martes, 28 de abril de 2020

Quinta de los molinos y M.A.N. Mi última visita a Madrid antes del Covid-19.




Estoy como todos, confinada en casa, intentando analizar esta situación que nos ha fagocitado y nos ha expulsado a una nueva normalidad que aún no sabemos bien cómo será ni si durará mucho. En estos momentos recuerdo mis últimas escapadas, antes de que salir de casa se volviera algo hostil, incluso a veces peligroso, cuando recorríamos el mundo sin más miedo que la precaución lógica de cualquier viajero. 

Una de esas escapadas, no más feliz que otras, pero que recuerdo con más claridad por las circunstancias que le siguieron, fue la visita a Madrid a finales de febrero de este año. En un momento en el que todavía el Covid-19 se nos antojaba un problema lejano, pero que sin nosotros saberlo, era más cercano de lo creido. 

Aprovechando un viaje a Alcalá de Henares, para visitar a nuestra familia, decidimos ir a conocer la Quinta de los Molinos, un parque rústico situado en la Calle Alcalá, en Madrid.  La zona es de fácil acceso y aparcamiento desde Alcalá de Henares, por lo que fuimos en coche y estacionamos en una de las calles aledañas al parque. El motivo principal de la visita era disfrutar el espectáculo de los almendros en flor, ya que hay muchos de estos árboles en este parque. 

Este parque es un jardín de aspecto rústico, cuyo origen es una finca de recreo con zonas de explotación agrícola. El parque tiene grandes zonas de arbolado en el que destacan los árboles de tipo mediterráneo como el olivo, pino y sobretodo el almendro. Sin llegar a la belleza y al refinamiento del Parque del Capricho, del que ya os hablé en una anterior entrada, y que es de los más bonitos que he visitado, este merece una visita, sobretodo en la época de floración del almendro, que es cuando más bonito está. 




En el momento de la floración atrae a muchos visitantes, especialmente los fines de semana, por lo que nosotros fuimos temprano, la visita no nos llevó un  más de un par de horas, y al finalizar continuamos con nuestro siguiente plan en Madrid, la visita al museo arqueológico. 

Para desplazarnos al museo optamos por dejar el coche aparcado en la calle Alcalá y tomar el metro hasta la calle Génova, para dar un paseo bajando hasta Colón y comer en uno de los restaurantes de la zona. El Museo Arqueológico se encuentra cerca de Colón, a las espaldas del magnífico edificio de la Biblioteca Nacional de Madrid, al que aconsejo prestéis también un poco de atención porque se lo merece. 

Comimos en un Vips cercano a Colón y durante la comida tuvimos el primer contacto con las noticias que alertaban de los primeros casos de coronavirus detectados en Lombardía. En ese momento no pude más que lamentar lo que estaba pasando en esta preciosa zona italiana que habíamos visitado apenas tres meses antes y que tantos momentos maravillosos nos regaló en nuestro viaje. Con la digestión de tan mala noticia, y un pensamiento rondando mi mente, del peligro inminente que nos acechaba, nos fuimos paseando hasta el Museo Arqueológico Nacional, cuya entrada es gratuita los sábados por la tarde y los domingos. 

El museo se encuentra situado en un palacio del siglo XIX que comparte con la Biblioteca Nacional, encontrándose uno a la espalda del otro. El interior se ha adaptado con una decoración moderna y minimalista, que prioriza la obras pero respeta la estética del edificio, haciendo su recorrido muy agradable visualmente. A la entrada nos dieron una guía con la ubicación de las principales obras dentro de las salas del museo, y un plano de este. Aunque realizamos un recorrido cronológico, hicimos más incapie en la búsqueda de las obras que más llamaban la atención a nuestros hijos, por ser las más conocidas y las que habían estudiado en el colegio, estas son, la Dama de Elche, la Dama de Baza y el tesoro de las coronas de Guarrazar.







Además de estas obras hay otras muchas interesantes y la visita es muy didáctica y entretenida, tanto para los niños, como para los adultos. En esta visita estuvimos unas tres horas aproximadamente, tambíén visitamos la réplica de los techos de la cueva de Altamira que se encuentra en un sótano en el jardín delantero del museo. 

Después de la visita al  museo, y dado que el día estaba bastante soleado e incitaba a dar un paseo, bajamos por la calle Serrano hasta el parque del Retiro, que se encuentra a unos 10 minutos andando.


Palacio de Cristal. Parque del Retiro.


La visita al retiro siempre es un buen plan, además de por lo bonito del parque, por los múltiples artistas callejeros que puedes encontrar allí, mimos, magos.. Nosotros nos entretuvimos con un par de espectáculos, en concreto a los niños les encantó el de un mago de acento cubano que mezclaba sus trucos con un gran humor y nos hizo reir mucho. 

