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martes, 24 de marzo de 2026

Qué ver en las Merindades de Burgos en tres días.


Las Merindades es una preciosa zona en la parte norte de la provincia de Burgos. Es una comarca que mezcla una naturaleza apabullante, donde el agua es la protagonista y pintorescos pueblos con encantadoras ermitas románicas, preciosos cascos históricos y una rica gastronomía que te ayudará a reponer las calorías gastadas en sus rutas. 

Para recorrer y disfrutar esta zona vas a necesitar hacerlo en coche, ya que la mayoría son destinos rurales inaccesibles de otra manera, pero una vez allí puedes adaptar el viaje a tu gusto, un road trip visitando los puntos más destacados o un viaje tranquilo realizando rutas por la naturaleza. Nosotros disponíamos de tres días, tiempo más que suficiente para conocer los puntos más destacados, aunque sin profundizar en rutas largas. 

Para nuestro viaje elegimos un coqueto hotel rural en la pequeña pedanía de Cadiñanos, el hotel rural Don Baldomero. Cadiñanos está  muy bien situado para conocer la zona, pero no es  apto para los que busquen un lugar para salir por la noche, ya que la pequeña localidad no tiene bar. Si lo que os gusta es un lugar bien situado, que sea punto  de partida para recorrer toda la zona y con algo de ambiente nocturno, os recomiendo la localidad de Medina de Pomar. 

Nuestra llegada a Cadiñanos fue ya al atardecer, por lo que nos limitamos a visitar la vecina localidad de Pedrosa de Tobalina para ver la bonita cascada del Peñón.



 Después nos fuimos a cenar  al precioso pueblo de Oña. A estas horas el Monasterio de  San Salvador de Oña ya estaba cerrado, por lo que solo pudimos verlo por fuera. También destaca en la localidad la iglesia de San Juan, con su bonita portada románica y la Torre adjunta de San Juan, que alberga un museo  etnográfico en su interior.

En el recorrido en coche entre Trespaderme (localidad más cercana a nuestro hotel, con servicios de hostelería, bares, restaurantes...) y Oña, recorremos las hoces del Ebro, una bonita carretera que tiene también habilitada una senda al otro lado del río para recorrer andando o en bicicleta y poder así disfrutar de este bonito paisaje en todo su esplendor. 

Nuestra segunda jornada nos va a llevar a algunos de los lugares más conocidos y espectaculares de las merindades, esos que te encuentras en casi todos los folletos porque simplemente son un imprescindible. 

Ruta Ojo Guareña, Puentedey, Orbaneja del Castillo. 

Este es el orden en el que nosotros realizamos esta ruta, dado que era la más óptima desde nuestro alojamiento. Si vosotros vais a recorrer estos puntos, tenéis que adaptar la ruta a la actividad que vais a realizar en Ojo Guareña, dado que en esta zona hay muchas opciones y es la que más tiempo os puede llevar. 

Ojo Guareña, además de ser un lugar rodeado de una naturaleza impresionante, es también un monumento natural compuesto por una preciosa ermita y cientos de km de galerías excavadas en la montaña por el rio Guareña a lo largo de miles de años. 



Hay varias modalidades de visita.  Se puede visitar solo la ermita y unos 400 metros de las galerías, en modalidad de visita guiada, que os llevará una hora, o se puede hacer una actividad de espeleoturismo, bien con la visita de dos horas y media a la cueva Palomera o de cuatro horas.  Ambas visitas se realizan en grupos reducidos y con un solo pase al día cada una, por lo que os recomiendo consultar los horarios y requisitos en la página oficial de Ojo Guareña, www.cuevaojoguarena. También es interesante bajar desde la ermita al sumidero del Guareña, lugar donde el río del mismo nombre es tragado por la tierra donde, incansable, sigue excavando más niveles de galerías. 

Desde Ojo Guareña nos vamos a la cercana localidad de Puentedey. Unos kilómetros antes de llegar hay un pequeño salto de agua, cascada de la Mea,  a la que se llega en una corta ruta desde la carretera (200 metros) que merece la pena si vais en época en la que haya llovido bastante, de otra forma estará seca. Ya en Puentedey,  tras aparcar en el lugar habilitado a la entrada del pueblo, cruzamos el puente sobre el río y vemos la que es la imagen más conocida de este pueblo, y entendemos su nombre. 



No os quedéis solo con esta imagen y recorred sus calles, porque tiene rincones con mucho encanto. Allí aprovechamos para comer en el bar "La montañesa" y nos encantaron especialmente sus alubias y su paté de queso de Burgos. 

Tras visitar Puentedey nos dirigimos a la localidad de Orbaneja del Castillo, con una pequeña parada en la muy cercana Escalada, un pequeño pueblo a pie de carretera con una plaza llena de preciosas casas blasonadas. Desde esta localidad hay una pequeña ruta de 5 km siguiendo el curso del rio Ebro hacia Orbaneja que podéis hacer si vuestro tiempo os lo permite. En nuestro caso proseguimos hasta Orbaneja en coche esa corta distancia y aparcamos en una zona habilitada al lado de la carretera. Orbaneja es uno de los pueblos más populares y visitados de esta zona, por su belleza y la espectacularidad de su cascada que atraviesa el pueblo. Esto hace que haya bastante gente visitándolo los fines de semana y en verano. Si lo que quieres es tranquilidad y poca gente debes optar por ir entre semana. Yo lo hice así la primera vez que lo visité y lo disfruté mucho, en esta ocasión, al ser un viaje de fin de semana no fue posible, aún así, al llegar por la tarde y después de comer había bastante sitio para aparcar, incluso en el parking más cercano al pueblo. 


Después de disfrutar con la vista de Orbaneja desde la carretera, subimos a recorrer el pueblo, también entramos a ver la cueva del agua, visita que no nos pareció nada interesante. Sí me parece interesante la subida al corto paseo por la ladera de la montaña que permite ver el pueblo desde arriba y las curiosas formaciones rocosas que lo rodean. 

