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domingo, 8 de mayo de 2022

El pueblo que no quiere ser visitado.

Hoy os vamos a hablar de un curioso pueblo que ha captado nuestra atención por varios motivos. El primero de ellos es  su belleza, se trata de un pequeño pueblo que llama la atención desde la lejanía, cuando nos vamos acercando desde una carretera que al final lo atraviesa, como si fuera un decorado que no pertenece a esta época. Lo que primero  atrapa la mirada es la torre de una iglesia.  Cuando nos acercamos vemos una bonita plaza con una armónica composición de casas, prácticamente todas en estado de ruina y una fuente de piedra de la que no mana más que el silencio. 




Se trata de un pequeño pueblo en estado de ruina que sin embargo tiene censados a unos dos mil habitantes. No se halla escondido en un remoto lugar, ya que está a unos 37 km de Madrid y a 17 de la  monumental localidad de Alcalá de Henares. En cuanto a su ubicación, se encuentra situado en la campiña del Henares. Torote hace referencia al río que lo atraviesa. Por su término municipal pasa también la Cañada Galiana. 

Con estos datos, lo que también es curioso es el empeño de la localidad en no ser visitada ni fotografiada. Empeño que demuestran todos los carteles repartidos por esta en la que se insta a no aparcar ni tomar fotografías en todo el casco urbano. Nos preguntamos pues ¿Dónde están sus dos mil y pico habitantes? ¿Por qué este empeño en no ser conocido? ¿Se trata de un pueblo privado, comprado por alguien? y aún así ¿Es legal no dejar tomar fotografías cuando lo atraviesa una carretera pública?

Hoy vamos a responder a todas estas preguntas sobre la localidad de Fresno de Torote, bautizado por nosotros como "El pueblo que no quiere ser visitado".




Lo primero que vamos a resolver es la primera incógnita, ¿Dónde están los dos mil habitantes de este pueblo?

Al recorrer su casco urbano vemos que, salvo dos casas arregladas en su plaza, el resto de pueblo está en ruina total y sin signos de habitabilidad. Lo cierto es que estos dos mil habitantes viven en una pedanía de este pueblo llamada Serracines. En la actualidad la pedanía ha absorbido la práctica totalidad de la población del pueblo, aunque sigue siendo este el que mantiene el nombre, con un trasvase de su población y de todos los servicios públicos, colegio, ayuntamiento, consultorio médico.... Quedando el pueblo como un hermoso cascarón vacío lleno de grietas y prácticamente deshabitado. Mantiene, eso sí, como único vestigio de presencia humana una parada de autobús en uso en su carretera. La causa de esta mudanza de la población se debe a que el pueblo entero pertenece a dos familias aristocráticas. Los habitantes no tenían las casas en propiedad, sino que se les permitía vivir allí  cuando eran empleados de las tierras de estas familias. La gente joven ya no quiere trabajar en el campo y el declive de la agricultura sumado a la imposibilidad de  tener casa en propiedad, ha hecho que se vayan a Serracines, donde sí pueden construir sus casas. 


Segunda pregunta ¿Por qué ese empeño en no ser conocido?

Aquí no podemos responder más que con elucubraciones, ya que desconocemos la verdadera razón. Para dar respuesta hemos indagado un poco en la historia de esta localidad. El municipio pudo haber sido fundado por el primer marqués de Santillana en el siglo XV para dar acomodo a sus jornaleros. Según la leyenda popular, el pueblo nació cuando un primer concejo vecinal se reunió en torno a un fresno recién plantado por el señor del lugar, el marqués de Santillana. El rastro del árbol se perdió hace mucho tiempo. En el siglo XVI fue señorío de la Princesa de Éboli. Actualmente la totalidad de sus tierras es propiedad de dos familias con títulos nobiliarios.  Hoy en día hay una especie de disputa entre el ayuntamiento de Fresno de Torote, ubicado en Serracines, y los actuales propietarios del casco urbano, para intentar restaurar el pueblo. Algo a lo que se oponen los propietarios porque no les conviene restaurar, sino dejar que todo se caiga para poder construir, ya que dada la cercanía a Madrid, el valor del suelo para urbanizar es bastante alto. De este abandono se ha salvado la iglesia parroquial, que al estar cedida al Arzobispado de Alcalá de Henares, sí ha podido ser restaurada.

¿Es legal no dejar tomar fotografías cuando lo atraviesa una carretera pública?

