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jueves, 18 de septiembre de 2025

Ruta de 10 días por Eslovenia y la península croata de Istria.




Acabamos de regresar de nuestro viaje en familia por Eslovenia. En esta ruta en coche de diez días,  hemos recorrido también la vecina zona de Istria, en Croacia. El viaje nos ha encantado. Los paisajes son preciosos y las ciudades muy cuidadas y con bastante encanto, en una mezcla centroeuropea e italiana muy bien conjuntada.

Para llegar a Eslovenia volamos a Venecia, ya que no encontramos vuelos directos a Liubliana desde Madrid, tampoco a Trieste, que es la ciudad italiana más cercana y también a la que muchos llegan para cruzar a Eslovenia. Desde el aeropuerto de Venecia hemos reservado un coche de alquiler para nuestra ruta de diez días. Nuestro recorrido fue el siguiente:

Dos primeras noches en Liubliana, la capital de Eslovenia.

Dos noches en Bled, para visitar el lago Bled y sus alrededores.

Cinco noches en Koper, para visitar la costa adriática de Eslovenia, la península croata de Istria y la ciudad italiana de Trieste. 

Nuestra vuelta la realizamos también a través de Venecia, ciudad que no visitamos puesto que estuvimos hace dos años, pero que sin duda hay que aprovechar para ver si no se conoce. 

A nuestra llegada al aeropuerto Marco Polo de Venecia teníamos reservado un coche de alquiler, con el que pusimos rumbo a Liubliana, un viaje de dos horas y veinte minutos por autovía de peaje, con un coste aproximado de 10 euros. Cruzamos a Eslovenia por la ciudad de Gorizia, y aprovechamos para hacer una parada en ruta y ver su bonito castillo. 

Tras esto proseguimos hacia Eslovenia. Para circular por las autovías de Eslovenia necesitas una viñeta electrónica, cuyo coste para una semana son 16 euros. Es fácil de adquirir, ya que se hace online, nosotros lo hicimos sobre la marcha, desde Gorizia, ya que no era posible hacerlo antes pues has de vincular la matrícula del coche, dato que desconocíamos hasta que nos lo dieron en el aeropuerto de Venecia. Para comprar la viñeta, la página  oficial es https://evinjeta.dars.si/en

Después de la parada llegamos a Liubliana, habíamos reservado un apartamento muy céntrico, pero fuera de la zona peatonal de Liubliana, con zonas de aparcamiento gratuito en los alrededores. El casco antiguo de Liubliana está cerrado al tráfico, pero al no ser una ciudad muy grande, hay zonas a 15 minutos andando de este en las que es más cómodo quedarse por la facilidad del aparcamiento. 

Después de nuestra primera tarde/noche en Liubliana, con una primera toma de contacto, nocturna, con su bonito y cuidado centro histórico, llegó nuestro segundo día, que dedicamos en exclusiva a la capital. Comenzamos con un free tour, para tener un mejor conocimiento de monumentos, costumbres, historia... 



Tras este subimos al castillo y visitamos su torre. Esta visita fue un poco decepcionante, ya que hay que pagar una entrada que no merece la pena. Mi consejo es entrar a la parte de abajo del castillo, que es gratuita, pero no pagar la entrada para subir a la torre. Las vistas son mejores desde el edificio Neboticnik, que tiene una cafetería con vistas panorámicas preciosas y buen precio en sus cafés y helados. 

Tras la visita al castillo comimos y fuimos a recorrer el barrio de Metelkova mesto, una zona de arte alternativo con graffitis y esculturas variadas, bastante interesante. Tras esto tomamos un heladito en la cafetería del rascacielos Neboticnik y nos dedicamos a recorrer de nuevo las zonas más destacadas de la ciudad con tranquilidad y disfrutando del ambiente. Entre los sitios más emblemáticos de Liubliana están la plaza del Congreso, la del mercado, el puente de los dragones, el de los zapateros y el puente triple. Es un deleite pasear por cualquiera de las dos orillas del río Liublianica con su ambiente de puestos y terrazas y callejear por su casco antiguo. 