Para volver a nuestro hotel desde Orbaneja vamos a volver a pasar por la localidad de Medina de Pomar, donde tenemos pensado parar para ver su casco histórico. En nuestro camino, a través del valle de Manzanedo, paramos en las ruinas del monasterio de Santa María de Rioseco y la bonita ermita románica de San Miguel, en el pueblo San Miguel de Cornezuelo. 

Medina de Pomar, con casi 6000 habitantes,  es la urbe más poblada de Las Merindades. Situada a orillas del río Trueba y con muchas zonas verdes, esta localidad con nombre árabe y romano (Medina significa «Ciudad» y Pomar, «Lugar de manzanos») tiene una vidilla mucho más animada que el resto de pueblos vecinos.  Es una localidad con un casco antiguo muy coqueto y una vida cultural muy interesante. Encontramos una exposición de bonitos cuadros en la calle y un buen puñado de cafeterías con exposiciones literarias o pictóricas. El monumento más destacado son las Torres de los Velasco o Alcázar, en cuyo interior hay un museo histórico. Destaca también la iglesia de la Santa Cruz, enclavada en un pasaje que lleva el mismo nombre, y la calle Mayor, que termina en uno de los arcos que enmarcan el antiguo centro medieval. 


Con esta visita terminamos esta interesante jornada y nos retiramos a descansar a nuestro pequeño rincón de las Merindades. 

Nuestro siguiente día comienza recorriendo los algo más de cuarenta kilómetros que nos separan del parque natural de Monte Santiago, donde hay uno de los miradores para ver el Salto del Nervión. Esta la cascada más alta de España, con una caída de 300 metros, pero es un cascada muy efímera, solo aparece cuando la abundancia de lluvias hace desbordarse el curso subterráneo del Nervión, y dura apenas una semana desde entonces, por lo que es complicado verla. Nosotros no tuvimos la suerte de que fuera el momento óptimo para verla, a pesar de esto, la espectacularidad del paisaje y el bonito bosque que da acceso al mirador hace que merezca la pena la visita si estáis por la zona. El recorrido es de unos dos kilómetros de ida y otro tanto de vuelta desde el último aparcamiento habilitado, el que hay al lado de la casita del parque.


 Nosotros llegamos temprano y no tuvimos problema para aparcar aquí, supongo que en los momentos en los que la cascada está en pleno apogeo, será más complicado. Hay otros dos lugares habilitados a un poco más de distancia. 

Tras la visita, vamos a poner rumbo a la localidad de Santa Gadea del Cid, un bonito pueblo con un pequeño casco histórico muy cuidado con la típica arquitectura rural burgalesa de entramados de madera. Destaca también la bonita ermita románica que hay a la entrada del pueblo. 


Tras esta visita, recorremos la espectacular carretera que acompaña al río Ebro a su paso por del desfiladero del Sobrón. Vamos siguiendo el curso del río atravesando las montañas por los bonitos túneles excavados para permitir el paso de la carretera, disfrutando de las bonitas vistas del río y del embalse del Sobrón. Nos llama la atención al pasar un lugar con un bonito embarcadero y un restaurante, con una pinta estupenda, pero como nuestra intención es llegar a Frías a la hora de la comida, no paramos. 

Llegamos a Frías y dejamos el coche en el parking habilitado a los pies del casco antiguo, para desde allí recorrer este. Frías en uno de los sitios más turísticos de la zona, por lo que es recomendable reservar para comer los fines de semana en primavera y verano. Nosotros queríamos comer en el restaurante Ortiz, con muy buenas valoraciones. No hacen reserva telefónica, solo directamente en el restaurante, por lo que nada más llegar reservamos una mesa. Después subimos a ver el castillo, con unas preciosas vistas sobre el pueblo y recorrimos sus bonitas calles. 


La comida en el restaurante Ortiz no nos decepcionó, y ya saciados, nos ponemos de nuevo en la carretera para recorrer los pocos kilómetros que nos separan de Tobera. Es este un pequeño pueblecito con un rincón encantador, la ermita de la Virgen de Hoz, imagen de postal con su puente románico, la ermita y la montaña que la enmarca. 



Desde este punto hay un corta ruta, la ruta de las cascadas de la Molinera que baja hasta el pueblo y que va siguiendo el curso del rio Molinero para ver dos bonitas cascadas.  En el pueblo de Tobera encontramos un encantador restaurante/cafetería con una terraza desde la que disfrutar de una de las cascadas, un sitio ideal para tomar un café disfrutando del sonido del agua y una vista preciosa, es el restaurante Entre Pozas. 

Tomamos de nuevo la carretera dirección Frías y seguimos hasta llegar al Puente Medieval. Salvando el paso sobre el río Ebro se levanta este impresionante puente medieval fortificado, sobre el que descansa una torre que históricamente sirvió para el control de paso y el cobro del impuesto de portazgo. Este puente era paso obligado entre la Meseta y la Rioja con el Cantábrico.



El puente de 143 metros de largo, se levanta sobre el Ebro gracias a sus nueve arcos sobre los que discurre la calzada romana. Es uno de los mejores ejemplos de puente fortificado de España.  A sus pies hay una bonita zona recreativa.

Desde este punto sale una pequeña carretera que en un par de kilómetros nos lleva hasta el pequeño pueblo de Montejo de San Miguel, con un pequeño, pero coqueto casco histórico donde podemos ver un puñado de casas indianas y casonas blasonadas. 

Desde este punto y en nuestra ruta de vuelta a Cadiñanos, pasamos por el pueblo de Santocildes, donde han instalado un columpio gigante, que no es que tenga unas vistas muy destacables, pero en el que paramos porque pasamos al lado. También paramos a un par de kilómetros, en la localidad de Lomana, para ver el Castillo, o más bien, Torre de Lomana. 


Ya de vuelta da Cadiñanos volvemos a parar en la localidad de Pedrosa de Tobalina, para volver a ver la cascada del Peñón, y porque tiene el bar más cercano a nuestro hotel. 

