viernes, 27 de enero de 2023

Sierra norte de Sevilla. Cazalla de la Sierra.




El Parque Natural de la Sierra Norte se encuentra en el norte de la provincia de Sevilla, en una región de media montaña que alberga una importante población animal. Por sus tierras campan a sus anchas el gato montés, la nutria, el jabalí, el ciervo, el gamo y el muflón.  Por sus cielos el buitre negro y leonado, la cigüeña negra y las águilas imperiales, real, culebrera y calzada. La Sierra Norte también se  caracteriza por amplias zonas de dehesa que alternan con bosques de encinas y alcornoques. En las zonas umbrosas prosperan los bosques de quejigos y otras especies arbóreas como el castaño, el pino piñonero y el olmo. En las riberas de los ríos, el Huéznar o el Viar, se dan bosques de galería formados por fresnos alisos y sauces. Es en este hermoso entorno donde  vamos a pasar el fin de semana. Hemos elegido como lugar para dormir Cazalla de la Sierra, ya que está en el corazón de la zona y tiene una buena infraestructura turística.

Nuestro viaje será solo de dos días, ya que no partimos desde muy lejos, apenas dos horas y cuarenta y cinco minutos de nuestro destino. 

Para disfrutar este fin de semana en la zona vamos a visitar y a recorrer los parajes y pueblos más representativos y bonitos de ella. En cuanto a localidades destacamos tres, Cazalla de la Sierra, Constantina y San Nicolás del Puerto, también puede merecer la pena acercarse a la localidad de Alanís, cercana a San Nicolás del Puerto, pero a nosotros no nos dio tiempo. 

Iniciamos nuestra ruta por la localidad de San Nicolás del Puerto. El pueblo en sí no destaca demasiado, pero es punto de partida perfecto para visitar tres imprescindibles en la zona, Cerro del Hierro, Cascadas del Huéznar y el nacimiento del Huéznar. 

Estos tres puntos se pueden visitar por separado, yendo en coche hasta cada uno de ellos, o agruparlos en una bonita ruta de senderismo señalizada como vía verde Sierra Norte de Sevilla y que se inicia en la localidad de San Nicolás del Puerto, justo en el lugar del nacimiento del Huéznar y termina en el Cerro del Hierro. Para iniciar la ruta se puede dejar el coche en  el área recreativa del Nacimiento del Río Huéznar, en el parking que hay junto a la carretera SE-163. Coordenadas GPS (formato decimal): 37.991047°, -5.646715°

El paraje del nacimiento del río Huéznar destaca no solo por ser el lugar de inicio de esta ruta, sino también por la particularidad de ver como surgen las burbujas de agua donde nace el río y por la vegetación de esta zona. 




Las cascadas del río Huéznar son sin lugar a dudas el lugar más bonito paisajísticamente hablando de la ruta. Si no tenemos intención o tiempo de recorrer la via verde, es posible acceder a ellas desde el área recreativa el Martinete. Allí hay un aparcamiento al lado del restaurante el Martinete, lugar que os recomiendo para comer ya que el precio es fantástico y la calidad de los productos, sobre todo carnes, estupenda.  Desde el mismo restaurante parte una corta ruta que llega hasta el área recreativa y desde allí a las cascadas. Desde este punto es apenas 20 minutos de recorrido. 




El otro punto destacable de la ruta es el Cerro del Hierro. Para acceder a él nos dirigiremos al poblado minero de Cerro del Hierro, una pedanía de San Nicolás del Puerto que tiene cierto encanto, incluida una iglesia anglicana, testigo de la influencia británica en la época de las explotación minera de esta zona. 

Desde este poblado sale un camino que nos llevará al centro de visitantes del Cerro del Hierro, también llamada Casa de los ingleses. Junto a este lugar hay un aparcamiento y se inicia la ruta para visitar este paraje tan singular. Este paisaje surge por la unión de la naturaleza, con el desgaste provocado por el agua de lluvia y los torrentes sobre la roca caliza, con la acción humana, por la explotación minera de la zona. Ambos procesos han dado lugar a este paisaje Kárstico tan peculiar que sin duda merece la pena visitar. 




