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viernes, 8 de noviembre de 2019

Castillo de Dunguaire y Acantilados de Moher. Wild Altantic Way IV




En esta entrada os relataré nuestro viaje desde la zona de Connemara hasta el condado de Kerry. Habíamos pasado  tres estupendos días en Connemara, visitando entre otras cosas la famosa Abadía de Kylemore, como ya os relaté en un anterior post que podéis leer aquí. Llegaba pues el momento de seguir nuestro viaje recorriendo la Wild Atlantic Way, la famosa ruta costera irlandesa. 

Nuestro destino es la localidad de Tralee, capital del condado de Kerry, y lugar que hemos escogido para conocer esta zona. En Tralee alquilamos un apartamento con airbnb,  era muy bonito y  la dueña fue muy atenta y amable con nosotros. Si tenéis pensado reservar con airbnb,  podéis usar este enlace  y obtendréis un descuento.

En nuestra estancia en Finny, condado de Mayo, recorrimos esta parte de la costa irlandesa,  conociendo entre otras cosas,  la Abadía de Kylemore, Clifden y Roundstone. También habíamos visitado la localidad de Galway. Seleccionamos pues en nuestro camino hasta Tralee, dos puntos que no queríamos dejar de conocer, el Castillo de Dunguaire en la localidad de Kinvara y los acantilados de Moher. 







La ruta a pesar de ser solo unos 300 km, nos llevaría casi cinco horas, sin contar el tiempo dedicado a  cada una de las dos paradas. Dejamos pues nuestro apartamento en el condado de Mayo temprano en la mañana y pusimos rumbo a nuestro primer destino, el Castillo de Dunguaire, en Kinvara. 




El Castillo de Dunguaire está situado a los pies de la playa sudeste de la bahía de Galway, en las afueras del pintoresco pueblo de Kinvara. Su construcción se remonta al siglo XVI y es atribuida al clan de los Hynes. Lo que más destaca del castillo, además de su ubicación, es su torre. Una construcción de casi 23 metros de altura. El castillo está abierto al público durante los meses de verano. 

Este castillo ha sido escenario de algunas películas, como "Guns in the Heather", película de Disney de 1969, o en "North Sea Hijack" de 1979, en el que representaba el castillo escocés del personaje principal. Es sin duda un lugar muy fotogénico, siendo el mejor momento fotográfico cuando la marea está alta y su figura se refleja en el agua. En el momento de nuestro viaje había marea baja, pero aún así la estampa es muy bonita. 

Tras la visita al castillo paramos a conocer la localidad de Kinvara, pero solo un vistazo rápido a la zona del puerto y a su calle principal, ya que el viaje era largo y había que reservar bastante tiempo para la visita estrella del día, los acantilados de Moher. 




Seguimos pues ruta, con  las indicaciones de Google Maps, hacia los acantilados de Moher. No paramos en la localidad de Doolin, ya que no pensamos hacer ninguna ruta en barco a las islas Aran, principal atractivo de esta localidad.  Llegamos a los acantilados de Moher y nos damos cuenta de que es una de las atracciones más visitadas de Irlanda. Para acceder a los acantilados hay que dejar el coche en un parking, allí pasas una taquilla donde  te cobrarán 8 euros por adulto, los niños no pagan. Después puedes dejar el coche en este estacionamiento, que es de gran capacidad, y tras un corto paseo se llega al centro de visitantes. 


El centro de visitantes es interesante para los niños, ya que tiene zonas interactivas y de juegos. Tiene también dos cafeterías, servicios... Como el día amenazaba tormenta decidimos hacer primero el recorrido por los acantilados y dejar el centro de visitantes para el final de la visita. Desde el centro de visitantes hay dos opciones, unas escaleras que parten desde su segunda planta y llegan hasta una torre, desde la que hay una magnífica vista de los acantilados, o una ruta recorriendo estos desde su cima.