Tras disfrutar de un helado, a precio de retiro eso sí, y estar un rato en el cesped decidimos volver a tomar el metro para volver a donde teníamos aparcado el coche y de allí a Alcalá. 


Sin duda fue una jornada en Madrid muy bonita y entretenida, desgraciadamente la última que hemos podido disfrutar en esta ciudad que nos gusta tanto y que tan duros momentos está atravesando. 

lunes, 3 de febrero de 2020

!Cuidado al alquilar un coche! Consejos para evitar sustos en tu tarjeta de crédito.

Hoy quiero compartir con vosotros mi experiencia con mi alquiler de coche en Irlanda. Espero que los errores cometidos sirvan para que no estafen a otros viajeros. 

En Julio pasado realicé un roadtrip por Irlanda con mi familia. Durante quince días estuvimos recorriendo la costa oeste irlandesa, y tengo que decir que, a pesar del mal inicio de la aventura, el viaje fue maravilloso. 

Para realizar este viaje alquilé un coche con la compañía Sixt Ireland a través de la página de Internet Autoeurope. El precio del coche con recogida y devolución en el aeropuerto de Dublín era de 470 euros. Autoeurope da la opción de contratar con ellos un seguro de "cobertura total", lo pongo entre comillas porque como comprobaréis más adelante, de total no tiene nada. Dado que este seguro era solo de 80 euros, frente a los casi 300 más que costaba el seguro de la propia compañía, lo cogí. Como en la propia página de Autoeurope recomiendan, ya que según ellos cubre más cosas que el ofertado por la compañía de alquiler. 

Los seguros de los coches de alquiler tienen peculiaridades según el país donde vayáis a alquilar. En Irlanda las compañías de alquiler  te van a retener la cantidad de 1500 euros en tu tarjeta de crédito cuando alquiles un coche, a no ser que contrates un seguro a todo riesgo con ellos. Si contratas el seguro a todo riesgo con ellos te retendrán la cantidad de 250 euros, que devolverán cuando entregues el coche sin incidentes. Este seguro, a pesar de ser a "todo riesgo" no cubre las ruedas, y según que compañía algún elemento más como amortiguación, trasmisión, así que hay que ser muy cuidadoso y leer muy bien el contrato, incluso pedir que te traduzcan las condiciones si no lo entiendes. 

En mi caso tuve la mala suerte de tener una pequeña colisión, rueda con rueda, con un coche aparcado. Conducir por el lado no habitual, en Irlanda se conduce por el lado izquierdo, hace que la percepción de la distancia al arcén cambie, en mi caso con una tendencia a pegarme demasiado al lado izquierdo. Como resultado de este pequeño golpe, que fue a 40Km/h en una travesía, rompí el eje que conecta la rueda con el motor, es decir, parte de lo que la compañía de alquiler considera trasmisión del vehículo. 

Resultado, me quedé sin coche, la compañía no te dará coche de sustitución si la culpa del accidente es tuya. Tampoco te proporciona asistencia en carretera y además te cargará el importe de la retirada del coche con la grúa. Llegados a este punto analicemos los errores que cometí. 

Primero y principal, la elección de la compañía de alquiler de coche, en mi caso Sixt. Mi experiencia  me aclara bastante que es de las que peores condiciones de seguro ofrecen. 

Segundo, contratar a través de un intermediario, Autoeurope, con el que pagas el vehículo antes de recogerlo en el aeropuerto. Contratas un vehículo de alquiler, pagas, imprimes tu bono de recogida y cuando llegas al punto de recogida del aeropuerto firmas un contrato en inglés, con condiciones que no entiendes. Como el coche está pagado no te paras a discutir esas condiciones ni a valorar si te interesan o no. Mi consejo, podéis usar un buscador, pero a la hora de alquilar hacedlo directamente con la compañía de alquiler, para tener opción de leer bien las condiciones del seguro antes de pagar. 

Tercer error, en mi caso un error personal, subestimar la dificultad de conducir por el lado izquierdo de la carretera, o por el lado contrario al de tu país. A esto se suma que las carreteras irlandesas no son precisamente autopistas. En la mayoría de los casos conducirás por carreteras comarcales, estrechas, con curvas y casi sin arcén. 


Este tercer error personal no debe disuadiros de hacer un viaje en coche por Irlanda, ya que, a pesar de lo anterior, es paisaje es maravilloso y esas mismas carreteras os conducirán lugares que por su belleza quitan el aliento. Simplemente tened la precaución de elegir bien la compañía de alquiler y de coger un seguro a todo riesgo sin letra pequeña. 

Bueno, si tenéis curiosidad por cómo terminó mi aventura, os lo contaré. El día del accidente llamé al número de incidencias de la compañía de alquiler, una grúa retiró mi coche y nosotros nos quedamos tirados en la carretera a una hora y media de nuestro destino. Afortunadamente la pareja de policía local que acudió al lugar del accidente, siempre hay que avisarlos porque sin informe policial no os devolverán el importe de la franquicia, nos acercó a nuestro destino. Punto a favor de la policía local irlandesa. 