Entendemos nosotros que aunque las tierras sean privadas, los caminos, cañadas y la carretera son lugares públicos, así como las calles, plazas.... Por tanto seguimos sin comprender la legalidad de los carteles que instan a no fotografiar el casco urbano. Puede que intenten evitar que se convierta en un pueblo "okupado", cosa que veo difícil que ocurra, puesto que las casas están todas semiderrumbadas y no creo que nadie pudiera vivir bajo algo que amenaza con caer sobre ti en cualquier momento. Puede ser que, dada su cercanía a Madrid, no quieran que se convierta en una feria los fines de semana, llena de instagramers haciéndose fotos. Pero la verdad es que, en nuestra opinión, se podría gestionar de otra forma menos hostil. 

Nosotros, que somos muy respetuosos con las normas, aunque nos parezcan injustas, aparcamos en un camino fuera de la localidad, y tomamos todas las fotos fuera del casco urbano, desde la carretera, o desde los caminos cercanos. Porque queríamos compartir con vosotros la belleza del lugar y lo que nos había llamado la atención. Tengo que decir que solo nos cruzamos con un señor que vivía en una de las casas de la Plaza, uno de los dos trabajadores de las fincas cercanas que quedan en el pueblo. En ningún momento nos llamó la atención ni nos instó a no tomar fotografías, no obstante decidimos atender a los carteles. 




Como ya he dicho, el pueblo se encuentra atravesado por la carretera M-113. A un lado de la misma se haya la plaza del pueblo, con la bonita iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción. Es una obra de estilo mudéjar del siglo XVI. Está construida en ladrillo, mampostería de piedra caliza, con casetones de adobe y gruesos cantos rodados. Tiene un soportal con arcos de medio punto encima del cual se encontraba la vivienda del párroco y la sacristía como cuerpos adosados a la iglesia.

A finales del año 2000, las obras de restauración efectuadas en la iglesia depararon un singular hallazgo. Se trataba de unos restos humanos, relativamente bien conservados, depositados en un pequeño arca de madera. Lo notable del caso son las circunstancias que rodeaban esta inhumación, que han permitido identificar tales restos como los de Juan Hurtado de Mendoza y Luján, señor de Fresno de Torote.

En esta plaza hay también una pequeña fuente de piedra. Es un antiguo abrevadero de ganado del siglo XIX, de aspecto recio y construido con sillares de piedra y con empedrado de cantos rodados. 

Destaca también una pequeña ermita a la entrada de la localidad desde la vecina Daganzo de Arriba. La ermita de la Soledad del municipio de Fresno de Torote es una obra del siglo XVII, de planta cuadrada, cúpula semiesférica, tejado a cuatro aguas, contrafuerte semicircular en media bóveda.



Abandonamos Fresno de Torote con la esperanza de que el ayuntamiento logre llegar a un acuerdo con los actuales propietarios para restaurar el pueblo, que parece anclado en el  tiempo y no merece este abandono. 


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Explorando Nuevo Baztán.




Situado en el sudeste de la Comunidad de Madrid y recientemente nombrado uno de los pueblos más bonitos de España, Nuevo Baztán es una localidad singular. Esta singularidad se la confiere su origen como pueblo industrial, perfectamente planificado desde cero, en un lugar en el que no había previamente ningún asentamiento. Su fundación se remonta a principios del siglo XVIII, cuando Juan de Goyeneche, un industrial procedente del valle navarro de Baztán, se decidió por este emplazamiento para construir una serie de fábricas y las viviendas de los obreros que en estas trabajarían, dando origen a este poblado industrial. Para su construcción contrató a uno de los mejores arquitectos de la época, José Benito de Churriguera.


En el conjunto urbano destacan el palacio de Goyeneche y la iglesia  de San Francisco Javier, también son destacables la plaza de dicha iglesia, el ayuntamiento y las antiguas casas del pueblo. Se convirtió, tras su fundación, en el complejo industrial más avanzado de su tiempo, imitando el estilo de la Francia de Luis XVI.

Por desgracia el proyecto de Goyeneche sobrevivió poco tiempo a su autor, sin embargo, a pesar de su decadencia, quedó este espléndido trazado urbano como testigo de la voluntad y el genio de unos pocos que se atrevieron a iniciar un progreso industrial en una época decadente, quedando como testigo de esa época 300 años después. 

Estatua de Goyeneche
Estatua de Juan de Goyeneche.