En nuestro tercer día, salimos por la mañana en dirección al Lago Bled, donde estaremos las dos siguiente noches. Antes de llegar a Bled paramos a ver la localidad de Skofja Loka, ya que habíamos leído reseñas en algunos blogs de viajes de que era un pueblo con un casco medieval muy bonito. A mi personalmente me decepcionó un poco, esperaba más. Es un pueblo bonito, pero no es espectacular y se ve relativamente pronto, en media hora lo has recorrido completo, puesto que es pequeño. 

Tras esta parada llegamos al Lago de Bled, donde habíamos reservado un apartamento con aparcamiento, a diez minutos andando del Lago. El lago Bled es una zona tan espectacular como cara. En general aparcar en Eslovenia es caro, de media unos tres euros la hora en cualquier zona. En Bled son cuatro euros y medio la hora, por lo que reservar un alojamiento con aparcamiento gratuito es imprescindible. Esto te permite olvidarte del coche y relajarte andando por las orillas del lago, que es una preciosidad. 




Llegamos a la hora de comer, en Eslovenia se come sobre la una de la tarde, y nos fuimos directos a un restaurante que tenía buenas reseñas, el Pub Kitchen, muy cerca del lago y cuya especialidad, la pasta con pulpo, está muy buena y a un precio razonable para la zona. Tras esto recorrimos la orilla del lago y después tomamos el coche para subir al castillo. Se puede subir andando desde el lago, pero subida es bastante pronunciada. Al castillo es fácil llegar en coche y arriba hay un aparcamiento de pago, a tres euros la hora. Nosotros no tuvimos problema para aparcar, de hecho había bastantes plazas, también es cierto que viajamos en la primera quincena de septiembre y llegamos al castillo a las cinco de la tarde, quizás más temprano y en pleno verano sea más complicado. El castillo no es ninguna maravilla por dentro, pero las vistas hacia el lago son espectaculares. Para disfrutar estas vistas no hay más remedio que pagar la entrada, puesto que desde el exterior no hay ningún sitio que permita disfrutarlas. Otra alternativa para disfrutar estas vistas de forma gratuita es ir en coche cerca de alguna de las colinas que rodean Bled y subir esta, subida un poco costosa. 



La visita al castillo y el disfrutar de las bonitas vistas sobre el lago os llevará sobre una hora u hora y media. Tras esto nos fuimos otra vez en coche a una zona de embarcadero cercana a la isla del lago donde estuvimos un rato disfrutando la bonita vista, en esta zona también es posible bañarse, pero hacía fresco y no nos apetecía. 

En nuestro cuarto día, segunda jornada en Bled, nos levantamos temprano para hacer la ruta de la garganta Vintgar. Es una ruta espectacular, imprescindible si estás por la zona. Se recorre siguiendo el curso de un bonito río que ruge cruzando una cerrada garganta sobre la que han construido unas pasarelas de madera para poder atravesarla. Recomiendo comprar las entradas con antelación, ya que es una ruta muy visitada. Además no es posible comprarlas en el inicio de la ruta. Yo las compré online la noche anterior. Hay un aparcamiento gratuito a las afueras de Bled, bien señalizado, desde el que sale un autobús de enlace, también gratuito,  que te lleva al inicio de ruta. Hay que estar en el aparcamiento más de media hora antes de la hora de tu entrada, ya que el autobús pasa cada 20 minutos y tarda otros 20 en llegar a la garganta. En este aparcamiento hay una caseta donde también puedes comprar la entrada, pero es mejor llevarla ya para asegurarse. En la garganta hay otro parquing pero es de pago y con poca capacidad. 

La ruta recorre durante un kilómetro y medio la impresionante garganta, tras lo cual hay que elegir entre dos rutas, una de unos cuatro kilómetros y algo exigente y otra de cinco y medio pero con menor dificultad para volver al aparcamiento. Está bien explicado en la página oficial, donde también se compran las entradas. 