Al día siguiente alquilé otro coche con Enterprise, en este caso a todo riesgo, con el que afortunadamente finalizamos nuestro viaje sin incidentes. 

Al volver a casa y consultar el extracto de la tarjeta de crédito veo que sigue apareciendo un cargo de 1500 euros, de la franquicia del seguro, y además hay otro cargo de 1300 euros. Llamo a Sixt en España y me dicen que tengo que ponerme en contacto con Sixt Irlanda. Mando un correo a la dirección facilitada y me dicen que el doble cargo de debe a que hay daños en el coche que no entran dentro de la franquicia, como son la rueda y  la amortiguación, que todo ello está detallado en el contrato que firmé, por detrás y en inglés. Ante esto les exijo me manden la factura de la reparación, para la que tengo que esperar un par de meses y mandar unos cuatro correos solicitándola. Remito los cargos junto con la factura de reparación a Autoeurope para que me devuelvan el importe cobrado por Sixt, hay un plazo de 90 días para esto, pero me falta el informe policial, por lo que me contestan que congelan el procedimiento hasta que lo consiga. 

Conseguir un informe policial del accidente en Irlanda no es tarea sencilla. A pesar de que tuve la precaución de pedir a una de las personas que presenciaron el accidente que avisara a la policía y esta acudió, no me defiendo bien con el inglés por teléfono, no te van a dar un informe en ese mismo momento. Hay que quedarse con el nombre del policía que atiende el accidente y de la estación de policía a la que pertenece, porque el informe solo lo puede solicitar una compañía de seguros.  ¿Creéis que Sixt facilitó la obtención de este informe? Está claro que no.


En primer lugar, tras solicitarlo, me contestaron que para ello les piden una tasa de 60 euros y que yo debía de pagarla. Después de tragarme la bilis que me subió al pensar que me habían clavado 2800 euros y que ni siquiera me habían mandado aún la factura de reparación, opté por pagar la tasa. Al mes, una vez recibidas las facturas, volví a mandar mensaje para solicitar el informe y me mandaron una copia de la petición realizada a la comisaría, un mes después de mi abono de tasa. Después de otro mes me comunican que el proceso se puede alargar hasta seis meses, por lo que opto por remitir el resto de documentación a Autoeurope para evitar agotar el plazo de 90 días.

Afortunadamente en este caso tengo que decir que una vez iniciado el proceso, Autoeurope me dió un plazo indefinido para adjuntar el informe, quizás confiando en la dificultad para conseguirlo. Dada mi obstinación a partir de ese momento mandé los mensajes directamente a la estación de policía y afortunadamente, cinco meses después del incidente conseguí mi ansiado informe, solo me costó unos diez correos electrónicos y como cinco llamadas a la comisaría. 

Con toda la documentación remitida Autoeurope responde que solo devolverá 1200 euros, ya que el resto de los daños tampoco los cubre el seguro de devolución de franquicia, porque son daños en la trasmisión del vehículo.

Esta experiencia me ha enseñado qué hacer la próxima vez que alquile un coche:

  • Cuidado con la elección de la compañía de alquiler.
  • Alquilad directamente con la compañía y a través de su página web en tu propio idioma, si tienes que reclamar posteriormente te será más sencillo. 
  • Buscad una compañía bien extendida por el territorio que vais a recorrer, ya que en caso de que tengáis un incidente y  os corresponda coche de sustitución, tendréis que ir a recogerlo a una oficina. 
  • Leed bien el contrato y siempre, siempre , coged un todo riesgo. 
Para que todo no sea negativo en este artículo os dejo algunas de las imágenes de nuestro viaje, así como el enlace al artículo en el que os hablo del recorrido realizado. Ruta por el Wild Atlantic Way.













domingo, 26 de enero de 2020

Qué ver en Milán. Italia.

Milán es conocida por ser la capital de la moda y también por su magnífica catedral, conocida como el Duomo de Milán y situada en el corazón de esta ciudad, rodeada de lujosísimas tiendas no aptas para todos los bolsillos. Hay quién dice que no es la ciudad más bonita de Italia, y  llevan razón, ya que en Italia hay ciudades realmente deslumbrantes, pero Milán se merece una visita y es una ciudad que no decepciona si le dedicas el tiempo justo. Nosotros pasamos dos noches en Milán, en nuestra visita por la Lombardía italiana, donde también visitamos las ciudades de Bérgamo, Como, su espectacular lago y la ciudad suiza de Lugano. 

