domingo, 13 de diciembre de 2020

Secretos de Jaén. II. Mogón como puerta de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas.




 La Sierra de Cazorla es uno de los parajes más conocidos de la provincia de Jaén, dada su belleza y las muchas rutas que aquí se pueden hacer para disfrute de la naturaleza y de sus tesoros. Es por ello que siendo nosotros residentes de esta provincia, la hemos explorado en numerosas ocasiones. Hoy queremos hacer una aproximación diferente, visitar unos lugares situados dentro del parque natural o en sus inmediaciones, pero desde la localidad de Mogón. 

Llegamos a esta localidad desde el desvío de Villacarillo, en la A-32. Una vez llegamos a Mogón cruzamos el puente sobre el Guadalquivir y nos  encontramos un cruce, el desvío de la derecha indica el embalse de Aguascebas, y si tomamos esa carretera llegaremos al embalse y podemos seguir hasta el interior de la Sierra de Cazorla. Dejaremos pasar este desvío por el momento. Nos dirigimos pues hacia el centro del pueblo y vemos la indicación del paraje de la Osera. Este paraje conduce hasta un salto de agua bastante bonito. Como el otoño está siendo bastante seco, pensamos que la cascada no estará muy espectacular, por lo que decidimos proseguir hacia nuestro objetivo de la mañana, que es el conocido como Charco azul y Puente Toba. 

Paisaje camino del Charco Azul.


Al entrar en Mogón cruzaréis un nuevo puente sobre el río, en esta zona hay una piscina natural que en verano está bastante concurrida, obviamente ahora no había nadie. También hay un par de bares con terraza bastante animados, nosotros preferimos dar de lado al pueblo y proseguir hacia el Charco. 

El Charco Azul es un paraje difícil de encontrar si no se va con alguien que lo conozca, ya que no está señalizado. Hemos hecho una investigación en internet y como resultado vemos que la forma más fácil de llegar es partiendo de una zona conocida como Molino de Bardazoso. Esta zona se puede localizar en Google maps, como Bardazoso,  desde Mogón sale una pista de tierra en bastante buen estado, aunque recomiendo recorrerla en todocamino o todoterreno, ya que los últimos kilómetros tienen algunos baches. 

Después de todo esto tengo que decir que a pesar de seguir todas las indicaciones no  conseguimos llegar al famoso Charco Azul, pero si encontramos algo por lo que el viaje mereció la pena, os explico las dificultades encontradas. 

Cuando llegamos hasta el Molino de Bardazoso paramos el coche unos metros antes de acceder al carril que sube hacia el molino, que en realidad son un grupo de casas. En este punto hay un arroyo que se llama Arroyo Cuadrado. Subimos andando hacia las casas porque vimos a un señor trabajando en el campo y le preguntamos por el camino a seguir, con la idea de ir andando desde este punto, ya que en internet habíamos leído que desde aquí son cuatro kilómetros de sendero. El señor nos aconseja descender en coche hasta donde podamos y seguir el curso del río Aguascebas grande hacia arriba, y ahí es donde creo que cometimos el error. Comprobando mapas a posteriori creo debíamos haber tomado  el camino que baja paralelo al Arroyo cuadrado, y desde aquí buscar el punto donde se junta con el río Aguascebas Grande. Esto que sobre el mapa parece fácil, os daréis cuenta sobre el terreno que no lo es tanto, el camino se pierde entre olivos, y seguir el curso del río es complicado, puesto que no se puede transitar por la orilla dado lo salvaje de la vegetación. 




Nosostros sin embargo tomamos otro camino que desciende hacia el río pero al otro lado del Arroyo Cuadrado, aparcamos cerca de unas casas rurales con piscina y seguimos un sendero entre olivos que desciende hasta el río.




 El sendero no es complicado de seguir, hasta que llega un punto en el que se hace más estrecho, apenas un hilo al borde del camino, sin ser peligroso, para ampliarse de nuevo. Llegamos siguiendo el río hasta un punto en el que no pudimos continuar, ya que el camino estaba cortado por el surco que hace el arroyo Cuadrado al juntarse con el Aguascebas, y aquí descubrimos unas escaleras labradas en la tierra que descienden hacia el río y que nos llevaron hasta una preciosa poza de agua. En ese momento pensamos que era el Charco Azul, dado lo bonito del lugar, aunque es difícil de explorar sin calzado para meterse en el agua y cruzar al otro lado.





Estuvimos por allí un rato y aprovechamos para comer, para luego volver sobre nuestros pasos. Después descubrimos que este lugar es el conocido como Puente Toba. Nosotros solo pudimos explorarlo desde fuera, ya que el agua estaba helada y no teníamos intención de mojarnos más de lo necesario, pero en pleno verano una exploración acuática por debajo de este puente permite disfrutar de unas bonitas oquedades bajo el agua que son las que le dan el nombre. Para explorarlo de esta manera es necesario ir preparado ya que el río lleva bastante corriente, está oscuro y hay zonas en las que no se hace pie. 

Analizando después el recorrido con Google maps y el satélite, he visto que podíamos haber seguido desde este punto el arroyo cuadrado hacia arriba y buscar un sitio para poder cruzarlo, y seguir un poco más el curso del río hacia arriba, ya que el Charco Azul no se encuentra muy lejos de esta zona. 


Tras esta aventura volvemos a Mogón para tomar la carretera que lleva al Pantano de Aguascebas. Esta carretera se adentra en la sierra y nos ofrece un paisaje muy bonito antes de llegar al pantano, con senderos para explorar la sierra y zonas para hacer picnic. Hay un área recreativa también, un poco antes de llegar a la presa del pantano. Es una zona bastante interesante para explorar, ya que no está tan concurrida como la parte de la Sierra a la que se accede desde Cazorla. 




Después del pasear por la presa del Aguascebas y conocer un poco sus inmediaciones nos volvemos a casa. Sin duda la experiencia nos ha gustado y volveremos con las indicaciones más precisas para encontrar este bonito paraje.

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