, hasta la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, de estilo románico y que es el monumento más destacado del pueblo. En el camino vemos algunas casas señoriales de estilo renacentista, entre las que destaca el edificio del ayuntamiento. 

La Iglesia de Ntra. Sra de la Asunción se construyó en el siglo XIII y era románica. Fue ampliada en el Siglo XVI por orden de la familia Mendoza, ya con estilo renacentista. Está bien conservada y es un ejemplo perfecto para darse cuenta del color tan característico que toma la piedra de Tamajón. Este pueblo era muy conocido por sus canteras, con sus piedras de color anaranjado. 




Muy cerca de Tamajón se encuentra un paraje conocido como la ciudad encantada, no es comparable  con la famosa ciudad encantada de Cuenca, pero tiene cierto encanto con sus formaciones calizas desgastadas por la lluvia y el paisaje que la rodea, muy cerca está la ermita de los enebrales, un edificio que aunque muy modificado data del siglo XVI.




Desde Tamajón la carretera se bifurca, por un lado hacia Valverde de los Arroyos y por otro hacia Campillo de Ranas. Ambos son dos de los pueblos más característicos de la arquitectura negra de Guadalajara. Nosotros hemos decidido visitar Valverde de los Arroyos, el más conocido de estos pueblos. Si dispones de más tiempo puedes hacer una ruta circular para visitarlos todos. 

Llegamos a Valverde de los Arroyos y desde la carretera hay una preciosa vista del pueblo situado a los pies de un impresionante macizo montañoso que en el momento de nuestra visita conservaba algo de nieve en sus cumbres. 




El pueblo dispone de un amplio aparcamiento gratuito a su entrada, justo al lado del camposanto, que tiene unas preciosas vistas, ya que dentro del pueblo la circulación de vehículos está restringida. 

Lo más destacado de Valverde es el pueblo en sí, pasear por sus calles, disfrutar de su gastronomía y hacer alguna ruta por los alrededores. 








Nosotros elegimos para comer un restaurante situado en la plaza del pueblo, el mesón Despeñalagua, pedimos unas migas de pastor y cabrito. El cabrito estaba muy bueno, como es de esperar en esta zona, pero las migas de pastor estaban un poco secas para mi gusto. 

Tras la comida hicimos una ruta hacia las Chorreras. La ruta sale desde la misma plaza del pueblo, desde la calle al lado del restaurante citado. Se llega a una preciosa explanada que se usa como campo de futbol y desde allí se sigue ¿sin ninguna dificultad?. Bueno, no debe haberla si no te sales del camino,  como hicimos nosotros,  y acabas abajo en el río, luego toca subir toda la ladera para volver al camino. Es un camino relativamente sencillo, aunque hay que llevar calzado adecuado porque está mojado en algunos tramos y hay bastante piedra suelta, pero es bastante llano. Las chorreras son unas caídas de agua en un cortado de montaña bastante espectacular, merece la pena hacer la ruta que es bastante corta, unos 40 minutos de ida y tanto de vuelta. 




Tras la ruta nos despedimos del pueblo e iniciamos el regreso a Alcalá de Henares, pero decidimos volver parando a visitar el pueblo de Collogudo. El paisaje es muy bonito y va cambiando desde el pinar denso de la zona de Valverde a zonas más despejadas a medida que nos acercamos a Cogolludo. 

Al llegar a esta localidad aparcamos en su plaza mayor. Una bonita plaza porticada construida en el siglo XV,  donde destaca la impresionante fachada del Palacio de los Duques de Medinaceli, de la misma época. 




Cuando llegamos el palacio estaba cerrado porque se estaba realizando una visita guiada, si tenéis intención de visitar la villa os sugiero informaos de los horarios de las visitas guiadas, ya que tanto para visitar el palacio como la principal iglesia del pueblo es necesario hacer una. 

