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martes, 8 de septiembre de 2020

Playa de la Franca. Oriente asturiano.






Es la primera o la última playa de la costa asturiana, según la dirección, pero en cualquier caso es una visita imprescindible, tanto por su belleza como por los secretos que esconde. 
 
Se sitúa a corta distancia de la localidad de La Franca, con la que comparte el nombre. Tiene acceso señalizado en la N-634 entre las localidades de Santiuste y La Franca. Si se circula en dirección Llanes-Ribadedeva hay que poner atención en suavizar la velocidad a partir de Buelna, ya que el desvío aparece de repente en una curva muy cerrada y obliga a hacer un giro brusco. Una vez tomado dicho ramal, se recorre un kilómetro hasta llegar a ella. Es una playa que dispone de servicios como aparcamientos, restaurante y hostelería, pero a una distancia suficiente para no romper su belleza salvaje y el encanto de su entorno. El acceso es sencillo lo que favorece su alta ocupación, aunque no está masificada. Tiene una gran tradición turística ya desde el siglo XIX, cuando disponía de un balneario marítimo.

Situada en la desembocadura del río Cabra, es el límite costero entre Llanes y Ribadedeva. La Franca es una playa con forma triangular, de arena blanca y oleaje moderado. En bajamar conecta con otras calas como El Oso, El Viveru y Regorgueru.   En el centro del arenal se encuentra el islote de El Castrón, refugio habitual de gaviotas.



 
Es la playa más oriental de Asturias, y su nombre parece derivar de la Edad Media. En aquel tiempo, en los puertos de Llanes y San Vicente las mercancías debían desembarcarse obligatoriamente cinco leguas al este y oeste. La Franca, por quedar justo en medio de ambos y fuera de su radio de influencia, era aprovechada por mercaderes avispados que desembarcaban sus mercaderías “francas de alcábala”, es decir, libres de impuestos, con el consiguiente disgusto y protesta de los dos puertos.




Durante la pleamar se convierte en una auténtica piscina natural, siendo muy segura para el baño, para los niños e inmejorable para la práctica de deportes náuticos, pesca de roca y submarina. Con la bajamar se descubre un amplio arenal y se forman pequeñas calas ricas en pesca. Es también durante la bajamar cuando se abre el acceso a pie a las calas vecinas, como la playa del Oso,  o la del Regorgueru, otra playa natural de más difícil acceso. 






Este acceso también es posible atravesando una de las galerías que se abren en la montaña que la limitan en su margen derecha. Es un túnel de corto recorrido y fácil de seguir, con solo la ayuda de una pequeña linterna, aunque su salida estará cerrada por el agua en la pleamar.






La Playa está integrada en el Paisaje Protegido de la Costa Oriental. Los nueve kilómetros de costa , en su mayoría acantilados, del municipio de Ribadedeva se despliegan entre la propia playa y la ría de Tina Mayor, en la desembocadura del río Deva. Entre estos dos límites se encuentran La Punta la Cebollera y la de Santu Medé. La estribaciones orientales de la sierra de Cuera también forman parte de este Paisaje Protegido y conceden al paisaje de la playa un atractivo más.




sábado, 5 de septiembre de 2020

Buelna y la playa del Cobijero.


Os presentamos hoy un bello recorrido en la costa oriental de Asturias, descubriendo unos hermosos rincones que casi nos pasan desapercibidos, y es que hay tantas playas impresionantes en esta zona y tantas cosas que visitar que podemos pasar por alto fácilmente lugares tan bellos y especiales como los que os vamos a dar a conocer hoy.

Buelna es un pequeño pueblo de la costa oriental de Asturias situado entre la Sierra de la Borbolla y el mar. En su casco urbano encontramos un buen puñado de bellas casas tradicionales, con un segundo piso con balconadas de madera. En su rico patrimonio arquitectónico destacan la Iglesia de Santa María de Buelna, el palacio de Buelna, edificado en el siglo XVIII, la casa de Conceyu, hay además una capilla de ánimas y varios relojes de sol antiguos. Pero si por algo merece la pena acercarse hasta aquí, es por su patrimonio natural, del que destacamos dos lugares, la playa del Cobijeru y la playa de Buelna.