Después de la ruta pusimos rumbo al cercano Lago Bohinj, que a mí me pareció más bonito aún que Bled, más auténtico. Desde este lago se puede visitar la bonita cascada de Savica, pero nosotros no lo hicimos, por cuestión de tiempo, preferimos pasar el día disfrutando en las orillas del lago, coger un Kayak para remar un rato y deleitarnos del paisaje desde dentro. 




Ya al atardecer volvimos a Bled para que los niños fueran a un parque de aventuras en la colina Straza Bled, donde hay un telesilla para subir a la colina y luego bajar a gran velocidad por una especie de monorraíl . Una actividad donde se combinan las bonitas vistas panorámicas del lago, el castillo y los Alpes julianos desde arriba de la colina, con la descarga de adrenalina de la bajada. 

Bled es una zona animada, en la que puedes optar por un tranquilo paseo nocturno y disfrutar de las vistas desde uno de los bancos de sus orillas o subir a la zona de bares y restaurantes, más animada. Nosotros optamos por ambas. 

En nuestra quinta jornada dejamos Bled para proseguir hacia nuestro siguiente destino, la costa adriática de Eslovenia. Hemos alquilado un apartamento en Kóper, no es la ciudad más bonita de la zona, aunque tiene un pequeño casco histórico, pero está muy bien situada para nuestras visitas. En nuestra ruta desde Bled hacia Kóper vamos a parar en dos de las visitas imprescindibles en cualquier viaje por Eslovenia, la cueva Postojna y el castillo de Predjama. Ambos están lo suficientemente cerca el uno del otro para combinar las visitas, además si compras la entrada de ambos a la vez es precio es mejor que por separado. 




Ambas visitas nos gustaron mucho, pero sobre todo la cueva, que es espectacular. Al igual que la garganta de Vintgar, la entrada la compré un par de días antes, en la página oficial. Hay que elegir una hora de entrada a la cueva, el horario del castillo es libre. Nosotros llegamos una hora antes de la hora de la entrada a la cueva, nos dirigimos a la zona de entrada, lo comentamos y nos dejaron entrar antes. 

Después de estas dos visitas, llegamos a Koper, ya al atardecer, con tiempo para una pequeña aproximación y conocimiento de la zona. 

Nuestra sexta jornada la dedicamos a ver dos bonitas y pequeñas ciudades costeras cercanas a Koper, Isola y Piran. Visitamos primero Isola y después Piran. Recomiendo hacerlo de esta forma porque, aunque ambas son bonitas, Piran lo es mucho más, por lo que ver esta primero haría que Isola te pareciera poca cosa. 

Isola

Piran


En nuestro camino entre Isola y Piran paramos en un hotel, el Belvedere, desde el que hay unas preciosas vistas sobre Isola. 



El séptimo día de nuestra ruta lo dedicamos a recorrer una parte de la península croata de Istria. Concretamente visitamos el pueblo de Bale y la ciudad de Pula. 

Bale es un bonito pueblo de calles empedradas cuyo edificio más destacable el Palacio Soardo-Bembo, del siglo XVI. Solo lo pudimos visitar por fuera, ya que era lunes y estaba cerrado, a pesar de esto el pueblo mereció la pena, era muy pintoresco, con unas calles con rincones de mucho encanto. 




Tras esto nos dirigimos a Pula. Aparcamos en un descampado al lado del cementerio, ya que está a apenas 15 minutos andando del anfiteatro romano y es gratuito. El resto de la ciudad es zona azul. En Pula lo primero que vimos al llegar a su casco antiguo fue su espectacular anfiteatro. Después recorrimos la bonita calle Segijevaca, con muchos restaurantes, heladerías y tiendas, pero también con mucho colorido y belleza. 




Llegamos a una plaza donde está el templo romano de Apolo y el edificio del ayuntamiento, y terminamos en el arco de los Sergios, un arco del triunfo romano del siglo I a.C.  