Nosotros dimos una vuelta por nuestra cuenta y ascendimos hasta la iglesia de Santa María, que solo pudimos visitar en su exterior. Es una bonita iglesia del siglo XVI. En su interior, que habíamos visitado en una ocasión anterior, hay un interesante cuadro de José Ribera, "El Españoleto", del más puro estilo tenebrista “Los preliminares de la crucifixión”. 



Desde Cogolludo finalizamos nuestra interesante ruta por la Sierra Norte de Guadalajara. 

viernes, 27 de enero de 2023

Sierra norte de Sevilla. Cazalla de la Sierra.




El Parque Natural de la Sierra Norte se encuentra en el norte de la provincia de Sevilla, en una región de media montaña que alberga una importante población animal. Por sus tierras campan a sus anchas el gato montés, la nutria, el jabalí, el ciervo, el gamo y el muflón.  Por sus cielos el buitre negro y leonado, la cigüeña negra y las águilas imperiales, real, culebrera y calzada. La Sierra Norte también se  caracteriza por amplias zonas de dehesa que alternan con bosques de encinas y alcornoques. En las zonas umbrosas prosperan los bosques de quejigos y otras especies arbóreas como el castaño, el pino piñonero y el olmo. En las riberas de los ríos, el Huéznar o el Viar, se dan bosques de galería formados por fresnos alisos y sauces. Es en este hermoso entorno donde  vamos a pasar el fin de semana. Hemos elegido como lugar para dormir Cazalla de la Sierra, ya que está en el corazón de la zona y tiene una buena infraestructura turística.

Nuestro viaje será solo de dos días, ya que no partimos desde muy lejos, apenas dos horas y cuarenta y cinco minutos de nuestro destino. 

Para disfrutar este fin de semana en la zona vamos a visitar y a recorrer los parajes y pueblos más representativos y bonitos de ella. En cuanto a localidades destacamos tres, Cazalla de la Sierra, Constantina y San Nicolás del Puerto, también puede merecer la pena acercarse a la localidad de Alanís, cercana a San Nicolás del Puerto, pero a nosotros no nos dio tiempo. 

Iniciamos nuestra ruta por la localidad de San Nicolás del Puerto. El pueblo en sí no destaca demasiado, pero es punto de partida perfecto para visitar tres imprescindibles en la zona, Cerro del Hierro, Cascadas del Huéznar y el nacimiento del Huéznar. 

Estos tres puntos se pueden visitar por separado, yendo en coche hasta cada uno de ellos, o agruparlos en una bonita ruta de senderismo señalizada como vía verde Sierra Norte de Sevilla y que se inicia en la localidad de San Nicolás del Puerto, justo en el lugar del nacimiento del Huéznar y termina en el Cerro del Hierro. Para iniciar la ruta se puede dejar el coche en  el área recreativa del Nacimiento del Río Huéznar, en el parking que hay junto a la carretera SE-163. Coordenadas GPS (formato decimal): 37.991047°, -5.646715°

El paraje del nacimiento del río Huéznar destaca no solo por ser el lugar de inicio de esta ruta, sino también por la particularidad de ver como surgen las burbujas de agua donde nace el río y por la vegetación de esta zona. 




Las cascadas del río Huéznar son sin lugar a dudas el lugar más bonito paisajísticamente hablando de la ruta. Si no tenemos intención o tiempo de recorrer la via verde, es posible acceder a ellas desde el área recreativa el Martinete. Allí hay un aparcamiento al lado del restaurante el Martinete, lugar que os recomiendo para comer ya que el precio es fantástico y la calidad de los productos, sobre todo carnes, estupenda.  Desde el mismo restaurante parte una corta ruta que llega hasta el área recreativa y desde allí a las cascadas. Desde este punto es apenas 20 minutos de recorrido. 




El otro punto destacable de la ruta es el Cerro del Hierro. Para acceder a él nos dirigiremos al poblado minero de Cerro del Hierro, una pedanía de San Nicolás del Puerto que tiene cierto encanto, incluida una iglesia anglicana, testigo de la influencia británica en la época de las explotación minera de esta zona. 