Debido al peligro de erosión se ha hecho un camino para los visitantes algo más alejado del filo de los acantilados. El problema es que se ha limitado el camino con grandes losas de piedra que son tan altas que dificultan la vista en algunos puntos, por lo que muchos visitantes optan por saltarse ese camino y pasar entre este y el filo de los acantilados, algo que en algunos puntos desaconsejo por peligroso pero que en otros hicimos también nosotros, ya que la distancia al borde era muy grande y no había peligro. 




Realizamos pues este recorrido que puede demorarse entre  hora y media y dos horas entre ida y vuelta. Después pasamos un tiempo en el centro de visitantes y aprovechamos para comer. Tras un ratito en el que los niños se entretuvieron viendo los audivisuales sobre los acantilados y jugando en la zona interactiva, proseguimos camino. 



Nos queda un buen trecho de viaje, y a veces Google Maps se empeña en meternos por unas carreteras que yo calificaría como un camino de cabras, pero vamos siguiendo la ruta prevista. Para ir desde los acantilados de Moher a Tralee, en el condado de Kerry, teníamos dos opciones. La primera opción aparentemente más directa sobre el mapa implicaba cruzar en ferry hasta la localidad de Tarbert y desde ahí seguir hasta Tralee, esto en realidad nos supondría más tiempo, por la demora de esperar el ferry, cruzar y desembarcar el coche. Optamos por la segunda opción que es un viaje todo por carretera, pasando por la localidad de Limerick, en la que no vamos a parar. Esta ruta pasa cerca del Castillo de Bunratty que es una visita interesante, no solo por el castillo sino por la recreación de las casas y el ambiente irlandés de hace más de un siglo que se puede visitar en el Folk Park que hay junto al castillo. 


Como nos habíamos relajado tanto en la visita a los acantilados y dedicado a esta más de tres horas, no paramos a visitar el castillo, ya que es una parada que necesita tambíen bastante tiempo, si se visita el parque. Proseguimos ruta y pasamos Limerick, tras lo cual hicimos una parada en la bonita localidad de Adare. 







Adare es sin duda uno de los pueblos más bonitos de Irlanda, lo más característico son sus cottage con techos de paja y rodeados de flores,  que te llamarán la atención al atravesar la localidad, lo cual provoca no pocos atascos a su paso. Además de estos destaca su iglesia, el castillo, semi en ruinas que se encuentra a las afueras y una abadía. Dedicamos a esta localidad una corta visita, ya que habíamos de atravesarla de nuevo en nuestro viaje de vuelta a Dublín, en el que le dedicaríamos algo más de tiempo. Fue por tanto una parada en el camino para descansar del viaje y de paso admirar las bonitas casitas que hay recorriendo su calle principal.




Después de esta parada llegamos por fin a Tralee, en donde vamos a pasar los próximos tres días y que será nuestro punto de partida para conocer la península de Dingle y el famoso Anillo de Kerry.


domingo, 27 de octubre de 2019

Ruta de un día por la región de Connemara, Irlanda. Wild Atlantic Way III.






En este post os voy a relatar nuestra ruta por la región de Connemara, situada entre los condados de Galway y Mayo. Esta región es una de las más bonitas de Irlanda y atesora bellezas naturales que nos dejaron una de las mejores impresiones de toda nuestra ruta por la costa oeste irlandesa. Es por otro lado una zona donde el turismo se concentra en ciertos puntos, como la Abadía de Kylemore o Clifden, y en la que se puede respirar una paz y una tranquilidad que acompaña el disfrute de sus maravillosos paisajes. 

Para conocer esta zona habíamos reservado una casa rural con airbnb, he de decir que mi experiencia con esta web de alquiler fue muy satisfactoria en Irlanda, siendo quizás este alojamiento el peor de los tres que reservé con ella. El alojamiento era demasiado rural para nosotros y con algunas deficiencias, no obstante esto no empañó nuestra estancia ya que en realidad pasamos en él poco tiempo.  Aunque como digo no era el mejor alojamiento de nuestro viaje, su situación era bastante buena. Situado a corta distancia de los pueblos de Clonbur y Cong, de los que os he hablado en una anterior entrada, y cerca de la orilla de un lago. 