El conjunto urbano se articula en torno a tres plazas, la más importante es la plaza de la iglesia, en esta encontramos el Palacio de Goyeneche y la iglesia de San Francisco Javier. La fachada del palacio presenta una imagen monumental sobria y austera para su estilo barroco. Fue diseñado por José de Churriguera, autor del estilo churrigueresco, quien se apartó de las pautas arquitectónicas de esta corriente, más recargadas, para imprimir al conjunto un aire austero, con notables influencias herrerianas. La fachada de la iglesia está anexa la palacio y es de un estilo barroco más clásico. 




Destacan en el interior de la iglesia el retablo de Churriguera y una exposición de figuras talladas en colmillo de elefante que se pueden observar en una vitrina en uno de sus laterales. 




En la plaza de la iglesia tenemos unos pinos que han sido declarados árboles singulares de la Comunidad de Madrid, debido a su altura y antigüedad. Además de estos, hay también un Olmo, cerca de la gasolinera situada a corta distancia de la Plaza, es el único ejemplar superviviente de una hilera de olmos que se plantaron en la fundación de la localidad. En Nuevo Baztán, los olmos llegaron a ser tan grandes y de tal espesor su copa, que formaban un túnel al juntarse los árboles de uno y otro lado de la vía. Esto provocaba que el viajero caminara por este túnel vegetal de sombra y frescor y que, justo a la entrada del Palacio, se abriera la luz y quedara patente el esplendor del complejo. Esto fue así hasta los años 70-80, momento en el que una plaga de grafitosis, procedente de Asia,  atacó todos los olmos de Nuevo Baztán, como ocurrió en toda Europa. Este que queda hoy en pie es el único superviviente de dicha plaga, fue afectado, pero se recuperó. Forma parte del catálogo de árboles singulares de la Comunidad de Madrid.




Contigua a la Plaza de la iglesia se encuentra la plaza del secreto o del mercado, lugar donde se celebraba este, y en su origen porticada en uno de sus lados, donde aún podemos apreciar las basas de las columnas, que al ser de madera, no se han conservado. Un arco situado en una de sus esquinas se abre a otra plaza, la plaza de las fiestas, era el lugar de los festejos como corridas de toros, teatros... Esta plaza ha sido plató de muchas películas, ya que por sus características lo mismo podría imitar a la Francia del siglo XVIII como al Méjico colonial. 



En otro de los lados del Palacio encontramos el centro de interpretación, donde explican la historia de la fundación de la localidad en un audiovisual, está situado en unos antiguos almacenes de paños y bodegas. En el interior del palacio se encuentra la oficina de turismo, desde donde organizan visitas guiadas, ahora restringidas en grupos muy limitados con motivo del Covid, por lo que los fines de semana es complicado conseguir una plaza. La visita guiada es la única forma de acceder al interior del palacio. La iglesia se puede visitar en la visita guiada o en las horas previas al culto. 

Saliendo de la Plaza del Palacio por la calle del Palacio llegamos a la Plaza de la Cebada, lugar en el que vivían los agricultores y se guardaban los aperos de labranza. A medida que nos alejamos de la Plaza del Palacio, las casas pasan de tener doble altura y balconadas a ser más modestas, esto indicaba  que los trabajadores más importantes y especializados se alojaban cerca del palacio y cuanto más lejos de este menor era su cualificación así como el tamaño y calidad de sus viviendas. 

La localidad cuenta con algunos restaurantes donde se puede degustar una cocina típicamente castellana, con migas, sopas de ajo, cocido madrileño, sin olvidar las carnes a la brasa o asados castellanos. 

Para los amantes del senderismo existen una serie de rutas que parten de la localidad, que al estar situada en la conocida como Alcarria madrileña, atraviesan un paisaje singular. La senda de Valmores es la primera opción. Se trata de un camino circular, de trazado suave y con escasos desniveles. Son unos 7 kilómetros, el terreno se caracteriza por amplios páramos o alcarrias de cima, que encontraremos entre los valles que los rios Henares, Tajuña y Jarama, han horadado. La segunda recomendación es la Senda Galiana, vía pecuaria histórica que ha servido de ruta de trashumancia desde los tiempos de la Mesta. 

A cuatro kilómetros de Nuevo Baztán se encuentra la localidad de Olmeda de las Fuentes, conocido también como el pueblo de los pintores, por la gran cantidad de pintores que han elegido esta pintoresca localidad para residir. Se trata de un bonito pueblo de estilo andaluz, con sus calles empinadas y fachadas blancas que constituye una bonita visita para completar la excursión a esta zona. 






martes, 28 de abril de 2020

Quinta de los molinos y M.A.N. Mi última visita a Madrid antes del Covid-19.




