miércoles, 5 de agosto de 2026

Qué ver en Betanzos en un día: un paseo por una de las villas medievales más bonitas de Galicia.



Situada en el corazón de las Rías Altas, Betanzos es una de esas ciudades que sorprenden desde el primer momento. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, fue una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia y conserva uno de los cascos históricos medievales mejor preservados de la comunidad.

Sus estrechas calles empedradas, sus iglesias góticas y románicas, sus pazos y los restos de la antigua muralla invitan a recorrerla sin prisas. Si dispones de un día, este itinerario te permitirá conocer los principales monumentos y, por supuesto, degustar su famosa tortilla.

Nuestra visita comienza en la Plaza de los Hermanos García Naveira, un amplio espacio presidido por dos de los edificios más representativos de la ciudad. El primero es la iglesia de Santo Domingo, tiene sus orígenes en el siglo XIII y es un ejemplo magnífico del estilo gótico. La fachada principal de la iglesia está adornada con detalles elaborados y esculturas que representan escenas bíblicas y símbolos religiosos. En el interior, podemos encontrar impresionantes vidrieras que iluminan el espacio con colores brillantes y crean una atmósfera de paz y serenidad. Al lado de la iglesia se encuentra un pequeño cine que es el más antiguo de la localidad y en la actualidad sede de un festival de cine. 




Frente a ella se encuentra la Casa de los Hermanos García Naveira, de estilo modernista, como otros edificios de esta plaza. Recuerdo de dos de los personajes más ilustres de Betanzos. Tras emigrar a Argentina y hacer fortuna, Juan y Jesús García Naveira regresaron a su ciudad natal para dedicar buena parte de su patrimonio a obras benéficas y educativas. Gracias a ellos se construyeron escuelas, asilos y el singular Parque del Pasatiempo, una de las obras más originales de Galicia. Desafortunadamente de este parque se conserva solo una pequeña parte que no es posible visitar en la actualidad al estar en obras. 

Desde la plaza comenzamos el ascenso por la calle Porta da Vila, una de las más emblemáticas del casco histórico. Su nombre recuerda la antigua Porta da Vila, una de las entradas principales de la muralla medieval. Aunque la puerta fue demolida en el siglo XIX para facilitar el acceso a la ciudad, el lugar donde estuvo sigue marcando uno de los antiguos accesos al recinto amurallado. También se conservan los tres escudos que la coronaban, hoy encajados en la fachada de una vivienda.  Durante la subida merece la pena detenerse frente a la Farmacia Doctor Couceiro, considerada la farmacia más antigua de Betanzos y uno de los comercios históricos mejor conservados de la ciudad.

Mientras paseamos resulta curioso observar los nombres de muchas de las calles del casco antiguo. Conservan la denominación de los gremios medievales que las habitaban, como Herreros, Plateros, Zapateros o Sombrereros. Es un detalle que ayuda a imaginar cómo se organizaba la vida en la ciudad durante la Edad Media, cuando cada oficio ocupaba una calle concreta.

La subida desemboca en la Plaza de la Constitución, auténtico corazón del Betanzos medieval. En ella se concentran algunos de los edificios civiles más importantes de la ciudad, como la Casa Consistorial, del siglo XVIII, el Pazo de Bendaña, del siglo XV y la singular Casa Núñez, actualmente sede de la Fundación CIEC (Centro Internacional de la Estampa Contemporánea).




Dominando la plaza se encuentra la magnífica iglesia de Santiago, uno de los mejores ejemplos del gótico gallego. Su portada es una auténtica obra maestra y en su interior sorprenden las columnas ligeramente inclinadas, una deformación provocada por el terremoto de Lisboa de 1755, cuyos efectos llegaron incluso hasta Galicia.

Descendiendo por las calles medievales llegamos a la Plaza de Santa María, presidida por la impresionante iglesia de Santa María del Azogue.  Construida entre los siglos XII y XIII, es uno de los mejores ejemplos del románico gallego en transición hacia el gótico. Su espectacular portada, los capiteles esculpidos y la riqueza decorativa de su fachada hacen que sea una de las iglesias más interesantes de toda Galicia. En su interior alberga un singular capitel con un calendario de oficios esculpido. 