Desde este poblado sale un camino que nos llevará al centro de visitantes del Cerro del Hierro, también llamada Casa de los ingleses. Junto a este lugar hay un aparcamiento y se inicia la ruta para visitar este paraje tan singular. Este paisaje surge por la unión de la naturaleza, con el desgaste provocado por el agua de lluvia y los torrentes sobre la roca caliza, con la acción humana, por la explotación minera de la zona. Ambos procesos han dado lugar a este paisaje Kárstico tan peculiar que sin duda merece la pena visitar. 




Una vez recorrida esta zona, y con nuestro maletero mejorado con los fantásticos quesos y fiambres caseros  adquiridos en San Nicolás, nos dirigimos a la localidad de Cazalla de la Sierra. En el camino entre San Nicolás y Cazalla atravesamos la estación de tren de la Sierra Norte de Sevilla, esta estación ha sido recientemente modernizada, por lo que no tiene gran encanto, si lo tienen las antiguas casitas de ferroviarios que se encuentran también al lado de la carretera y que nos ofrecen una imagen bastante pintoresca. 



El paisaje que recorremos en nuestro camino es de una gran belleza, la pena es que la mayoría son fincas privadas y cotos de caza, por lo que está todo vallado y no es posible adentrarse libremente en el bosque, más que en las zonas habilitadas para ello, como son las rutas o vías verdes o las áreas recreativas. Una de las que atravesamos es el área recreativa Isla Margarita, a corta distancia de la estación y en la que merece la pena detenerse. 

Ya en  Cazalla de la Sierra, y tras dejar el equipaje en una casa rural, nos dedicamos a pasear y conocer la localidad. Es un pueblo bonito pero que se puede ver en apenas una tarde. Destacar de Cazalla su pasado, en el siglo XVI  tuvo un gran florecimiento basado en las altas ganancias generadas con negocio del vino. A principios del siglo XX el aguardiente supondrá un capítulo importante en la economía de Cazalla. La industria de anisados de Cazalla alcanzó en torno a la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 una gran expansión y fama. De este pasado quedan aún algunas bodegas en la localidad, algunas se pueden visitar, aunque las más destacadas "Destilerías  Miura" se encuentran cerradas actualmente, una pena pues era uno de los sitios que queríamos conocer. 




El monumento más destacado de la villa es sin duda la Iglesia de la Consolación. El templo se levanta adosado a una puerta de la antigua muralla almohade, que fue modificada en estilo mudéjar. Se pueden distinguir tres periodos diferentes en su construcción. El primero puede fecharse en los siglos XIV y XV, se construyó entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. La segunda fase se inició en 1538 y no llegó ser finalizada, durante la misma se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la construcción de un nuevo templo de estilo renacentista. La tercera fase se llevó a cabo en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos, y levantándose la portada lateral.  Nos llamó también la atención al recorrer Cazalla el Palacio de San Benito, convertido en alojamiento, que por desgracia no es posible visitar por dentro más que para sus huéspedes. 





A las afueras de Cazalla se encuentra la Cartuja de Cazalla. Edificio del siglo XVI hoy convertido en hospedería y lugar de celebración de eventos. El lugar se encuadra en un paraje de gran belleza y engloba zonas restauradas con zonas en ruina. Un edificio singular que puede ser visitado aunque no te hospedes. 







Desde Cazalla tomamos la carretera  que va hacia Constantina, a lo largo del recorrido vemos como el entorno va cambiando desde el paisaje serrano  a la dehesa. 

Constantina es una localidad más grande que Cazalla y que tiene algunos lugares destacados como los restos del Castillo, con unas vistas espectaculares sobre la localidad y la iglesia de San María de la Encarnación, con su espectacular fachada. Por lo demás la localidad no nos pareció demasiado interesante. 












jueves, 20 de octubre de 2022

Ruta por las tierras del Burgo de Osma.