La playa del Cobijeru es una playa sin mar, del mismo estilo que la famosa Gulpiyuri, menos conocida y por tanto menos masificada y, en mi opinión,  más bonita que esta. Es una playa interior donde el mar se filtra desde los acantilados que la rodean, su belleza es por tanto mayor cuanta más agua tiene, es decir, en pleamar. Para llegar a ella seguimos las indicaciones del camino peatonal que sale desde el mismo pueblo de Buelna y pasa por delante de la entrada del Palacio de Buelna. Pasando por debajo del puente de la vía del tren, llegamos a una verja que atravesaremos, hay alguna más a lo largo del camino, tendréis que abrirla y cerrarla al pasar. El sendero atraviesa zonas de espesa vegetación y gran belleza. Una  de las que más me gustó es una gran boca de cueva que se abre en un claro al lado del camino y que no quisimos explorar más por falta de linterna, pero que nos llamó mucho la atención. 




La playa del Cobijeru está declarada monumento natural, el Cantábrico se bate a unos 100 metros y se cuela por debajo de los acantilados, dando lugar a este bello paraje. Sus aguas tienen una profundidad de apenas un metro y la playa tiene forma semicircular. 




En la parte derecha de la playa y tras una pequeña subida se localiza la entrada de la Cueva de Cobijeru, en la que encontramos una galería plagada de estalactitas y estalagmitas, que se puede recorrer sin dificultad (imprescindible linterna). Al final del recorrido la cueva se abre al mar con un pequeño lago interior que nos sorprende por los matices del agua, reflejando una gama de colores rojizos y verdes provocados por las algas incrustadas en las rocas del fondo. Para llegar allí hay que atravesar 150 metros de oscuridad. 

Al  volver a salir de la cueva,  encontramos un arco de piedra conocido como Puente Caballu, situado sobre acantilados encrespados y que se asoma a una gran cavidad en la que rompen con fuerza las olas, provocando un espectáculo impresionante.





Después de este agradable paseo, volvimos al pueblo para tomar otro sendero que, atravesando las vías del tren ahora por arriba, nos conduce después de unos diez minutos de recorrido, a la bonita playa de Buelna. Es esta una cala natural de gran belleza, con forma de canal, que en bajamar impide ver el mar desde el fondo de la arena. Buelna es una playa que pasa de 50 a 1.000 metros en función de las mareas y que está formada por arena blanca fina y rocas. Una de las más famosas es un pináculo calcáreo denominado El Picón. En sus inmediaciones se pueden visitar bufones.




Un bonito paseo que se puede alargar hasta conectar con la senda costera Buelna- Pendueles-Vidiago, que nosotros no realizamos por falta de tiempo.



jueves, 3 de septiembre de 2020

Cueva del Pindal. Arte paleolítico rodeado de la belleza de la Asturias más salvaje.

En la zona más oriental de Asturias, rodeada de un paraje espectacular,  se localiza la Cueva del Pindal. Cobija una de las más bellas muestras del arte Paleolítico de la región,  formado por un discreto grupo de representaciones animalísticas, entre las que destacan, por la rareza de este tipo de manifestaciones en la Cornisa Cantábrica, las figuras de un pez y de un mamut. A estos temas se unen otros de carácter simbólico cuyas interpretaciones aún siguen siendo un desafío.
 
La visita está muy restringida, en la actualidad, debido a las limitaciones por el Covid19, solo acceden cinco personas en cada turno, es necesaria reserva telefónica previa y es muy complicado conseguirla. A pesar de esto merece la pena acercarse hasta ella por la belleza del paisaje que la rodea, acantilados, la ermita de San Emeterio, el bosque... Hay que ir y disfrutar este entorno privilegiado aunque no sea posible acceder a su interior.