Estoy como todos, confinada en casa, intentando analizar esta situación que nos ha fagocitado y nos ha expulsado a una nueva normalidad que aún no sabemos bien cómo será ni si durará mucho. En estos momentos recuerdo mis últimas escapadas, antes de que salir de casa se volviera algo hostil, incluso a veces peligroso, cuando recorríamos el mundo sin más miedo que la precaución lógica de cualquier viajero. 

Una de esas escapadas, no más feliz que otras, pero que recuerdo con más claridad por las circunstancias que le siguieron, fue la visita a Madrid a finales de febrero de este año. En un momento en el que todavía el Covid-19 se nos antojaba un problema lejano, pero que sin nosotros saberlo, era más cercano de lo creido. 

Aprovechando un viaje a Alcalá de Henares, para visitar a nuestra familia, decidimos ir a conocer la Quinta de los Molinos, un parque rústico situado en la Calle Alcalá, en Madrid.  La zona es de fácil acceso y aparcamiento desde Alcalá de Henares, por lo que fuimos en coche y estacionamos en una de las calles aledañas al parque. El motivo principal de la visita era disfrutar el espectáculo de los almendros en flor, ya que hay muchos de estos árboles en este parque. 

Este parque es un jardín de aspecto rústico, cuyo origen es una finca de recreo con zonas de explotación agrícola. El parque tiene grandes zonas de arbolado en el que destacan los árboles de tipo mediterráneo como el olivo, pino y sobretodo el almendro. Sin llegar a la belleza y al refinamiento del Parque del Capricho, del que ya os hablé en una anterior entrada, y que es de los más bonitos que he visitado, este merece una visita, sobretodo en la época de floración del almendro, que es cuando más bonito está. 




En el momento de la floración atrae a muchos visitantes, especialmente los fines de semana, por lo que nosotros fuimos temprano, la visita no nos llevó un  más de un par de horas, y al finalizar continuamos con nuestro siguiente plan en Madrid, la visita al museo arqueológico. 

Para desplazarnos al museo optamos por dejar el coche aparcado en la calle Alcalá y tomar el metro hasta la calle Génova, para dar un paseo bajando hasta Colón y comer en uno de los restaurantes de la zona. El Museo Arqueológico se encuentra cerca de Colón, a las espaldas del magnífico edificio de la Biblioteca Nacional de Madrid, al que aconsejo prestéis también un poco de atención porque se lo merece. 

Comimos en un Vips cercano a Colón y durante la comida tuvimos el primer contacto con las noticias que alertaban de los primeros casos de coronavirus detectados en Lombardía. En ese momento no pude más que lamentar lo que estaba pasando en esta preciosa zona italiana que habíamos visitado apenas tres meses antes y que tantos momentos maravillosos nos regaló en nuestro viaje. Con la digestión de tan mala noticia, y un pensamiento rondando mi mente, del peligro inminente que nos acechaba, nos fuimos paseando hasta el Museo Arqueológico Nacional, cuya entrada es gratuita los sábados por la tarde y los domingos. 

El museo se encuentra situado en un palacio del siglo XIX que comparte con la Biblioteca Nacional, encontrándose uno a la espalda del otro. El interior se ha adaptado con una decoración moderna y minimalista, que prioriza la obras pero respeta la estética del edificio, haciendo su recorrido muy agradable visualmente. A la entrada nos dieron una guía con la ubicación de las principales obras dentro de las salas del museo, y un plano de este. Aunque realizamos un recorrido cronológico, hicimos más incapie en la búsqueda de las obras que más llamaban la atención a nuestros hijos, por ser las más conocidas y las que habían estudiado en el colegio, estas son, la Dama de Elche, la Dama de Baza y el tesoro de las coronas de Guarrazar.







Además de estas obras hay otras muchas interesantes y la visita es muy didáctica y entretenida, tanto para los niños, como para los adultos. En esta visita estuvimos unas tres horas aproximadamente, tambíén visitamos la réplica de los techos de la cueva de Altamira que se encuentra en un sótano en el jardín delantero del museo. 

Después de la visita al  museo, y dado que el día estaba bastante soleado e incitaba a dar un paseo, bajamos por la calle Serrano hasta el parque del Retiro, que se encuentra a unos 10 minutos andando.


Palacio de Cristal. Parque del Retiro.


La visita al retiro siempre es un buen plan, además de por lo bonito del parque, por los múltiples artistas callejeros que puedes encontrar allí, mimos, magos.. Nosotros nos entretuvimos con un par de espectáculos, en concreto a los niños les encantó el de un mago de acento cubano que mezclaba sus trucos con un gran humor y nos hizo reir mucho. 