Desde aquí nos dispusimos a explorar la región, la ruta elegida para pasar nuestro día fue:



Como hemos hecho en el resto de nuestro viaje en coche por Irlanda, nos dejamos guiar por Google Maps, en este punto os aconsejo descargaros previamente la zona que vais a explorar en mapas sin conexión, ya que hay muchos puntos en los que no hay cobertura de internet. Guiados pues por Maps nos dirigimos a nuestro primer destino, el fiordo de Killary. En nuestro camino hacia allí atravesamos una preciosa zona montañosa con unos paisajes increíbles y unas carreteras espantosas, lo cual viene siendo la tónica general en esta zona.







Después de una breve parada en el pueblo de Leenaun, que no nos pareció de gran interés, llegamos a Killary, concretamente al embarcadero desde el que salen los barcos que hacer el recorrido por el fiordo. Killary es el único fiordo de Irlanda, es un fiordo glacial que sirve de barrera natural entre los condados de Mayo y Galway. Nosotros decidimos no hacer la ruta en barco, ya que teníamos un día muy intenso de visitas.





Tras admirar la belleza de este enclave desde uno de los miradores que hay en los laterales de la carretera nacional 59, proseguimos viaje hacia nuestro siguiente destino, la Abadía de Kylemore, visita estrella de este día. 




Es sin duda uno de los lugares más conocidos y visitados de la zona, pero esto no le resta un ápice de encanto. Construida a las orillas del lago Connemara en el siglo XIX como prueba de amor del próspero hombre de negocios Mitchell Henry hacia su esposa Margaret Vaughan. La pareja se enamoró de la zona durante su luna de miel y trece años después Henry construye este romántico palacio. Desgraciadamente Margaret solo pudo disfrutarlo durante unos pocos años ya que murió poco después de una enfermedad contraida en un viaje a Egipto. Posteriormente pasaría a ser una Abadía.

El acceso está claramente señalizado desde la N59, y a la entrada hay un estacionamiento de gran capacidad donde se puede aparcar. Desde aquí nos dirigimos a la taquilla, la entrada cuesta 14 euros por adulto y 10 para niños o estudiantes.  Hay la opción de entrada familiar, dos adultos y hasta seis niños, que sale más económica. A nosotros la entrada familiar nos costó 38 euros, es algo más barata si los niños son menores de 10 años. La entrada incluye la visita a la Abadía, al bosque que la rodea y a los jardines victorianos. Es una parada que os llevará al menos un par de horas.





Como podéis ver en el plano, la visita a Kylemore es más que ver la Abadía, ya de por si impresionante, pero que os llevará poco más de media hora. Pasear por su bosque, ver la iglesia gótica, construida al estilo de una gran catedral pero de proporciones más contenidas, ver el jardín victoriano y la coqueta y bonita casa del jardinero mayor. Son muchas las cosas que se pueden hacer en Kylemore. Podríamos haber estado aquí el resto del día disfrutando el lugar, porque además el día estaba completamente soleado, lo que hacía la visita aún más agradable, desgraciadamente solo pudimos dedicar un par de horas al recinto.







Para ir desde la Abadía al jardín victoriano, hay un autobús lanzadera gratuito cada 15 minutos, otra opción es ir andando, son unos 20 minutos, pero es cuesta arriba, y este día hacía calor, por lo que nosotros optamos por el autobús. Después de un rato recorriendo los jardines y la bonita casa del jardinero mayor, tomamos de nuevo el autobús para  llegar al centro de visitantes y seguir viaje.

Proseguimos camino por la N-59 en dirección Clifden, ya que nuestra idea es visitar la localidad y hacer la famosa ruta Skyroad, una carretera circular de 10 km con salida y llegada a Clifden y desde la que se pueden admirar paisajes espectaculares. Dada la hora paramos a comer en un pequeño pueblo en el camino, Letterfrack, en el que vemos algunos restaurantes, elegimos uno al azar, se llama Clover Fox y resultó un gran acierto, tomamos un delicioso estofado irlandés a muy buen precio y el menú de los niños también era muy bueno. Tras esta parada llegamos a Clifden y decidimos visitar la localidad antes de tomar la Skyroad, cuyo acceso habíamos visto desde la N-59.