 
Vistas desde el acceso a la Cueva del Pindal.




Para acceder a la cueva partimos de la aldea del Peral, situada cerca del pueblo de Colombres y atravesada por la nacional N-634. De ella parte una carretera que asciende hasta la localidad de Pimiango, localidad que atravesaremos para proseguir camino hacia la cueva, en todo momento siguiendo las indicaciones que vamos encontrando. Antes de llegar hacia la cueva hay un bonito mirador, el mirador de Pimiango, con una vista privilegiada del mar y del valle. Después de la parada obligatoria en el mirador proseguimos camino hacia la cueva por una carretera que serpentea hacia abajo atravesando un bello paisaje. Hay un aparcamiento a escasos 50 metros del camino de acceso al centro de visitantes de la cueva y al prado de la Ermita de San Emeterio. A poca distancia del aparcamiento está  faro de San Emeterio, desgraciadamente no se puede acceder a él ya que está vallado. 

Desde el aparcamiento se desciende hasta el camino que conduce al centro de interpretación de la cueva, hay espacio para aparcar enfrente de este también, pero con pocas plazas. Lo primero que nos llama la atención es la bonita ermita de San Emeterio y el prado en el que se localiza. La ermita es anterior al s. XVIII, es sencilla y sus muros de piedra muestran los achaques propios de un lugar solitario y un poco abandonado, pese a que los monjes del antiguo y cercano monasterio de Santa María de Tina se ocuparon de ella durante cientos de años. La ermita sólo abandona su soledad a primeros de marzo, cuando se hace la romería de San Emeterio, que trae a la gente con ramos desde Pimiango. El resto del año, sus arcos escuchan el sonido del mar y no ven pasar más que a los pájaros y a los lugareños que van dando un paseo hasta los cercanos y fascinantes acantilados.





 
Desde la ermita surge un sendero, que atravesando un bello y salvaje bosque de pinos y eucaliptos, nos conduce al abandonado y semiderruido monasterio de Santa María de Tina, el paseo es espectacular y por momentos parece que estás atravesando una selva, dada la belleza y lo indómito de la vegetación. Las primeras referencias documentales al lugar aparecen datadas en el siglo XVI, aludiendo a su pertenencia a una abadía del siglo XI de Cervera de Pisuerga; aunque en la actualidad no quedan más que unas ruinas entre árboles, el lugar tiene sin duda un gran encanto.





Las actuales ruinas son de un templo del siglo XIII de estilo cisterciense. La puerta de entrada se abre en un muro opuesto a la cabecera y es también apuntada. Adosado a este muro, en el exterior a la derecha, queda lo que parece ser un horno. Dentro del perímetro de la nave se puede ver un sepulcro de piedra cuya lápida aparece tirada fuera.



Una imagen románica de la Virgen de Tina, que permaneció en la iglesia estando ya en ruinas y fue resguardada durante la Guerra Civil en las dependencias del faro de San Emeterio, se conserva en la iglesia parroquial de San Roque (Pimiango). Se trata de una talla de madera del siglo XII de la Virgen entronizada con Niño en el regazo.




 
De vuelta al prado de San Emeterio cogeremos otro pequeño sendero, bastante más corto y que desciende hasta la entrada de la Cueva del Pindal, entrada que se abre a unos impresionantes acantilados. 






 
Es sin duda la cueva y su entorno un lugar imprescindible para visitar en un viaje por la Asturias oriental y que no nos dejará indiferentes.


martes, 17 de julio de 2018

Ruta por la Costa Cantábrica, desde Castro Urdiales a Gijón.

Castro Urdiales. 