Fue una escapada de tres amigas para la que reservamos una habitación triple en el hotel 43Station Hotel, situado cerca de la espectacular Estación Central de Milán. El primer edificio que vimos nada más llegar y que nos sorprendió por su tamaño y por su magnífica arquitectura. Llegamos a la ciudad de noche, en un tren desde la localidad de Como. El día había sido intenso pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de ver la fachada del Duomo iluminada, por lo que tras el check-in en el hotel tomamos el metro hasta la parada plaza del Duomo y nada más salir de la estación nos deslumbró este majestuoso edificio. 




En la misma Plaza del Duomo se encuentra la entrada de las Galerías Vittorio Emanuele II, unas lujosas galerías comerciales que por sí solas justifican su visita. Al ser diciembre estaban adornadas con motivos navideños y con un gran árbol de Navidad adornado con cristales de Swarovski en su centro. La noche nos dio para poco más, ya que el día había sido intenso y estábamos cansadas, decidimos tomar de nuevo el metro y volver al hotel a descansar. Para volver usamos el mismo billete de metro que teníamos del anterior viaje, los billetes sencillos de metro cuestan 2 euros y se pueden comprar en cualquier estanco, las máquinas de la estación o las mismas taquillas. Se puede usar varias veces dentro de un margen de tiempo de 90 minutos, aunque salgas de la estación. 

Nuestro siguiente día en Milán era lunes, por lo que no pudimos visitar uno de los objetos de deseo de nuestro viaje a esta ciudad, el cementerio monumental de Milán. Si vais por esta ciudad y tenéis la oportunidad de visitarlo no lo dudéis, es  como un museo al aire libre repleto de magníficas esculturas, y el acceso es gratuito. 

Dado que esta visita no fue posible nos dirigimos a nuestra primera parada, el castillo de los Sforza o castello Sforzesco. 




El castillo es un edifico con aspecto de fortaleza, edificado entre 1360 y 1370, por orden de Galezzo II Visconti. Comienza a transformarse en mansión señorial a partir del siglo XV y adquiere formas suntuosas bajo los Sforza, cuando la corte de Milán convoca a artistas de la talla de Leonardo y Bramante. En la actualidad alberga una serie de museos bastante interesantes como el museo arqueológico, el museo de Arte Antiguo y Armería o la colección Vinciana, entre otros. Al lado del castillo se sitúa el parque Sempione, se trata de un parque de inspiración inglés que constituye un agradable paseo y desde el que se puede admirar el Arco de la Paz. No muy lejos del castillo se encuentra también la iglesia de Santa María delle Grazie, un templo renacentista de terracota con un interior gótico.  En el refectorio del convento dominico adyacente de encuentra el famoso fresco "la última cena" de Leonardo Da Vinci, una de sus mayores obras maestras.  Debido a las necesidades de preservación de este fresco las visitas están muy limitadas, en grupos de 15 personas cada media hora, por lo que es bastante complicado conseguir una entrada y hay que reservar con un al menos un par de meses de antelación. Nosotras lo intentamos, pero no fue posible ya que el día elegido para nuestra visita, al ser lunes, está cerrado. 

Tras nuestra visita al castillo y un paseo por el parque, decidimos ir andando desde aquí en dirección a la Plaza del Duomo, atravesando el bonito barrio de Brera, con sus señoriales edificios y sus interesantes iglesias, como la Basílica de San Simpliciano.





En esta zona se encuentra también la Pinacoteca de Brera, una visita interesante si disponéis de tiempo suficiente. No era nuestro caso, así que proseguimos camino hacía el llamado cuadrilátero de la moda, constituido por cuatro calles, via Monte Napoleone, via Manzoni, via della Spiga y Corso Venezia.  Un grupo de calles donde se concentran las lujosas tiendas de las grandes marcas de ropa, calzado y perfumes. 

En nuestro paseo encontramos edificios bastante interesantes, como la Casa degli Omenoni. Este es un palacio histórico  construido en torno al 1565, situado en la actual vía degli Omenoni, detrás de la iglesia de San Fedele. Su nombre procede de los ocho atlantes, llamados omenoni en milanés, que decoran su fachada. 




Pasamos también por delante del edificio de la Scala de Milán, situado en una plaza donde se encuentra otra de las entradas de las galerías Vittorio Emanuele II. Llegamos a la Plaza del Duomo y nos dirigimos al edificio situado frente a la catedral, que alberga los museos del Duomo, para comprar la entrada de la catedral. Hay distintas modalidades de entrada, con precios que varían entre los 3 y los 15 euros según quieras comprar solamente la entrada a la catedral, o combinar esta con la subida a las cubiertas de la catedral o los museos. Nosotros compramos la sencilla, ya que nuestra intención es visitar el interior de la catedral solamente. 