Clifden es uno de los pueblos más conocidos y turísticos de la zona y por ello elegido por muchos visitantes como el lugar de hospedaje para conocerla. Esto le da mucha vida por la cantidad de tiendas, hoteles y restaurantes que podemos encontrar pero no le resta belleza. Sus coloridas fachadas repletas de flores se encargan de que el visitante  se vaya con buen sabor de boca.

A nuestra llegada, aparcamos en un estacionamiento gratuito que hay por detrás de la oficina de turismo. Desde allí damos una vuelta por el pueblo, que es bastante coqueto aunque pequeño, y vemos la iglesia.





Iniciamos después la ruta por  la Skyroad, el nombre de esta carretera se debe a que parece conducir al cielo, ya que va ascendiendo hasta llegar a un mirador desde el que se pueden disfrutar unas maravillosas vistas de la costa y de las islas de esta zona.  Es una carretera muy estrecha y de doble sentido, por lo que hemos de recorrerla despacio, lo que permite disfrutar bien el paisaje.  La parte más bonita es la del mirador que hay en la zona más alta.




 Nuestro error fue  tomar la entrada más cercana a Clifden, cuando la mayoría de la gente la hace en el otro sentido, esto hizo que nos encontrásemos casi todos los coches en dirección contraria y con una carretera tan estrecha es un poco estresante, aunque el paisaje compensa la incomodidad de la conducción.

Desde Clifden tomamos la regional que va costeando para llegar a Roundstone, es un paisaje muy bonito, pasamos por una zona conocida como Dog´s Bay, y paramos, ya que nos llama la atención el color de la arena y del agua. En ella encontramos playas de arena casi blanca que le dan al mar un color turquesa. Dog's Bay tiene forma de herradura y más de una milla de extensión de playa de arena blanca. El color de la arena se debe a su composición, fragmentos de conchas marinas.




 Roundstone es una pequeña localidad pesquera, está rodeada de un área de gran belleza  y ha sido lugar de inspiración de numerosos artistas. Nosotros hicimos una parada en la zona del puerto, para desde aquí poner rumbo de vuelta a nuestro recóndito apartamento. Ha sido una jornada intensa, afortunadamente el largo día veraniego irlandés, donde anochece cerca de las 11, nos ha permitido disfrutarla en profundidad.











domingo, 13 de octubre de 2019

Cong, el pueblo de "The quiet man".






En nuestro recorrido por la costa oeste Irlandesa, una de las zonas que más nos gustó fue Connemara. Es esta una zona que representa exactamente la imagen de Irlanda que tenía en mi mente antes de iniciar el viaje, montañas verdes plagadas de ovejas, bosques, lagos, vallas de piedra limitando pequeños campos de labor y abruptos acantilados descansando en un mar, a veces tranquilo, a veces no tanto.

Para explorar esta zona habíamos alquilado un coche, algo bastante necesario ya que las líneas de autobuses solo conectan las ciudades más importantes y no permiten explorar más allá de ellas. Alquilamos una casita rural cerca de las localidades de Clonbur y Cong.  

De estas dos localidades la que más nos gustó fue Cong, por lo que la entrada de hoy la quiero dedicar a hablar de ella. 

Cong es un pequeño pueblo con encanto al que puedes ir a descansar, a pasear o tomarlo como punto de partida para recorrer esta zona. Es un pueblo que adquirió cierta notoriedad al ser el escenario de rodaje de la película "The quiet man", traducida como "El hombre tranquilo" en España. Esta película se rodó en 1952, y aunque parezca increible hay lugares en el pueblo que están exactamente como salen en ella. La película está protagonizada por John Wayne y Maureen O´Hara, cuenta la historia de un irlandés emigrado a Estados Unidos que regresa al pueblo de su infancia. Muestra una visión idílica de Irlanda, pero es esta visión exactamente la que encuentras al visitar el pueblo.