Cantabria y Asturias son dos comunidades que nos gusta mucho visitar, lo hemos hecho en varias ocasiones, con y sin niños, aunque en cada caso el ritmo del viaje es diferente. En esta ocasión eran nuestras vacaciones de verano y elegimos zonas cercanas a la costa, para que los niños pudieran disfrutar también un poco el mar. Había dos actividades que queríamos realizar con ellos, la visita al parque natural de Cabárceno y el descenso del Sella. El resto iba surgiendo sobre la marcha, aunque los que me conocen ya saben que me gusta informarme bien de todo lo que puede dar de si una zona, aunque luego la climatología o simplemente las ganas de disfrutar un lugar más que otro hagan cambiar los planes previos. 

Este es un viaje que realizamos en el verano de 2016, la ruta la hicimos con nuestro coche y el punto de partida fue la ciudad de Alcalá de Henares. Con el fin de no tener que volver a un punto de partida fijo todos los dias, elegimos tres alojamientos diferentes que se ajustaban a la ruta que queríamos hacer, de este modo estuvimos parando en Lloreda, localidad cántabra cercana a Cabárceno,  en Tereñés, localidad asturiana cercana a Ribadesella y en una pedanía del  puerto de Tazones. 

En nuestro primer dia de viaje salimos de Alcalá de Henares temprano en la mañana y llegamos a la localidad palentina de Aguilar de Campoo, allí hicimos una parada para comer y de camino visitamos esta bonita localidad que es conjunto histórico-artístico y conserva un casco antiguo muy bonito. si queréis ampliar información sobre nuestra visita a esta localidad podéis hacerlo aquí.



Proseguimos camino e hicimos una corta parada en Fontibre, situado ya en tierras cántabras. Este punto se ha considerado durante mucho tiempo el nacimiento del rio Ebro. El entorno se repobló hace décadas con especies arbóreas autóctonas, sobretodo de fresnos y chopos mezclados con robles y sauces de ribera que configuran un placentero paraje.

Después de esta parada llegamos a Lloreda, una pequeña localidad de casas dispersas que no tiene mucho interés monumental pero está rodeada de un bonito paisaje. Como teníamos aún varias horas de luz solar por delante nos fuimos a la cercana localidad de Liérganes. 



Su conjunto urbano concentra una valiosa arquitectura clasicista de los siglos XVII y XVIII, fruto del auge económico que la fábrica de artillería propició en este periodo. La parte vieja de Liérganes es llamada el Mercadillo y es un conjunto histórico-artístico con casonas populares y numerosos palacios. 

En nuestro segundo dia nos dirigimos al parque natural de Cabárceno. Este parque se situa sobre una antigua mina de extracción de hierro. En este bello paraje, donde se mezcla el verde de su frondoso paisaje con el rojo de sus rocas y colinas, viven animales salvajes en régimen de semilibertad. Además de ver tigres, gorilas, jirafas... en sus recintos también es posible disfrutar una exhibición de aves rapaces y un espectáculo con leones marinos, además del reptario. En el parque hay también restaurantes y zonas para comer tipo picnic si llevas tu comida. 



Estuvimos la mayor parte del dia en el parque y sobre las seis de la tarde nos fuimos a la localidad de Castro Urdiales. El conjunto urbano de esta tiene origen medieval y logró en 1978 el reconocimiento como conjunto histórico. Su patrimonio monumental está formado por la iglesia de Santa María, el castillo-faro que se ubica junto a ella, el bello puente medieval y la ermita de Santa Ana. Junto a Laredo y Santoña constituye el triángulo de la anchoa, por las famosas conservas de este pescado que aquí se fabrican. Si queréis tener más información sobre nuestra ruta en este dia podéis verlo aquí.






En nuestro tercer día salimos de Lloreda y vamos recorriendo una serie de bellas localidades hasta llegar al pueblo de Tereñés, cercano a Ribadesella, donde pasaremos nuestros cuatro próximos dias. En el camino visitamos, Santillana del Mar, Comillas, Bárcena Mayor y Carmona. Ya os hablé de este bello recorrido en una entrada anterior, si os interesa verla la tenéis disponible en este enlace ruta por Cantabria y Asturias.

Carmona.


Aún tuvimos tiempo tras llegar a Ribadesella de disfrutar de un precioso atardecer en la cercana playa de Vega. 