Tras disfrutar de un helado, a precio de retiro eso sí, y estar un rato en el cesped decidimos volver a tomar el metro para volver a donde teníamos aparcado el coche y de allí a Alcalá. 


Sin duda fue una jornada en Madrid muy bonita y entretenida, desgraciadamente la última que hemos podido disfrutar en esta ciudad que nos gusta tanto y que tan duros momentos está atravesando. 

domingo, 30 de diciembre de 2018

Navidad en el corredor del Henares.




La Navidad es un periodo que atrae muchos visitantes a Madrid para ver su alumbrado y disfrutar el ambiente de esta época. Hay dos localidades de esta comunidad que se han convertido en un referente en cuanto a atraer visitantes en Navidad, son Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares, ambas situadas en el llamado corredor del Henares. 

Torrejón de Ardoz ha sido nombrada  capital europea de la Navidad y la verdad es que la ciudad se vuelca con estas fiestas. Hay una gran explosión de color con la decoración navideña, tanto en la Plaza Mayor como en el recinto ferial.  Tanto es el éxito de esta feria navideña, que se han habilitado trenes turísticos desde Madrid en la red de cercanías. Bajo la marca Navidades Mágicas, Torrejón ofrece una amplia oferta de actividades, puestos navideños y atracciones. El recinto ferial es donde se concentran más atracciones y sitios para tomar algo y donde se encuentra la "Puerta Mágica", un panel de luces donde se realiza un espectáculo de luz y sonido. 





Pero para mi gusto tiene mucho más encanto la Plaza Mayor, con una decoración más cuidada  y donde también hay distintos espectáculos  a lo largo de las fiestas navideñas. En este enlace podéis ver el programa de Navidades mágicas 2018 www.magicasnavidadestorrejon.



Si decidís acercaros a esta feria navideña, os aconsejo evitar las noches de los fines de semana, ya que es tanto el éxito de ésta que está muy masificada de gente. Así mismo, aconsejo llegar a Torrejón en tren, ya que el acceso a la feria es directo y muy cercano a la estación del tren. Si pensáis acercaros a Torrejón en esta u otra fecha os aconsejo también aprovechar el viaje para visitar el Parque Europa, un parque en el que se recrean los monumentos de las principales ciudades europeas y que constituye un agradable  paseo. 

Otra de las ciudades que ofrece muchas actividades en las fiestas navideñas es Alcalá de Henares. También tiene una feria navideña en el recinto ferial, pero deja bastante que desear si se la compara con la cercana Torrejón. Por otro lado su bella Plaza Cervantes está decorada y llena de puestos navideños, y sí que tiene gran encanto.

Alumbrado calle Mayor de Alcalá de Henares. 


Otro de los motivos para visitar Alcalá en Navidad es, para los amantes de los Belenes, la maravillosa oferta de la que podéis disfrutar en esta ciudad, en estas fechas. Entre ellos destaca el Belén Hebreo de la "Casa de la Entrevista", situada cerca de la Catedral Magistral, y el magnífico Belén Monumental situado en la antigua fábrica de Gal. En este recinto, además de este Belén Monumental, hay otros muchos que, aunque de menor tamaño, no desmerecen en belleza.

Detalle de belén andaluz.







Son estas dos localidades pues, un buen complemento para una visita a la comunidad de Madrid en Navidad, una época mágica para disfrutar de una escapada en familia. 


domingo, 16 de diciembre de 2018

Aranjuez. Ciudad barroca e ilustrada.




Aranjuez es una ciudad que se construyó durante la segunda mitad del siglo XVIII a partir del conjunto palaciego existente. Este origen dió lugar a un diseño coherente con el palacio y con la huella dejada por Felipe II y que se desarrolla durante los reinados de Fernando VI y Carlos III con un estilo predominántemente barroco. Es una ciudad pensada para satisfacer las necesidades de la corte.

Situada al sur de Madrid, con fácil acceso desde la A-4, Aranjuez se ha convertido en un referente turístico que tiene como pieza clave su famoso palacio, pero que ofrece mucho más al visitante, sobretodo una amplia y cuidada zona de parques y jardines, sin desdeñar su casco histórico que también merece la visita. 