Una vez recorrida esta zona, y con nuestro maletero mejorado con los fantásticos quesos y fiambres caseros  adquiridos en San Nicolás, nos dirigimos a la localidad de Cazalla de la Sierra. En el camino entre San Nicolás y Cazalla atravesamos la estación de tren de la Sierra Norte de Sevilla, esta estación ha sido recientemente modernizada, por lo que no tiene gran encanto, si lo tienen las antiguas casitas de ferroviarios que se encuentran también al lado de la carretera y que nos ofrecen una imagen bastante pintoresca. 



El paisaje que recorremos en nuestro camino es de una gran belleza, la pena es que la mayoría son fincas privadas y cotos de caza, por lo que está todo vallado y no es posible adentrarse libremente en el bosque, más que en las zonas habilitadas para ello, como son las rutas o vías verdes o las áreas recreativas. Una de las que atravesamos es el área recreativa Isla Margarita, a corta distancia de la estación y en la que merece la pena detenerse. 

Ya en  Cazalla de la Sierra, y tras dejar el equipaje en una casa rural, nos dedicamos a pasear y conocer la localidad. Es un pueblo bonito pero que se puede ver en apenas una tarde. Destacar de Cazalla su pasado, en el siglo XVI  tuvo un gran florecimiento basado en las altas ganancias generadas con negocio del vino. A principios del siglo XX el aguardiente supondrá un capítulo importante en la economía de Cazalla. La industria de anisados de Cazalla alcanzó en torno a la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 una gran expansión y fama. De este pasado quedan aún algunas bodegas en la localidad, algunas se pueden visitar, aunque las más destacadas "Destilerías  Miura" se encuentran cerradas actualmente, una pena pues era uno de los sitios que queríamos conocer. 




El monumento más destacado de la villa es sin duda la Iglesia de la Consolación. El templo se levanta adosado a una puerta de la antigua muralla almohade, que fue modificada en estilo mudéjar. Se pueden distinguir tres periodos diferentes en su construcción. El primero puede fecharse en los siglos XIV y XV, se construyó entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. La segunda fase se inició en 1538 y no llegó ser finalizada, durante la misma se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la construcción de un nuevo templo de estilo renacentista. La tercera fase se llevó a cabo en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos, y levantándose la portada lateral.  Nos llamó también la atención al recorrer Cazalla el Palacio de San Benito, convertido en alojamiento, que por desgracia no es posible visitar por dentro más que para sus huéspedes. 





A las afueras de Cazalla se encuentra la Cartuja de Cazalla. Edificio del siglo XVI hoy convertido en hospedería y lugar de celebración de eventos. El lugar se encuadra en un paraje de gran belleza y engloba zonas restauradas con zonas en ruina. Un edificio singular que puede ser visitado aunque no te hospedes. 







Desde Cazalla tomamos la carretera  que va hacia Constantina, a lo largo del recorrido vemos como el entorno va cambiando desde el paisaje serrano  a la dehesa. 

Constantina es una localidad más grande que Cazalla y que tiene algunos lugares destacados como los restos del Castillo, con unas vistas espectaculares sobre la localidad y la iglesia de San María de la Encarnación, con su espectacular fachada. Por lo demás la localidad no nos pareció demasiado interesante. 












jueves, 20 de octubre de 2022

Ruta por las tierras del Burgo de Osma.



Hemos realizado una escapada de dos días por tierras sorianas, concretamente por las tierras del Burgo de Osma, un lugar lleno de historia, con magníficos monumentos y un entorno natural increíble. En esta zona se encuentran algunas de las principales atracciones turísticas de la provincia de Soria, como el Cañón del Río Lobos o el pueblo de Calatañazor. 

Nuestra ruta empieza con la visita al Cañón del río Lobos, al que accedemos por la localidad de Ucero, la más cercana a la entrada hacia la ermita de San Bartolomé, que era el objeto de nuestra visita. Para acceder a la ermita hay habilitados una serie de aparcamientos, el más cercano se encuentra a unos 800 metros de la ermita, con un agradable paseo al lado del río. La ruta se puede hacer a ambos lados del río, pero es más bonita por el sendero estrecho que por la pista forestal, también se puede hacer circular, yendo por la pista y volviendo por el otro lado del río. El aparcamiento está regulado en temporada alta, por lo que hay que pagar 4 euros por vehículo, el tiquet da acceso también a la visita del centro de interpretación "casa del parque" del Cañón del río Lobos. 