Nuestro cuarto día está dedicado a las cuevas, y la primera que vamos a visitar es la Cueva de Tito Bustillo, en la localidad de Ribadesella. Es una cueva con unas importantes pinturas rupestres que fue descubierta en 1968. El acceso es con visita guiada y en grupos limitados, para preservar las condiciones de conservación de las pinturas, por lo que es necesario reserva previa, si tenéis interés en verla os recomiendo hacer la reserva, la cueva es bastante bonita. Al lado hay un centro de interpretación en el que se recogen las entradas y que es bastante entretenido si vais con niños. La visita se puede complementar con el acceso a la cuevona de Ardiles, situada a un nivel superior y que también visitamos. Terminamos la mañana visitando la Cuevona de Cuevas, atravesada por una carretera y único acceso a pueblo de Cuevas. La Cuevona de Cuevas del Agua conserva unas excelentes formaciones calcáreas.

Cuevona de Ardiles.

Cuevona de Cuevas del Agua. 


Tras nuestra intensa mañana de cuevas nos vamos a comer a Ribadesella, para reponer fuerzas y seguir con una tarde dedicada a las playas. Recorremos después la carretera comarcal que une Ribadesella y Llanes y vamos a visitar algunas de las playas de este litoral en la zona más cercana a Ribadesella. La elegida para pasar gran parte de la tarde es la playa de San Antolín, es una zona de fácil acceso, con aparcamiento y no suele estar muy concurrida, incluso en temporada alta. Además de esta visitamos las playas de Cuevas del Mar, nos decepcionó un poco porque estaba abarrotada, Gulpiyuri, la playa de Guadamia, y la playa de la Huelga. Para tener más información sobre estas playas podéis ver nuestra entrada dedicada a las playas asturianas misplanesdeviaje./playas-asturianas.

Playa de la Huelga.


Al anochecer volvimos a Ribadesella para dar un paseo por el bonito paseo marítimo de la Playa de Santa Marina con sus casas indianas. Cenamos en uno de los restaurantes de la localidad de Tereñés, cerca del apartamento, porque  nos apetecía inflarnos de sidra asturiana sin tener que conducir y la verdad es que fue una magnífica elección, la comida deliciosa y a muy buen precio. 

En nuestro quinto día de aventura, nos dirigimos a la localidad de Arriondas, para hacer el descenso del Sella. Es una actividad muy divertida para los niños y os la recomiendo. Hay muchas empresas que realizan esta actividad y los precios y recorridos son muy similares, nosotros escogimos multiaventuranorte, porque leimos buenas críticas y el precio para los niños era algo inferior a otras. Tienen la sede a las afueras de Arriondas, y en este punto es donde se deja el vehículo, te dan los salvavidas y te llevan al punto de salida. Con el precio se incluye un picnic, aunque nosotros llevamos nuestra propia comida, ya que los bocadillos suelen ser algo secos. La opción es hacer un tramo de 8 km o los dos tramos y bajar 16 km. Nuestra primera intención era hacer los dos tramos, pero los niños reman poco y además paramos a disfrutar las playitas que vamos encontrando a lo largo del recorrido, para comer, merendar, darnos un bañito que el sol aprieta, con lo cual nos damos cuenta de que no vamos bien de hora para el recorrido largo, por lo que salimos a los ocho kilómetros.



Como terminamos antes de lo planeado nos vamos a Tereñés para visitar las huellas de dinosaurio que hay en sus acantilados. El paseo es bastante bonito pero las huellas son bastante difíciles de apreciar si no vais con guía, en nuestro caso como la marea estaba alta no pudimos acceder a ellas. 


Iniciamos nuestra sexta jornada de viaje visitando los acantilados de la playa de Ribadesella, para ver las huellas de dinosaurio que se encuentran en ellos, a estas alturas supongo que ya habréis imaginado que nuestros hijos son fans de los dinosaurios. Tras la visita ponemos rumbo a Llanes, por la carretera de la costa, visitando las playas de Celorio y Poo. 