El edifico es magnífico, con su fachada gótica de mármol blanco. La catedral fue iniciada en 1386, y no sería finalizada hasta 1965. Es un templo de grandes dimensiones, de cinco naves, una central y cuatro laterales, cada una con su correspondiente puerta en la fachada principal. La nave central tiene una altura de 45 metros. La construcción es de ladrillo recubierto de mármol, blanco en la fachada y rosado en su interior. Su interior puede resultar algo oscuro, si lo comparamos con la luz de la fachada, este efecto se debe al ennegrecimiento del mármol rosado del interior de la catedral con el paso del tiempo. Actualmente se está procediendo a la limpieza de este y es posible ver el contraste entre las zonas restauradas y las que no lo están, en las naves laterales. 

Dentro de la catedral hay bastantes elementos interesantes, sus vidrieras, los tapices que separan las naves y algunas esculturas como la de San Bartolomé Desollado, que nos llamó la atención por la atención al detalle en el cincelado de las estructuras anatómicas de la figura. 



Tras la visita a la catedral nos vamos a uno de los restaurantes que se encuentran por detrás de la Plaza del Duomo para comer, pedimos unos platos de pasta que estaban bastante buenos, y el precio no estaba nada mal para estar situado en la parte más lujosa de la ciudad. 

Después de la comida nos vamos a visitar las galerías Vittorio Emanuele II. Inauguradas en el 1878, se considera la "sala de estar" de Milán. Conectan la Piazza del Duomo con Piazza della Scala, y es uno de los símbolos de la elegancia de la ciudad, con tiendas, cafés y restaurantes históricos. Están formadas por una planta de cruz, desde el interior resalta la cúpula central de hierro y cristal.




Tras la visita a las galerías nos vamos a un edifico cercano llamado Rinacimiento, es un lujoso centro comercial. Hemos leído en otros blogs que desde su terraza superior hay una bonita vista de toda la Plaza del Duomo. Después de subir, no nos parece que la vista sea nada destacado, además la terraza está abarrotada de gente, tanto en su cafetería como de curiosos, que como nosotros, se acercan a ver la vista, por lo que descartamos tomar un café allí, algo que un día más tranquilo puede ser interesante.

El resto de la tarde lo dedicamos a pasear por la zona de tiendas disfrutando de la bonita y cuidada decoración navideña de calles y escaparates. 



sábado, 11 de enero de 2020

Qué ver en Como. Italia.

Casco antiguo de Como en Navidad. 



Como es una ciudad situada en la Lombardía italiana, a la orilla del espectacular lago de Como, lo que la convierte en uno de los mejores destinos para conocer esta preciosa zona del norte de  Italia. Llegar hasta Como es bastante sencillo ya que hay trenes que la comunican con Milán con bastante frecuencia y a un precio muy asequible. 

Una vez llegamos a Como podemos explorar su precioso lago y visitar los pintorescos pueblos que se encuentran en su orilla, para esto podemos optar por tomar un barco desde Como e ir parando, aunque hay también opción de ir desde un pueblo a otro en autobús. Nuestro viaje a Como fue una escapada invernal, y las rutas de barco eran bastante más limitadas que en verano, por lo que optamos por combinar ambos medios de transporte para explorar el lago, como ya os conté en una anterior entrada que podéis leer aquí. Nuestra estancia en Como fue de dos noches, y uno de los días lo dedicamos a explorar los pueblos del lago.

En esta entrada os quiero contar qué ver en la ciudad de Como, en la que hay una serie de monumentos y atracciones turísticas que yo considero imprescindibles si se visitan estas tierras.

Iniciamos nuestra visita a Como a orillas de su bello lago, vamos bordeando su margen  izquierda hasta llegar hasta la primera de nuestras paradas del día, el Templo Voltiano. Este edificio se erigió  en 1928 en honor a Alessandro Volta, un célebre químico y físico italiano, nacido en esta localidad, y famoso por ser el inventor de la pila voltaica, predecesora de la moderna batería eléctrica. El edificio se erige sobre los cimientos de lo que fue la casa de Alessandro Volta, y es de estilo neoclásico, inspirado en el Panteón de los Hombres Ilustres de París, aunque de más discreta dimensión. En su interior alberga un museo dedicado a Volta.





Cerca de este edificio se encuentra la entrada a una pasarela que se adentra en el lago y que termina en una escultura contemporánea realizada en honor a Alessandro Volta denominada Life Electric. Es una obra de Daniel Libeskind,  finalizada en 2015.




Continuamos caminando por el margen izquierdo del lago hasta llegar a Villa Olmo, una preciosa villa neoclásica de finales del siglo XVIII. Esta antigua residencia de la aristocracia es hoy un edificio público de entrada gratuita, si bien en ocasiones restringida por diversas actividades, como congresos o exposiciones. Entre la villa y el lago se extiende un cuidado y bello jardín de estilo francés y en su parte posterior hay un bonito parque. En el camino a Villa Olmo podemos ver otras villas, si bien al ser privadas solo se pueden admirar desde sus verjas.