En nuestra tercera y última jornada vamos a volver a nuestro punto de origen, en la provincia de Jaén, nos espera un viaje de casi siete horas de carretera, pero antes de abandonar las Merindades, vamos a visitar la localidad de Poza de la Sal. Es el lugar de nacimiento de Félix Rodríguez de la Fuente, además de ser conocido por sus salinas, que se explotan desde época romana. Las salinas  tienen su origen en los yacimientos de halita de un volcán dormido sobre el que reposa el pueblo de Poza de la Sal. Tiene este un bonito casco histórico con arquitectura rural castellana de entramados de madera, un castillo desde el que, en los días despejados, hay unas vistas impresionantes y por supuesto la visita a las salinas con su centro de interpretación. 

Nos despedimos de las Merindades rumbo a Canena. En nuestro camino, nuestro navegador nos hace pasar, poco antes de llegar a las inmediaciones de Burgos, por un rincón encantador en el que nos vemos obligados a hacer una última parada, es la ermita de Nuestra Señora del Valle. 

Con esta última y bella parada nos despedimos de tierras burgalesas. 












sábado, 22 de julio de 2023

Ruta de cuatro días por Cantabria.




Realizamos esta preciosa ruta la última semana de junio. Para recorrerla vamos viajar en coche partiendo de la localidad de Alcalá de Henares. En nuestro camino hacia Cantabria atravesamos buena parte de la provincia de Burgos. La capital ya la conocemos, por lo que no nos vamos a detener, algo que os recomiendo si no habéis estado, ya que es grandiosa. Nosotros estamos interesados en esta ocasión por otra zona de la provincia,  la  conocida como las Merindades. Para visitar el primero de los destinos nos alejamos de la autovía al pasar Burgos y tomamos la nacional con destino Orbaneja del Castillo. En este viaje vamos a visitar este espectacular pueblo, conocido por su fotogénica cascada, también pasearemos por Puentedey y nos adentraremos en la mágica y mística Ojo Guareña. No me voy a extender más sobre esta ruta ya que está publicada en una anterior entrada que podéis leer aquí.

Ermita de San Bernabé. Ojo Guareña.


Después de la visita a Ojo Guareña atravesamos el puerto del Escudo y nos adentramos ya en Cantabria, nuestro destino para las dos primeras noches es la localidad de Puente Viesgo, conocida por su Gran Hotel Balneario, en el que nos vamos alojar. Al ser dos noches entre semana de junio el precio de la habitación doble es muy atractivo, os recomiendo la comparación, porque la verdad es que el hotel merece la pena, por no hablar de su famoso balneario. 

Pero antes de llegar a la localidad de Puente Viesgo vamos atravesando otras, que junto a esta forman los valles pasiegos, a la belleza del paisaje se une la de sus construcciones, nos llama especialmente la atención   Alceda, por sus imponentes edificios con monumentales fachadas y sus palacios.



 

Ya en Puente Viesgo nos acomodamos en el Gran Hotel Balneario y hacemos una primera exploración por la localidad. Es un pueblo muy cuidado, con bonitos jardines y un turismo que se nota tranquilo y de calidad. No hay muchos locales de ocio, pero si los suficientes para cenar y tomar un café, poca vida nocturna después de las doce, aunque también es cierto que nuestras dos noches allí fueron lunes y martes. 

Al día siguiente vamos a conocer un poco más la localidad, comenzamos con  la visita al centro de interpretación de arte rupestre donde vamos a validar las reservas hechas por teléfono para visitar la cueva del Castillo y la cueva de las Monedas. Ambas son de gran importancia por sus pinturas rupestres, especialmente destacables las de la Cueva del Castillo. Es importante saber que las reservas telefónicas han de validarse y pagarse en el centro de interpretación, porque después hay que desplazarse hasta la cueva, cinco minutos en coche o unos quince andando, el paseo es muy bonito, aunque todo cuesta arriba. 

Llegamos hasta la cueva del Castillo y realizamos la visita guiada, es una cueva no muy espectacular geológicamente si la comparamos con otras como la cueva del Soplao, pero las pinturas rupestres, tanto en calidad, importancia, conservación y cantidad, son espectaculares. No es posible tomar imágenes del interior de la cueva, por motivos de conservación, os muestro aquí un par de imágenes tomadas en el centro de interpretación. 




Tras la visita a esta hay un pequeño paseo rodeando la montaña, con unas vistas espectaculares, hasta la cueva de las Monedas, llamada así por un pequeño grupo de monedas medievales encontradas en uno de sus pozos en su descubrimiento. Esta es geológicamente más llamativa que la del Castillo, aunque con menos cantidad de pinturas rupestres. Además hay otras dos cuevas que no son visitables, por motivos de conservación. Esta acumulación de pinturas rupestres en un espacio tan reducido nos da idea de la importancia del lugar. 




Tras la visita a las cuevas vamos a dar una vuelta por la localidad, en la que destacan, además del Balneario, el edificio del ayuntamiento y la iglesia de San Miguel. En Puente Viesgo se puede recorrer la vía verde el Pas, una ruta para realizar andando o en bicicleta, siguiendo una antigua línea férrea, la parte que atraviesa la localidad es bastante bonita, especialmente la zona próxima al puente, donde se ha habilitado también una zona de baño. Nosotros recorrimos un tramo de unos cinco kms en dirección Ontaneda y no nos gustó mucho, el paisaje estaba alejado del río y había pocas sombras y no nos pareció nada llamativa para dedicar un tiempo que se puede emplear en áreas más bonitas. Para comer escogimos el restaurante La Terraza, con una oferta atractiva y a buen precio y una terraza muy bonita y con bastante sombra.


Iglesia de San Miguel. 


Ayuntamiento de Puente Viesgo. 


Decidimos por lo tanto ir hacia la localidad de Liérganes, que tiene un casco histórico precioso, donde destaca la casa de los  cañones, el palacio de Cuesta Mercadillo y el puente romano sobre el río Miera, donde además está la estatua del famoso Hombre pez de Liérganes. 


Palacio Cuesta Mercadillo

Casa de los cañones


A la vuelta hacia Puente Viesgo paramos a ver la colegiata de Santa Cruz de Castañeda. Es este un precioso templo de estilo románico, en un entorno espectacular. La pena es que el horario de visita es bastante limitado, nosotros solo lo pudimos ver en su exterior, pero dimos un paseo por sus alrededores disfrutando la belleza, la calma y la paz  de los valles pasiegos.