Nosotros visitamos Aranjuez en el puente de la constitución, aprovechamos nuestra estancia en Alcalá de Henares para acercarnos a esta localidad que dista poco más de 45 minutos en coche de esta. Llegamos y no tuvimos ningún problema en aparcar bastante cerca del palacio, de hecho esto nos sorprendió. Habíamos visto una par de aparcamientos a la entrada, pero decidimos continuar y sin darnos cuenta estábamos delante del Palacio, tomamos un lateral de la Plaza de San Antonio y en la Carretera de Andalucía encontramos sitio a la primera, y eso a pesar de ser un sábado de puente. Desde aquí nos  acercamos a la plaza para ver la fuente de la Mariblanca y la  barroca iglesia de San Antonio, tras lo cual nos dirigimos al Palacio Real. No habíamos comprado la entrada por internet, así que nos pusimos a la cola para sacarla. En este caso no veo muy necesario sacar la entrada previamente, porque a pesar de que había dos colas, ambas avanzaban casi a la vez, por lo que comprar la entrada te ahorrará poco tiempo, ya que la mayor espera es para pasar el control de seguridad previo a la taquilla, después la espera es muy corta. El precio es 9 euros para los adultos y 4 para los menores de 16 años, la entrada te permite también visitar el museo de faluas reales situado en el jardín del príncipe.


Fuente de la Mariblanca, plaza de San Antonio.


El palacio de Aranjuez fue erigido por orden de Felipe II, quién encargó el proyecto al arquitecto Juan Bautista de Toledo, a su muerte, su discípulo, Juan de Herrera, continuó el proyecto, acabando la capilla. A la muerte de Felipe II quedan finalizadas, además de la capilla, gran parte de las fachadas de mediodía y poniente. Destruido el edificio por un incendio, la obra se paró, hasta que se inicia una ampliación en tiempos de Fernando VI, encargando la reconstrucción a Santiago Bonavía, dicha ampliación continúa con Carlos III, bajo la dirección de Francisco Sabatini.




El Palacio Real de Aranjuez se caracteriza exteriormente por el color blanco de la piedra de Colmenar, y el rojo de los ladrillos de sus paramentos.  En el interior, las que más llamaron mi atención fueron la  sala árabe, imitación del estilo de los palacios nazaríes de la Alhambra, pero bastante más colorida, y la sala oriental o de porcelana, bastante recargada para mi gusto pero sin duda singular. Por desgracia como viene siendo costumbre en los edificios gestionados por patrimonio nacional, no dejan tomar fotografías del interior, ni siquiera sin flash, cosa que no entiendo. Las que os muestro a continuación son cortesía de la página turismodeAranjuez.




Una vez finalizada la visita al Palacio nos dirigimos a los jardines de la isla y del parterre, ambos situados en un lateral del palacio y que son de acceso gratuito. Los dos tienen un paseo muy bonito, a la orilla del rio Tajo. En ambos también hay unas bonitas fuentes que tienen un horario de encendido. En los jardines de la isla las fuentes están encendidas de 11,30 a 13,00 y de 16'30 a 18 horas, estos son más extensos que los jardines del Parterre. En estos últimos el horario de las fuentes es el mismo.





Una vez visitados los jardines nos dirigimos al centro para buscar un restaurante, está bastante cerca del palacio, ya que el casco antiguo de la villa no es muy grande. La oferta gastronómica de Aranjuez es bastante amplia, siendo muchos los restaurantes que ofrecen un menú muy completo a buen precio. Por supuesto lo más conocido son sus famosas fresas. Su cultivo fue potenciado por la Casa de Borbón y se tiene constancia de este desde el siglo XVI. La fresa de Aranjuez es de gran aroma y sabor, es una variedad llamada fragania, cultivada en la ribera del Tajo, de fruto pequeño, muy azucarado y aromática. Nosotros no las probamos por estar fuera de temporada. Este afamado cultivo ha dado también nombre a un famoso recorrido en tren, "el tren de la fresa".

Este tren recorre el trayecto entre las estaciones de Principe Pio y Aranjuez en los fines de semana de primavera y otoño.  Recrea el primer trayecto ferroviario de la Comunidad de Madrid y en él, personal vestido de época, ofrece una degustación de fresas. La composición del tren la forman una locomotora del museo del ferrocarril y diversos vagones, entre ellos cuatro de madera de entre 1914 y 1930.

Después de comer damos un paseo por el centro, comenzamos visitando el mercado de abastos, cerrado como mercado al ser festivo, pero con algunos bares y restaurantes en su interior y muy animado. Desde allí nos vamos a la Plaza de la Constitución donde se encuentra el ayuntamiento, antigua casa de criados. Tomamos la calle Stuart para visitar unas interesantes corralas que nos muestran como se vivía en la villa. Pasamos por el cercano convento de San Pascual y el antiguo hospital de San Carlos. Después volvemos sobre nuestros pasos en dirección al Jardín del Príncipe, pasando por los palacios urbanos de Godoy y de Osuna.