La fama de esta película es tal en la localidad que hay un tour especial para visitar las localizaciones, nosotros no lo hicimos, decidimos simplemente pasear y disfrutar el entorno. Algunas de las localizaciones que son fáciles de reconocer en el pueblo son :

El cottage donde vivía John Wayne, aunque en realidad el cottage original no se encontraba en el pueblo sino en el campo algo más alejado, pero en la actualidad son apenas unas ruinas, por lo que se construyó esta réplica en el pueblo que es además el punto de partida de los tours.





La casa del cura, permanece exactamente como aparece  en la película, con sus ventanas verdes y su fachada cubierta de hiedra.





La casa del hombre enfermo, es reconocible por un cartel en la puerta, además forma parte de una hilera de casas muy bien conservadas de estilo rural, con sus   coloridas puertas y ventanas.




La taberna de Patt, su fachada se conserva tal y como sale en la película, el interior está algo modificado pero conserva esa atmósfera de pub tradicional irlandés, además los precios son bastante asequibles para ser un lugar de cierta notoriedad.



Además de por las localizaciones de la película, Cong tiene mucho encanto, pasear por sus calles es un placer y en alguno de sus pubs hay música en directo por lo que es bastante ameno pasar un tiempo en este lugar.




El pueblo está situado a la orilla de un río famoso por la pesca de salmón y que acaba en un gran lago. Desde el pueblo hay un bonito paseo hasta el Castillo de Ashford, hoy convertido en hotel de cinco estrellas  y al que merece la pena acercarse, aunque solo sea para admirar el edificio y el entorno, ya que los precios no son aptos para cualquier bolsillo.




Justo a la salida del pueblo hacia el sendero del bosque que conduce a Ashford encontramos la ruinas de una antigua abadía, con su cementerio limitando con el bosque, tiene un gran encanto para ser visitada. Cruzando el cementerio y el patio posterior hay una zona arbolada que limita con el río y donde hay también un agradable paseo.







Sin duda Cong es un lugar ideal tanto para cinéfilos, pescadores, amantes de las zonas rurales y  de la naturaleza, con numerosas rutas para recorrer tanto andando como en bicicleta.



martes, 1 de octubre de 2019

Westport. Una de las ciudades más bonitas de Irlanda.






Una de las localidades irlandesas que visitamos en nuestra ruta por la wild atlantic way, fue la pequeña y coqueta ciudad de Westport. Es una colorida ciudad, con mucho encanto, que se puede visitar en un par de horas, pero cuya atracción principal, Westport House, necesitará casi un día para ser disfrutada, ya que aguarda una sorpresa que encantará a los más pequeños de la casa. Pero vayamos por partes, como ya he contado en anteriores entradas sobre nuestro viaje a Irlanda, después de pasar la primera semana en la localidad de Bundoran, visitando esta junto a Donegal y Sligo, pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, la región de Connnemara. En el camino entre una y otra zona teníamos varias opciones. En todas las opciones estaba marcada como parada imprescindible Westport, ya que había leído que era una de  las ciudades más bonitas de Irlanda, cosa que pude comprobar después. Había opción de llegar hasta aquí costeando por la N-59 o con un camino más corto y directo, que fue por el que optamos para poder disfrutar más nuestra estancia en esta localidad. Así pues nuestra ruta hacia Westport fue la siguiente.





Una vez llegamos a la localidad aparcamos en una céntrica calle a orillas del río Carrowbeg. En esta zona la primera hora de aparcamiento es gratuita, pero después hay que comprar unos discos de aparcamiento, como no sabíamos con exactitud cuanto tiempo íbamos a quedarnos, nos fuimos con el coche hasta un cercano aparcamiento al aire libre  donde por tres euros puedes dejar el coche todo el día. Desde allí nos dimos una vuelta por el colorido, y repleto de flores, centro de la ciudad. De este recorrido nos llamaron la atención dos lugares, la plaza del reloj y la plaza llamada Octogon.