En la misma plaza se encuentra también la iglesia  de San Francisco, uno de los grandes monumentos de Betanzos. Construida entre los siglos XIV y XV. Hay un elemento que convierte este templo en un lugar único, y  es el impresionante conjunto funerario que alberga en su interior. Hasta dieciséis sarcófagos pertenecientes a diferentes miembros de la familia Andrade se conservan repartidos por la iglesia, formando una de las colecciones de escultura funeraria medieval más importantes de España.  Entre todos ellos sobresale el del fundador del templo, Fernán Pérez de Andrade, señor feudal de la comarca,  una auténtica obra maestra que continúa fascinando a historiadores y visitantes.




Betanzos estuvo rodeada por una sólida muralla medieval que protegía la ciudad y controlaba el acceso a su interior. De las antiguas cinco puertas, la Porta da Vila, que hemos visto al inicio del recorrido, desapareció en el siglo XIX, aunque el lugar donde se encontraba continúa perfectamente identificado. Otras tres  puertas sí han llegado hasta nuestros días. La primera es la Porta do Cristo, levantada en el siglo XV. Sobre su arco destaca la imagen de un Cristo, origen de su nombre.  La segunda es la Porta da Ponte Nova, y la tercera es el Arco da Ponte Vella considerada la mejor conservada de la muralla. Todavía mantiene buena parte de su estructura original, incluyendo el arco de acceso, las ranuras por donde descendía el rastrillo y parte de los torreones defensivos, permitiendo imaginar cómo era la entrada a la ciudad durante la Edad Media.




Nuestro paseo concluye descendiendo hasta el puente sobre el río Mandeo. Bajamos hasta él atravesando el Arco da Ponte Vella. Este lugar era navegable en la Edad Media, constituyendo lugar de salida y entrada a la localidad por barco. El puente viejo de Betanzos, conocido como la Ponte Vella, es un monumento medieval de cinco arcos por el que pasan los peregrinos el Camino Inglés, descendiendo desde el Santuario de Nuestra Señora del Camino. Desde aquí parten los tradicionales caneiros en las fiestas de San Roque. 




La tortilla de Betanzos, un imprescindible. 

Ninguna visita a Betanzos está completa sin probar su plato más famoso: la tortilla de Betanzos. Su principal característica es que queda muy poco cuajada en el interior, elaborándose únicamente con huevos, patatas y sal, sin cebolla según la receta más tradicional. El resultado es una tortilla extraordinariamente jugosa que se ha convertido en una referencia gastronómica en toda España. Entre los establecimientos más recomendables para degustarla destacan Mesón O Pote, Mesón A Ribeira, Taberna 1931 y Casa Miranda, donde preparan este plato siguiendo la receta tradicional.


Las fiestas de San Roque y de los caneiros.


Si puedes elegir la fecha de tu visita, agosto es uno de los mejores momentos para conocer Betanzos. Durante las fiestas patronales de San Roque, la ciudad se llena de música, tradición y ambiente festivo. Uno de los actos más singulares es la subida de las embarcaciones llamadas caneiros por el río Mandeo, cuando decenas de barcas engalanadas remontan el río hasta el campo de los caneiros a unos pocos kilómetros de la localidad, ofreciendo un espectáculo muy vistoso. Estas fiestas también son famosas por el lanzamiento del Globo de San Roque, un enorme globo de papel construido artesanalmente que asciende iluminando el cielo de Betanzos, una tradición única que cada año reúne a miles de visitantes.

Betanzos demuestra que no hace falta recorrer grandes distancias para descubrir siglos de historia. Sus iglesias, pazos, calles gremiales, puertas medievales y plazas llenas de encanto convierten la ciudad en una de las visitas imprescindibles de las Rías Altas.

Y si a todo ello se suma una excelente gastronomía y unas fiestas con personalidad propia, el resultado es un destino que merece mucho más que una simple parada. Betanzos es una ciudad para pasearla despacio, disfrutar de su historia y, por supuesto, sentarse al final del recorrido a saborear una auténtica tortilla recién hecha.




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