domingo, 2 de julio de 2023

Recorriendo las Merindades de Burgos.

 

 
 
Hoy os presento una preciosa ruta por la espectacular comarca de las Merindades, al norte de la provincia de Burgos. Nosotros realizamos esta ruta en un día ya que era un viaje  con destino Cantabria desde Alcalá de Henares,  aprovechamos la subida para conocer esta zona.  Nos ha sabido a poco el tiempo dedicado y sin duda repetiremos para conocerla más en profundidad, porque la verdad es que lo merece y mucho. 

Como ya os he comentado, para nosotros era un viaje en ruta, pero queríamos aprovechar nuestro paso por la zona para conocer algunos de sus atractivos más destacados, y desde luego que lo hicimos, fue una jornada espectacular, no hubo una  parada en la ruta que no provocara un "guau" al bajar del coche. 

Para nuestro recorrido decidimos abandonar la autovía a la altura de Burgos y coger la nacional 627 primero y 623 después para llegar a nuestra primera parada, la espectacular localidad de Orbaneja del Castillo. Unos cinco kilómetros antes de llegar a Orbaneja llamó nuestra atención el pueblo de Escalada, y decidimos hacer una pequeña parada. Es esta una pequeña localidad con una coqueta plaza en la que hay unas casonas con unos magníficos escudos, digna de ser visitada.
 
 
 





Al final de la plaza hay un puente que atraviesa el río Ebro y desde este sale una preciosa ruta que en cinco km y bordeando el río te lleva hasta Orbaneja. No teníamos tiempo de recorrerla, pero sin duda es una atractivo más de la zona y el pueblo merece la parada. Hay un pequeño bar en la plaza y algún alojamiento rural, ya que el entorno invita a recorrerlo. 

Desde Escalada proseguimos hasta Orbajena, al llegar hay un parquing gratuito justo al lado de la carretera, a la entrada del pueblo. Desde el aparcamiento se sube al lado de unas pozas o piscinas naturales que son bastante atractivas también, pero lo más espectacular sin duda surge al subir a la carretera y ver la impresionante cascada que atraviesa el pueblo y que sin duda es la imagen más conocida e impresionante de la localidad.
 
 
 




Nosotros fuimos un día entre semana a finales de junio y la cascada llevaba bastante agua, no había mucha gente y pudimos disfrutar esta y el pueblo con tranquilidad, pero los fines de semana y el periodo estival es una localidad muy concurrida. La desventaja de ser temporada baja es que había solo un restaurante abierto, de los tres o cuatro que hay en el pueblo. 

Tampoco estaba abierto el acceso a la cueva de la que surge la cascada, que solo pudimos ver desde un lateral, aún así estuvimos recorriendo el pueblo, que es bastante bonito. El casco urbano tiene la estética popular montañesa típica de la Edad Media. Los edificios tienen balconadas de madera y flores, influenciados por su cercanía con Cantabria, algunas de las casas más destacadas son la Casa de los Canes, la Casa de los Pobre, que era el antiguo hospital y la Casa Fuerte, también hay retos de cinco molinos harineros que había en la localidad. Para visitar la cueva del agua, de donde nace la cascada de Orbaneja, se realizan visitas guiadas, los fines de semana y en verano.  Encima de la cueva del Agua está la cueva del Azar, que tiene pinturas rupestres del Neolítico. Destaca también la iglesia parroquial de Santa María, de origen románico, aunque con reformas posteriores. 


Desde Orbaneja ponemos rumbo a nuestra siguiente parada Puentedey, aparcamos a un lado de la carretera a corta distancia del punto desde el que se obtiene la vista más conocida y pintoresca de la localidad. 
 
 




 
 
Y es  que Puentedey se extiende a lo largo de un puente natural formado sobre el río Nela. Este magnífico puente natural, formado a lo largo de 85 millones de años en los que el río ha ido horadando la roca  caliza, es el que de nombre al pueblo, Puente Dei, que significa puente de Dios. Debajo de este puente se reunía la junta de Puentedey hasta la segunda década del siglo XX. 
 
En el casco urbano del pueblo destacan algunos edificios, como la Iglesia de San Pelayo, en la portada de su tímpano destaca  una imagen primitiva de San Jorge luchando contra el dragón. Destaca  también la casa palacio de los Brizuela.  
 