Al llegar nos sobrecoge la hermosa imagen de la ermita a los pies del cañón, con los buitres sobrevolando la zona.  Esta ermita, fechada en siglo XIII, que conserva prácticamente intactas las formas románicas, formó parte de lo que fue un monasterio que la tradición ha atribuido al Temple.  Ocupa lugar preferente en el ágora que el río traza entre los farallones kársticos y las buitreras de leonados. Es una hermosa construcción románica armoniosa, equilibrada y trazada con líneas puras. Cuenta con una elegante puerta de entrada, canecillos ilustrados con originales motivos y  rosetón con ornamentación de fina celosía. En el exterior le acompañan olmos centenarios y el río remansado. La entrada al interior cuesta un euro, y hay que comprobar los horarios, por la tarde abre a las cinco, en época estival. 


Después de la ermita continua una senda, nada más tomarla nos encontramos con una impresionante cueva de paredes calizas en las que hay algunas pinturas rupestres, aunque difíciles de apreciar. Para los amantes del senderismo es posible seguir recorriendo el cañón en sus 24 kilómetros de recorrido, pero al ser una ruta lineal después hay que volver. Nosotros tras ver la ermita y disfrutar un rato del entorno, volvimos al aparcamiento para seguir ruta hacia Burgo de Osma. 

Burgo de Osma es una preciosa localidad, con un casco antiguo fortificado, perfectamente conservado, y una magnífica catedral gótica. Sin duda la Catedral es la joya del Burgo, por lo que os recomiendo la visita a su interior, y a ser posible la visita guiada. Cuando nosotros llegamos ya no había opción de hacer la visita guiada, por lo que cogimos la audioguía.  Burgo de Osma y Ciudad de Osma son ahora la misma localidad, pero en la edad media eran dos núcleos diferentes, siendo el Burgo la parte religiosa y Ciudad de Osma la civil. 




Además de la Catedral, otros edificios interesantes dentro del recinto fortificado del Burgo son; la oficina de turismo, ubicada en el antiguo hospital de San Agustín, el edificio del ayuntamiento, el hotel Castilla Termal, situado en el edificio de la antigua universidad de Santa Catalina, con su magnífico claustro renacentista. Imprescindible deleitarse con el recorrido de la Calle Mayor porticada y fijarse en sus distintas columnas y en la arquitectura popular de sus casas con sus entramados de madera.  Fuera del recinto del Burgo,  se encuentran los restos del castillo y la iglesia de Santa Cristina, entre ambos el puente romano. 






Nosotros elegimos Burgo de Osma para pasar la noche, por lo que pudimos disfrutar esta bella localidad con tranquilidad. Además del paseo por su casco antiguo, saliendo del recinto fortificado  por la puerta cercana a la catedral, cruzamos el puente medieval y pudimos dar un agradable paseo a la orilla del río Ucero. Aquí encontramos  un bonito parque en el que además del agradable frescor proporcionado por las copas de sus plataneros, que se unen para formar un techo vegetal, encontramos algunos restos interesantes como unas columnas, restos de una antigua iglesia, o una estela medieval. 

Nuestra siguiente jornada nos acerca a la preciosa localidad de Calatañazor, con uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular castellana que se conservan en la provincia. Para aparcar hay habilitadas algunas plazas al lado de la carretera de ascenso al casco histórico, hay también un pequeño descampado un poco más adelante, al lado de los restos de una antigua ermita románica. 




Destaca en Calatañazor todo su conjunto urbano, por su gran belleza y vistosidad. Es un pueblo medieval en el que parece que el tiempo se ha detenido. Presenta un entramado de calles empedradas con casas de arquitectura popular con la parte inferior de piedra y planta superior de encestado de barro y madera de sabina. El pueblo se haya coronado por un castillo y rodeado por una muralla de los siglos XII y XIII.