Tras esta jornada volvemos a Eslovenia, concretamente a la zona del hotel Belvedere, para acercarnos a la playa, que a pesar de ser de rocas, bastante escarpadas, te permite acercarte a un agua cristalina y de un color precioso. 


Nuestra octava jornada discurre otra vez por tierras Croatas, de nuevo en la cercana Península de Istria, en esta ocasión visitando dos de los pueblos más bonitos de la zona, Porec y Rovinj. 

Primero llegamos a Porec, y tras aparcar en un parking, como ya estamos acostumbrados (hay que hacerse a la idea de dedicar un presupuesto de entre 10 y 15 euros al día a los aparcamientos, tanto en Eslovenia como en Croacia), nos dirigimos al casco antiguo. Llegamos a la bonita Plaza Slobone y después tomamos la calle Decumanus, una de las más bonitas, aunque también la más concurrida de la localidad. En esta hay bonitos edificios de coloridas fachadas y también otros muy destacables como el palacio gótico. A mitad de esta calle nos desviamos para visitar uno de los imprescindibles de Porec, la Basílica Eufrasiana con sus espectaculares mosaicos bizantinos del siglo VI. 




Comemos en Porec, en un restaurante del que habíamos leído buenas críticas en varios blogs y que nos gustó mucho, el restaurante Ancora. 

Tras la comida ponemos rumbo a Rovinj, en el camino paramos en un precioso enclave con un entrante de mar que nos gustó mucho. Es el Limski Kanal, una zona en la que puedes parar a disfrutar del agua y de una pequeña playa o realizar actividades como rutas en barco, ya que hay varias empresas en este que las ofertan. Aunque el paraje es precioso y la idea de realizar una de estas rutas muy tentadora, queríamos dedicar tiempo a visitar Rovinj, por lo que tras la visita a la zona proseguimos camino. 




Rovinj es un pueblo grande o ciudad pequeña absolutamente precioso, a mi parecer el más bonito de los visitados en la península de Istria, me gustó incluso más que Piran. Aparcamos en la zona del puerto, a un módico precio de tres euros la hora, como viene siendo habitual en la zona. En Rovinj el casco antiguo tiene infinitos rincones con encanto. Primero paseamos en ascenso hasta la iglesia de Santa Eufemia. Tras su visita y disfrute de las vistas desde arriba, bajamos hacia a zona del puerto contraria a donde habíamos aparcado. En un punto conocido como sunset point, porque permite una vista preciosa del pueblo. Desde este se aprecia la forma redondeada del casco antiguo, y es que Rovinj era una isla que fue unida al continente en el siglo XVIII, con la construcción de un istmo por parte de los venecianos, a los que pertenecía la zona en esta época. 





En el recorrido desde la iglesia de Santa Eufemia hacia el punto panorámico, por la bonita calle Pietra Ive hay rincones muy pintorescos, en las pequeñas callejuelas que desembocan en el mar. 




Seguimos paseando por Rovinj y recorriendo rincones tan bonitos como el arco de Balbi o la Plaza Marsala Tita. 

En nuestra antepenúltima jornada en tierras eslovenas, teníamos previsto acercarnos a la vecina localidad italiana de Trieste. A pesar de viajar en la primera quincena de septiembre, nos había acompañado un tiempo maravilloso, soleado y de unos 25 grados diurnos de media.  Pero esta es una zona lluviosa y nuestra buena suerte no podía durar eternamente. Trieste es conocida por sus tormentas de septiembre y las previsiones de lluvia para el día de nuestra visita eran de 70 litros. Aunque no dista más de media hora de coche desde Koper, no nos apetecía circular con tanta lluvia. 

Afortunadamente la noche anterior cambiaron la previsión a 25 litros, así que, protegidos por chubasquero y paraguas, emprendimos el corto viaje a Trieste. Aparcamos en zona azul justo al lado del Teatro romano. Acostumbrados a los tres euros por hora habituales en Eslovenia, el aparcamiento a 1,70 euros la hora y sin limitación de tiempo de Trieste nos pareció barato. 