Como ya he dicho lo que más llama la atención de Westport es el colorido de sus fachadas, lo cuidado de sus calles y la decoración de flores de fachadas y jardines. Es una delicia pasear por sus calles disfrutando esta explosión de color, es una ciudad muy viva y con gran actividad cultural.






En nuestro paseo llegamos a la plaza llamada Octogon. Desde allí,  en un corto paseo se accede al terreno que rodea Westport House. La casa se encuentra rodeada de un encantador bosque y a orillas de un lago, con un bonito jardín a su alrededor. El bosque y los jardines son de acceso libre y es una delicia pasear por ellos. Para la visita a la casa hay que sacar la entrada. Hay diversas modalidades de visita, solo la casa o  combinada con el Parque de Aventuras Pirata que se encuentra las proximidades de sus jardines. Este parque de aventuras de inspiración pirata está muy relacionado con el origen de la casa, y es que esta fue construida en el siglo XVIII para la familia Browe que eran descendientes directos de la famosa reina pirata del siglo XVI Gráinne  O´Malley. Este personaje ha inspirado a músicos, novelistas y escritores de teatro a crear obras basadas en sus aventuras. Gráinne fue reina de Umaill, lider del clan Ó Máille y mujer pirata en la Irlanda del siglo XVI.





En la casa hay también una coqueta cafetería donde tomar un tentenpié, nosotros decidimos volver al pueblo para comer y lo hicimos en un hotel llamado Mill, cercano al parquing donde habíamos estacionado. Después de una comida totalmente irlandesa tomamos nuestro vehículo para seguir nuestra ruta hacia la siguiente zona, Connemara, en el límite de los condados de Mayo y Galway.





jueves, 29 de agosto de 2019

Los 10 lugares que visitar en Sligo y alrededores imprescindibles.

El condado de Sligo está situado en la costa oeste de Irlanda,  entre los condados de Leitrim y Mayo. Parte de la conocida ruta costera del Atlántico discurre en su territorio. Fueron estas tierras, en las que confluyen en armonía tierra y mar, las que inspiraron al famoso poeta irlandés W.B. Yeats en muchas de sus obras, hasta el punto de que esta tierra es conocida como "el país de Yeats". Aunque Yeats nació en Dublín, se trasladó con su familia a Sligo siendo niño y quedó cautivado por esta tierra, que le inspiró para muchas de sus obras. Está enterrado en el cementerio de Drumcliffe. 

Nosotros visitamos Sligo como parte de nuestra ruta por la wild atlantic way, de la que ya he escrito en una anterior entrada. Hoy os quiero hablar de los lugares imprescindibles que no os debéis perder si visitáis esta zona.


Mullaghmore.









Es un pequeño pueblecito costero con una bonita playa del que parte una espectacular ruta  conocida como Mullaghmore Head. Esta ruta parte del pueblo y se puede hacer circular, unos 5 km o lineal hasta llegar al llamado mirador del castillo, desde donde se admiran unas preciosas vistas de la costa con el castillo de Classiebawn al fondo. Este es un castillo privado por lo que no es posible verlo de cerca, está vallado. La ruta discurre por una carretera estrecha pero transitable en coche, aunque yo os recomiendo hacerla andando para disfrutar más el paisaje. Desde el punto conocido como Mullaghmore Head hay una impresionante vista de la costa irlandesa, se pueden avistar incluso los acantilados de Slive Leage, del condado de Donegal.




Glencar Waterfall.






Se encuentra en el vecino condado de Leitrim, pero está tan cerca de Sligo que es uno de los imprescindibles de esta zona. Su acceso está señalizado en la carretera nacional que une Sligo con Bundoran. La cascada de Glencar es un salto de agua de gran belleza rodeado de exuberante vegetación. Hay un sendero que conforma una ruta circular muy corta desde la que podéis disfrutar esta preciosa cascada.

La cascada de Glencar se encuentra muy cerca del lago Glencar, un enclave de gran belleza. Hay un aparcamiento gratuito, zona de picnic y aseos. Desde el aparcamiento se inicia el sendero de la cascada, nada más cruzar la carretera, está muy cerca, apenas cinco minutos. Es un paraje espectacular que inspiró a Yeats en su obra "The stolen child".