Hay una ermita románica justo a la entrada del pueblo, que se encontraba cerrada cuando la visitamos y una bonita iglesia, la Iglesia de Nuestra Sra. del Castillo. Elevada sobre la base de un templo del siglo XII, el cuerpo principal del templo fue renovada por completo en época gótica. Del periodo románico permanece la portada, con tres arquivoltas, de las cuales, la del medio lleva un extraño festón. Los capiteles exhiben animales. Por encima veremos tres ventanillas ciegas, de las cuales el arco de la central es lobulado. En su interior, un retablo policromado manierista del siglo XVIII preside el ábside, rematado con una bóveda gótica.  



La iglesia alberga un pequeño museo parroquial que reúne pintura, orfebrería, escultura y fondos del archivo histórico de la villa. Se encontraba también cerrada en nuestra visita, y tampoco vimos ningún cartel  que indicara horarios. 

Seguimos ascendiendo por la Calle Real hasta llegar a la Plaza Mayor, muy trasformada desde la Edad Media, aunque conserva la picota medieval. Hay también una curiosa roca con un fósil vegetal muy interesante. Desde esta plaza accedemos a los restos del castillo, de los que se conserva la torre del homenaje, a la que se puede subir y desde la que hay una preciosa vista del paisaje circundante y de los tejados del pueblo con sus características chimeneas cónicas. 




Desde Calatañazor dos excursiones imprescindibles son la visita al Sabinar y a la Fuentona de Muriel. Ambos se encuentran en la misma dirección y a poca distancia del pueblo, por lo que los amantes del senderismo pueden visitarlos haciendo una ruta. 

A unos 3 km de Calatañazor se encuentra la reserva natural del Sabinar, la importancia de este enclave la da la reducida presencia de este tipo de árbol en el mundo. Solo se encuentran en la Península Ibérica, sur de Francia y Norte de África. Las sabinas son árboles prehistóricos, auténticos fósiles vivientes que dominaron en el Terciario y aún viven entre nosotros. 




Después de un pequeño paseo por el sabinar, seguimos camino para llegar a nuestro siguiente objetivo, la Fuentona de Muriel. Apenas unos 4 km separan el Sabinar del pueblo de Muriel de la Fuente, desde donde se inicia la ruta hacia la Fuentona. Antes de entrar al pueblo hay una pequeña carretera que nos conduce hasta la casa del Parque, un centro de interpretación de la Fuentona, la entrada cuesta un euro y puede ser bastante interesante para conocer la fauna y flora de la zona. Desde aquí tenemos varias opciones para llegar a la Fuentona. La primera es aparcar aquí e ir andando, son apenas dos km por un bonito recorrido al lado del río. La señalización para este recorrido está justo enfrente de la carretera de acceso a la casa del parque, vamos por la margen derecha del río en dirección a la Fuentona. Otra opción, también dejando el coche en la casa del parque, es cruzar unas pasarelas de madera que salen justo enfrente de esta y llegan a Muriel de la Fuente, desde aquí coger la pista forestal que va a la Fuentona por la margen izquierda del río. La distancia es la misma, nosotros fuimos por la pista y volvimos por la otra orilla. 

Otra opción para los que no tienen ganas de andar es seguir en coche por la pista forestal y aparcar en uno de los dos aparcamientos habilitados, el primero a 1,2 km y el segundo a 800 metros, el acceso en temporada alta cuesta 4 euros, en otras épocas es libre. Desde el último aparcamiento comienza una pasarela de madera que junto a senderos al lado del río nos acerca a este precioso paraje. A lo largo del camino hay algunos rincones con mucho encanto en los que parar y disfrutar del entorno. 

La Fuentona  es uno de los enclaves más importantes de Soria, y es conocida por  ‘Ojo de Mar’, debido a que este precioso capricho de la naturaleza, donde nace el río Abión, tiene forma de ojo de color turquesa. La parte visible es solo la punta del iceberg, ya que en realidad es la salida de una gruta subterránea sumergida que solo ha sido explorada parcialmente. 




Nosotros tras estas excursiones volvimos a comer a Calatañazor, concretamente al restaurante "La casa del Cura", ya que en esta localidad hay varias casas rurales y restaurantes en los que comer. 

Tras la comida pusimos rumbo a Soria. Es esta una capital no especialmente atractiva turísticamente, ya que no tiene un centro histórico bien conservado, hay algunas perlas perdidas entre edificios sin ningún interés, que hay que buscar, son algunos palacios como el palacio de los Río y Salcedo, del siglo XVI o el impresionante palacio de los Condes de Gómara. 