Ayuntamiento.


Tras este recorrido volvemos a la  calle Stuart hasta llegar al Jardín del Príncipe. Es este un extenso jardín que os llevará un par de horas recorrer. Estamos a finales de otoño, pero aún quedan restos del colorido en sus árboles y una alfombra de hojas nos acompaña en nuestro paseo. Dentro del jardín hay varios puntos interesantes. El primero es el museo de faluas, son las embarcaciones de recreo que los reyes usaban en el rio Tajo. El acceso es gratuito con la entrada al Palacio Real, y algunas de las embarcaciones son bastante bellas, para variar tampoco permiten fotos en su interior. Después nos dirigimos a la Casa del Labrador, y por el camino admiramos algunas de las fuentes que se encuentran en estos jardines, como la fuente de Apolo o el estanque chinesco. Allí los niños se entretienen alimentando a los patos, pavos reales y otras aves que por allí corretean más que vuelan.

Fuente de Apolo.

Estanque chinesco.



La Casa del labrador es un palacete neoclásico de recreo mandado construir, por Carlos IV, en el interior del Jardín del Príncipe. En su interior guarda algunas de las ornamentaciones más bellas de la época, bóvedas al temple, colgaduras de seda valenciana, soleras de porcelana del Buen Retiro...Solo es posible su visita en la modalidad guiada, por lo que si estáis interesados las entradas se pueden adquirir por internet con al menos un día de antelación. También es posible adquirirlas en la taquilla del Palacio Real o en la misma casa del labrador, pero os arriesgáis a que estén agotadas, como nos pasó a nosotros. En todo caso tras nuestra larga jornada tampoco teníamos muchas opciones puesto que llegamos a una hora cercana al cierre de esta.



Después de pasear por los jardines y estando próxima ya la hora de cierre de estos, volvemos hacia el coche para volver a Alcalá de Henares, dada la cercanía de ambas localidades y nuestras frecuentes visitas a la ciudad complutense, no descartamos volver a Aranjuez para disfrutar los jardines en primavera y poder hacer un recorrido en barco por el Tajo desde Aranjuez.





martes, 12 de junio de 2018

Que ver en Chinchón.




Chinchón es un pueblo de la Comunidad de Madrid que forma parte del selecto grupo de los pueblos más bonitos de España. Es conocido sobretodo por su preciosa Plaza Mayor y por la gran cantidad de restaurantes que podemos encontrar allí, ya que es muy popular entre los madrileños una escapada de fin de semana para comer en esta localidad.

Aprovechamos la vuelta de una estancia en Madrid  para hacer una visita. Llegamos y vemos que hay varias zonas de aparcamiento gratuito a la entrada del pueblo, es domingo por lo que está bastante concurrido, no obstante nos resulta fácil aparcar el coche en uno de estos descampados, justo al lado del centro de interpretación turística "el matadero", que desgraciadamente hoy se encuentra cerrado. Al no ser un pueblo muy grande, la distancia desde aquí al centro es pequeña y el camino es agradable de recorrer por lo bonito de sus calles.

Pasamos por delante del convento de las MM Clarisas, este edificio se comenzó a construir en el siglo XVI, conformado por una iglesia de estilo herreriano y el convento. El edificio es de gran austeridad ya que utiliza materiales como el ladrillo y la mamposteria cajeada. En el interior del coro de la iglesia se encuentra el panteón de los condes de Chinchón, realizado en mármol. Son también famosos los dulces elaborados en este convento. Tomamos la calle de los Huertos en dirección a la Plaza Mayor y encontramos el edificio de la ermita de San Roque, situado en la plaza del mismo nombre. La ermita está dedicada a San Roque, patrón de la localidad, es de estilo barroco y se construyó en la segunda mitad del siglo XVII. Tiene dos retablos, uno con la imagen de Ntra. Sra. de Gracia, patrona de Chinchón y otro con una excelente talla de San Roque de 1718.



Pasamos la Casa de las Cadenas que fue el lugar de hospedaje del rey Felipe V a su paso por Chinchón la noche del 25 de febrero de 1706. Es un edificio barroco de finales del siglo XVII con una fachada de tres cuerpos y puerta de acceso adintelada.