Nuestra jornada acabó de nuevo en Puente Viesgo donde elegimos para cenar el restaurante la  Unión, con una  buena relación precio-calidad y después nos fuimos a tomar un café a la preciosa terraza jardín del Balneario, con una carta de cenas también bastante atractiva. 

En nuestra siguiente jornada salimos con nuestro equipaje, ya que cambiamos de lugar de pernocta, pero antes de llegar a nuestro destino nocturno, que es la localidad de Cabezón de la Sal, vamos a recorrer la costa Cántabra, empezando por Laredo, y desde allí Santoña, Noja, Isla y Ajo. No vamos a parar en Santander, ni en San Vicente de la Barquera, ya que ya las hemos visitado en anteriores ocasiones. 

En Laredo aparcamos cerca del ayuntamiento, a medio camino entre el puerto y la Puebla Vieja, así se conoce al casco antiguo, de origen medieval. Vamos primero hacia el puerto, ya que queremos hacer una excursión en barco que va hasta Santoña. En nuestro caso vamos sin reservar, pero como os digo era junio y entre semana, si vais en verano o en fin de semana os recomiendo reserva previa, el precio es el mismo y os aseguráis la plaza. El barco sale a las 11.30 desde el puerto de Laredo y va recorriendo la costa hasta Santoña, pasando por el famoso faro del Diablo. Después puedes desembarcar en Santoña y volver en el barco de las 16 horas o proseguir en él hasta Laredo, llegando allí a la una. Nosotras decidimos volver a Laredo porque queríamos visitar la Puebla vieja. Antes de subir al casco antiguo visitamos un túnel que hay al lado del puerto y atraviesa la montaña. Os recomiendo que lo atraveséis, aunque la entrada está en una calle lateral y no es fácil de encontrar, mejor preguntar. 




Recorremos la Puebla Vieja de Laredo, con sus calles adoquinadas, este es un buen lugar también para comer, con una gran calidad y oferta, aunque los precios son algo elevados. Imprescindible probar las famosas anchoas, aunque quizás desde el punto de vista gastronómico destaca más Santoña. En  la zona medieval hay edificios bastante interesantes, incluido el palacio donde se alojaban los Reyes Católicos, ya que Laredo fue nombrado puerto de Castilla y fue el punto de llegada de Carlos I y de partida de la Reina Catalina de Aragón hacia Inglaterra. De entre todos los edificios destaca la iglesia gótica de Santa María. 

Puebla vieja de Laredo


Desde Laredo ponemos rumbo a Noja. En esta localidad destacan la iglesia de San Pedro, el palacio del Marqués de Albaicín, el palacio Marqués de Velasco, y sobre todo su magnífica playa. Quiero destacar un local que nos encantó, el restaurante el Barco, con una magnífica vista desde su terraza sobre la playa de Trengandín, nosotros llegamos tras haber comido en Laredo, pero disfrutamos de su magnífico ambiente de terraza para el café y echamos un vistazo a la carta de comidas, con una pinta estupenda.


Palacio Marqués de Velasco



 

Desde Noja recorremos la costa pasando por Isla y Ajo, esta localidad no tiene nada muy interesante en su casco urbano, pero si unas vistas muy bonitas. Después tomamos la autovía para llegar a nuestro destino, Cabezón de la Sal. Esta localidad no es monumentalmente muy destacable, pero es un punto perfecto para conocer la zona, es la puerta del Valle del Saja, con pueblos tan bonitos como Carmona o Bárcena Mayor y la famosa cueva del Soplao, y también un buen punto para recorrer la muchas rutas de senderismo del valle. Está también muy cerca de Comillas y Santillana del Mar.

Nosotros, tras dejar el equipaje en la bonita casa rural en la que teníamos nuestro apartamento, nos dirigimos a la localidad de Comillas. Si no habéis estado nunca en Comillas tenéis que dedicar a esta localidad como mínimo medio día, si no más, al ser mi tercera visita al municipio, esta fue algo más ligera. Aparcamos cerca del Palacio de Sobrellano, en esta ocasión solo lo visitamos por fuera. La visita a sus jardines es gratuita, la entrada al palacio se compra en la taquilla que han situado a la entrada de los jardines. En el momento de nuestra llegada la entrada a los jardines estaba cambiada por obras, situándose algo más alejada del casco histórico, cerca de un aparcamiento. Os recomiendo bajar un poco por la entrada antigua, aunque no tiene salida, hay una bonita vista del edificio del Capricho de Gaudí. 

Palacio de Sobrellano

En Comillas nos calló un buen chaparrón, por lo que nos sentamos en una terraza cubierta a disfrutar un buen chocolate, y después paseamos por su centro histórico. No nos acercamos tampoco a su cementerio, visita imprescindible si no habéis ido antes, con su impresionante figura del Ángel Exterminador.  

Nuestra siguiente jornada la dedicamos a recorrer el valle de Liébana, ya os lo detallé en una entrada que podéis leer aquí.



En nuestra última jornada abandonamos Cantabria, no sin antes acercarnos a ver el curioso bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal. En nuestro viaje de vuelta paramos a comer en Lerma. Su casco antiguo es bonito, pero debido a que se puede aparcar en cualquier sitio, está repleto de coches, lo cual le resta bastante encanto. No destaco ningún sitio para comer porque la oferta que encontramos en el centro histórico de Lerma era o muy cara, un menú para dos de 80/85 euros de lechazo, o bares muy normalitos tipo plato combinado. Era una comida en ruta y no buscábamos exquisiteces, pero nos hubiera gustado un término medio, probablemente sea mejor opción comer en los restaurantes de fuera de la muralla. 

Con esto pusimos punto y final a este bello recorrido por las espectaculares tierras cántabras, a las que sin duda volveremos más de una vez. 


Bosque de secuoyas. Cabezón de la Sal


 

 


domingo, 2 de julio de 2023

Ruta por el valle de Liébana.