Desde Villa Olmo volvemos bordeando el lago hasta llegar al lugar donde se toma el funicular que sube al pequeño pueblo de Brunate, desde el que se pueden admirar unas magníficas vistas del lago. La línea opera desde 1894 y es usada tanto por turistas como por los residentes locales. El coste del billete de ida y vuelta es de 5,70 euros. Nosotros, al viajar en invierno, hicimos una cola de unos 30 minutos para comprar el ticket, pero en verano y fines de semana esta puede ser muy superior, por lo que os recomiendo que si tenéis intención de subir a Brunate lo hagáis temprano en la mañana para evitar esta cola. Una vez llegamos arriba se pueden admirar las vistas del lago, aunque la mejor vista se obtiene desde el faro voltiano. Para llegar al faro se puede tomar un autobús desde la plaza que hay arriba del funicular o bien caminar unos 25 minutos, eso si, todo cuesta arriba, yo lo hice y llegué totalmente exhausta, pero las vistas merecían el esfuerzo.




Una vez que tomamos de nuevo el funicular para bajar a Como nos dirigimos hacia su centro histórico, que está a cinco minutos de la orilla del lago.


Un paseo por el casco antiguo de Como te llevará hasta la Piazza del Duomo, donde se encuentra la magnífica catedral de Como. La catedral es una mezcla del  estilo gótico tardío y renacentista, se inició en 1396 y se finalizó en 1770 con la construcción de su cúpula. En su fachada podemos ver dos esculturas sentadas flanqueando el pórtico de la entrada, representan a los historiadores romanos Plinio el Viejo y Plinio el Joven, naturales de esta ciudad. El acceso a la Catedral para la visita turística, que es gratuita, se realiza a través de una puerta lateral denominada Puerta de la Rana.   Una vez entramos en la catedral una de las cosas que más nos llama la atención son los techos, son realmente preciosos. La catedral está adornada con magníficos tapices, que cuelgan del techo separando las naves, hechos en Florencia, Ferrara y Amberes entre los siglos XVI y XVII.




Adosado a la catedral hay un palacio medieval  con una gran torre, el conjunto de los dos forma una bella estampa. Este edificio está abierto en su planta baja en dos de sus lados mediante pórticos, a través de los cuales se puede pasar a la plaza situada detrás. Este tipo de arquitectura es muy común en los palacios comunales medievales italianos, que acogían las asambleas públicas de la ciudad.






Después de estas visitas disponíamos de poco tiempo más, ya que teníamos previsto tomar un tren vespertino en dirección a Milán, así que  nos dirigimos a un restaurante para hacer una comida tardía. Afortunadamente en los restaurantes italianos no hay problema para comer, incluso llegando a las tres de la tarde, tras lo cual partimos hacia nuestro siguiente destino, Milán.






miércoles, 8 de enero de 2020

Sierra de Cazorla. Ruta de la Cerrada del Utrero y nacimiento del Guadalquivir.






Para mí es un privilegio tener la Sierra de Cazorla tan cerca de casa, tal es así que puedo permitirme el lujo de visitar esta maravilla de la naturaleza en una escapada de un día. Aprovechando un espléndido sol en un sábado invernal, nos escapamos rumbo a Cazorla. Hoy hemos pensado realizar la ruta de la Cerrada del Utrero, para ver la cascada de Linarejos. Es una ruta que ya hemos hecho en anteriores ocasiones, pero que hace tiempo que no visitamos y como la naturaleza está viva y va cambiando hay que volver para volver a recorrerla. 

Entramos a la Sierra por Burunchel y paramos en el mirador de las Palomas, no era una parada programada, pero no podemos evitarla al ver el mar se nubes estacionado entre las montañas, que crea un paisaje espectacular.




Seguimos ruta por la A-319 descendiendo hasta llegar a un cruce con un pequeño bar que está bastante animado en verano, pero que ahora se encuentra cerrado, allí tomamos el desvío hacia la JF-7091 siguiendo las indicaciones del nacimiento del Guadalquivir. Tras recorrer por esta carretera unos tres kilómetros y medio llegaremos a un pequeño aparcamiento donde estacionaremos para iniciar la ruta. Al lado del aparcamiento hay un bar-restaurante, pero en invierno lo encontraréis cerrado. Desde este punto se inicia una ruta circular de poco más de kilómetro y medio.  Podemos empezarla en cualquiera de los dos sentidos, pero yo os recomiendo bajar desde el aparcamiento hasta la pequeña caseta de información turística que hay al lado de la carretera e iniciar la ruta por el sendero que sale frente a esta. Esta parte es la más dura, porque tiene subidas y escaleras hasta llegar a la presa, a partir de ese momento la ruta es un sendero fácil de recorrer, con pequeñas subidas. Para las personas que tengan dificultad para subir escaleras,  recomiendo iniciar desde el otro lado y llegar solo hasta la presa, haciendo la ruta de forma lineal, para evitar el tramo con más dificultad. 