Desde esta zona primero subimos a ver el Castillo y la Catedral. Aprovechamos para visitar la zona interior del castillo mientras descargaba uno de los aguaceros del día. Tras esta visita entramos en la cercana catedral, la Cattedrale di San Giusto Martire. Es este  un edificio que data del siglo V, pero remodelado posteriormente, durante los siglos XII y XVI. En ella conviven elementos arquitectónicos más antiguos, como unos bonitos mosaicos bizantinos en las naves laterales, con elementos más modernos como el mosaico de la nave central. La visita a la Catedral es gratuita, solo hay que pagar para subir al campanile. 

Desde el cerro donde se encuentran la Catedral y el Castillo, descendemos de nuevo al centro. En el recorrido nos damos cuenta que en la calle que sube hacia el castillo hay relativa facilidad para aparcar de forma gratuita, así que lo tendremos en cuenta para futuras visitas a la ciudad. 

Recorremos el centro de Trieste, repleto de majestuosos y señoriales edificios, nos gustan especialmente dos Plazas muy cercanas entre sí, la Plaza Piccola y la espectacular Plaza de la unidad de Italia. 






Paseamos también por el barrio de Cavana, con sus pintorescas calles y su bonita plaza. La lluvia vuelve a caer con fuerza por lo que desistimos de visitar el Castillo de Miramare, situado a las afueras de la ciudad y volvemos hacia Koper. 

En nuestro último día de viaje hemos de volver al aeropuerto de Venecia para regresar a Madrid. Como nuestro vuelo sale por la tarde, madrugamos para que nos de tiempo a visitar el Castillo de Miramare. El enclave es espectacular y el edificio precioso, por lo que merece la pena la pequeña parada. Con esta espectacular vista del castillo desde sus bonitos jardines nos despedimos de Italia y de Eslovenia. En una ruta en la que hemos pisado tres países que entremezclan cultura, arquitectura y gastronomía. 




sábado, 23 de septiembre de 2023

Qué ver en Florencia.



Dentro de nuestra ruta de 10 días por el norte de Italia, una de las ciudades que visitamos fue Florencia. Ya os hemos hablado en una anterior entrada de los consejos e itinerario de este viaje, para leer más de ese tema podéis hacerlo aquí.
 
Florencia fue la tercera ciudad de nuestra ruta, después de Venecia y Bolonia. Estuvimos tres noches en la localidad. La llegada a la ciudad la realizamos por tren desde Bolonia. La estación Santa María Novella está bastante céntrica y te permite llegar hasta la Plaza del Duomo en apenas 15 minutos andando. Muy cerca de la estación se encuentra la oficina de turismo de Florencia, justo al lado de la Iglesia Santa María Novella, uno de los imprescindibles a visitar en la ciudad. 
 
Para nuestra estancia elegimos un apartamento muy céntrico, situado a dos minutos andando de la Plaza del Duomo y a otro par de minutos de la Galería de la Academia, museo en el que se encuentra la famosa escultura del David de Miguel Ángel.  El  tener un alojamiento céntrico os permitirá aprovechar mejor el tiempo para conocer la ciudad si solo disponéis de tres días, como era nuestro caso. Además permitirá que vayáis a visitar los lugares más destacados de Florencia andando, para así disfrutar mejor su bonito centro histórico. 

En nuestra estancia aprovechamos para hacer también un tour en autobús por algunos pueblos de la Toscana, algo que os contaré más adelante. 
 
En cuanto a los imprescindibles para visitar en Florencia, el primero y más destacado es el Duomo de Florencia, su catedral. Es un edificio impresionante, en sus dimensiones, belleza y particularidades, como es el diseño y construcción de su cúpula. 