El valle de Liébana es una de las zonas más aisladas de Cantabria, ya que para llegar a él hay que atravesar el bello, pero realmente estrecho, desfiladero de la Hermida. Es el desfiladero más largo de España, con 21 km, y aunque la carretera que lo atraviesa tiene categoría de nacional, ya que es la nacional Santander-León, dista mucho de serlo, podría pasar por una local, dada su estrechez, sus curvas y su falta de arcén, pero es también una de las más bellas para conducir. El desfiladero está compuesto por un conjunto de gargantas del macizo de Ándara, que forma parte de los Picos de Europa. El río Deva discurre entre sus impresionantes paredes rocosas. 

Nuestro primer destino es la localidad más importante del valle, Potes, también la más turística y la que tiene mayor infraestructura de restaurantes, hoteles y apartamentos rurales,  no por ello ha perdido su belleza, aunque si parte de su encanto rural, que mantienen otras localidades más pequeñas, es el precio de la fama. 




La visita a Potes nos llevará buena parte de la mañana,  recorriendo  sus monumentos, calles del casco histórico, puentes y paseo del río. Entre sus edificios más destacados están la Iglesia de San Vicente o la Torre del Infantado, desde cuya terraza hay un preciosa vista de todo el conjunto histórico. Destacan especialmente el Barrio del Sol y el Barrio de la Solana.




A corta distancia de Potes se encuentra  el monasterio de Santo Toribio de Liébana, famoso por ser un punto importante de peregrinación, ya que alberga la tumba de Santo Toribio y  el fragmento más grande de  la Cruz de Cristo que se conserva. Este fragmento de la Lignun Crucis atrae a cientos de peregrinos que recorren el Camino lebaniego. El monasterio cuenta con un  aparcamiento gratuito de gran capacidad, aseos exteriores y voluntarios que asisten a los peregrinos. Desde el aparcamiento hay una preciosa vista. 

Además del edificio de la iglesia, que alberga los restos de Santo Toribio y la Lignun Crucis, hay adosado un edificio posterior, que en mi opinión resta encanto al conjunto. Aunque dada la importancia que este monasterio ha tenido desde su fundación en el siglo VI, es de entender que los monjes, benedictinos en su origen y franciscanos posteriormente,  debieran ampliar el edificio para residir.

Fue en el siglo IX cuando, para protegerlo del avance de las tropas musulmanas, la Lignun Crucis es traída a este monasterio desde Astorga, donde se encontraba desde el siglo V, cuando el obispo de Astorga la trajo desde Jerusalén. Desde ese momento Santo Toribio se convierte en lugar de peregrinación, siendo año Santo cada vez que el 16 de abril, festividad de Santo Toribio, cae en domingo. 

Desde el monasterio continuamos la carretera en dirección Fuente De, aunque no vamos a llegar a este punto, ya que no tenemos planificado subir al famoso teleférico que nos izaría hasta los Picos  de Europa, nuestro destino está más cerca, a unos 10 km de Santo Toribio, y es la preciosa localidad de Mogrovejo. 




Atravesamos el pueblo con el coche para llegar al aparcamiento habilitado al final de este, desde donde hay unas vistas espectaculares del valle. Desde aquí nos deleitamos recorriendo esta pintoresca localidad,  para mi gusto una de las más bellas y mejor preservadas del valle. Destaca en la altura una torre palacio, que al ser privada solo puede observarse desde fuera, pero a la que merece la pena acercarse y rodear por la belleza del camino y las vistas del valle y del pueblo desde ella. Mogrovejo es un punto excelente para realizar rutas por los picos de Europa, una de ellas de 9 km que va recorriendo los pueblos de la zona. El pueblo cuenta con algunos alojamientos rurales, perfectamente integrados en su casco histórico, que es toda la localidad, un bar y un par de restaurantes, uno en el centro y otro, más grande en el acceso al pueblo desde la carretera. Ya sea en esta localidad o en Potes, no nos podemos ir del valle sin degustar el famoso cocido lebaniego.




Desde Mogrovejo comenzamos a desandar el camino, de vuelta al desfiladero de la hermida, pero antes de despedirnos del valle nos queda una última parada, la ermita de Santa María de Lebeña. Es sin duda un lugar mágico, por la belleza de su entorno, con los impresionantes Picos de Europa como telón de fondo y el encanto de la construcción. 




La iglesia de Santa María de Lebeña es Mozárabe y data del siglo X. Los mozárabes, eran los cristianos Hispano-visigodos, que venían huyendo de territorio musulmán.  Al entrar en este templo, lo que mas llama nuestra atención, son los arcos de herradura de la época prerrománica. La torre campanario que hay al lado se construyó en el siglo XVIII, ya que el edificio carecía de campanas para llamar a la oración a los fieles del cercano pueblo de Lebeña, del que hace la función de iglesia Parroquial. Se construyó en un edifico aparte ya que la ermita está protegida y no puede ser modificada.

Dice la leyenda que el Conde de Lebeña, como era del norte, plantó un árbol de esta zona, el Tejo, el árbol sagrado de los cántabros. Su esposa era una noble del Sur, Doña Justa, trajo un Olivo de su tierra, símbolo de la paz, e igualmente lo plantó junto al templo. Querían que los dos árboles perduraran durante mucho tiempo recordándoles, lo cual consiguieron, pues, mil años mas tarde, el templo, el Tejo y el Olivo aún están presentes. El tejo fue tumbado por un temporal en 2007, pero se consiguió salvar un esqueje que vuelve a vivir junto al templo y al olivo.

La ermita se visita de forma guiada, el horario de tarde comienza a las cuatro y cada visita tiene una duración de entre 20 minutos y media hora. El precio son dos euros y merece mucho la pena por el entusiasmo de la guía, lo ameno y divertido que  lo hace y la historia del edificio. 

Sin duda un valle para recorrer lentamente, saboreando el paisaje. 

 

 

sábado, 12 de septiembre de 2020

De Pesués a Pechón. Recorrido entre dos rías.


Hoy vamos a realizar un recorrido cuyo atractivo principal es el paisaje y la naturaleza, y este atractivo es enorme. 

En nuestra estancia en la parte oriental de Asturias vamos a hacer una pequeña incursión en una bonita zona de la vecina Cantabria. En ella la comunicación entre el mar y la tierra es máxima, en forma de dos rías que se adentran en esa tierra que las recoge y aprovecha ese agua para crear paisajes maravillosos.