También merece una visita su Plaza Mayor, donde destacan los edificios del Ayuntamiento, el Palacio de la Audiencia, la fuente de los leones y  la Iglesia Mayor, donde se casaron Antonio Machado y Leonor y donde cinco años después se celebró el funeral de la novia.  

Hay dos edificios que por sí solos pueden justificar la visita a Soria para los amantes del románico, la Iglesia de Santo Domingo, con su impresionante portada principal, llamada la "Biblia de piedra" por representar en su arquivoltas parte de la historia sagrada, y la Concatedral de San Pedro. 

Fachada de la Catedral de Soria. 

Iglesia de Santo Domingo.

La iglesia de Santo Domingo nos encantó, y afortunadamente estaba abierta en el momento de nuestra visita, no así la  Concatedral que fue una decepción, ya que su mayor atractivo el el claustro románico, único elemento que perdura de la primitiva catedral, ya que tanto la fachada como el resto de la iglesia son resultado de remodelaciones posteriores y no tienen gran atractivo. El ver el claustro es bastante complicado, dado su reducido horario de visitas. En el momento de nuestro viaje, principios de septiembre de 2022, solo era visitable entre semana de 18 a 19 horas, los sábados de 11 a 13,30 y de 18 a 19 y horas y domingos y festivos de ll a l3,30. A nosotros nos decepcionó ya que era uno de los motivos de ir a Soria, la ubicación de la Concatedral también  nos pareció extraña, como a las afueras del núcleo urbano y un poco abandonada en su exterior. 

Después de la corta visita a la capital, proseguimos viaje, ya en retorno a nuestra localidad de origen, Alcalá de Henares, no sin antes hacer una última parada en el pueblo de Almazán, que cuenta también con un pequeño, pero interesante casco histórico. De este destacan los edificios de su Plaza Mayor, la Puerta de la Villa, la iglesia de San Miguel y el Palacio de los Hurtado de Mendoza. Hay también una bonito recorrido en pasarelas de madera sobre el río Duero. 

Con esta visita nos despedimos de la provincia de Soria, pero amenazamos con volver, para visitar localidades que se nos han quedado fuera de programa por falta de tiempo, como Berlanga de Duero, San Esteban de Gormaz, Vinuesa y por supuesto el impresionante paraje de la Laguna Negra. 

domingo, 4 de septiembre de 2022

Ruta por el norte de Portugal y Galicia.



Este verano  hemos recorrido el norte de Portugal y parte de la provincia gallega de Pontevedra. Ha sido un precioso itinerario, lleno de rincones encantadores que quedarán almacenados en nuestra memoria. En esta ocasión ha sido un recorrido en coche durante 10 días, en los que hemos pasado 7 noches en Oporto y dos en Nigrán, una localidad cercana a Baiona. 

En este artículo voy a relatar las etapas principales del viaje, algunos ya los he descrito en artículos anteriores, los podéis ver pinchando en las localidades resaltadas en naranja, el resto los iré desarrollando en próximos artículos, ya que es una zona con mucho que visitar y relatar. 

Iniciamos el viaje en la localidad de Alcalá de Henares, y ponemos rumbo a Oporto en dirección Zamora. Nuestra primera parada es en la localidad lusa de Braganza, muy cerca de la frontera con Zamora. Es esta una bella ciudad portuguesa, con un casco antiguo muy pequeño, llamado "la ciudadela", pero de gran belleza. Visitamos este, junto a su castillo, aprovechamos también para una primera aproximación a la gastronomía portuguesa. Desde Bragança ponemos rumbo a Oporto. Previamente hemos asociado nuestra tarjeta con la página de peajes portuguesa, ya que en este tramo hay peajes de lectura electrónica. En Portugal prácticamente todas las autovías son de peaje, habiendo varios tipos de estos. Os contaré más sobre cómo pagarlos en un próximo artículo.

Castillo de Braganza.