 
Como hemos visto en otras ciudades italianas, el conjunto de la catedral cuenta con tres edificios, la catedral en sí, el campanile o torre, que está situada al lado, pero no anexa, y el baptisterio. Cada uno de los edificios se ha de visitar aparte, con diferentes entradas. El acceso a la catedral es gratuito, aunque no exento de larga cola. Para subir a su cúpula o al campanile tendréis que comprar las entradas con antelación, nosotros  no lo hicimos y a pesar de viajar en septiembre, no fue posible adquirirlas allí, ya que estaban agotadas. También se puede visitar el baptisterio, en cuyo exterior destaca su magnífica puerta de orfebrería dorada, pero en este caso no hay dificultad para comprar las entradas sobre la marcha. 

El segundo imprescindible en una visita a Florencia es el Puente Vecchio, o puente viejo, símbolo de la ciudad y el único que sobrevivió a la voladura de puentes realizada por los nazis al abandonar Florencia. Es un puente medieval de gran belleza, con casetas de joyerías a ambos lados, que en su origen eran carnicerías pero fueron cambiadas por el fuerte olor que desprendían y que molestaba al Duque. Sobre un lateral del puente, y por encima de las casetas de los joyeros, se extiende una galería que comunica el Palacio Vecchio con el Palacio Pitti, para que el Duque pudiera ir de uno a otro sin mezclarse con la plebe. 





En tercer y cuarto lugar estarían sus palacios y sus museos. En cuanto a sus museos, hay muchos, creo que un guía nos dijo que alrededor de 100, pero sin duda los más destacados son la Galería de la Academia y la Galería Uffizi. 

El primero, como ya os he indicado antes, es en el que está la escultura original del David de Miguel Ángel, así como otras obras inacabadas del mismo autor (que impresionan porque parece que intentan escapar de la piedra que las atrapa). Hay también una interesante colección pictórica y escultórica. Si queréis evitar colas hay que comprar la entrada con antelación, pero suelen estar agotadas, si no se prevé con tiempo. Nosotros no lo hicimos, pero pudimos entrar tras una media hora de cola.



 
Respecto  a la Galería Uffizi, hay que reservar bastante tiempo para la visita, porque la colección es impresionante, fue donde acabaron todas las obras de arte atesoradas por los Medici, durante su larga dominación sobre Florencia, cuando la dinastía se extinguió. Nosotros no las visitamos, por falta de tiempo, tuvimos que elegir entre la galería de la Academia y esta, y los niños tenían mucho interés en ver el David, no en vano es la escultura más famosa del mundo. 




 
En cuanto a Palacios, los más destacados son el Palacio Vecchio y el Palacio Pitti. Los visitamos ambos y son impresionantes, cada uno en su estilo. El Palacio Vecchio es más medieval.  En su interior el lugar más impresionante es la sala del Cinquecento, por su belleza y dimensiones. Para los amantes de los libros de Dan Brown, parte de la trama de Inferno se desarrolla en este palacio y en él encontraréis la máscara mortuoria de Dante Alighieri, que protagoniza parte de la trama de la novela. También se puede subir a su torre, pero con una entrada adicional.


Sala del Cinquecento




En la entrada del palacio hay una copia, a  tamaño real, de la escultura del David de Miguel Ángel. Y en esta misma plaza, llamada Plaza de la Señoría,  en un soportal grande, llamado corredor de los Lanzi,  hay un conjunto escultórico impresionante.  La mayoría son copias, ya que los originales, de gran valor, están repartidos entre los palacios y museos de Florencia. El conjunto deslumbra  por su belleza.




 
Esta plaza, que es la más importante y antigua de Florencia y mantiene su aspecto medieval, tiene también una bonita fuente dedicada a Neptuno, de Bartolomeo Ammannti, del siglo XVI. Al final, en una posición central a la izquierda del Palacio Viejo, está también la gran Estatua ecuestre de Cosme I, en restauración en el momento de nuestra visita. 

El Palacio Pitti es más renacentista, sus salas y techos son impresionantes, por sus frescos y la cantidad de obras de arte que atesora. También son visitables sus jardines, pero con una entrada adicional. La visita, solamente del palacio, os llevará unas dos horas.