Salimos de la localidad de Puentedey y nos dirigimos hacia el monumento natural de Ojo Guareña. Una de las visitas imprescindibles en las Merindades. Ojo Guareña es un conjunto de cuevas y galerías kársticas creadas por la acción de dos ríos, el Guareña y el  Trema. Estos han ido horadando la roca caliza dando lugar a más de 100 km de galerías, que constituyen el conjunto kárstico más grande de la Península Ibérica y uno de los más grandes del mundo. 
 
Destaca nada más llegar la portada de la Ermita de San Bernabé, esculpida en la montaña y cuyo interior forma parte de esta. Es una de las ocasiones en las que la colaboración del hombre con la naturaleza dan lugar a un paisaje único, sobrecogedor. 

 



 
Merece la pena visitar el interior de la ermita, por las pinturas al fresco que decoran paredes y techo de la cueva. Desgraciadamente el día de nuestra visita estaba cerrada por la tarde, momento de nuestra llegada. El complejo es visitable los fines de semana en horario de mañana y tarde y entre semana solo por la mañana, así que hay que planificar el viaje teniendo en cuenta estos horarios. 
 
Al lado de la Ermita de San Bernabé está la entrada a la cueva Palomera, también visitable, en horario similar a la ermita. La cueva se visita en modalidad guiada y en grupos reducidos, ya que es una actividad de espeleo-aventura. Aunque de baja dificultad, hay que tener unos requisitos mínimos, en cuanto a calzado, forma física, y los monitores aportan el equipo necesario, cascos con luz, ya que la cueva no posee iluminación artificial ni ha sido modificada, por lo que el firme es el original de la roca. El trayecto puede ser una visita corta, de 1´5 km, de unas dos horas de duración ida y vuelta, y la visita larga, de 2´5 km y cuatro horas de duración. Sin duda otro imprescindible en las Merindades. 
 
Desde los alrededores de la Ermita sale un acceso para visitar el sumidero del Guareña, llamado así porque es un lugar en el que el río literalmente desaparece por un agujero, en el que es engullido por la tierra. Todo el entorno es de una belleza apabullante. 
 
Nuestra visita por la zona llega a su fin, ya que hemos de seguir destino hacia Cantabria, concretamente a la localidad de Puente Viesgo, que es nuestro primer destino en nuestra ruta de cinco días por Cantabria. De haber tenido más tiempo hubiéramos visitado otras localidades como Frías, su cercana Tobera, con uno de los paisajes más bellos de la zona, el conjunto de la ermita del humilladero y el puente romano  y  por supuesto Oña. Todas ellas  destacan por su belleza y sin duda visitaremos en un momento no muy lejano, ya que Ojo Guareña nos ha dejado con la miel en los labios, y tenemos que volver para visitar el interior de sus galerías.  

sábado, 25 de marzo de 2023

Ruta de un fin de semana en Cuenca y alrededores.




Hemos tenido el placer de disfrutar de un magnífico fin de semana primaveral en la preciosa ciudad de Cuenca. Además de la visita al casco antiguo, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, hemos visitado también parte de la serranía conquense, concretamente dos de los destinos turísticos más destacados de la provincia manchega, la ciudad encantada y el nacimiento del río Cuervo. 

Llegamos a Cuenca un viernes por la tarde, ya bien entrado el atardecer, por lo que la primera visita a su casco histórico es nocturna. Cuenca tiene mucha magia, por su escarpada orografía, por sus intrincadas calles, su espectacular puente de San Pablo. Todos estos puntos se vuelven aún más mágicos con las luces nocturnas. Sus profundas hoces, la del Júcar y la del Huécar, que rodean su casco histórico, se intuyen en la oscuridad, creando esa sensación de vértigo cuando te asomas al filo de sus miradores o intentas cruzar el puente de San Pablo para pasar desde el casco antiguo al Convento de San Pablo, actual parador de turismo. 



También destaca con la iluminación nocturna la fachada de la Catedral y el ayuntamiento, situadas ambas en la Plaza Mayor, centro del casco histórico y lugar con bastante ambiente de terrazas, a pesar de ser el mes de marzo. Es en este lugar en el que tenemos el primer contacto con la gastronomía conquense, tras lo cual vamos hacia el parador de turismo para tomar un café. En el trayecto pasamos por delante de las famosas "Casas Colgadas", que no colgantes, que se han convertido junto al puente de San Pablo en el icono de la ciudad y una de las imágenes más famosas de esta. 