 

Para la estancia en Portugal reservamos un apartamento en un pueblo pesquero muy cercano a Oporto, justo al otro lado del Duero. Es el pueblo de San Pedro de Afurada o simplemente Afurada. Un precioso pueblo de pescadores que, a pesar de contar con muchos restaurantes en los que degustar un magnífico y fresquísimo pescado, la mayoría a las puertas de las propias casas de los vecinos, mantiene una autenticidad que aún logra escapar del turismo de masas. Paseando por sus calles encontraréis a sus vecinos tomando el fresco, degustando una cena en la puerta de sus casas, celebrando cualquier evento en la plaza del pueblo, los niños jugando al balón....



El pueblo de Afurada se sitúa muy cerca de la desembocadura del Duero, por lo que en un agradable paseo nos dirigimos a esta, al final de la cual hay una bonita playa en la que disfrutamos un precioso atardecer.

Nuestra segunda jornada va a estar dedicada íntegramente a Oporto, habíamos reservado un free tour por el centro de este, partiendo de la Plaza del Ayuntamiento y terminando en la Ribeira. Nuestra guía es muy amena, y nos va paseando por algunos de los lugares más bonitos de la ciudad, a la vez que nos relata la historia de Portugal. De esta manera conocemos que es Oporto la que da nombre al país, ya que el antiguo asentamiento romano de Cale pasa a llamarse posteriormente Portus Cale, nombre que con el tiempo deriva en Portugal, cuando este pasa a ser independiente. 




Finalizamos nuestro tour a la hora de comer, y siguiendo las indicaciones de nuestra guía, cruzamos el puente de Luis I desde la Ribeira de Oporto hasta la orilla opuesta, Vila Nova de Gaia, una localidad pegada a Oporto donde se encuentran las famosas bodegas del vino de Oporto y numerosos restaurantes. Es difícil de diferenciar entre esta localidad y Oporto, ya que están tan unidas que parecen uno, y es también difícil de decidir si es más bonita la vista de Oporto desde Gaia o la de Gaia desde la Ribeira de Oporto.




En Gaia probamos la Francesiña y el plato más típico de Oporto, las tripas, una especie de callos mezclados con albóndigas y alubias, muy buenos pero muy densos. Después de la comida subimos hasta el monasterio de La Sierra del Pilar, desde el que hay una impresionante vista de las dos orillas del Duero, para después volver a cruzar el impresionante puente de Luis I, pero en esta ocasión por su parte superior. Llegamos hasta la Catedral de Oporto, que visitamos y desde ahí vamos a la bonita estación de Sao Bento, con sus magníficos azulejos en los que se relata la historia de Portugal. 





Desde aquí seguimos recorriendo la ciudad para acabar de nuevo en la Ribeira, donde cenamos. Cruzamos de nuevo a Gaia donde hay una intensa vida nocturna, con conciertos callejeros incluidos, acabando así esta intensa jornada.




Nuestra tercera jornada de viaje la dedicamos a visitar el bosque de Busaço, en el que destaca su impresionante Palacio, para después ir a la localidad de Aveiro, famosa por su gastronomía, sus canales y sus fachadas modernistas. Terminamos la jornada en las magníficas playas de Costa Nova, localidad conocida también por sus pintorescas casas de pescadores.


Palacio de Busaço


Aveiro



Costa Nova


En nuestra siguiente jornada vamos a visitar las localidades de Guimaraes y Braga, ambas de gran belleza y con unos centros históricos espectaculares. En Guimaraes, conocida por ser el lugar de nacimiento del primer rey de Portugal, destaca su castillo y el palacio de los duques de Bragança. En Braga el espectacular santuario de Bon Jesus do Monte, con su monumental escalinata y su casco histórico, en el que encontramos la catedral más antigua de Portugal. 

 

Bon Jesus do Monte.

Nuestra quinta jornada es bastante más relajada, por la mañana hacemos una visita guiada con degustación de vino de Oporto a las bodegas Calem, una de las más bonitas que se encuentran en Gaia, y por la tarde vamos a relajarnos en una de las playas cercanas a Oporto. Elegimos la playa del Señor de Piedra, no es tan buena como las de Costa Nova, pero está muy cerca de Oporto y permite ver también la bonita ermita situada en ella.