Llegamos a la Plaza Mayor, principal atracción del pueblo y lugar donde se encuentran la mayoría de los restaurantes. La plaza surge como un lugar de encuentro para las ferias de ganado, en 1499 el concejo compra unas casas para celebrar sus reuniones y se establece la sede del ayuntamiento, que se encuentra situada en la actualidad en ese mismo sitio. La plaza es un conjunto circular soportado y con construcciones de tres plantas ,con sus típicos balcones de madera en color verde. Se ha utilizado como corral de comedias, celebraciones taurinas e incluso para autos sacramentales. Hoy es el centro turístico de la localidad, donde es posible dar un paseo en burrito, tomar el tren turístico o simplemente sentarte en sus escalinatas y observar.





Salimos por una de sus puertas columnadas para subir hacia la iglesia de la Asunción y la Torre del Reloj.



Hay un dicho popular que dice "Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre". La torre en realidad si tenía una iglesia, era la iglesia parroquial de Nuestra Sra. de Gracia, la más antigua de Chinchón, construida en el siglo XIV. Fue destruida durante la Guerra de Independencia, quedando solo en pie la torre.





En esta misma plaza se encuentra el teatro Lope de Vega y la iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción. El teatro se construyó sobre el antiguo palacio de los Condes. La iglesia se comenzó a construir en  el siglo XVI y se finalizó en 1626. En su interior se intuyen los distintos estilos arquitectónicos que la han ido conformando, Gótico, Plateresco, Renacentista y Barroco. Goya realizó un lienzo para decorar la iglesia a petición de su hermano, capellán de esta, "La Asunción de la Virgen", situado en el centro del Altar Mayor. 



Callejeamos bajando de nuevo hacia la plaza y salimos de esta para visitar el edificio del Parador, antiguo convento de los Agustinos. Entramos hasta el patio, a su alrededor y adornando las paredes hay unas hornacinas de cristal con unas bellas esculturas religiosas en madera policromada de distintas épocas.



Volvemos por la calle las huertas en dirección al aparcamiento y tomamos la calle que sube hacia el Castillo de los Condes. El primer castillo se construyó a finales del Siglo XV y fue destruido poco tiempo después en un ataque comunero. El III Conde de Chinchón manda construir el actual sobre los cimientos del anterior. Se mantuvo en perfecto estado hasta 1708, año en que fue dañado en la Guerra de Sucesión. En 1808 durante los tres dias de asedio a Chinchón en la Guerra de Independencia, sufrió expolio e incendio por lo que en la actualidad se encuentra muy dañado. A pesar de ello su puerta de acceso con su puente levadizo y su foso nos atrae por su belleza. Mis hijos al verlo tuvieron un déjà vu, "nosotros ya hemos estado aquí" y no era así, pero es que guarda un gran parecido con el castillo de Chinchilla, que visitamos hace poco.




Vista del pueblo desde el Castillo. 


Bajamos del castillo en dirección al centro de interpretación cerca del cual hemos aparcado y desde el camino tomamos la preciosa imagen del pueblo con la que hemos comenzado este artículo.

Pero si por algo es conocido Chinchón es por su oferta gastronómica, entre sus platos más populares el cordero, cochinillo y cabrito asados en horno de leña. Los guisos y pepitorias con carnes de caza y de corral, las sopas y potajes con verduras de temporada de su vega.  Destaca la tradicional sopa de ajo, potaje de vigilia y por supuesto el cocido. En repostería el hornazo, pelotas de fraile, pastas de anís y los famosos dulces de las Monjas Clarisas.

En documentos del siglo XVIII ya se habla de la calidad de los anises de Chinchón, refrendada por la existencia de una Real Fábrica de Anises. Se cultivan dos variedades de aceituna, cornicabra y manzanilla y una variedad de uva, la garnacha, de jugo retinto y alegre. Es también conocido por su calidad el ajo fino de Chinchón con un sabor y aroma característico.

Es pues un excelente destino para alegrar tanto la vista como el paladar, no así el bolsillo, ya que debido a su fama puede ser un poco caro disfrutar estos manjares. No alarmarse, es posible encontrar aún sitios económicos para comer como el hogar del jubilado, con un menú a 10 euros y abierto al público. En el resto de los restaurantes es posible encontrar menús que oscilan entre los 15 y los 25 euros.

Chinchón realiza una jornada de puertas abiertas en sus monumentos más emblemáticos el primer fin de semana de cada mes, excepto los meses de verano. En estas jornadas el acceso a los monumentos es totalmente gratuito.