Plaza Mayor y Ayuntamiento.

Al día siguiente vamos a dedicar la mañana a visitar parte de la Serranía de Cuenca. Ponemos rumbo a la ciudad encantada y antes de llegar a esta hacemos una parada en un mirador llamado "Ventano del diablo". Es una especie de oquedad en la roca con unas vistas impresionantes sobre el río Júcar. El nombre parece provenir de la forma de la roca que observada en la distancia parece una carabela.




Tras disfrutar las vistas desde este bonito enclave seguimos rumbo hacia la Ciudad Encantada. Se trata de una finca privada por lo que hay que pagar entrada para visitarla. En el momento de nuestra visita el precio de la entrada era de 6 euros, los niños gratis hasta los siete años. Existe un único recorrido que te lleva a conocer las principales formaciones rocosas del lugar. Se trata de una ruta circular de aproximadamente tres kilómetros de longitud, sin mucha pendiente aunque no apta para todos los públicos, pues no está adaptada para personas con movilidad reducida. Para una persona que pueda caminar de forma normal, el circuito se realiza en un hora aproximadamente. Si eres de los que fotografía todo de forma compulsiva, fácilmente se te irán más  horas en la visita, aunque merecerá la pena.




Durante el paseo por la Ciudad Encantada se pueden admirar las principales figuras de roca. La más conocida y protagonista de la mayoría de la publicaciones de este lugar aparece justo al principio de la ruta, es la conocida como Tormo, sorprende que aún se mantenga en pie por lo frágil que parece.  Aparte de la ya nombrada destacan otras como el cocodrilo luchando contra un elefante, los barcos, la foca y el mar de piedra. Resulta curioso ver cómo siglos de silencioso trabajo realizado por el viento, el agua y el hielo han dado vida a unas figuras tan peculiares. Aunque en algunos casos las formas están muy claras,  en otros hay que dejar volar la imaginación para ver lo que dicen que hay allí.

Tras la visita a la Ciudad Encantada proseguimos viaje hacia el nacimiento del río Cuervo, que dista de esta unos 40 km. Por el camino paramos en un mirador sobre el embalse de la Toba, ya que el color del agua y los montes que lo rodean crean un paisaje espectacular. 




Una vez llegamos al lugar de inicio de la ruta del Nacimiento de río Cuervo nos sorprende la cantidad de vehículos estacionados en el parking habilitado. Después descubrimos que ese es un primer parking, que es el que se encuentra justo al lado de los dos restaurantes que hay en este lugar. Cruzando la carretera hacia el inicio de ruta se encuentra un segundo aparcamiento,  donde sorprendentemente hay bastante sitio libre para aparcar. Debe de ser que todo el mundo cree que el primero es el único habilitado. Desde el segundo aparcamiento se inician unas pasarelas de madera con las que se ha diseñado un recorrido circular que en apenas 300 metros nos lleva al que es sin duda el punto más espectacular de la ruta, las cascadas del río Cuervo. El acceso hasta ellas es posible incluso para carritos y sillas de ruedas, ya que hay pasarelas de madera. A partir de este punto sin embargo hay que subir escaleras, para llegar, al cabo de 700 metros más al lugar del nacimiento. Desde aquí se puede volver sobre tus pasos o seguir la ruta circular de nuevo hacia el aparcamiento. 







A nosotros nos asustó un poco la cantidad de coches del primer aparcamiento, hasta el punto que pensamos que la ruta estaría saturada de gente, sin embargo después no tuvimos esa sensación. Sin duda hay gente que toma este punto como partida para rutas más largas por esta bonita zona.

Terminamos la ruta casi a la hora de comer, pero como no habíamos reservado y había tanta gente en los dos restaurantes de esta zona, volvimos sobre nuestros pasos para comer en el pueblo de Uña, en nuestro camino de regreso a Cuenca. 