Iniciando pues la ruta hacia la presa, llegaremos a esta, después bajamos las escaleras y llegamos al sendero que nos llevará hasta el punto donde se ve la cascada de Linarejos. El cañón que recorremos en esta ruta ha sido labrado por el Guadalquivir, quedando en las alturas algunos arroyos como el de Linarejos, que se asoma a las paredes de roca caliza para  descender en una espectacular caída que forma la cascada y a través de la cual se une al río para continuar su camino.




Terminamos la ruta y salimos de nuevo unos metros antes del aparcamiento, continuamos en coche hasta el nacimiento del Guadalquivir, que está a unos 11 km de la cerrada del Utrero. Tomamos la dirección del camping Puente de las Herrerías y después de este hay una pequeña área recreativa, desde este punto la carretera se convierte en pista forestal. El camino, sin estar especialmente mal, tiene bastantes baches, por lo que yo recomendaría no recorrerlo con un coche muy bajito, para evitar problemas.  Por el camino nos encontramos un amiguito que se acerca a saludarnos.




Poco antes de llegar al nacimiento del Guadalquivir hay una bifurcación de la carretera, el nacimiento del Guadalquivir es el desvío de la izquierda, está indicado, el otro desvío sigue hasta la Iruela. 

Pasamos por delante del nacimiento para detener el coche a poca distancia, en un aparcamiento al lado de una bonita área recreativa, en la que vamos a comer. Después nos acercamos a ver el nacimiento, que en este momento lleva bastante agua. 




Desde este punto el plan inicial era continuar desde el área recreativa un kilómetro más en coche y hacer la ruta de los tejos milenarios, que es una hora aproximadamente andando. Un pequeño problema muscular de mi hija nos impide seguir con ese plan, por lo que decidimos cambiar de ruta y volver hasta el desvío para tomar la pista forestal que conduce a la Iruela por la zona conocida como el Chorro, lugar de avistamiento de buitres leonados. Esta pista forestal está en mejor estado que la que hemos traído desde la cerrada del Utrero, por lo que si vuestra intención es llegar al nacimiento del Guadalquivir o hacer la ruta de los Tejos milenarios desde Cazorla, os aconsejo tomar la ruta del Chorro desde la Iruela y seguir por ella hasta el nacimiento del Guadalquivir.




Después de una parada para ver los buitres leonados proseguimos hacia la Iruela y volvemos a casa.  Ya os hablé de la ruta del Chorro  en una anterior entrada, que podéis leer aquí.

Tendremos que volver otro día para realizar la ruta de los tejos milenarios, es la segunda vez que lo intentamos, en la anterior ocasión nos lo impidió la nieve, como os relaté en la entrada sobre Quesada y el Santuario de Tíscar, que podéis leer aquí.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Lago de Como. Ruta de un día por los pueblos del lago.





Este año hemos aprovechado el Puente de la Constitución para hacer una escapada a Italia. La zona escogida es la Lombardía, en el norte del país. El primer día lo dedicamos a visitar la localidad de Bérgamo y el siguiente traspasamos la frontera suiza para visitar Lugano. Tras esto tomamos un tren hacia Como, donde pasaremos dos noches para tener la oportunidad de visitar esta bella localidad y hacer una ruta por algunos de los pueblos de su espectacular lago. El lago de Como tiene forma de "Y" invertida, siendo las localidades de Como y Lecco las que coronan las dos ramas cortas de la "Y". Es uno de los más profundos de Europa y  el tercer lago más grande de Italia, después del lago de Garda y el lago Maggiore. 

Llegamos a Como en tren, procedentes de Lugano, y bajamos desde la estación, recorriendo las calles adornadas con motivos navideños,  hasta llegar a una de las plazas cercanas al lago. Allí nos encontramos con un mercadillo navideño y con el espectáculo de la proyección de luces en las fachadas del centro histórico. Esto crea una atmósfera muy navideña. Las luces y las proyecciones son muy elegantes y se acompañan con una música de villancicos muy bonita, creando un ambiente precioso. Tras dejar el equipaje en el alojamiento, un bed and breakfast muy céntrico, decidimos dar una vuelta nocturna para disfrutar este ambiente navideño.








Al día siguiente habíamos pensado hacer una ruta en barco por el lago, pero al ser invierno los horarios de los barcos son muy limitados, o muy temprano en la mañana o ya a partir de las doce, por lo que optamos por tomar un autobús hacia Bellagio. Los pueblos del lago están muy bien comunicados entre sí por autobús y el coste de este es barato. En poco más de una hora llegamos a Bellagio. 

El autobús nos deja en las afueras del pueblo, a la orilla del lago y desde allí tenemos una preciosa vista de esta localidad, una de las más famosas del lago, aunque a nosotros no fué la que más nos gustó, pero, no adelantemos acontecimientos...