Lissadel House.





Se trata de una mansión señorial del siglo XIX construida en estilo neoclásico.  Su primer dueño fue Sir Robert Gore-Booth, padre de la famosa heroina irlandesa Constance Gore-Booth, conocida como "la condesa roja" por sus ideas revolucionarias y muy activa en la lucha por la independencia irlandesa.

Sus actuales propietarios mantienen la casa abierta a visitas en periodo estival. La entrada cuesta 14 euros para adultos y 10 para niños, también hay una entrada familiar de dos adultos y dos niños por 36 euros, incluye una visita guiada a la casa, visita a los jardines y al huerto.

La visita guiada dura aproximadamente 45 minutos, es en inglés y a mi me la realizó una chica ataviada de época que interpretaba el papel de Eva Gore-Booth, la hermana menor de Constance y que hizo la visita bastante entretenida detallando la historia de la casa y de la familia.  Se visitan algunas de las dependencias principales de la planta baja, ya que es una casa en la que actualmente reside una familia, por lo  que las dependencias superiores están habitadas por ellos. Una de las más espectaculares es la sala de baile, aunque como nos cuenta Eva, su padre se quedó sin dinero cuando estaba construyendo la casa y tuvo que reducir costes, por lo que los mármoles de las columnas son falsos, solo es verdadero el de la chimenea.  También se puede ver la famosa biblioteca que el poeta Yeats  recreó en su poema sobre el atardecer en Lissadell.  Después de las estancias principales con sus muebles originales y muchas pinturas de Constance y Eva, que eran excelentes artistas, pasamos a la planta inferior, las dependencias de los criados, donde destaca la cocina y la sala donde descansaban estos.

Además de la casa se visita el jardín atlántico,  rodeado de una valla de piedra, con un gran colorido y unas vistas espectaculares a la playa de Lissadel.  También se visita la huerta , bastante ordenadita y chula. La entrada se compra en el coach house, donde además de vender los tickets, hay una tienda y una cafetería y dos exhibiciones en las plantas superiores, una dedicada a la figura de Constance y a la lucha de las mujeres irlandesas en la historia y otra dedicada al poeta Yeats.




Rosses Point.




Es una pintoresca localidad costera con un bonito paseo y unas preciosas vistas de la bahía de Sligo. Hay unas bonitas playas, y en cuanto a actividades deportivas, aquí se encuentra el club de yate de Sligo y uno de los mejores campos de golf de Irlanda. 




Visitar la tumba de Yeats.




El famoso poeta y premio nobel de literatura irlandes descansa en el cementerio de Drumcliffe, muy cerca de la localidad de Sligo, con fácil acceso desde la N15. Enfrente de la entrada del cementerio hay una torre monástica circular y una preciosa cruz tallada, ambas con más de mil años de antigüedad. Aunque en los últimos años se ha puesto en duda que sean los huesos de Yeats los que descansan en esta tumba, dado que murió en el sureste de Francia y fue enterrado allí, tras lo cual sus restos acabaron en un osario común. Desde aquí se repatriaron a Irlanda, no sin ciertas dudas de que la reconstrucción del esqueleto fuera exacta. A pesar de la falta de rigor, la tumba de Yeats sigue siendo lugar de peregrinaje para sus admiradores. 




Visitar la ciudad de Sligo.




Esta ciudad constituye el centro histórico, cultural, comercial y de servicios de esta región, aunque su tamaño no sea muy grande. Desde el punto de vista turístico, sin duda la parte más bonita de Sligo es Rockwood parade, el paseo que hay alrededor del rio. En este encontramos muchos lugares de ocio y unos bonitos y coloridos puentes que cruzan el rio. Pero hay otros lugares interesantes que visitar en la ciudad de Sligo, destacamos algunos de ellos: Sligo Abbey, son las ruinas de una abadía del siglo XIII, la entrada está incluida en la Heritage card. 