Hemos realizado una escapada de dos días por tierras sorianas, concretamente por las tierras del Burgo de Osma, un lugar lleno de historia, con magníficos monumentos y un entorno natural increíble. En esta zona se encuentran algunas de las principales atracciones turísticas de la provincia de Soria, como el Cañón del Río Lobos o el pueblo de Calatañazor. 

Nuestra ruta empieza con la visita al Cañón del río Lobos, al que accedemos por la localidad de Ucero, la más cercana a la entrada hacia la ermita de San Bartolomé, que era el objeto de nuestra visita. Para acceder a la ermita hay habilitados una serie de aparcamientos, el más cercano se encuentra a unos 800 metros de la ermita, con un agradable paseo al lado del río. La ruta se puede hacer a ambos lados del río, pero es más bonita por el sendero estrecho que por la pista forestal, también se puede hacer circular, yendo por la pista y volviendo por el otro lado del río. El aparcamiento está regulado en temporada alta, por lo que hay que pagar 4 euros por vehículo, el tiquet da acceso también a la visita del centro de interpretación "casa del parque" del Cañón del río Lobos. 

Al llegar nos sobrecoge la hermosa imagen de la ermita a los pies del cañón, con los buitres sobrevolando la zona.  Esta ermita, fechada en siglo XIII, que conserva prácticamente intactas las formas románicas, formó parte de lo que fue un monasterio que la tradición ha atribuido al Temple.  Ocupa lugar preferente en el ágora que el río traza entre los farallones kársticos y las buitreras de leonados. Es una hermosa construcción románica armoniosa, equilibrada y trazada con líneas puras. Cuenta con una elegante puerta de entrada, canecillos ilustrados con originales motivos y  rosetón con ornamentación de fina celosía. En el exterior le acompañan olmos centenarios y el río remansado. La entrada al interior cuesta un euro, y hay que comprobar los horarios, por la tarde abre a las cinco, en época estival. 


Después de la ermita continua una senda, nada más tomarla nos encontramos con una impresionante cueva de paredes calizas en las que hay algunas pinturas rupestres, aunque difíciles de apreciar. Para los amantes del senderismo es posible seguir recorriendo el cañón en sus 24 kilómetros de recorrido, pero al ser una ruta lineal después hay que volver. Nosotros tras ver la ermita y disfrutar un rato del entorno, volvimos al aparcamiento para seguir ruta hacia Burgo de Osma. 

Burgo de Osma es una preciosa localidad, con un casco antiguo fortificado, perfectamente conservado, y una magnífica catedral gótica. Sin duda la Catedral es la joya del Burgo, por lo que os recomiendo la visita a su interior, y a ser posible la visita guiada. Cuando nosotros llegamos ya no había opción de hacer la visita guiada, por lo que cogimos la audioguía.  Burgo de Osma y Ciudad de Osma son ahora la misma localidad, pero en la edad media eran dos núcleos diferentes, siendo el Burgo la parte religiosa y Ciudad de Osma la civil. 




Además de la Catedral, otros edificios interesantes dentro del recinto fortificado del Burgo son; la oficina de turismo, ubicada en el antiguo hospital de San Agustín, el edificio del ayuntamiento, el hotel Castilla Termal, situado en el edificio de la antigua universidad de Santa Catalina, con su magnífico claustro renacentista. Imprescindible deleitarse con el recorrido de la Calle Mayor porticada y fijarse en sus distintas columnas y en la arquitectura popular de sus casas con sus entramados de madera.  Fuera del recinto del Burgo,  se encuentran los restos del castillo y la iglesia de Santa Cristina, entre ambos el puente romano. 






Nosotros elegimos Burgo de Osma para pasar la noche, por lo que pudimos disfrutar esta bella localidad con tranquilidad. Además del paseo por su casco antiguo, saliendo del recinto fortificado  por la puerta cercana a la catedral, cruzamos el puente medieval y pudimos dar un agradable paseo a la orilla del río Ucero. Aquí encontramos  un bonito parque en el que además del agradable frescor proporcionado por las copas de sus plataneros, que se unen para formar un techo vegetal, encontramos algunos restos interesantes como unas columnas, restos de una antigua iglesia, o una estela medieval. 