En nuestra siguiente jornada vamos a visitar la bonita localidad de Amarante, en la que destaca el monasterio de Santo Domingo y su puente medieval. Esta bella ciudad de pequeño tamaño nos deja un magnífico sabor de boca, la pena es no poder disfrutarla con más tiempo, ya que queremos recorrer la región vinícola del valle del Duero, desde Paso de Regua hasta Pinhao. Esta zona, de gran belleza, guarda un gran parecido con la Ribera Sacra, que visitamos el año pasado. A mí personalmente me gusta más la Ribera Sacra, donde la frondosidad de las vides y lo escarpado del terreno es mayor.




Llegamos hasta Pinhao, donde vamos a realizar un crucero por el Duero. Esta pequeña localidad es un magnífico punto de partida para ello, teniendo opción de realizar un crucero de una o dos horas. Hay muchos horarios y no es necesario reservar, nosotros viajamos en la segunda quincena de Julio y no tuvimos problemas. Además de por el paisaje y los cruceros fluviales, destaca en Pinhao su bonita estación. 





En nuestra séptima jornada nos dedicamos de nuevo a pasear por Oporto, para ver todos aquellos monumentos que no pudimos disfrutar en las anteriores jornadas en la ciudad. Para ello iniciamos nuestro recorrido en la Capilla de las Almas, con su impresionante fachada de azulejos azules. 



Desde aquí tomamos la comercial calle de Santa Catarina, pasando por delante del magnífico Café Majestic, hasta llegar a la también impresionante iglesia de San Ildefonso. Desde allí nos dirigimos hacia el museo de la fotografía, erigido en un edificio que había sido antes cárcel. Allí estamos bastante tiempo viendo las exposiciones fotográficas y de cámaras antiguas. Después de comer en una café de la zona, que nos recomendó la guía del free tour, café Aviz, nos vamos hacia el Palacio de la Bolsa. Allí compramos las entradas, para una hora después, ya que son visitas guiadas y no habíamos reservado para la anterior, por lo que estaba llena. La visita nos gustó bastante. Cenamos por la zona de la Ribeira y después cruzamos del puente de Luis I, donde unos chicos amenizan con percusión a los viandantes, para llegar a la zona de Gaia, con gran ambientación nocturna, grupo de rock callejero incluido. 


Salón oriental del Palacio de la Bolsa.


Al día siguiente nos despedimos de Portugal para poner rumbo a Galicia.  Optamos por cruzar a Galicia por la localidad de Vilanova de Cerveira, el motivo es que en el camino queremos visitar la bella ciudad de Viana do Castelo, en la que encontramos un precioso centro histórico de estilo barroco y en sus afueras el santuario del Sagrado Corazón de Jesús, inspirado en el Sacre Cour parisino y que nos recuerda a este. 


Viana do Castelo.


Después de Viana do Castelo paramos en Vilanova de Cerveira, una bonita, aunque pequeña villa amurallada en la que destaca por sus espectaculares vistas el Mirador do Cervo. Este mirador ya merecía la pena de por sí, pero es que además han situado en el un columpio gigante que no podemos dejar de visitar. 





Esta localidad se encuentra justo en la frontera con la provincia de Pontevedra, en la que terminamos la jornada. Para nuestra estancia de dos días en Pontevedra hemos elegido la localidad de Nigrán, muy cercana a Baiona. El principal motivo de nuestro viaje a estas tierras es la visita a las islas Cíes, visita que hay que planificar con bastante antelación, ya que la entrada a las islas está limitada en número y se necesita un permiso de la Xunta de Galicia, sin el cual no es posible comprar el billete del barco.

El día de nuestra llegada fuimos a ver Playa América, disfrutamos de una magnífica cena en el restaurante La Molinera, lugar que recomiendo, porque además de un gran lugar para comer, tiene unas preciosas vistas a la ría de Baiona. Terminamos la jornada con una visita nocturna a Baiona.

La siguiente jornada la vamos a dedicar íntegramente a la visita a las Cies, el barco lo tomamos desde Baiona.  La jornada es tan espectacular como el paisaje de este paraíso natural.




Y tras esta termina nuestro viaje con el regreso a la localidad de Alcalá de Henares, sin duda un magnífico recorrido que seguiríamos visitando si dispusiéramos de más tiempo. Habrá que extender en un futuro la parte gallega del viaje para conocer un poco más este magnífico litoral  que son las Rías Baixas.