Partimos de la localidad de Colombres en dirección Pesués, donde vamos a hacer una primera parada en uno de los puentes que cruzan la ría de Tina Menor, un lugar que nos había llamado la atención desde la autovía el día de nuestra llegada a Asturias. El paisaje de las rías cambia mucho con las mareas, en esta ocasión da igual si la marea está alta o baja, en ambos casos el lugar merece la contemplación. 


Después de esta parada seguimos la N-634 en dirección Santander, solo unos pocos kilómetros, para tomar un camino, mal señalizado, a la izquierda que nos conduce a la playa del Sable. Es esta una playa interior ,de ría, tranquila y con gran encanto, difícil de encontrar si no conoces la zona o no utilizas Google Maps. Es visitada sobre todo por lugareños. 



Después de ver esta playa volvemos a salir a la N-634, ahora en dirección Asturias, de nuevo hasta Pesués, para tomar la CA-380 en dirección Pechón. Es una carretera en ascenso en la cual a los pocos kilómetros encontramos un bonito mirador donde se puede admirar la Playa del Sable desde arriba y  el paisaje de la ría. 




Seguimos hasta llegar a Pechón y buscamos en Maps la dirección para llegar a la playa de Amio. Google maps nos manda por un camino en el que llegamos al acceso a la playa, pero en verano, al ser una carretera estrecha el acceso es en una sola dirección, y nosotros estamos en la salida. Decidimos aparcar el coche y dar un pequeño paseo hasta la playa. No es demasiada la distancia, apenas un par de kilómetros, pero la imprevisible meteorología del norte nos la juega y comienza a llover, bastante la verdad. Decidimos entonces volver al coche y tomar el otro camino en la dirección correcta para llegar al aparcamiento de la playa. Desde este hay una bonita vista de la playa desde arriba. En bajamar hay un entrante de arena que llega hasta una zona rocosa, cuando empieza a subir la marea el mar va cerrando este entrante desde ambos lados creando la sensación de que estás andando por un puente de arena en medio del mar.





Cuando llegamos a la playa estaba subiendo la marea, por lo que al recorrer esta zona mi sensación era que estaba andando en medio del mar, como Moisés en el Mar Rojo, y que en cualquier momento se me cerraría y me tragaría, vale no del todo que la profundidad no era mucha, pero la imaginación al poder. 




Después de un rato disfrutando la playita y tomando fotografías, nos vamos a dar una vuelta por la zona y la sorpresa es que llegamos, después de un corto recorrido, al lugar desde el que nos habíamos dado la vuelta obligados por la lluvia. Es lo que tiene no conocer las cosas, en cualquier caso ambos paseos nos permitieron conocer bastante esta zona tan bonita. 




Proseguimos camino haciendo una ruta circular por esta carretera CA-380, saliendo de Pechón en dirección Unquera/Bustio, lo que nos permite disfrutar del bonito paisaje ahora ofrecido por la otra ría, la ría de Tina Mayor. Desde ella se puede admirar la playa de Pechón, la ría y la desembocadura en esta del rio Deva. 

Llegamos hasta Unquera, solo separada de Bustio por el río Deva, hasta el punto que es difícil distinguir una localidad de otra, y después de un paseo y tomar algunas imágenes, desde sus puentes, tomamos la carretera que parte de Bustio hacia Colombres, que será el fin de este trayecto y donde aprovecharemos para comer y pasar la tarde visitando sus casas indianas. Pero esa es otra historia que os contaré otro día. 

Unquera y Bustio, separadas por el rio Deva.




Bustio
Bustio.


martes, 17 de julio de 2018

Ruta por la Costa Cantábrica, desde Castro Urdiales a Gijón.

Castro Urdiales. 


Cantabria y Asturias son dos comunidades que nos gusta mucho visitar, lo hemos hecho en varias ocasiones, con y sin niños, aunque en cada caso el ritmo del viaje es diferente. En esta ocasión eran nuestras vacaciones de verano y elegimos zonas cercanas a la costa, para que los niños pudieran disfrutar también un poco el mar. Había dos actividades que queríamos realizar con ellos, la visita al parque natural de Cabárceno y el descenso del Sella. El resto iba surgiendo sobre la marcha, aunque los que me conocen ya saben que me gusta informarme bien de todo lo que puede dar de si una zona, aunque luego la climatología o simplemente las ganas de disfrutar un lugar más que otro hagan cambiar los planes previos. 

Este es un viaje que realizamos en el verano de 2016, la ruta la hicimos con nuestro coche y el punto de partida fue la ciudad de Alcalá de Henares. Con el fin de no tener que volver a un punto de partida fijo todos los dias, elegimos tres alojamientos diferentes que se ajustaban a la ruta que queríamos hacer, de este modo estuvimos parando en Lloreda, localidad cántabra cercana a Cabárceno,  en Tereñés, localidad asturiana cercana a Ribadesella y en una pedanía del  puerto de Tazones. 

En nuestro primer dia de viaje salimos de Alcalá de Henares temprano en la mañana y llegamos a la localidad palentina de Aguilar de Campoo, allí hicimos una parada para comer y de camino visitamos esta bonita localidad que es conjunto histórico-artístico y conserva un casco antiguo muy bonito. si queréis ampliar información sobre nuestra visita a esta localidad podéis hacerlo aquí.



Proseguimos camino e hicimos una corta parada en Fontibre, situado ya en tierras cántabras. Este punto se ha considerado durante mucho tiempo el nacimiento del rio Ebro. El entorno se repobló hace décadas con especies arbóreas autóctonas, sobretodo de fresnos y chopos mezclados con robles y sauces de ribera que configuran un placentero paraje.

Después de esta parada llegamos a Lloreda, una pequeña localidad de casas dispersas que no tiene mucho interés monumental pero está rodeada de un bonito paisaje. Como teníamos aún varias horas de luz solar por delante nos fuimos a la cercana localidad de Liérganes. 



Su conjunto urbano concentra una valiosa arquitectura clasicista de los siglos XVII y XVIII, fruto del auge económico que la fábrica de artillería propició en este periodo. La parte vieja de Liérganes es llamada el Mercadillo y es un conjunto histórico-artístico con casonas populares y numerosos palacios. 