En cuanto a las iglesias, hay muchas y muy bellas, algunas de pago y otras de entrada libre. En la mayoría piden código de vestimenta, es decir, hombros tapados, escote no muy pronunciado y pantalón por debajo de la rodilla. Esto también es así al visitar el Duomo, por lo que conviene ir preparados con un par de fulares, para adaptar el ropaje veraniego. 

De todas las iglesias, sin contar con el Duomo, del que ya hemos hablado antes, yo destacaría:

La capilla de los Medici, edificio con un interior de gran belleza, y en el que además hay más esculturas de Miguel Ángel. Está situada a la espalda de la Basílica de San Lorenzo, que también se puede visitar, previo pago. Nosotros solo visitamos la capilla. 




La iglesia de Santa María Novella. Situada cerca de  la estación de tren. Nosotros no la visitamos, pero viene descrita como una de las iglesias más bonitas de Florencia. También hay que pagar para visitarla. 

La iglesia de Santa María Anunciata, preciosa iglesia situada en la plaza del mismo nombre. La visitamos por recomendación del guía de un free tour, y nos impresionó su belleza. Es de entrada libre y no hay colas para visitarla. Es una de esas joyas no muy conocidas por el turismo de masas que aún se puede disfrutar casi en soledad. 




Otro imprescindible para disfrutar y entender la belleza de Florencia sería hacer una visita guiada. Nosotros somos muy aficionados a los free-tour. Una modalidad de visita guiada en la que al final es el cliente el que decide cuanto valora la visita y en consecuencia la paga. Suelen ser bastante amenas y completas, porque los guías saben que clientes satisfechos dejan más dinero. En nuestro caso elegimos el tour "El lado oscuro de Florencia, misterios y leyendas". Nos pareció más interesante para los niños que un free tour normal, y la verdad es que nos gustó bastante. 

Otra visita destacada sería disfrutar un atarceder con una vista panorámica sobre Florencia. En este caso hay una opción muy conocida, gratuita, pero bastante masificada a la hora del atardecer que es la Plaza Michelangelo. Otra opción, menos masificada, porque es de pago, son los Jardines de la Villa Bóboli. Habíamos leido recomendaciones sobre su belleza y que era un sitio precioso para ver el atardecer sobre Florencia. Pero cuando llegamos nos dijeron que los cerraban a las 7´30, y no nos daba tiempo a disfrutarlos, así que nos fuimos al mirador de Michelangelo, y creedme, lo que sobre el mapa parece cerca, es una caminata de 15 minutos con una gran cuesta, que verdaderamente cuesta, aunque compense la vista. 
 



Tampoco te puedes ir de Florencia sin visitar la Fontana del Porcellino, una fuente  con una escultura en bronce de un jabalí,  al que  según la tradición hay que frotar su hocico e introducir una moneda en su boca, que si cae y pasa a través de la reja de la fuente garantiza volver a Florencia.




Y por último, y si tenéis tiempo yo os recomendaría un tour  en autobus por la Toscana. Nosotros hicimos uno, con visita a Monteriggioni, Siena y San Gimignano, y degustación en una bodega de vino Chianti y productos de la zona. Nos salió por 55 euros por persona, y nos encantó, sobre todo Siena, que es espectacular. 

Siena



Para finalizar con los imprescindibles decir que hay una tarjeta que por 85 euros permite entrar una vez a cada uno de los principales museos, palacios e iglesias de Florencia. En nuestro caso optamos por pagar las entradas individuales de los sitios que queríamos y podíamos visitar, por las limitaciones de tiempo y el cansancio de estar todo el día visitando museos. También deciros que todas las entradas son gratuitas para los menores de 18 años acompañados de un adulto, lo cual se agradece cuando viajas con dos adolescentes. 


Con todo lo dicho os paso a relatar nuestro itinerario de viaje, por si os sirve de inspiración. 