Por la tarde visitamos el casco histórico a la luz del día, y las sensaciones son totalmente distintas de la noche anterior, igual de impresionante pero diferente. Para conocer el casco antiguo hay unas visitas guiadas tanto nocturnas como diurnas muy interesantes, algunas se anuncian con el formato free tour, de paga lo que consideres adecuado tras la visita, otras te marcan directamente un precio de 6 euros por adulto. Nosotros no tuvimos ocasión por problemas de agenda, por lo que visitamos el casco histórico por nuestra cuenta, ascendiendo por la empinada calle de Alfonso VI y cruzando bajo los arcos del edificio del ayuntamiento llegamos a la Plaza Mayor, en la que pudimos acceder al interior de la catedral. Desde aquí nos dirigimos al Puente de San Pablo para admirar las vistas con la luz diurna. 





Tras esta visita ascendimos hacia el barrio del Castillo, deleitándonos con las callejuelas que atravesamos en la subida y las vistas sobre la Hoz del Huécar. De esta forma llegamos a este barrio donde destacan las ruinas del castillo, a las que se puede subir. Aprovechamos la buena tarde que hacía para tomar un café en una de sus muchas terrazas. Tras lo cual bajamos desde este punto por un pequeño sendero que desciende por la ladera hacia la bonita ermita de la Virgen de las Angustias. Poniendo fin a nuestra visita diurna a Cuenca. Desde esta ermita y descendiendo un poco más se llega a un restaurante con unas vistas preciosas sobre el río Júcar y en el que merece la pena cenar, es el restaurante Recreo Peral.




Tras la cena ascendimos de nuevo desde la ermita hacia la Plaza Mayor, no son más de 7 minutos andando, aunque todos en ascenso. Para tomar una copa en uno  de los locales que hay en uno de sus laterales, con vistas a la Bajada de San Miguel. 

El día siguiente dedicamos la mañana a visitar el museo paleontológico de Castilla la Mancha, una visita imprescindible si vais con niños, aunque también si solo van adultos, ya que el edificio y sus vistas impresionan. Para más información sobre esta visita podéis leer la correspondiente entrada de mi blog aquí.





Cuenca nos ha encantado y sin duda merece la pena la visita. 




viernes, 24 de marzo de 2023

Museo paleontológico de Castilla la Mancha.



En una reciente escapada a Cuenca hemos tenido la oportunidad de conocer este interesante museo, una visita imprescindible si vais con niños, pero que encantará a grandes y pequeños por igual.

El museo fue inaugurado en 2015 y es un edificio arquitectónicamente muy interesante que ha sabido aprovechar una ubicación maravillosa para sacar mucho partido paisajístico de sus exteriores. Situado en una zona nueva de la ciudad, sobre un terreno elevado, las vistas que ofrece son maravillosas. Tanto es así que se ha instalado un banco con la inscripción "el segundo banco con las vistas más bonitas del mundo". Habrá quien discrepe de tal título, pero que las vistas son bonitas es indudable. 



Junto a  sus vistas, un gran atractivo del museo son  sus jardines. Además de la agradable zona de césped y a las especies plantadas, hay que sumar la colocación de una importante e interesante cantidad de figuras de dinosaurio a tamaño real, que realmente impresionan. El contraste de estos animales con las líneas rectas y la moderna arquitectura del edificio es fotográficamente muy atractivo. Si a ello le sumamos la creación de una serie de lagunas artificiales, el entorno es ya irresistible para los amantes de la fotografía, los niños dejaron de resistirse a sus encantos con la primera figura de dinosaurio. 









Ya solo el aspecto exterior del museo invita a visitarlo, pero además las salas interiores son muy interesantes . Las exposiciones se estructuran en diez salas: 1.-Aula-Taller, 2.-Paleozoico, 3.-Mesozoico, 4.-Cenozoico, 5.-Mioceno, 6.-Cuaternario, 7.-Los dinosaurios en la historia, 8.-Dinosaurios, 9.-Yacimiento de Las Hoyas y 10.-Yacimiento de Lo Hueco. Además las grandes cristaleras del edificio permiten disfrutar su peculiar diseño y la belleza de las vistas hacia el exterior. 








La visita está planificada para que pueda realizarse en un orden cronológico, desde las salas dedicadas a los fósiles más antiguos del Paleozoico hasta los más modernos, con los hominidos cuaternarios. Hay también actividades interactivas y sala de proyección que atrae por la calidad de sus imágenes. 

El coste de la entrada general son 5 euros, gratuito para niños, estudiantes, parados y carnet joven. Dispone de amplio aparcamiento gratuito. Sin duda uno de los imprescindibles en una visita a Cuenca.




domingo, 5 de marzo de 2023

Sierra Norte de Guadalajara. Valverde de los Arroyos.