En nuestro segundo dia nos dirigimos al parque natural de Cabárceno. Este parque se situa sobre una antigua mina de extracción de hierro. En este bello paraje, donde se mezcla el verde de su frondoso paisaje con el rojo de sus rocas y colinas, viven animales salvajes en régimen de semilibertad. Además de ver tigres, gorilas, jirafas... en sus recintos también es posible disfrutar una exhibición de aves rapaces y un espectáculo con leones marinos, además del reptario. En el parque hay también restaurantes y zonas para comer tipo picnic si llevas tu comida. 



Estuvimos la mayor parte del dia en el parque y sobre las seis de la tarde nos fuimos a la localidad de Castro Urdiales. El conjunto urbano de esta tiene origen medieval y logró en 1978 el reconocimiento como conjunto histórico. Su patrimonio monumental está formado por la iglesia de Santa María, el castillo-faro que se ubica junto a ella, el bello puente medieval y la ermita de Santa Ana. Junto a Laredo y Santoña constituye el triángulo de la anchoa, por las famosas conservas de este pescado que aquí se fabrican. Si queréis tener más información sobre nuestra ruta en este dia podéis verlo aquí.






En nuestro tercer día salimos de Lloreda y vamos recorriendo una serie de bellas localidades hasta llegar al pueblo de Tereñés, cercano a Ribadesella, donde pasaremos nuestros cuatro próximos dias. En el camino visitamos, Santillana del Mar, Comillas, Bárcena Mayor y Carmona. Ya os hablé de este bello recorrido en una entrada anterior, si os interesa verla la tenéis disponible en este enlace ruta por Cantabria y Asturias.

Carmona.


Aún tuvimos tiempo tras llegar a Ribadesella de disfrutar de un precioso atardecer en la cercana playa de Vega. 

Nuestro cuarto día está dedicado a las cuevas, y la primera que vamos a visitar es la Cueva de Tito Bustillo, en la localidad de Ribadesella. Es una cueva con unas importantes pinturas rupestres que fue descubierta en 1968. El acceso es con visita guiada y en grupos limitados, para preservar las condiciones de conservación de las pinturas, por lo que es necesario reserva previa, si tenéis interés en verla os recomiendo hacer la reserva, la cueva es bastante bonita. Al lado hay un centro de interpretación en el que se recogen las entradas y que es bastante entretenido si vais con niños. La visita se puede complementar con el acceso a la cuevona de Ardiles, situada a un nivel superior y que también visitamos. Terminamos la mañana visitando la Cuevona de Cuevas, atravesada por una carretera y único acceso a pueblo de Cuevas. La Cuevona de Cuevas del Agua conserva unas excelentes formaciones calcáreas.

Cuevona de Ardiles.

Cuevona de Cuevas del Agua. 


Tras nuestra intensa mañana de cuevas nos vamos a comer a Ribadesella, para reponer fuerzas y seguir con una tarde dedicada a las playas. Recorremos después la carretera comarcal que une Ribadesella y Llanes y vamos a visitar algunas de las playas de este litoral en la zona más cercana a Ribadesella. La elegida para pasar gran parte de la tarde es la playa de San Antolín, es una zona de fácil acceso, con aparcamiento y no suele estar muy concurrida, incluso en temporada alta. Además de esta visitamos las playas de Cuevas del Mar, nos decepcionó un poco porque estaba abarrotada, Gulpiyuri, la playa de Guadamia, y la playa de la Huelga. Para tener más información sobre estas playas podéis ver nuestra entrada dedicada a las playas asturianas misplanesdeviaje./playas-asturianas.

Playa de la Huelga.


Al anochecer volvimos a Ribadesella para dar un paseo por el bonito paseo marítimo de la Playa de Santa Marina con sus casas indianas. Cenamos en uno de los restaurantes de la localidad de Tereñés, cerca del apartamento, porque  nos apetecía inflarnos de sidra asturiana sin tener que conducir y la verdad es que fue una magnífica elección, la comida deliciosa y a muy buen precio. 

En nuestro quinto día de aventura, nos dirigimos a la localidad de Arriondas, para hacer el descenso del Sella. Es una actividad muy divertida para los niños y os la recomiendo. Hay muchas empresas que realizan esta actividad y los precios y recorridos son muy similares, nosotros escogimos multiaventuranorte, porque leimos buenas críticas y el precio para los niños era algo inferior a otras. Tienen la sede a las afueras de Arriondas, y en este punto es donde se deja el vehículo, te dan los salvavidas y te llevan al punto de salida. Con el precio se incluye un picnic, aunque nosotros llevamos nuestra propia comida, ya que los bocadillos suelen ser algo secos. La opción es hacer un tramo de 8 km o los dos tramos y bajar 16 km. Nuestra primera intención era hacer los dos tramos, pero los niños reman poco y además paramos a disfrutar las playitas que vamos encontrando a lo largo del recorrido, para comer, merendar, darnos un bañito que el sol aprieta, con lo cual nos damos cuenta de que no vamos bien de hora para el recorrido largo, por lo que salimos a los ocho kilómetros.



Como terminamos antes de lo planeado nos vamos a Tereñés para visitar las huellas de dinosaurio que hay en sus acantilados. El paseo es bastante bonito pero las huellas son bastante difíciles de apreciar si no vais con guía, en nuestro caso como la marea estaba alta no pudimos acceder a ellas. 


Iniciamos nuestra sexta jornada de viaje visitando los acantilados de la playa de Ribadesella, para ver las huellas de dinosaurio que se encuentran en ellos, a estas alturas supongo que ya habréis imaginado que nuestros hijos son fans de los dinosaurios. Tras la visita ponemos rumbo a Llanes, por la carretera de la costa, visitando las playas de Celorio y Poo. 

Llegamos a Llanes y nuestra primera parada fue el Palacio de Partariu, esta bonita pero escalofriante casa indiana fue el escenario de la película "El orfanato", aparcamos en esta zona y fuimos andando y visitando las bonitas casas indianas que hay en Llanes hasta el puerto.