Llegamos a Llanes y nuestra primera parada fue el Palacio de Partariu, esta bonita pero escalofriante casa indiana fue el escenario de la película "El orfanato", aparcamos en esta zona y fuimos andando y visitando las bonitas casas indianas que hay en Llanes hasta el puerto.




Recorrimos el casco histórico en el que había un mercadillo medieval. Desde allí fuimos a ver la playa del Sablón y el paseo de San Pedro con sus preciosas vistas. Tras volver al puerto para comer en uno de sus restaurantes, nos fuimos a ver la playa de Torimbia, pero fue imposible aparcar por la gran cantidad de gente que había allí. Emprendimos camino de regreso a Ribadesella un poco decepcionados, pero al pasar por la carretera vimos una tranquila playa, como un entrante de mar, a la altura de los pueblos de Barro y Niembru. El entorno era precioso, con unas vistas desde la playa de una ermita y las montañas. En la playa con marea alta no se accedía a la orilla del mar, al ser un entrante de mar, pero al bajar la marea el acceso al mar se hace posible y la playa es preciosa.




Tras esta gran tarde de playa decidimos cenar en Tereñés y fuimos al bar el Prau, donde  cenamos divinamente, a destacar el chorizo que estaba de infarto.

En nuestro séptimo dia vamos a recorrer la llamada costa de los dinosaurios, desde Ribadesella hasta la localidad de Tazones, donde estaremos los dos próximos dias. Salimos de Tereñés en dirección a Colunga, localidad donde se encuentra el Museo del Jurásico de Asturias. Antes de llegar a Colunga  paramos en el mirador de Fitu, desde donde tenemos unas magníficas vistas de los Picos de Europa.



Tras la parada en el mirador seguimos ruta hacia Colunga, donde no paramos. El museo se encuentra en la carretera que une Colunga y Lastres. Nosotros fuimos un domingo del mes de Julio, en este mes (como en Agosto) el museo está abierto ininterrumpidamente desde las 10,30 hasta las ocho de la tarde. En el resto de meses mejor consultar horarios www.museojurasicoasturias.com/horarios. Este museo está bien indicado en la carretera, tiene un gran parking gratuito y una zona exterior muy atractiva para los niños con figuras de dinosaurios.



Es un edificio que tiene la forma de una huella de dinosaurio. Los miércoles el museo es de acceso gratuito, por lo que suele haber más gente, sobretodo en verano. Aún siendo gratuita yo os recomiendo que paguéis el pequeño suplemento  (1,73 euros) de la visita guiada, merece la pena. Nosotros fuimos un día distinto, pero nos hicieron un descuento por haber visitado la cueva de Tito Bustillo en Ribadesella, (no tiréis los tickets si vais a los dos sitios).

En el museo nos indicaron como llegar a las huellas de dinosaurio que hay en la Playa de la Griega, al ser un domingo la playa estaba abarrotada de gente, por lo que decidimos acercarnos a la cercana Lastres a comer en la zona del puerto y ver las huellas a la vuelta. 

Lastres es una bella villa marinera situada en la comarca de la Sidra. Esta localidad se hizo famosa por ser la localización de la serie "Dr Mateo". El pueblo se deja caer hacia el mar desde la ladera de una montaña ofreciéndonos una bella visión tanto del pueblo, con sus casas escalonadas, calles estrechas, angostas, empedradas,  como del puerto. En el puerto hay varios restaurantes donde se come muy bien, nosotros elegimos el restaurante la Rula y la elección fue muy acertada. 



Tras comer en Lastres nos dirigimos a la Playa de la Griega para ver las huellas de diplodocus que se conservan a poca distancia de esta. Tras esto nos dirigimos a nuestro apartamento situado a poca distancia de Tazones, en la casa rural la Cirigüeña. Tras hacer el check-in nos fuimos a ver el faro de Tazones, pero la niebla nos impidió ver el paisaje desde los acantilados. 