La ruta que hoy os sugiero os va a llevar a la poco explotada turísticamente y sin embargo sorprendente provincia de Guadalajara. Es esta una provincia que supone un destino ideal en cualquier época del año, en otoño, por los colores de sus bosques, en invierno por el disfrute de sus cumbres y su arquitectura negra al calor de una chimenea, en primavera por la explosión de color y vida de sus paisajes y en verano por el colorido de sus campos de lavanda y girasoles. 

Nosotros tenemos la suerte de poder visitar Guadalajara con relativa frecuencia, ya que partimos de la vecina Alcalá de Henares. Por eso hoy vamos a realizar una ruta de un día para conocer algunos de los pueblos y paisajes más destacados del Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, y sus conocidos como pueblos de arquitectura negra. 


Partimos de la localidad de Alcalá de Henares y la primera parada es el pueblo de Tamajón. Paramos al lado del centro de interpretación, que visitamos y desde aquí vamos paseando por la conocida como calle de enmedio, hasta la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, de estilo románico y que es el monumento más destacado del pueblo. En el camino vemos algunas casas señoriales de estilo renacentista, entre las que destaca el edificio del ayuntamiento. 

La Iglesia de Ntra. Sra de la Asunción se construyó en el siglo XIII y era románica. Fue ampliada en el Siglo XVI por orden de la familia Mendoza, ya con estilo renacentista. Está bien conservada y es un ejemplo perfecto para darse cuenta del color tan característico que toma la piedra de Tamajón. Este pueblo era muy conocido por sus canteras, con sus piedras de color anaranjado. 




Muy cerca de Tamajón se encuentra un paraje conocido como la ciudad encantada, no es comparable  con la famosa ciudad encantada de Cuenca, pero tiene cierto encanto con sus formaciones calizas desgastadas por la lluvia y el paisaje que la rodea, muy cerca está la ermita de los enebrales, un edificio que aunque muy modificado data del siglo XVI.




Desde Tamajón la carretera se bifurca, por un lado hacia Valverde de los Arroyos y por otro hacia Campillo de Ranas. Ambos son dos de los pueblos más característicos de la arquitectura negra de Guadalajara. Nosotros hemos decidido visitar Valverde de los Arroyos, el más conocido de estos pueblos. Si dispones de más tiempo puedes hacer una ruta circular para visitarlos todos. 

Llegamos a Valverde de los Arroyos y desde la carretera hay una preciosa vista del pueblo situado a los pies de un impresionante macizo montañoso que en el momento de nuestra visita conservaba algo de nieve en sus cumbres. 




El pueblo dispone de un amplio aparcamiento gratuito a su entrada, justo al lado del camposanto, que tiene unas preciosas vistas, ya que dentro del pueblo la circulación de vehículos está restringida. 

Lo más destacado de Valverde es el pueblo en sí, pasear por sus calles, disfrutar de su gastronomía y hacer alguna ruta por los alrededores. 








Nosotros elegimos para comer un restaurante situado en la plaza del pueblo, el mesón Despeñalagua, pedimos unas migas de pastor y cabrito. El cabrito estaba muy bueno, como es de esperar en esta zona, pero las migas de pastor estaban un poco secas para mi gusto. 

Tras la comida hicimos una ruta hacia las Chorreras. La ruta sale desde la misma plaza del pueblo, desde la calle al lado del restaurante citado. Se llega a una preciosa explanada que se usa como campo de futbol y desde allí se sigue ¿sin ninguna dificultad?. Bueno, no debe haberla si no te sales del camino,  como hicimos nosotros,  y acabas abajo en el río, luego toca subir toda la ladera para volver al camino. Es un camino relativamente sencillo, aunque hay que llevar calzado adecuado porque está mojado en algunos tramos y hay bastante piedra suelta, pero es bastante llano. Las chorreras son unas caídas de agua en un cortado de montaña bastante espectacular, merece la pena hacer la ruta que es bastante corta, unos 40 minutos de ida y tanto de vuelta. 




Tras la ruta nos despedimos del pueblo e iniciamos el regreso a Alcalá de Henares, pero decidimos volver parando a visitar el pueblo de Collogudo. El paisaje es muy bonito y va cambiando desde el pinar denso de la zona de Valverde a zonas más despejadas a medida que nos acercamos a Cogolludo. 