Recorrimos el casco histórico en el que había un mercadillo medieval. Desde allí fuimos a ver la playa del Sablón y el paseo de San Pedro con sus preciosas vistas. Tras volver al puerto para comer en uno de sus restaurantes, nos fuimos a ver la playa de Torimbia, pero fue imposible aparcar por la gran cantidad de gente que había allí. Emprendimos camino de regreso a Ribadesella un poco decepcionados, pero al pasar por la carretera vimos una tranquila playa, como un entrante de mar, a la altura de los pueblos de Barro y Niembru. El entorno era precioso, con unas vistas desde la playa de una ermita y las montañas. En la playa con marea alta no se accedía a la orilla del mar, al ser un entrante de mar, pero al bajar la marea el acceso al mar se hace posible y la playa es preciosa.




Tras esta gran tarde de playa decidimos cenar en Tereñés y fuimos al bar el Prau, donde  cenamos divinamente, a destacar el chorizo que estaba de infarto.

En nuestro séptimo dia vamos a recorrer la llamada costa de los dinosaurios, desde Ribadesella hasta la localidad de Tazones, donde estaremos los dos próximos dias. Salimos de Tereñés en dirección a Colunga, localidad donde se encuentra el Museo del Jurásico de Asturias. Antes de llegar a Colunga  paramos en el mirador de Fitu, desde donde tenemos unas magníficas vistas de los Picos de Europa.



Tras la parada en el mirador seguimos ruta hacia Colunga, donde no paramos. El museo se encuentra en la carretera que une Colunga y Lastres. Nosotros fuimos un domingo del mes de Julio, en este mes (como en Agosto) el museo está abierto ininterrumpidamente desde las 10,30 hasta las ocho de la tarde. En el resto de meses mejor consultar horarios www.museojurasicoasturias.com/horarios. Este museo está bien indicado en la carretera, tiene un gran parking gratuito y una zona exterior muy atractiva para los niños con figuras de dinosaurios.



Es un edificio que tiene la forma de una huella de dinosaurio. Los miércoles el museo es de acceso gratuito, por lo que suele haber más gente, sobretodo en verano. Aún siendo gratuita yo os recomiendo que paguéis el pequeño suplemento  (1,73 euros) de la visita guiada, merece la pena. Nosotros fuimos un día distinto, pero nos hicieron un descuento por haber visitado la cueva de Tito Bustillo en Ribadesella, (no tiréis los tickets si vais a los dos sitios).

En el museo nos indicaron como llegar a las huellas de dinosaurio que hay en la Playa de la Griega, al ser un domingo la playa estaba abarrotada de gente, por lo que decidimos acercarnos a la cercana Lastres a comer en la zona del puerto y ver las huellas a la vuelta. 

Lastres es una bella villa marinera situada en la comarca de la Sidra. Esta localidad se hizo famosa por ser la localización de la serie "Dr Mateo". El pueblo se deja caer hacia el mar desde la ladera de una montaña ofreciéndonos una bella visión tanto del pueblo, con sus casas escalonadas, calles estrechas, angostas, empedradas,  como del puerto. En el puerto hay varios restaurantes donde se come muy bien, nosotros elegimos el restaurante la Rula y la elección fue muy acertada. 



Tras comer en Lastres nos dirigimos a la Playa de la Griega para ver las huellas de diplodocus que se conservan a poca distancia de esta. Tras esto nos dirigimos a nuestro apartamento situado a poca distancia de Tazones, en la casa rural la Cirigüeña. Tras hacer el check-in nos fuimos a ver el faro de Tazones, pero la niebla nos impidió ver el paisaje desde los acantilados. 

Nos dirigimos pues al puerto de Tazones, para pasar el resto de la tarde y cenar en uno de sus restaurantes, conocidos por la calidad del marisco que sirven. 

En nuestro octavo dia vamos a visitar la localidad de Villaviciosa, famosa por su ria y por su sidra. Villaviciosa es la capital del concejo asturiano del mismo nombre y es principalmente conocida por la producción de sidra. Esta actividad se realiza gracias a la abundancia de pumaraes, nombre con el que se  conoce en Asturias a las arboledas de manzanos. Además de sus muchas e interesantes fábricas de sidra, Villaviciosa tiene la mayor ria de Asturias, el concejo tiene un importante puerto pesquero en Tazones y su cercana playa de Rodiles es aclamada por su calidad y belleza. La localidad tiene un gran atractivo para el visitante, con un casco histórico muy agradable en el que encontramos iglesias, palacios y casas centenarias.



Dedicamos la mañana a visitar los monumentos más importantes de la localidad y aprovechamos nuestra estancia en el casco histórico para comer en uno de sus restaurantes. Por la tarde recorremos su ria visitando el centro de interpretación de la sidra y acabamos la jornada de nuevo en el puerto de Tazones disfrutando de sus magníficos restaurantes. 

En nuestro noveno dia de viaje vamos a visitar el interior de la comarca de la sidra, visitando las bonitas localidades de Torazu y Sietes. Después pasamos la tarde en la preciosa playa de Rodiles. 


Torazu.


En nuestra décima y última jornada de viaje vamos a aprovechar el viaje de vuelta a Alcalá de Henares para visitar la ciudad de Gijón. Esta es considerada la capital de la Costa Verde, situada en la zona central-septentrional de Asturias, por ella discurre el Camino de Santiago en su ruta costera. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  Desde su fundación en el siglo V a.C, ha sido una población eminentemente industrial, lo que favoreció su desarrollo a lo largo del siglo XX. En los últimos años y debido a la crisis de la siderurgia, la ciudad ha tenido que reinventarse, pasando a transformarse en un centro turístico, universitario y comercial. Ya os hemos hablado de esta visita en una entrada anterior, para verla con más detalle podéis pinchar aquí.



Es Gijón una ciudad preciosa que  merece disfrutarse con tranquilidad, pero a veces nuestros planes de viaje no nos permiten dedicar más de una jornada a un lugar y este fue nuestro caso. Fue el fin de fiesta de un viaje maravilloso.


Nos despedimos de Asturias con el buen sabor de boca que te deja un buen viaje en el que hemos disfrutado esta maravillosa zona que cada vez nos atrae más.