Tobernalt Holy Well. Un lugar sagrado enclavado en un bosque donde se respira gran paz y espiritualidad y que constituye un agradable paseo aunque no seas una persona muy religiosa.





La catedral de Sligo, inaugurada en 1874 y construida en estilo normando. Es la única catedral de este estilo de arquitectura en Irlanda. Cerca de esta catedral se sitúa el Peace Park, un bonito parque donde se desarrollan algunos de los festivales de Sligo como el festival de artes del mes de Julio. 





Strandhill.




Strandhill es un pueblo costero y complejo vacacional situado a  8 km de la ciudad de Sligo. Es un destino muy estimado por los amantes del surf, que practican este deporte en su espectacular playa. En su playa hay una variada oferta de lugares de ocio, con restaurantes, cafeterías y pubs, y desde ella se pueden disfrutar unas bonitas puestas de sol. 

En mi visita a este pueblo con una amiga que reside en la zona, me aconsejó ir a comer a una cafetería llamada Shell. En este local venden y preparan productos locales. Tomamos un plato de carne de cordero con granada, lechuga, cuscús y una masa de pan de fondo, que estaba delicioso, eso sí, plato único, porque no fuimos capaces de terminarlo.
 

Coney Island.



Esta isla es la Coney Island original que dió su nombre a la ahora más famosa Coney Island estadounidense. En gaélico el nombre significa "la isla de los conejos". En el siglo pasado, el barco mercante "Arethusa" navegaba entre Sligo y Nueva York. El capitán del barco, observando muchos conejos en la isla de Nueva York la llamó del mismo modo que su conocida isla de Sligo.

Es una isla que se encuentra situada a la entrada de la bahía de Sligo, entre Rosses Point y Ben Bulben.  Se une a tierra firme cuando la marea baja, por lo que este momento es aprovechado para conducir hasta ella, son unos cinco kilómetro. Esto ha provocado algunos sustos para aquellos que se aventuran sin controlar bien el horario de las mareas, ya que algunos coches han quedado atrapados por el mar. 

Otra forma de llegar hasta ella es en barco desde Strandhill




Navegar por el lago Gill.




Sligo es una ciudad rodeada por agua, por un lado el mar y su bahía, por el otro el lago Gill. Una buena forma de pasar un agradable rato en esta zona es aprovechar las rutas en barco que navegan este lago, una de las más conocidas es la empresa Rose of Innisfree. Aunque tiene su punto de salida desde la orilla del lago del condado de Leitrim, en periodo estival tiene también salidas desde Sligo, concretamente desde la zona de Parke´s Castle. 

El lago Gill fue la inspiración del poeta W.B. Yeats para su poema "The Lake Isle of Innisfree". Innisfree es una de la veintena de pequeñas islas e islotes que salpican el lago.


Parke´s Castle.


wikipedia images. 

Es un castillo de principios del siglo XVII restaurado y situado a orillas del lago Gill.  Se encuentra  en la carretera entre Sligo y Dromahair (R286) a 11 km de la ciudad de Sligo. El castillo está incluido en la Heritage Card y se visita en modalidad guiada en inglés, aunque hay hojas informativas en otros idiomas. La visita guiada dura unos 40 minutos.




Y por último y aunque el título de la entrada son 10 visitas imprescindibles, como propina os dejo un lugar más que no podéis dejar de ver si visitáis esta zona, porque lo veréis y llamará vuestra atención, es la montaña Benbulben. Es una formación rocosa de una forma muy característica que forma parte de las montañas Dartry.

Si vais por esta zona os recomiendo un lugar para comer que nos gustó mucho, es el Henrys Bar, situado en la N15,  a 13 km de Sligo en dirección Bundoran y muy cerca del acceso a Glencar Waterfall. Fue donde nosotros comimos cuando fuimos a ver la cascada y el lugar nos encantó, tanto por decoración, restaurante tradicional irlandés, como por calidad de la comida y precio. Fué donde tomé mi primer roast beef  irlandés y estaba muy bueno. Desde su aparcamiento tomamos esta bonita imagen de la montaña Benbulben.

Benbulben.