Al llegar a esta localidad aparcamos en su plaza mayor. Una bonita plaza porticada construida en el siglo XV,  donde destaca la impresionante fachada del Palacio de los Duques de Medinaceli, de la misma época. 




Cuando llegamos el palacio estaba cerrado porque se estaba realizando una visita guiada, si tenéis intención de visitar la villa os sugiero informaos de los horarios de las visitas guiadas, ya que tanto para visitar el palacio como la principal iglesia del pueblo es necesario hacer una. 

Nosotros dimos una vuelta por nuestra cuenta y ascendimos hasta la iglesia de Santa María, que solo pudimos visitar en su exterior. Es una bonita iglesia del siglo XVI. En su interior, que habíamos visitado en una ocasión anterior, hay un interesante cuadro de José Ribera, "El Españoleto", del más puro estilo tenebrista “Los preliminares de la crucifixión”. 



Desde Cogolludo finalizamos nuestra interesante ruta por la Sierra Norte de Guadalajara. 

viernes, 27 de enero de 2023

Sierra norte de Sevilla. Cazalla de la Sierra.




El Parque Natural de la Sierra Norte se encuentra en el norte de la provincia de Sevilla, en una región de media montaña que alberga una importante población animal. Por sus tierras campan a sus anchas el gato montés, la nutria, el jabalí, el ciervo, el gamo y el muflón.  Por sus cielos el buitre negro y leonado, la cigüeña negra y las águilas imperiales, real, culebrera y calzada. La Sierra Norte también se  caracteriza por amplias zonas de dehesa que alternan con bosques de encinas y alcornoques. En las zonas umbrosas prosperan los bosques de quejigos y otras especies arbóreas como el castaño, el pino piñonero y el olmo. En las riberas de los ríos, el Huéznar o el Viar, se dan bosques de galería formados por fresnos alisos y sauces. Es en este hermoso entorno donde  vamos a pasar el fin de semana. Hemos elegido como lugar para dormir Cazalla de la Sierra, ya que está en el corazón de la zona y tiene una buena infraestructura turística.

Nuestro viaje será solo de dos días, ya que no partimos desde muy lejos, apenas dos horas y cuarenta y cinco minutos de nuestro destino. 

Para disfrutar este fin de semana en la zona vamos a visitar y a recorrer los parajes y pueblos más representativos y bonitos de ella. En cuanto a localidades destacamos tres, Cazalla de la Sierra, Constantina y San Nicolás del Puerto, también puede merecer la pena acercarse a la localidad de Alanís, cercana a San Nicolás del Puerto, pero a nosotros no nos dio tiempo. 

Iniciamos nuestra ruta por la localidad de San Nicolás del Puerto. El pueblo en sí no destaca demasiado, pero es punto de partida perfecto para visitar tres imprescindibles en la zona, Cerro del Hierro, Cascadas del Huéznar y el nacimiento del Huéznar. 

Estos tres puntos se pueden visitar por separado, yendo en coche hasta cada uno de ellos, o agruparlos en una bonita ruta de senderismo señalizada como vía verde Sierra Norte de Sevilla y que se inicia en la localidad de San Nicolás del Puerto, justo en el lugar del nacimiento del Huéznar y termina en el Cerro del Hierro. Para iniciar la ruta se puede dejar el coche en  el área recreativa del Nacimiento del Río Huéznar, en el parking que hay junto a la carretera SE-163. Coordenadas GPS (formato decimal): 37.991047°, -5.646715°

El paraje del nacimiento del río Huéznar destaca no solo por ser el lugar de inicio de esta ruta, sino también por la particularidad de ver como surgen las burbujas de agua donde nace el río y por la vegetación de esta zona. 




Las cascadas del río Huéznar son sin lugar a dudas el lugar más bonito paisajísticamente hablando de la ruta. Si no tenemos intención o tiempo de recorrer la via verde, es posible acceder a ellas desde el área recreativa el Martinete. Allí hay un aparcamiento al lado del restaurante el Martinete, lugar que os recomiendo para comer ya que el precio es fantástico y la calidad de los productos, sobre todo carnes, estupenda.  Desde el mismo restaurante parte una corta ruta que llega hasta el área recreativa y desde allí a las cascadas. Desde este punto es apenas 20 minutos de recorrido. 