Nos dirigimos pues al puerto de Tazones, para pasar el resto de la tarde y cenar en uno de sus restaurantes, conocidos por la calidad del marisco que sirven. 

En nuestro octavo dia vamos a visitar la localidad de Villaviciosa, famosa por su ria y por su sidra. Villaviciosa es la capital del concejo asturiano del mismo nombre y es principalmente conocida por la producción de sidra. Esta actividad se realiza gracias a la abundancia de pumaraes, nombre con el que se  conoce en Asturias a las arboledas de manzanos. Además de sus muchas e interesantes fábricas de sidra, Villaviciosa tiene la mayor ria de Asturias, el concejo tiene un importante puerto pesquero en Tazones y su cercana playa de Rodiles es aclamada por su calidad y belleza. La localidad tiene un gran atractivo para el visitante, con un casco histórico muy agradable en el que encontramos iglesias, palacios y casas centenarias.



Dedicamos la mañana a visitar los monumentos más importantes de la localidad y aprovechamos nuestra estancia en el casco histórico para comer en uno de sus restaurantes. Por la tarde recorremos su ria visitando el centro de interpretación de la sidra y acabamos la jornada de nuevo en el puerto de Tazones disfrutando de sus magníficos restaurantes. 

En nuestro noveno dia de viaje vamos a visitar el interior de la comarca de la sidra, visitando las bonitas localidades de Torazu y Sietes. Después pasamos la tarde en la preciosa playa de Rodiles. 


Torazu.


En nuestra décima y última jornada de viaje vamos a aprovechar el viaje de vuelta a Alcalá de Henares para visitar la ciudad de Gijón. Esta es considerada la capital de la Costa Verde, situada en la zona central-septentrional de Asturias, por ella discurre el Camino de Santiago en su ruta costera. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  Desde su fundación en el siglo V a.C, ha sido una población eminentemente industrial, lo que favoreció su desarrollo a lo largo del siglo XX. En los últimos años y debido a la crisis de la siderurgia, la ciudad ha tenido que reinventarse, pasando a transformarse en un centro turístico, universitario y comercial. Ya os hemos hablado de esta visita en una entrada anterior, para verla con más detalle podéis pinchar aquí.



Es Gijón una ciudad preciosa que  merece disfrutarse con tranquilidad, pero a veces nuestros planes de viaje no nos permiten dedicar más de una jornada a un lugar y este fue nuestro caso. Fue el fin de fiesta de un viaje maravilloso.


Nos despedimos de Asturias con el buen sabor de boca que te deja un buen viaje en el que hemos disfrutado esta maravillosa zona que cada vez nos atrae más. 







lunes, 9 de julio de 2018

Que ver en Gijón en un día.






Gijón es considerada la capital de la Costa Verde, situada en la zona central-septentrional de Asturias, por ella discurre el Camino de Santiago en su ruta costera. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

Desde su fundación en el siglo V a.C, ha sido una población eminentemente industrial, lo que favoreció su desarrollo a lo largo del siglo XX. En los últimos años y debido a la crisis de la siderurgia, la ciudad ha tenido que reinventarse, pasando a transformarse en un centro turístico, universitario y comercial.

Es Gijón una ciudad preciosa que  merece disfrutarse con tranquilidad, pero a veces nuestros planes de viaje no nos permiten dedicar más de una jornada a un lugar y este fue el caso en Gijón. Fue digamos el fin de fiesta de un viaje maravilloso. Dedicamos nuestra última jornada de una ruta por Cantabria y Asturias oriental a visitar esta bonita localidad. 