Nuestra siguiente jornada nos acerca a la preciosa localidad de Calatañazor, con uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular castellana que se conservan en la provincia. Para aparcar hay habilitadas algunas plazas al lado de la carretera de ascenso al casco histórico, hay también un pequeño descampado un poco más adelante, al lado de los restos de una antigua ermita románica. 




Destaca en Calatañazor todo su conjunto urbano, por su gran belleza y vistosidad. Es un pueblo medieval en el que parece que el tiempo se ha detenido. Presenta un entramado de calles empedradas con casas de arquitectura popular con la parte inferior de piedra y planta superior de encestado de barro y madera de sabina. El pueblo se haya coronado por un castillo y rodeado por una muralla de los siglos XII y XIII.




Hay una ermita románica justo a la entrada del pueblo, que se encontraba cerrada cuando la visitamos y una bonita iglesia, la Iglesia de Nuestra Sra. del Castillo. Elevada sobre la base de un templo del siglo XII, el cuerpo principal del templo fue renovada por completo en época gótica. Del periodo románico permanece la portada, con tres arquivoltas, de las cuales, la del medio lleva un extraño festón. Los capiteles exhiben animales. Por encima veremos tres ventanillas ciegas, de las cuales el arco de la central es lobulado. En su interior, un retablo policromado manierista del siglo XVIII preside el ábside, rematado con una bóveda gótica.  



La iglesia alberga un pequeño museo parroquial que reúne pintura, orfebrería, escultura y fondos del archivo histórico de la villa. Se encontraba también cerrada en nuestra visita, y tampoco vimos ningún cartel  que indicara horarios. 

Seguimos ascendiendo por la Calle Real hasta llegar a la Plaza Mayor, muy trasformada desde la Edad Media, aunque conserva la picota medieval. Hay también una curiosa roca con un fósil vegetal muy interesante. Desde esta plaza accedemos a los restos del castillo, de los que se conserva la torre del homenaje, a la que se puede subir y desde la que hay una preciosa vista del paisaje circundante y de los tejados del pueblo con sus características chimeneas cónicas. 




Desde Calatañazor dos excursiones imprescindibles son la visita al Sabinar y a la Fuentona de Muriel. Ambos se encuentran en la misma dirección y a poca distancia del pueblo, por lo que los amantes del senderismo pueden visitarlos haciendo una ruta. 

A unos 3 km de Calatañazor se encuentra la reserva natural del Sabinar, la importancia de este enclave la da la reducida presencia de este tipo de árbol en el mundo. Solo se encuentran en la Península Ibérica, sur de Francia y Norte de África. Las sabinas son árboles prehistóricos, auténticos fósiles vivientes que dominaron en el Terciario y aún viven entre nosotros. 




Después de un pequeño paseo por el sabinar, seguimos camino para llegar a nuestro siguiente objetivo, la Fuentona de Muriel. Apenas unos 4 km separan el Sabinar del pueblo de Muriel de la Fuente, desde donde se inicia la ruta hacia la Fuentona. Antes de entrar al pueblo hay una pequeña carretera que nos conduce hasta la casa del Parque, un centro de interpretación de la Fuentona, la entrada cuesta un euro y puede ser bastante interesante para conocer la fauna y flora de la zona. Desde aquí tenemos varias opciones para llegar a la Fuentona. La primera es aparcar aquí e ir andando, son apenas dos km por un bonito recorrido al lado del río. La señalización para este recorrido está justo enfrente de la carretera de acceso a la casa del parque, vamos por la margen derecha del río en dirección a la Fuentona. Otra opción, también dejando el coche en la casa del parque, es cruzar unas pasarelas de madera que salen justo enfrente de esta y llegan a Muriel de la Fuente, desde aquí coger la pista forestal que va a la Fuentona por la margen izquierda del río. La distancia es la misma, nosotros fuimos por la pista y volvimos por la otra orilla. 