El otro punto destacable de la ruta es el Cerro del Hierro. Para acceder a él nos dirigiremos al poblado minero de Cerro del Hierro, una pedanía de San Nicolás del Puerto que tiene cierto encanto, incluida una iglesia anglicana, testigo de la influencia británica en la época de las explotación minera de esta zona. 

Desde este poblado sale un camino que nos llevará al centro de visitantes del Cerro del Hierro, también llamada Casa de los ingleses. Junto a este lugar hay un aparcamiento y se inicia la ruta para visitar este paraje tan singular. Este paisaje surge por la unión de la naturaleza, con el desgaste provocado por el agua de lluvia y los torrentes sobre la roca caliza, con la acción humana, por la explotación minera de la zona. Ambos procesos han dado lugar a este paisaje Kárstico tan peculiar que sin duda merece la pena visitar. 




Una vez recorrida esta zona, y con nuestro maletero mejorado con los fantásticos quesos y fiambres caseros  adquiridos en San Nicolás, nos dirigimos a la localidad de Cazalla de la Sierra. En el camino entre San Nicolás y Cazalla atravesamos la estación de tren de la Sierra Norte de Sevilla, esta estación ha sido recientemente modernizada, por lo que no tiene gran encanto, si lo tienen las antiguas casitas de ferroviarios que se encuentran también al lado de la carretera y que nos ofrecen una imagen bastante pintoresca. 



El paisaje que recorremos en nuestro camino es de una gran belleza, la pena es que la mayoría son fincas privadas y cotos de caza, por lo que está todo vallado y no es posible adentrarse libremente en el bosque, más que en las zonas habilitadas para ello, como son las rutas o vías verdes o las áreas recreativas. Una de las que atravesamos es el área recreativa Isla Margarita, a corta distancia de la estación y en la que merece la pena detenerse. 

Ya en  Cazalla de la Sierra, y tras dejar el equipaje en una casa rural, nos dedicamos a pasear y conocer la localidad. Es un pueblo bonito pero que se puede ver en apenas una tarde. Destacar de Cazalla su pasado, en el siglo XVI  tuvo un gran florecimiento basado en las altas ganancias generadas con negocio del vino. A principios del siglo XX el aguardiente supondrá un capítulo importante en la economía de Cazalla. La industria de anisados de Cazalla alcanzó en torno a la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 una gran expansión y fama. De este pasado quedan aún algunas bodegas en la localidad, algunas se pueden visitar, aunque las más destacadas "Destilerías  Miura" se encuentran cerradas actualmente, una pena pues era uno de los sitios que queríamos conocer. 




El monumento más destacado de la villa es sin duda la Iglesia de la Consolación. El templo se levanta adosado a una puerta de la antigua muralla almohade, que fue modificada en estilo mudéjar. Se pueden distinguir tres periodos diferentes en su construcción. El primero puede fecharse en los siglos XIV y XV, se construyó entonces una iglesia mudéjar con tres naves, ábside poligonal y torre-fachada. La segunda fase se inició en 1538 y no llegó ser finalizada, durante la misma se derribó parte de la obra anterior, comenzándose la construcción de un nuevo templo de estilo renacentista. La tercera fase se llevó a cabo en el segundo tercio del siglo XVIII, reformándose los tramos aún existentes de la primitiva iglesia mudéjar, cubriéndolos con bóvedas de cañón y lunetos, y levantándose la portada lateral.  Nos llamó también la atención al recorrer Cazalla el Palacio de San Benito, convertido en alojamiento, que por desgracia no es posible visitar por dentro más que para sus huéspedes. 





A las afueras de Cazalla se encuentra la Cartuja de Cazalla. Edificio del siglo XVI hoy convertido en hospedería y lugar de celebración de eventos. El lugar se encuadra en un paraje de gran belleza y engloba zonas restauradas con zonas en ruina. Un edificio singular que puede ser visitado aunque no te hospedes. 







Desde Cazalla tomamos la carretera  que va hacia Constantina, a lo largo del recorrido vemos como el entorno va cambiando desde el paisaje serrano  a la dehesa. 

Constantina es una localidad más grande que Cazalla y que tiene algunos lugares destacados como los restos del Castillo, con unas vistas espectaculares sobre la localidad y la iglesia de San María de la Encarnación, con su espectacular fachada. Por lo demás la localidad no nos pareció demasiado interesante.