Nos dirigimos hacia la plaza de la localidad, donde también hay algunos puestos navideños y un Papa Noel muy logrado haciéndose fotos con los niños del pueblo, o ellos con él. Caminamos hacia el Grand Hotel Villa Serbelloni, pero se encuentra cerrado en esta época del año, por lo que nos dedicamos a pasear tranquilamente recorriendo las calles del pueblo. Además de sus pintorescas calles destacan en la localidad la Basílica de San Giacomo, de estilo románico y la iglesia de San Giorgio, del siglo XII. En nuestro recorrido pasamos también por delante de la que fue casa del compositor Liszt.




Bajamos de nuevo hasta la plaza para ir paseando por la orilla del lago hasta Villa Melzi, pero desgraciadamente también está cerrada. Este es el inconveniente de visitar el lago de Como en invierno, algunas villas o emblemáticos hoteles se encuentran fuera de temporada, la ventaja es disfrutar el lago sin aglomeraciones, no en soledad pero sí con mucha calma. Lo que más llama la atención de esta villa son sus magníficos jardines, que permiten un agradable paseo a orillas del lago. Muy apreciado es su camino de los plátanos, un sendero a lo largo del lago que conduce a la villa y está flanqueado por una hilera de plataneras, magníficamente podadas en forma de paraguas con ramas muy extendidas horizontalmente para garantizar sombra y frescura. El mismo tipo de poda había sido adoptado a lo largo de las carreteras de Francia para proteger la marcha de los ejércitos  de Napoleón, del Sol y el calor. 

Dado que no podemos visitar la villa, cuyo jardín fue premiado en Julio de 2016 con el título de jardín más bello de Italia, volvemos hacia el pueblo con  intención de tomar un barco y cruzar a la orilla opuesta del lago para visitar Tremezzo. Esperamos la llegada del barco en una coqueta cafetería de su plaza.


El recorrido en barco es de apenas 20 minutos, pero los disfrutamos mucho, ya que la belleza del lago se intensifica cuando lo aprecias desde el agua. El paseo nos regala imágenes preciosas de los pueblos costeros con el telón de fondo de los Alpes y sus primeras nieves. 











Llegamos al embarcadero de Tremezzo y vamos paseando por el paseo que bordea el lago, desde el que se intuye el lujo y glamour que derrocha esta zona con sus magníficas villas. Pasamos por delante del Gran Hotel, también cerrado en esta época y llegamos a la famosa Villa Carlotta. 






Esta conocida villa fue construida por el banquero milanés Giorgio Cierici a finales del siglo XVII. En el año 1843 fue adquirida por la princesa Marianna de Nassau como regalo de boda para su hija Carlotta, de la que toma su nombre. Realizamos la visita a la famosa villa y después de hacerlo tengo que decir que está sobrevalorada. Sin despreciar la belleza de sus jardines, algo deslucidos al ser invierno, los 10 euros que cuesta la entrada no se justifican, ya que la decoración interior de la villa es nula o inexistente, está musealizada y prácticamente vacía. Nos decepcionó bastante, y más teniendo en cuenta que es posible visitar una villa con bastante mejor decoración interior y totalmente gratís, Villa Olmo, en la localidad de Como. 

Después de la visita a Villa Carlotta volvemos en dirección al embarcadero y sobrepasamos este en dirección al bonito parque de Teresio Olivelli, situado a orillas del lago. Enfrente del parque se encuentra la iglesia de San Lorenzo, que no visitamos al estar cerrada.  


Parque Teresio Olivelli.

Después de pasear un poco más por la zona nos vamos a la parada del autobús, en la misma Via Regina, para tomar un autobús hacia Menaggio, al que llegamos en apenas 10 minutos. Esta pueblo sin ser feo no nos parece gran cosa, por lo que tras comer en una pizzería  decidimos tomar otra vez un barco y cruzar de nuevo el lago hasta Varenna. 


Menaggio.



Llegamos al atardecer y quedamos totalmente prendadas por la belleza de la villa,  nos encanta. Vamos paseando desde el embarcadero hacia la zona del puerto, disfrutando la vista de esta pintoresca localidad y sus casitas de colores.  Subimos hacia la plaza de la Iglesia,  donde vemos una iglesia románica y la iglesia parroquial. Se nos hace de noche callejeando entre sus bonitas calles. 







Para volver a Como decidimos hacerlo en barco, por lo que tomamos uno de los barcos rápidos, que en apenas 50 minutos nos dejará en esta localidad. Al ser de noche, en invierno anochece sobre las cinco de la tarde, no nos permite disfrutar tanto la travesía. 




Al llegar a Como damos una vuelta por su casco histórico disfrutando nuevamente de su ambiente navideño, al día siguiente nos dedicaremos a visitar en más profundidad esta localidad. Esto os lo relataré en otra entrada del blog.