Otra opción para los que no tienen ganas de andar es seguir en coche por la pista forestal y aparcar en uno de los dos aparcamientos habilitados, el primero a 1,2 km y el segundo a 800 metros, el acceso en temporada alta cuesta 4 euros, en otras épocas es libre. Desde el último aparcamiento comienza una pasarela de madera que junto a senderos al lado del río nos acerca a este precioso paraje. A lo largo del camino hay algunos rincones con mucho encanto en los que parar y disfrutar del entorno. 

La Fuentona  es uno de los enclaves más importantes de Soria, y es conocida por  ‘Ojo de Mar’, debido a que este precioso capricho de la naturaleza, donde nace el río Abión, tiene forma de ojo de color turquesa. La parte visible es solo la punta del iceberg, ya que en realidad es la salida de una gruta subterránea sumergida que solo ha sido explorada parcialmente. 




Nosotros tras estas excursiones volvimos a comer a Calatañazor, concretamente al restaurante "La casa del Cura", ya que en esta localidad hay varias casas rurales y restaurantes en los que comer. 

Tras la comida pusimos rumbo a Soria. Es esta una capital no especialmente atractiva turísticamente, ya que no tiene un centro histórico bien conservado, hay algunas perlas perdidas entre edificios sin ningún interés, que hay que buscar, son algunos palacios como el palacio de los Río y Salcedo, del siglo XVI o el impresionante palacio de los Condes de Gómara. 

También merece una visita su Plaza Mayor, donde destacan los edificios del Ayuntamiento, el Palacio de la Audiencia, la fuente de los leones y  la Iglesia Mayor, donde se casaron Antonio Machado y Leonor y donde cinco años después se celebró el funeral de la novia.  

Hay dos edificios que por sí solos pueden justificar la visita a Soria para los amantes del románico, la Iglesia de Santo Domingo, con su impresionante portada principal, llamada la "Biblia de piedra" por representar en su arquivoltas parte de la historia sagrada, y la Concatedral de San Pedro. 

Fachada de la Catedral de Soria. 

Iglesia de Santo Domingo.

La iglesia de Santo Domingo nos encantó, y afortunadamente estaba abierta en el momento de nuestra visita, no así la  Concatedral que fue una decepción, ya que su mayor atractivo el el claustro románico, único elemento que perdura de la primitiva catedral, ya que tanto la fachada como el resto de la iglesia son resultado de remodelaciones posteriores y no tienen gran atractivo. El ver el claustro es bastante complicado, dado su reducido horario de visitas. En el momento de nuestro viaje, principios de septiembre de 2022, solo era visitable entre semana de 18 a 19 horas, los sábados de 11 a 13,30 y de 18 a 19 y horas y domingos y festivos de ll a l3,30. A nosotros nos decepcionó ya que era uno de los motivos de ir a Soria, la ubicación de la Concatedral también  nos pareció extraña, como a las afueras del núcleo urbano y un poco abandonada en su exterior. 

Después de la corta visita a la capital, proseguimos viaje, ya en retorno a nuestra localidad de origen, Alcalá de Henares, no sin antes hacer una última parada en el pueblo de Almazán, que cuenta también con un pequeño, pero interesante casco histórico. De este destacan los edificios de su Plaza Mayor, la Puerta de la Villa, la iglesia de San Miguel y el Palacio de los Hurtado de Mendoza. Hay también una bonito recorrido en pasarelas de madera sobre el río Duero. 

Con esta visita nos despedimos de la provincia de Soria, pero amenazamos con volver, para visitar localidades que se nos han quedado fuera de programa por falta de tiempo, como Berlanga de Duero, San Esteban de Gormaz, Vinuesa y por supuesto el impresionante paraje de la Laguna Negra.