1º día. Llegada en tren desde Bolonia por la mañana y tras dejar las maletas en el apartamento,  nos desplazamos a la plaza del Duomo, primer contacto con la belleza de este edificio,  también conocido como Basílica de Santa María del Fiore o Catedral de Florencia.
 
Después fuimos a la Plaza de la Señoría, y ya que casi era hora de comer, decidimos posponer la visita al Palacio Vecchio. 
 
Después de comer nos fuimos a ver la Galería de la Academia, previa cola de media hora, y salimos con tiempo para nuestro free tour mitos y leyendas de Florencia. Por la noche, como nuestro apartamento estaba tan céntrico, nos dedicamos a visitar el casco medieval de Florencia, hasta llegar al Puente Vecchio. 

2º día. Dejamos a los niños durmiendo y nos levantamos a las seis de la mañana para disponer del privilegio de pasear por una Florencia prácticamente vacía.  Y creedme si os digo que el madrugón merece la pena. Es un placer y un lujo disfrutar de la belleza de la Catedral, del Puente Vecchio y plazas prácticamente en soledad. 






Tuvimos también la suerte de que al volver había una puerta de la catedral abierta, y pudimos asomarnos a verla sin esperar las largas colas que se forman después. Era domingo y ese día estaba cerrada al público, solo abierta a actos  religiosos. 

Volvimos al apartamento y, tras recoger a los niños iniciamos una ruta que nos llevó a visitar, primero la Capilla de los Medici, después a la Iglesia de Santa María Anunciada, luego el Palacio Vecchio

La capilla se puede visitar entre media hora o  40 minutos, el palacio os llevará como poco una hora y media. Salimos del palacio con hora de comer y después cruzamos el Puente Vecchio para visitar el Palacio Pitti. Aquí estuvimos unas dos horas. Os recuerdo que prácticamente todos los museos y palacios de Florencia cierran alrededor de las seis  o seis y media. Nosotros apuramos nuestra visita hasta esta hora, ya que hay mucho que ver en su interior. 



Después nos fuimos hasta la Villa Bóboli, pero tras decirnos que cerraba tan pronto decidimos hacer la caminata hasta la Plaza Michelangelo para ver el atardecer. 




3º día. Este día lo dedicamos a la visita guiada por Monteriggioni, Siena y San Gimignano. Salimos a las 8´45 de Florencia  y tras algo más de una hora de viaje llegamos a Monteriggioni, un pequeño pueblo fortificado de gran belleza. El pueblo es muy pequeño así que esta visita fue rápida, apenas 40 minutos. 




Desde aquí fuimos a Siena, donde estuvimos unas tres horas, recorriendo su espectacular casco antiguo medieval. A destacar la Plaza del Campo y la Catedral. Como sabíamos que tendríamos poco tiempo, no quisimos pararnos mucho a comer, compramos unos bocadillos en un puesto en la Plaza del Campo que tenían una pinta espectacular, y aprovechamos todo el tiempo para recorrer las preciosas calles de Siena. 








Después llegamos a San Gimignano, donde estuvimos una hora y media, es un pueblo precioso, con bastante afluencia de gente, es lo que tiene ser tan turístico. 




Tras la visita al pueblo y disfrutar de las vistas de los paisajes Toscanos, fuimos a una bodega, donde nos hicieron una cata vertical, de más suave a más intenso, de vinos de la zona, aceites y vinagre, con embutidos y queso toscano. 




A mí me pareció una buena excursión, realmente la disfrutamos y es una excelente forma de contactar con la preciosa zona de la Toscana, si como era nuestro caso, no disponéis de coche en vuestro viaje. 

El elegir la excursión nos privó de poder entrar al Duomo y conformarnos con la vista que habíamos tenido desde la puerta, ya que al día siguiente partimos por la mañana hacia Pisa. Pero puestos a elegir a mí me compensó, la excursión me encantó. 

Y con este buen sabor de boca nos despedimos de Florencia, de la Toscana no me despido porque amenazo con volver con una ruta en coche.