Llegamos muy temprano en la mañana y nos dirigimos a la universidad laboral de Gijón, un impresionante edificio que merece la pena visitar por sí solo. Se encuentra situada a unos tres kilómetros del centro urbano. Fue construida entre 1949 y 1956, es la obra arquitectónica más importante realizada en el siglo XX en Asturias y el edificio más grande de España. Fue declarada bien de interés cultural con la categoria de monumento en 2016. La universidad tiene visitas guiadas y la opción de verla por libre, con subida a la torre. Esto último fue lo que hicimos ya que la visita guiada era más tarde y perderíamos mucho tiempo. La visita a la Torre nos permitió ver unas bonitas vistas, pero no pudimos entrar a la iglesia ni al teatro, ya que estaban preparando un evento en el patio y ambos edificios estaban cerrados, esto sin duda deslució un poco esta visita y nos decepcionó. 






Tras la visita nos dirigimos hacia el centro de Gijón y aparcamos en las inmediaciones del estadio del Molinón. Desde allí cruzamos el bonito parque  de Isabel la Católica y tomamos dirección a la playa de San Lorenzo. El paseo marítimo es muy bonito y se presta a un agradable paseo. Disfrutamos también con una exposición fotográfica al aire libre que había en una plaza cercana al paseo. 





Comimos en uno de los restaurantes del paseo marítimo y como no, una comida espectacular y a muy buen precio, como viene siendo la tónica en Asturias. 

Dejamos el paseo marítimo para visitar Cimadevilla, antiguo barrio de pescadores y casco histórico de Gijón. Aquí nos detenemos en la Plaza Mayor, donde hay un gran ambiente de sidrerias y visitamos el puerto deportivo, además de pasar por delante del  ayuntamiento y del bello edificio del Palacio de Revillagigedo y la contigua colegiata de San Juan Bautista. 







El Palacio de Revillagigedo es una notable muestra de arquitectura palaciega asturiana del siglo XVIII.  Su construcción se inició en 1704, aprovechando un torre medieval de estilo gótico del siglo XV. El edificio es de estilo barroco, compuesto por dos torres almenadas y un cuerpo central. Contrasta la austeridad de las torres con la abundancia decorativa del centro. La capilla contigua, con categoría de colegiata, se concluyó quince años más tarde que el palacio. 






Proseguimos en dirección a la cercana iglesia de San Pedro. Pasamos por encima de las termas romanas, la entrada es subterránea,  que a estas horas estaban cerrados y tomamos la calle que asciende hacia el cerro de Santa Catalina. Las termas romanas comenzaron a edificarse en el siglo I  y fueron reformadas en el siglo II. Se descubrieron accidentalmente tras unas obras de alcantarillado realizadas en 1903. Tras el fin de la Guerra Civil, en la que se destruyó la antigua iglesia de San Pedro, edificada sobre estas, se discutió si volver a levantar el templo en su emplazamiento original. Esto se llevó a cabo, ocultando una parte del yacimiento para siempre. Las excavaciones para exponer parte de las ruinas al público comenzaron en 1990 y finalizaron en 1995 con la inauguración del actual museo.


Iglesia de San Pedro.


Es el cerro de Santa Catalina un lugar de esparcimiento para los gijoneses, donde además de unas preciosas vistas podemos ver unos refugios de la guerra civil y la obra Elogio del Horizonte. 






Elogio del Horizonte es el nombre de una escultura de hormigón, obra del escultor Eduardo Chillida. Se trata de una pieza de grandes proporciones erigida en el año 1990. Desde su construcción se ha convertido en el símbolo de la ciudad. 



Después de un rato de esparcimiento y disfrute visual en este espacio, descendemos de nuevo hacia la iglesia de San Pedro, dudamos si visitar las termas romanas, ya abiertas a esta hora, pero tenemos un viaje de regreso a Madrid y no queremos terminar muy tarde, por lo que decidimos tomar un autobús urbano de regreso al estadio del Molinón y comenzar nuestro viaje de regreso. 


Despedimos este recorrido con una imagen en blanco y negro que da el punto de contraste a este colorido y maravilloso viaje, lleno de luz y de sabor, en el que hemos disfrutado de preciosas playas, pueblos marineros, buena sidra y mejor comida. Hasta pronto Asturias......